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Yatasto, del BAFICI a Córdoba 16/11/2011

Posted by María Bertoni in Cine.
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Al margen de la actualización de la cartelera porteña prevista para mañana jueves y del ciclo de cine argentino que ese mismo día se iniciará en el Cosmos-UBA, cabe destacar el desembarco de Yatasto en el complejo de salas Gran Rex de Córdoba capital. De hecho, el estreno comercial de esta ganadora de varias distinciones en la última edición del BAFICI (entre ellas, el premio UNICEF por promover los derechos de la infancia y adolescencia) tendrá lugar en la provincia donde se filmó.

El documental de Hermes Paralluelo registra la rutina de tres niños cartoneros que transitan las calles cordobesas en un carro tirado por caballos. La presencia de la cámara pasa desapercibida tanto para los protagonistas como para quienes los observamos. De esta manera, evita la condescendencia y/o el morbo que destilan trabajos de campo similares.

Cine El Calefón se llama la productora independiente responsable de la película y de anunciar la buena nueva en su blog. La noticia ilusiona a los cinéfilos porteños que esperamos la llegada de Yatasto a nuestras salas.

El año del tigre 15/11/2011

Posted by María Bertoni in 2011, Mar del Plata, Cine.
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El año del tigre parece haber sido una de las películas que más indiferencia causó entre los asistentes al Festival de Cine de Mar del Plata. Y sin embargo el film de Sebastián Lelio tiene tres méritos que merecen la atención de un público argentino poco familiarizado con el cine chileno (salvo por alguna excepción): 1) las muy buenas actuaciones de Luis Dubó y Sergio Hernández, 2) la fuerza testimonial respecto del terremoto y tsunami que el país vecino sufrió en febrero de 2010, 3) dentro de ese contexto, cierto planteo existencial sobre la libertad.

Antes de la proyección que tuvo lugar en una de las salas Ambassador, el director se refirió a la necesidad de filmar que sintieron él y el guionista Gonzalo Maza cuando vieron por televisión las imágenes de los destrozos del maremoto trasandino. La fuga de presos de Chillán se transformó en disparador de una recreación que va más allá de la anécdota para proponer una reflexión sobre las cárceles sin paredes que encierran al ser humano.

Es posible que a algunos espectadores les resulte forzada la coincidencia entre el protagonista y un tigre de circo. Otros, en cambio, aprobarán la licencia poética (y astrológica) que acompaña las elecciones del fugado Manuel.

Sin dudas, Dubó y Hernández resultan todo un descubrimiento en este lado de la cordillera. Por ejemplo, el actor protagónico conmueve en lo profundo cuando su personaje evoca y elogia los dibujos de la hija.

En principio El año del tigre se estrenará comercialmente en Chile en febrero del año próximo. Justo dos años después de la catástrofe natural, causará de todo menos indiferencia en aquel lado de los Andes.

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PD. Con esta reseña termina la cobertura que Espectadores le dedicó al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Para beneplácito de quienes les escapan a los monotemas, el blog retomará mañana su programación habitual.

El campo 15/11/2011

Posted by María Bertoni in 2011, Mar del Plata, Cine.
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Algunos espectadores sospechamos (y luego confirmamos) la mano de Guillermo Nieto detrás de la fotografía (por momentos publicitaria cuando aparece el Peugeot) de El campo. Los mismos cinéfilos valoramos la actuación de Leonardo Sbaraglia y Dolores Fonzi, encargados de componer a un matrimonio porteño que junto a una hija pequeña abandona la ciudad para iniciar una nueva vida bucólica en una vieja casona por reciclar. A priori, no provoca reparos la crónica de una des/ilusión que afecta a los protagonistas en tanto individuos y pareja; sin embargo hay quienes sentimos que este tipo de historias nos conmueve cada vez menos o directamente no nos conmueve más.

Hernán Belón y Valeria Radivo ofrecen un guión sólido que estructura una película correcta, donde los personajes son creíbles así como su evolución en una situación casi experimental. En contra de lo que pueda imaginarse, la naturaleza no cumple aquí un rol preponderante: importa menos el agente externo (el contexto rural) que el interno (la psicología de los personajes principales, la dinámica de su cambiante relación).

Si bien coquetea con la idea, el también director Belón nos preserva del típico thriller que suelen enfrentar los héroes urbanos cuando huyen de la locura de cemento y se topan con una suerte de pesadilla verde. Otro punto a favor, y en tren de odiosas comparaciones, el realizador supo correrse del antecedente insuperable que Albertina Carri sentó con La rabia.

La resistencia que El campo provoca en la autora de este post se relaciona con lo escrito en la reseña dedicada a Abrir puertas y ventanas, es decir, con el ombliguismo que parece practicar un tipo de nuevo cineasta argentino surgido de nuestra clase media. Se trata de un fenómeno que no encontramos en los responsables de (por citar otras proyecciones del Festival de Mar del Plata) Las acacias e incluso en El premio, aún cuando Paula Markovitch haya partido de su propia experiencia para contar la historia de Cecilia y su madre.

La constatación es discutible y excede la intención de una reseña acotada a una sola película. Que hoy valga para justificar los reparos aquí aludidos.

Festival de Cine de Mar del Plata. Balance con datos oficiales e impresiones personales 14/11/2011

Posted by María Bertoni in 2011, Mar del Plata, Cine.
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Entre mañana y pasado, las reseñas de El campo y El año del tigre cerrarán la cobertura que Espectadores le dedicó a la 26ª entrega del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, cuya clausura tuvo lugar ayer domingo. Hoy lunes, en cambio, es el turno de un balance que en pocas palabras combina datos oficiales con impresiones personales.

Entre los primeros cabe destacar las casi 100 mil entradas vendidas para las funciones programadas, las 120 mil personas que habrían participado de las actividades gratuitas, y las 230 películas proyectadas en 600 funciones y once salas. Por otra parte, la lista de películas y actores premiados figura aquí.

Porque no vi la mayoría de los films galardonados y porque disiento con el reconocimiento acordado a Abrir puertas y ventanas, sólo puedo celebrar el Astor de plata otorgado a Olivier Gourmet por su actuación en L’exercice de l’Etat, la distinción SIGNIS (Asociación Católica Mundial para la comunicación) a El premio y, con algunos reparos, el premio FEISAL a la mencionada El campo.

Las impresiones personales derivadas de esta primera experiencia en el Festival de Cine de Mar del Plata son encontradas. En el plano positivo figura la selección de películas, que revela criterios pertinentes de interés, diversidad y calidad. En el plano negativo, pesan los numerosos traspiés de organización: entrega tardía y desprolija de credenciales de prensa, fallos reiterados en el sistema de venta de entradas, incumplimiento de los horarios de algunas funciones, apertura de salas retrasada y en condiciones poco propicias (la de planta baja del Ambassador ni siquiera contaba con la iluminación necesaria para que los espectadores ingresaran y se instalaran en las butacas), malas proyecciones (confusión de rollos en el caso de Melancolía, sin subtítulos en castellano en Arirang), contestaciones destempladas por parte de algunos integrantes del staff de prensa y logística.

Que conste, en este post también hay espacio para la autocrítica. Por un lado asistí a menos proyecciones de las que me había fijado (catorce contra una veintena ideal); por otro lado, la actualización del blog debería haber seguido más de cerca el ritmo de las proyecciones cubiertas.

Ya desde ahora, Espectadores se propone asistir al festival marplatense en 2012. Con suerte, su cobertura mejorará a la par del evento mismo.

Las razones del corazón 12/11/2011

Posted by María Bertoni in 2011, Mar del Plata, Cine.
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Otra vez para quien suscribe, Las razones del corazón es la gran desilusión del 26° Festival de Cine de Mar del Plata que mañana domingo llega a su fin. Presentada fuera de competencia, la versión libre que Arturo Ripstein y Paz Alicia Garciadiego elaboraron de Madame Bovary (con cita a Blaise Pascal) encorseta el libro de Gustave Flaubert en una suerte de teatro filmado que en algunas escenas parece reeditar elementos de la telenovela más clásica.

La película en blanco y negro debería advertirnos sobre la sensación extemporánea que provoca esta adaptación ambientada en el México actual. La referencia a tarjetas de crédito y a Internet, la presencia de una pantalla LCD en el living del hogar, el ejercicio de cierta libertad sexual trasladan a Emma (aquí rebautizada Emilia) al nuevo milenio, pero las actuaciones marcadamente coreografiadas y una escenografía démodée atrasan nuestras pantallas grandes a los años ¿’60 o ’70? del pasado siglo XX.

Quizás este largometraje haya sido pensado para rendirle honores a una obra que ya superó los 150 años. Quizás se trate de un pronunciamiento sobre la vigencia del prototipo femenino que Flaubert reveló sin proponérselo, para posterior provecho del psicoanálisis. Al margen de posibles especulaciones, no queda muy claro qué aporta esta nueva versión cinematográfica.

Algunos espectadores sentimos ternura cuando descubrimos a Vladimir Cruz detrás del saxofonista Nicolás (el recuerdo de Fresa y chocolate nos embarga enseguida). En cambio, nuestra memoria nos juega en contra cuando la sola mención de títulos como Principio y fin, La reina de la noche, El coronel no tiene quien le escribaProfundo carmesí evocan un Ripstein que lamentablemente no reencontramos en Las razones del corazón.

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