Comparador de distribuidoras eléctricas. En Argentina no se consigue 12 Noviembre 2009
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).5 comments
En la lejana Francia, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y el Mediador Nacional de Energía (MNE) montaron un sitio web con información especialmente destinada a los usuarios (ellos prefieren hablar de “consumidores”) de electricidad y gas natural. El 5 de noviembre pasado, ambos organismos oficiales aprovecharon la plataforma online para lanzar un comparador de ofertas que se encuentra al final de esta página, y que los clientes residenciales pueden utilizar para dar con el operador apropiado.
La herramienta es un formulario interactivo que los interesados deben completar para luego acceder a una tabla que, en función de los datos ingresados, muestra las alternativas más convenientes. Además de brindar este servicio específico, el comparador forma parte de una estrategia de concientización sobre la libertad de contratación que rige en un mercado energético hace poco abierto al sector privado.

Según Le Figaro, el 58% de la población francesa aún no sabe que puede prescindir de la antes monopólica Electricité de France (EDF), y contratar los servicios de empresas “nuevas” como Poweo o Direct Energie. Esto explicaría la necesidad de espabilar a los ciudadanos desprevenidos o desinteresados.
El descubrimiento de este comparador oficial podría reactivar la eterna discusión sobre la (¿in?)compatibilidad entre los fundamentos de los servicios públicos y la lógica de la libre competencia, y/o disparar algún intercambio de opiniones sobre la gestión (¿neo?)liberal de Nicolás Sarkosy. Sin embargo, la autora de este post prefiere limitarse a extender la práctica comparativa al abismo que existe entre la privatización a la francesa y a la argentina.
En nuestro país, la contradicción que supone la existencia de usuarios/ consumidores/clientes cautivos en un mercado desregulado se convierte en una bofetada al sentido común. La paradoja escandaliza cuando nos circunscribimos a la cuestión eléctrica y recordamos la siniestra combinación entre 1.- un servicio deficiente (Edenor, Edesur y Edelap lo prestan en la ciudad de Buenos Aires y alrededores), 2.- un Estado improvisado, incoherente, incompetente, y 3.- un contexto de crisis energética global, irreductible a nuestro descalabro nacional.
En otras palabras, mientras los ciudadanos franceses cuentan con organismos gubernamentales que les recuerdan su derecho a elegir operador eléctrico y gasífero, los argentinos seguimos siendo víctimas de un modelo privatista que -desde principios de los ‘90- se ocupa muy bien de negárnoslo.
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Este post retoma información publicada en Agoravox.
¿Hay muros y muros? 9 Noviembre 2009
Posted by Otros espectadores in Visto y Oído (¡más!).4 comments
Post redactado por La Resistente, a raíz de la cobertura que TV5 les dedicó a los festejos oficiales organizados por los veinte años de la caída del Muro de Berlín o “de la Vergüenza“.
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Las celebraciones que simultáneamente tuvieron lugar en las plazas de Brandeburgo y de la Concordia con Berlín y París iluminadas a giorno; Ángela Merkel, Nicolás Sarkozy, Gordon Brown, Mijail Gorbachov, Hillary Clinton escuchando un concierto dirigido por nuestro Daniel Barenboim y en parte cantado por Plácido Domingo y los discursos de algunos de los ilustres mandamases del mundo occidental me causaron una mezcla de disgusto y tristeza antes que emoción.
En efecto, hoy el mundo occidental rico, supuestamente culto y democrático le rinde un lujoso homenaje a la caída de un muro terrible mientras, hace años, construye o mantiene otros destinados a bloquear países y personas con ladrillos, alambres de púa, fuerzas de seguridad, perros, sanciones económicas.
Imágenes de Cuba, Palestina, el Marruecos español, la costa adriática italiana y hasta el intento fallido de una construcción en nuestro San Isidro vienen a mi memoria…
Es decir que habría muros y muros. Cuando en realidad todos los muros (todas las barreras, incluidas las mentales que resultan las más peligrosas) son el signo inequívoco de que -al menos por ahora- el pensamiento verdaderamente democrático es sólo una quimera.
Ojo con la(s) mosca(s) 6 Noviembre 2009
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).5 comments
Bajamos del tren, abandonamos la estación y caminamos unas cuadras antes de despedirnos. En este breve trayecto juntas, mi compañera de trabajo interrumpe la charla, calla, cierra literal y metafóricamente la boca. Segundos después, se excusa mientras señala las moscas que nos cruzan en la vereda: “no sea cosa que trague alguna”.
La confesión me alivia porque, hasta entonces, me creí la única en temer esa posibilidad remota. Imaginé distintas hipótesis que pudieran explicar la fobia: incidencia exagerada/absurda de un famoso refrán; otro síntoma del rechazo que los bichos de ciudad sentimos por los bichos (insectos) de la naturaleza; efecto residual de aquella película impresionante que filmó David Cronenberg; gajes de una asociación no tan libre que se gestó en el imaginario sobre princesas, príncipes y sapos, y que cada tanto nos recuerda las costumbres alimentarias de los batracios.
Por ahora ninguna mosca entró en mi boca, y eso que a veces me sorprendo andando boquiabierta por ahí (maldita alergia tapa-narices). Tampoco tuve el disgusto de encontrar una en mi sopa, ni el gusto de hacer el reclamo de rigor.
Podría escribir sobre la mosca que tengo en algún bolsillo, en la billetera, en mi cuenta bancaria. Pero la lengua lunfarda carece de gracia en los cybercultura, tan comprometida con el predominio de @, html, el php y .com.

En cambio sí puedo contar que, años atrás, una mosca me entró en el ojo. Una mosca de verdad, en mi ojo derecho. Una de ésas bien oscuras y corpulentas, que reconocemos de lejos cuando vienen a nuestro encuentro (porque -da la sensación- siempre vienen a nuestro encuentro).
Estaba esperando el colectivo 67 en la avenida Figueroa Alcorta, y la imaginé saliendo del Malba. La mosca ¿curiosa, culta, intelectual? avanzaba despreocupada, zigzagueante, con ánimo de sociabilizar. Atenta a la posibilidad de que yo también quisiera hablar, buscó mis labios primero pero terminó apostando a la importancia del contacto visual.
Mis párpados reaccionaron tarde; se cerraron con la susodicha adentro. Entonces vino la sensación de aspereza, de intrusión, de ardor.
Después la mano en el ojo, primero como parche, testigo del accionar triturador. Luego como pinza extractora, encargada de sacar a la desgraciada por partes: alas; cabeza; tronco (desconozco el paradero de las patas).
Mi compañera de trabajo hace bien en cerrar literal y metafóricamente la boca cuando alguna(s) mosca(s) se le cruza(n). El antecedente del ojo respalda esta sabia conducta preventiva. La fobia que pueda provocar este post, también.
Maternidades maternas 18 Octubre 2009
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).add a comment
“¿Cómo anda tu madre materna?”, suele preguntar una gran amiga de la familia, siempre dispuesta a bromear con el idioma. Aunque propia de un círculo intimísimo, la ocurrencia lingüística merece un lugar en la lista de locuciones que para bien o para mal se refieren a la maternidad, y que este post invita a repasar en una fecha tan promocionada*.
Habrá que agradecerle a Quino la desmitificación de la famosa frase “madre hay una sola”. Quizás porque Mafalda supo tomarle el pelo y así espantar a un vendedor indiscreto, otros se atrevieron a cuestionar la implicancia de indiscutible exclusividad y a pensar en maternidades suplementarias, complementarias y hasta compartidas.
“Las Madres” o “Madres” a secas es la expresión más radical -más molesta para algunos- de una maternidad no sólo suplementaria, complementaria, compartida sino colectiva… Colectiva y además combativa, para disgusto de quienes no tendrían problemas en parafrasear el título de una vieja película francesa y recomendar “sé madre y callate”.
El silencio como sinónimo de discreción, de buena educación, de buena conducta, de aceptación aún en las peores circuntancias. La asociación libre nos lleva a la encarnación de una maternidad virtuosa, sufrida y sacrificada en nuestra “Santa María, madre de Dios”: versión suprema de la maternidad única, partícipe necesaria de la Santísima Trinidad.
Allá arriba, la bendita entre todas las mujeres (e igual de bendito, el fruto de su vientre). Allá abajo, la madre desnaturalizada, “la peor de todas” con permiso de Sor Juana y -por qué no- de María Luisa.
La “madre desnaturalizada” es el gran blanco de nuestra sociedad, siempre entusiasta cuando de arrojar primeras piedras se trata. El título/categoría aglutina pecados más y menos graves.
Entre los primeros figuran el filicidio, la práctica del aborto (una forma de filicidio para algunos), el maltrato, la explotación (laboral/sexual) y el abandono de la criatura. Son los más rentables en términos periodísticos y los más funcionales para una opinión pública siempre ávida de casos cuya sordidez sirva para reclamar la aplicación de un castigo máximo y ejemplar.
Los segundos, en cambio, se encuentran menos diversificados. De hecho, quedan reducidos a la noción de “conducta abandónica”, válida tanto para las mujeres que delegan el cuidado de sus niños en un tercero (pariente, amigos, empleada doméstica) como para aquellas portadoras de alguna hilacha que pruebe ciertos privilegios concedidos a la relación de pareja, a la carrera laboral y/o a la vida social.
Entre el allá arriba (con la Virgen María) y el allá abajo (el infierno de la desnaturalización), acá en la tierra -o al menos en estas tierras- sobrevive la madre abnegada. Muchos argentinos, aún los no judíos, preferimos llamarla “idishe mame” antes que “mamma” (aún cuando los descendientes de italianos seamos mayoría).
La figura de la gallina con sus pollitos es la más utilizada a la hora de ilustrar la conducta de estas “madrazas” (otra palabra muy en boca de nuestros compatriotas) que entregan/soportan todo por sus hijos -como escribiera Silvio Rodríguez- “sin pedir nada o casi nada, que no es lo mismo pero es igual”. [Para tener la fiesta en paz, conviene abordar en otro momento los gajes de la sobreprotección].
Por último, cabe mencionar otra voz extranjera que alude a un sentimiento y relación incondicionales y a la vez superiores a la condición humana: “la Pachamama”. De nuevo, la maternidad aparece ligada a la divinidad (pero libre de la sumisión y el sufrimiento cristianos) y a la naturaleza (pero ajena a la noción pecaminosa, y por lo tanto repudiable, de desnaturalización).
Algunos nos permitimos ponerle un rostro a esta madre Tierra o Tierra madre, energía que -según la cultura andina- nos protege más allá de la progenitora que nos tocó en suerte, y de esas otras maternidades maternas que conocemos desde siempre y que justo hoy se nos da por recordar.
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* Para beneplácito de los comerciantes, en Argentina el Día de la Madre se festeja, todos los años, el tercer domingo de octubre.
El relato mediático, ese campo de batalla 14 Octubre 2009
Posted by Jorge Gómez in Periodismo/Medios, Visto y Oído (¡más!).15 comments
Mi nombre es Jorge Gómez, tengo 55 años y me preocupan las cuestiones políticas desde la adolescencia. En los años ’70 milité orgánicamente en el trotskismo. Aunque luego me alejé, mantuve mi compromiso con los temas sociales, y sobre todo traté de desarrollar un pensamiento crítico y rebelde sobre las relaciones de poder en estos tiempos actuales de ideologías tan descafeinadas.
Presentado así, quiero compartir mi mirada sobre la manifestación de apoyo a la Ley de Medios que tuvo lugar el viernes en la Plaza del Congreso. Ese día los oyentes de las radios Nacional y Cooperativa fueron autoconvocándose a favor de la iniciativa, y a mí me pareció que debía estar allí.
Como quedó claro en este, este y este post, me parece que se trata de una ley necesaria. También me interesaba conocer la capacidad de movilización de quienes no cuentan con el apoyo de los grandes medios de comunicación.
Por otra parte, he asistido a cientos de actos y marchas, desde la época en que la policía corría a los manifestantes en lugar de cortar el tránsito. Ésta era una buena ocasión para renovar mi antiguo romance con el pueblo movilizado.
Alrededor de las 18 la mencionada Plaza estaba repleta, con mucha gente independiente de las estructuras partidarias, varias columnas de la CGT y la CTA, representantes de algunos municipios bonaerenses, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, agrupaciones de pueblos originarios, evangelistas kirchneristas, la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat y muchos grupos pequeños con o sin identificación (dos señoras mantenían en alto una pancarta que decía “Carta Abierta – Venado Tuerto”) que en su mayoría compartían un folklore peronista de bombos y batucada y una gran alegría por la ley que estaba gestándose en la Cámara de Senadores.

Todo era conmovedor. Me parecía bien la ley, me gustaba ver el pueblo movilizado, me emocionaba una pareja de ancianos aplaudiendo una columna de pueblos originarios, o los oyentes de Radio Nacional que se habían citado frente a la confitería El Molino y andaban a los abrazos. Se me saltaban las lágrimas ante este ejercicio de libertad y compromiso.
De pronto me encara una señora de unos 70 años, vestida con saquito verde:
- ¿Aquí es donde pagan para tocar el bombo?
- …
- ¿No lo sabe? A éstos les pagan por venir a tocar el bombo hasta aquí.
No le contesté nada, la dejé ir y la perdí de vista. Me quedé pensando en esa incapacidad de la señora (“una vieja de mierda” diría un maleducado peronista, pero yo no lo soy) para aceptar miradas distintas a la suya, y en esa idea terrible –tan de moda– de que todo lo kirchnerista está rentado.
El incidente me malhumoró y decidí irme, conforme con haber comprobado que pudo armarse un acto a favor de la ley sin demasiado apoyo oficial y que, si bien me topé con grupos movilizados por aparatos sin demasiado debate político, también había mucha gente que llegaba sola, así como estructuras de militantes que apoyaban la ley de manera genuina.
A la mañana siguiente me di cuenta de que la anécdota aquí relatada había sido un anticipo de lo que vendría después, cuando los grandes medios nacionales enfrentados al Gobierno redujeron este acto de miles de personas a una marcha organizada por D’Elía o por intendentes K del conurbano.
Nada más. Sólo pequeñas menciones negativas.
Es muy posible que, a partir de este fenómeno mediático, tengamos una mirada más piadosa sobre nuestra provocadora de saquito verde, tal vez una inocente consumidora de las estúpidas consignas que tanto difundieron (y siguen difundiendo) nuestros canales de noticias.
También es bueno saber que -como cualquier otro hecho- una concentración puede ser presentada de maneras múltiples, según los intereses y la ideología de quienes tengan el poder de comunicar. Sin dudas, la constatación reafirma la pertinencia del debate sobre el relato mediático, ese campo de batalla.

