El fin de la criminología negacionista según Zaffaroni 30/09/2011
Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.Tags: cuestión criminal zaffaroni
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Lo que otorga más particularidad a la Shoah es que se cometió contra europeos y por europeos, liderado por una potencia considerada una de las cúspides de la cultura universalizada. La flecha de la historia hegeliana se clavó en pleno corazón del estado sintético.
Los perpetradores no fueron asiáticos teocráticos, africanos difícilmente reconocibles como humanos ni latinoamericanos degenerados por el mestizaje, sino quienes estaban en la punta misma de la flecha hegeliana. Y no vale exaltar nacionalismos para imputar todo a los alemanes, cuando no puede negarse la participación del régimen de Vichy, de los otros aliados del eje y de los colaboracionistas de los países ocupados, que por cierto los hubo y muchos.
Esta semana, Espectadores vuelve a adelantar un día la actualización de la síntesis digital de La cuestión criminal. Hoy es el turno del fascículo 19, que propone ponerle punto final al negacionismo de la criminología y empezar a prestarles real atención a los muertos. A continuación, los puntos principales.
La criminología académica no siempre anduvo por caminos recomendables, y la trayectoria de la criminología mediática es aún más alentadora. Cabe preguntarse entonces si podemos aferrarnos a algo en la cuestión criminal. ¿Acaso existe algún dato fuerte que nos saque de la confusión?
Los muertos son el único dato cierto, pero la criminología no los escuchó. Por eso debemos empezar a hacerlo donde se dan en masa, es decir, en los asesinatos cometidos por los Estados.
Podemos calcular que en el siglo XX los Estados produjeron unos cien millones de cadáveres fuera de las guerras, es decir, más de uno por cada cincuenta habitantes del planeta. Este cálculo del 2% de la población mundial asesinada fue recientemente ratificado por el profesor de Harvard Daniel Jonah Goldhagen, que tampoco descarta las estimaciones cercanas al 4%.
Siempre los genocidas temieron a los cadáveres, por lo que los redujeron a cenizas, los ocultaron en fosas comunes o los arrojaron desde aviones en vuelo. Que la criminología comparta ese temor es demasiado fuerte; adentrémonos entonces en el tema con las siete preguntas de oro de la criminalística: ¿qué?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿con qué?, ¿por qué?, ¿quién?
Primavera árabe, perfume artificial 29/09/2011
Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.5 comments
El libro La explosión del periodismo que Ignacio Ramonet publicó en julio pasado (falta menos para la reseña de Espectadores) y la charla que Alejandro Piscitelli ofreció semanas atrás en el Congreso Internacional de Periodismo Autogestionado revelan distintos enfoques sobre nuestra relación con la información y los medios a partir de la irrupción de Internet. De manera muy esquemática y en términos de Umberto Eco, podemos situar al periodista franco-español más cerca de la postura “apocalíptica” y al especialista argentino en TICs más cerca de la postura “integrada”.
Curiosamente, ambos intelectuales sí coinciden en adherir al elogio generalizado de la insurrección popular que sobre todo las redes sociales habrían ayudado a impulsar y fortalecer en Irán, Egipto, Túnez, Libia. Justo en este punto algunos lectores/oyentes pegamos un respingo y tomamos distancia de tanto entusiasmo (nos pasó algo similar cuando vimos la película Fleurs du mal de David Dusa, proyectada en el último BAFICI).
Con este reparo en mente, quien suscribe se permite traducir parte del artículo que el doctor en ingeniería argelino Chems Eddine Chitour redactó para el blog colectivo AgoraVox, a raíz de “la serie de coloquios, congresos, conferencias (organizados) sobre lo que la doxa occidental denomina La primavera árabe“. Ya desde el título, el autor llama a terminar con esta suerte de slogan y a empezar “por descolonizarnos mentalmente”.
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La jugadora de ajedrez 28/09/2011
Posted by María Bertoni in Cine, TV.1 comment so far
A veces la televisión paga depara gratas sorpresas como la proyección de La jugadora de ajedrez (Joueuse es el título original). La película que Caroline Bottaro estrenó en 2009 tiene varios puntos en común con Rompecabezas, que Natalia Smirnoff presentó en el BAFICI del año pasado. Por lo pronto, ambas realizadoras cuentan una historia de emancipación femenina a partir de la pasión que provoca el descubrimiento de un juego de mesa.
Aún quienes vimos primero el largometraje argentino sucumbimos ante el film protagonizado por la siempre versátil Sandrine Bonnaire y el norteamericano Kevin Kline. Atención, fanáticos de Flashdance y The L word: Jessica Beals también interviene en un rol secundario.
Como de costumbre, la actriz francesa se luce en la piel de Hélène, empleada doméstica y mucama de hotel que revela sus distintas aristas a medida que avanza su interés por el ajedrez y la relación con uno de sus empleadores devenido en maestro. Impresiona la capacidad de Bonnaire para otorgarse y quitarse luz, sensualidad, belleza, intensidad según las exigencias del guión (dicho sea de paso, adaptación que la misma directora hizo de la novela casi homónima escrita por la alemana Bertina Henrichs).
Kline acompaña con igual ductilidad a su colega gala, y conmueve a partir de un personaje de pocas palabras. En este punto, cabe señalar una de las mayores virtudes de la película: la ausencia de parlamentos verborrágicos.
Algún espectador podrá reprocharle a esta propuesta un desarrollo y desenlace complacientes, además de una ligera tendencia al estereotipo (el exponente máximo aparece en la figura del organizador del primer torneo del que participa Hélène). Sin dudas pertinente, la crítica también debería reconocer el tino de dejar algunos hilos sueltos que evitan el happy end ñoño y que dejan librada a nuestra imaginación algunos detalles de la historia.
Según datos de IMDb, La jugadora de ajedrez nunca desembarcó formalmente en Argentina. Los interesados en verla deberán afinar la puntería del control remoto y apostar a las gratas sorpresas que a veces nos depara la TV.
Qué dicen las paredes 27/09/2011
Posted by María Bertoni in Universo Web.add a comment
Ciudad Pintada es el nombre del espacio web que Rocío Cortina y Xavier Ibarreche montaron con el objeto de documentar los modos en que graffitis, esténciles, leyendas varias se posicionan en la vía pública. Aquí figura la presentación del emprendimiento que, en pocas palabras, entiende la gráfica callejera como un fenómeno artístico y político.
“Estamos online desde agosto pasado pero la idea surgió hace más o menos un año”, cuentan por mail estos profesionales de la Comunicación Social. “En cada viaje o caminata por la ciudad nos deteníamos a sacar fotos de pintadas que nos llamaban la atención”, recuerdan para luego precisar: “hoy lo que más nos motiva es comprender qué función cumplen en el paisaje urbano”.
A diferencia de Proyecto Cartele (ahora con versión televisiva en I-sat), éste va más allá del detalle anecdótico para señalar la constitución de un discurso alternativo, por fuera de los medios institucionales y con clara intención expresiva. El blog con apariencia de sitio posee nueve secciones que pretenden cubrir los distintos formatos o texturas, y ofrecer contenido extra además del registro fotográfico (por ejemplo entrevistas).
Además de recorrer Ciudad Pintada, los interesados pueden suscribirse a la página de Facebook y a la cuenta de Twitter @CiudadPintada para seguir de cerca las actualizaciones a cargo de Rocío y Javier. Quién hubiera imaginado que Internet también contribuiría a revelar qué dicen las paredes…
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PD. Aprovechamos este post para recomendar Las Caras del Olvido, blog que Solana Hernández y Alberto del Águila crearon con miras a difundir sus graffitis dedicados a personas enfermas de Alzheimer.
Thatcher + Hoover = combo Hollywood 26/09/2011
Posted by María Bertoni in Cine.add a comment
Es probable que los argentinos debamos esperar a 2012 para asomarnos a las vidas cinematográficas (léase “noveladas”) de J. Edgar Hoover y Margaret Thatcher. Al parecer, las películas que Clint Eastwood y Phyllida Lloyd filmaron por separado muestran el costado humano (es decir “complejo” y/o “vulnerable”) de estas figuras históricas en general detestadas. En tren de revertir o relativizar la -a juicio de muchos- merecida mala fama, ambos directores coincidieron en confiarle el rol protagónico a una estrella con buena llegada al público: Leonardo Di Caprio en el primer caso; Meryl Streep en el segundo.
El estreno en los Estados Unidos está previsto, para J. Edgar, en noviembre próximo y, para The iron lady (o La dama de hierro), en diciembre. Preparémonos para la campaña de prensa que seguro tendrá su estrategia internacional y local (cabe preguntarse cómo promocionarán por estos lares el film sobre la aquí llamada “vieja podrida” en plena guerra de Malvinas).

A priori, a algunos espectadores nos causa gracia que la recreación de la ex Primer Ministro británica haya quedado en manos de la directora de uno de los bodrios más indefendibles de los últimos tiempos, Mamma mia!. Habrá que apostar entonces al factor sorpresa que podría deparar una novata al mando del guión (Abi Morgan), y a la buena voluntad de actores respetables como Jim Broadbent y la mencionada Meryl (atención, la película incluye material de archivo que muestra al colega Ronald Reagan).
¿Qué escribir sobre la ocurrencia de Eastwood de rescatar al fundador de la Oficina Federal de Investigación o FBI? Ante todo, cabe señalar que surge después del tributo a Nelson Mandela (evidentemente el veterano Clint no les teme a los extremos) y después de una aproximación ¿filosófica, espiritual, religiosa, supersticiosa? a la noción de destino.
En segundo lugar, debemos mencionar al autor del guión, Dustin Lance Black: el mismo que escribió Milk (nobleza obliga, anotemos un punto a favor de la corrección gay friendly). A este acierto marketinero, sumémosle la convocatoria a Judi Dench y -con algunos reparos- a Naomi Watts (evitemos correr el riesgo de quemarnos con Josh Lucas y Dermot Mulroney).
Al margen de toda especulación, lo cierto es que importan menos los eventuales (des)aciertos de J. Edgar y de The iron lady que el fenómeno de rescate histórico. Sin ánimo de sugerir alguna hipótesis conspiracionista, resulta por lo menos curioso este combo hollywoodense que los argentinos consumiremos con más o menos (dis)gusto el apocalíptico año próximo.
Lo que otorga más particularidad a la Shoah es que se cometió contra europeos y por europeos, liderado por una potencia considerada una de las cúspides de la cultura universalizada. La flecha de la historia hegeliana se clavó en pleno corazón del estado sintético.



