Cheatin’, de Bill Plympton

Cobertura especial de Espectadores.

Cobertura especial de Espectadores.

Cuenta la leyenda -o al menos el autor de esta entrevista publicada a fines de enero en Animation Magazine- que en 1960, a los catorce años de edad, Bill Plympton mandó por correo algunos de sus dibujos a Disney, con la esperanza de conseguir trabajo. Como era previsible, la compañía contestó que no porque, si bien tenía talento, el chico era demasiado joven. La tortilla se dio vuelta tiempo más tarde, en 1987. En esa ocasión, luego de que el dibujante fuera nominado a un premio Oscar por el corto Your face, Disney lo contactó para ofrecerle un millón de dólares a cambio de llevar adelante un proyecto indeterminado. Esta vez, fue Plympton el que se negó.

La anécdota debería bastar para entender porqué algunos espectadores admiramos al Maestro estadounidense, y por lo tanto celebramos la proyección de su último trabajo en el 16º BAFICI. De hecho, Cheatin’ es otra prueba de cuán lejos se encuentra Plympton del entretenimiento serial con el que Disney formatea cerebros hace más de medio siglo.

En la mencionada entrevista concedida a Animation Magazine, el realizador define su largometraje como “un cuento animado para adultos, lleno de violencia y desnudos, donde el amor y los celos se conjugan con deseos de venganza criminal”. Enseguida remata: “(se trata de) una típica comedia de Bill Plympton”.

Siempre fiel a sí mismo, el realizador despliega un sentido del humor corrosivo en la historia de (des)encuentro que protagonizan Ella y Jake. Los actos de infidelidad que adelanta el título del film son la excusa para retomar cierta tradición narrativa norteamericana que suele mezclar pasión y equívocos para desatar tragedias sangrientas irreparables. En este caso, la contratación de un sicario parece conducir a ese destino inexorable, y sin embargo inicia uno de los episodios más desopilantes del relato (ridiculiza al extremo la libertad con la que los norteamericanos portan armas).

Plympton recurrió a Kickstarter para financiar su largometraje de manera independiente, es decir, con el aporte de particulares interesados en colaborar. Gracias a la presentación de su entonces proyecto, nos enteramos de que Cheatin’ está inspirado en la literatura de James Mallahan Cain, el autor de El cartero llama dos veces entre otras novelas negras. También de que unos cuarenta mil dibujos hechos con estilo artesanal conforman este trabajo.

Al trazo inconfundible de este animador especialista en rostros humanos, se le suman la música original compuesta por Nicole Renaud y reproducciones de distintas arias de ópera italiana (‘Brindisi’ de La Traviata por ejemplo).

De lejos, Cheatin’ fue uno de los regalos más preciados que ofreció el 16º Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente. Habrá que agradecer a sus programadores por este acierto, y de paso al entrañable Caloi porque, sin él, sin su insuperable programa de televisión, la obra de Plympton pasaría desapercibida para muchos argentinos.

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