El caso Strauss-Kahn. De la marca registrada a la escasez de credibilidad 08/07/2011
Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.trackback
Será porque escribir “Dominique Strauss-Kahn” lleva tiempo y, sabemos, cada segundo cotiza en los medios. Lo cierto es que la sigla DSK parece haber desplazado al nombre completo del ex titular del FMI en gran parte de los artículos publicados por la prensa francesa. Así, como JFK a nivel mundial y CFK en Argentina, este acrónimo también se convirtió en una suerte de marca registrada.
El fenómeno periodístico-marketinero es tal que alcanza al rubro editorial, y en cualquier momento al televisivo y cinematográfico. Por lo pronto, en este artículo que redactó para L’Express, Anne Demoulin repasa los libros recién lanzados o próximos a lanzarse sobre el llamado “caso Strauss-Kahn“. También transcribe la opinión de un crítico de cine atento a una trama “ideal” para convertir en película, y coquetea con la posibilidad de un episodio alusivo en esta serie de televisón norteamericana.
Quizás lo que más sorprende de semejante ola mediática sea la autoría anónima de uno de los libros comentados. Se trata de DSK, la descente aux enfers o DSK, el descenso a los infiernos que escribió un o una tal Perséfone. Según la editorial responsable Democratic Books, el/la redactor/a endiosado/a a la griega pertenece al círculo íntimo del ex funcionario aunque, que conste, nunca “en el sentido bíblico del término”.
Esta “testigo privilegiada del affaire” habría asistido al devenir “providencial” del hombre de la izquierda francesa y a su “zigzag” entre asuntos sexuales y del corazón. El uso del mítico seudónimo refuerza la metáfora infernal, y de paso explota la figura del “testigo potegido” en la jerga judicial y policial.
Tal vez las revelaciones vertidas en este libro pongan en peligro la vida de el/la falso/a Perséfone. Seguro el anonimato mantendrá a distancia a posibles vengadores y generará un misterio económicamente redituable: dos grandes ventajas que ocultan o al menos disimulan la escasez de credibilidad.







Es un detalle interesante que la editorial se llame “Democratic Books”. Quien dice “democracia” también dice “libertad de expresión” y el testimonio de alguien encubierto, “protegido” parece una victoria sobre la censura. A mí me suena a falta de responsabilidad y por lo tanto de civismo.
María, podrías traducir al menos parte de la presentación que figura en el sitio? Sería mucho pedir? Digo… Para tener una idea de quiénes son estos tipejos.
Supongo que esta es la página, no? http://www.democratic-books.com/pages_collections/qui_sommes_nous.htm
Efectivamente ésa es la página, Martincho. Ésta firmada por Jean di Sciullo, que empieza por evocar sus recuerdos de infancia en un presunto taller de impresión y su primera experiencia como editor en 2002. Luego explica el porqué del nombre “Democratic Books”, emprendimiento posterior a la “crisis de 2008″ que busca la manera de “inventar nuevas formas de libros de arte ofrecidos a precios democráticos”.
Di Sciullo sostiene que “desde entonces, cultivamos nuestra curiosidad a través de una decena de colecciones. Nuestro compromiso editorial nos conduce a las grandes cuestiones y a las causas conteporáneas, ya sean artísticas, históricas, sociales, espirituales o científicas”.
La presentación cierra con la siguiente frase: “esperamos que el placer de dar vida a obras selectivas y democráticas (insistidor, el muchacho) haga a la felicidad de todos”.
Redacté este post justamente porque me chocó la autoría anónima de un libro que se pretende testimonial. La estrategia editorial y de venta me parece perversa, e incluso cuestionable desde el punto de vista legal. Igual es probable que éste sea el menor de los problemas que enfrenta -escribo completo- Dominique Strauss-Kahn.
Genia María! No cabe duda, lo democrático es la clave.
Será el espiritu democrático el q lo hace corretear tras escritoras y mucamas por igual cual sátiro griego ??