Primavera árabe, perfume artificial

El libro La explosión del periodismo que Ignacio Ramonet publicó en julio pasado (falta menos para la reseña de Espectadores) y la charla que Alejandro Piscitelli ofreció semanas atrás en el Congreso Internacional de Periodismo Autogestionado revelan distintos enfoques sobre nuestra relación con la información y los medios a partir de la irrupción de Internet. De manera muy esquemática y en términos de Umberto Eco, podemos situar al periodista franco-español más cerca de la postura «apocalíptica» y al especialista argentino en TICs más cerca de la postura «integrada».

Curiosamente, ambos intelectuales sí coinciden en adherir al elogio generalizado de la insurrección popular que sobre todo las redes sociales habrían ayudado a impulsar y fortalecer en Irán, Egipto, Túnez, Libia. Justo en este punto algunos lectores/oyentes pegamos un respingo y tomamos distancia de tanto entusiasmo (nos pasó algo similar cuando vimos la película Fleurs du mal de David Dusa, proyectada en el último BAFICI).

Con este reparo en mente, quien suscribe se permite traducir parte del artículo que el doctor en ingeniería argelino Chems Eddine Chitour redactó para el blog colectivo AgoraVox, a raíz de «la serie de coloquios, congresos, conferencias (organizados) sobre lo que la doxa occidental denomina La primavera árabe«. Ya desde el título, el autor llama a terminar con esta suerte de slogan y a empezar «por descolonizarnos mentalmente».

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«Si un suceso ocurre por casualidad, pueden estar seguros de que fue programado para desarrollarse de esa manera»… La boutade del ex Presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt tiene una vigencia incendiaria. Sola, puede explicar la bulimia de mimetismo que supone la organización serial de coloquios, congresos, conferencias sobre lo que la doxa occidental denomina «La primavera árabe». Asistimos entonces a un levantamiento/ revuelta/revolución que en principio protagoniza la ciudadanía árabe pero que bautiza un Occidente hoy más que nunca encargado de dictar la norma.

Para Mohammed Hachemaoui, profesor de la Universidad de Argel y autor de una tesis sobre la corrupción en Argelia, todo comienza en alguna pequeña ciudad de Túnez. «Después de que Mohamed Bouazizi se prendiera fuego el 17 de diciembre de 2010, una nueva página de la Historia está escribiéndose en el mundo árabe», constata. «Una ola irreprimible de levantamientos populares contra Ben Ali y Mubarak, (…) dos amigos y aliados protegidos por el Imperio. Sin dudas se trata de un hito», sostiene.

Hachemaoui se casa con la tesis occidental de que nadie supo anticipar lo ocurrido y de que bien vale celebrar estas revueltas carentes de toda connotación y reivindicación islámica. Desde esta perspectiva, la base de este movimiento primaveral prescinde de los fundamentos clásicos imputables a un hipotético choque religioso-cultural. Todo esto es muy lindo, pero sorprende que se fije el inicio del fenómeno en una immolación que habría pasado desapercibida sin la cobertura de los medios occidentales.

La realidad es otra, y difícilmente podremos comprenderla si olvidamos inscribir la gran indignación de nuestra juventud en la «agenda occidental». Para empezar, el hartazgo árabe empezó, no en diciembre de 2010 sino en octubre de 1988 cuando los jóvenes argelinos fueron los primeros en morir por la democracia y la libertad en un contexto de indiferencia internacional.

Argelia pagó el precio con una década teñida de rojo, 200 mil muertos, diez mil desapariciones y 30 mil millones de dólares en pérdidas económicas sin contar los traumatismos que arrastramos aún hoy. Tuvo que pasar el 11 de septiembre de 2001 para que la voz de nuestro país se hiciera escuchar. ¿Acaso éste no es un tema afín a las revueltas árabes actuales?

De los coloquios también esperamos que alguien se refiera a lo que sucede en Palestina, Siria y Libia donde la OTAN bombardea a civiles que debería proteger. Que alguien diga cuánto se redujo el derecho internacional, más precisamente la resolución 1973 de la ONU. Que alguien señale la contradicción del gobierno francés, que se apuró a reconocer el Consejo Nacional de Transición libio cuando nada probaba su legitimidad (de hecho el CNT fue legitimado a nivel internacional) y que en cambio se resiste a reconocer el Estado palestino con legitimación probada hace sesenta años.

Como por arte de magia, las monarquías dóciles con los Estados Unidos e Israel sobrevivieron a la «tormenta de la primavera árabe». El Imperio y los vasallos europeos no mueven un pelo cuando se mata en el Reino de Baréin o en Yemen. Quisiéramos entonces que los coloquios desmontaran la mecánica de las revueltas registradas y mostraran los engranajes de una manipulación de gran amplitud, que simula «espontaneidad» para provocar un caos funcional a la intervención estadounidense y europea.

Todos recuerdan a los bloggers que catalizaron las revueltas egipcia y siria… Pues bien, lo que en realidad perdieron los potentados árabes fue la connivencia de Occidente que a través de Internet impulsó un proyecto madurado hace tiempo y desarrollado en terreno favorable, con una masa siempre dispuesta al motín, en constante actitud pre-insurrecta, negadora de la Justicia y atravesada por la corrupción institucionalizada: en síntesis, todo lo que el mencionado Hachemaoui describe en sus tesis de 2004.

Se atribuye a Nicolás Maquiavelo la frase «la mejor manera de combatir una revolución es hacerla uno mismo». Esto se aplica como un guante a lo que ocurre delante de nuestros propios ojos.

En palabras del ex Presidente Roosevelt, todo fue programado para que sucediera tal como sucedió. Basta con leer la obra de Gene Sharp sobre cómo hacer una revolución no violenta y tener éxito… Encontraremos todos los síntomas constatados en las revueltas tunisinas, egipcias, libias legítimas pero que pronto fueron debidamente «canalizadas».

En De la dictadura a la democracia, Sharp describe los 198 métodos de acción no violenta susceptibles de utilizarse para derrocar regímenes. Entre ellos, notemos la fraternización con las fuerzas del orden, los desfiles, los funerales masivos en señal de protesta, los mensajes electrónicos masivos, los soportes audiovisuales, los actos de oración y las ceremonias religiosas, la participación en la limpieza de los lugares públicos convertidos en escenarios de las manifestaciones, el empleo de slogans fuertes (como «Andate» o «Irhal»), los logos (como el puño cerrado), los afiches con fotos de personas muertas en plena manifestación y cierto manejo de la organización logística».

Esta brillante aplicación de las teorías de Sharp se repitió en Georgia (2003), Ucrania (2004) y Kirghizistan (2005). Veamos lo que el profesor de Historia y Ciencias Políticas Pierre Piccinin dijo en 2010: «Las revoluciones coloreadas […] siguieron todas la misma receta: un grupúsculo organizador es financiado y sostenido logísticamente desde el extranjero (con computadoras, abonos a Internet, teléfonos celulares…). Lo forman profesionales de la revolución, bajo la cobertura de ONGs cuya supuesta misión consiste en promover la democracia como la célebre Freedom House. El ojetivo: deshacerse de un gobierno hostil y reemplazarlo por líderes amigos».

El mundo se encuentra en plena mutación. ¿Vamos hacia la «Bellum omnium contra omnes» o «la guerra de todos contra todos» prevista por Thomas Hobbes? El drama de los pueblos árabes es que la alternancia a punta de pistola de la OTAN resulta sospechosa, y que la nueva dirigencia aprobada por el Imperio va a seguir sometiendo al pueblo. Entonces Occidente volverá a hacer la vista gorda con tal de asegurarse el acceso a las materias primas y de energía.

Frente a esta realidad global, sólo una revolución endógena del tamaño de la inmensa revolución argelina de 1962 permitirá que los pueblos árabes tomen las riendas de su propio destino.

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PD. Esta traducción incluye links distintos a los del texto original.
PD’
. Posts relacionados: 1) Entre la cobertura occidental de la ofensiva contra Kadafi, unos consejos anti-manipulación y 2) Liberté, égalité, objectivité


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5 respuestas a “Primavera árabe, perfume artificial”

  1. Avatar de jorge gómez
    jorge gómez

    Muy interesante María.
    Es verdad que hubo movimientos opositores a las dictáduras àrabes (sobre todo en Egipto) desde mucho antes de que los occidentales descubran internet y twitter. En ese sentido adhiero a entender los sucesos de este año con un análisis político clásico vinculando a los movimientos de masas, los actores de cada país, el imperialismo, etc, y a dejar a las redes sociales en un papel de medio de comunicación secundario.

    El entusiasmo por las redes sociales es una enfermedad infantil de los especialistas en redes sociales.

    Además, creo entender que Chems Eddine Chitour debate con los que hablan de «primavera àrabe» y presenta estas insurrecciones como movimientos controlados por la OTAN. Simples reacomodamientos en algunos paises donde – de todas formas – seguirá el «invierno»

    En el último pàrrafo pone como modelo a la Revolución Argelina del ’62, con la que – sin dudas – nada tienen que ver estos recambios de gobierno.

    Sin embargo, tal vez esta sea una mirada pesimista.

    No puedo avanzar porque desconozco los procesos sociales en Medio Oriente, pero si bien me resulta importante denunciar la mirada colonizada del que se babea hablando de «primavera» porque Obama le da un ultimatum a Kadafy, tal vez haya que matizar y tener en cuenta los movimientos sociales que EEUU, la OTAN y el sionismo no controlan. Tal vez, en lugar un movimiento controlado , estemos en presencia de recambios a los que el poder se ve obligado . Todo está por verse, al fin.

  2. Avatar de María Bertoni

    ¡Gracias por el comentario, Jorge!

    Por cuestiones de espacio y porque los nombres mencionados nos escapan, la traducción/transcripción del post de Chems Eddine Chitour deja de lado respuestas y comentarios a/de exposiciones puntuales, presentadas en congresos, coloquios, conferencias sobre la primavera árabe. Dicho esto, creo que el recorte expresa de manera fiel la postura del ingeniero argelino.

    Chitour critica sobre todo a los árabes que adhieren a esta celebración primaveral, es decir, a una reconstrucción de los hechos que parte de un pasado reciente casi inmediato, y que ignora antecedentes tan o más importantes pero indiferentes para «la agenda occidental» (retomando sus propias palabras). En este punto me sentí identificada con ese desencanto/indignación que a veces provocan los compatriotas que -nos da la sensación- no ven más allá de un discurso construido e impuesto desde afuera.

    El autor no les niega total legitimidad a las manifestaciones populares registradas pero sí denuncia cierto fenómeno de «canalización» programada y funcional a los intereses de las potencias extranjeras. En este sentido creo que reivindica la revolución del ’62: como reacción 100% autóctona al colonialismo (en aquel entonces francés).

    De este lado del planeta es muy poco lo que sabemos del mundo árabe más allá de los cables de noticias norteamericanos, británicos, franceses, españoles. Por eso creí interesante recoger esta opinión «local» que no sólo aporta una mirada distinta a un tema desconocido (o, peor aún, mal conocido) sino que les da sustento a las dudas y/o reparos que algunos sentimos ante ciertos aspectos de las ponencias de académicos como Piscitelli y Ramonet.

    Un abrazo.

  3. Avatar de jorge gómez
    jorge gómez

    Sí, la nota es interesantísima. Te agradezco lo que hacés por difundir estas cosas.

  4. Avatar de María Bertoni

    A propósito de la primavera árabe, recomiendo la lectura de este artículo de Sandra Russo.

  5. Avatar de Mabel
    Mabel

    Yo creo q la punta del ovillo será q .»Todo lo q pasa en Yanquilandia parece mas grave pues hay más Mass ,Tics y aparartos puiblicitarios aceitados «En yanquilandia los indignados son más indignados por la repercusión no porq sean más importantes .
    Se acabó el …»american life «???(A próposito :q gran pelicula » La caida del Imperio americano «» )
    Asi q es probable q todos los q hemos marchado ,caceroleado o manifestado en contra de los estragos del neoliberalismo (o como quieran llamarle a las injusticias globales) tengamos mayor recepción sea en Argentina , España Grecia Arabia O EEUU.
    Era hora !

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