El descenso de River, y una explicación que distingue entre nosotros, ellos y los otros 30/06/2011
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Por Esteban Giler
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Como todos saben, aún aquellos que jamás vieron un partido de fútbol, el domingo 26 River Plate descendió por primera vez en la historia, tras empatar con Belgrano de Córdoba. La noticia meramente deportiva, importante y relevante per sé, dejó paso sin embargo a otra directamente vinculada: la de los disturbios al término del encuentro, provocados por algunos hinchas millonarios.
En realidad debería hablarse con rigor técnico de incidentes que provocaron el fin del partido. Es decir, el partido finalizó antes por los desmanes.
Los argentinos y el fútbol
En nuestro país la relación con el fútbol pasa por uno de tres carriles: por el primero transitan los totalmente indiferentes; por el segundo aquellos a los que el fútbol les gusta pero sin despertarles grandes emociones; por el último circulan los apasionados, tal vez los más numerosos.
Obviamente hay subgrupos, pero a grandes rasgos todos los habitantes pueden subsumirse en estas tres categorías, con un pequeño resquicio para quienes odian el fútbol, es decir, los que no son indiferentes sino que son cruzados contra lo que ven como cierto opio de los pueblos.
Dificilmente los integrantes de cada grupo puedan comprender cabalmente a los de los restantes, especialmente en los extremos.
Hinchas e hinchas
El fútbol, y más específicamente, el equipo propio representa muchísimo para el hincha. De ello no se sigue que todo hincha sea fanático, y mucho menos que vaya a provocar destrozos o a lastimar a alguien sólo por ser de otro club. Pero para todo futbolero “de ley” el equipo simboliza cuestiones que atañen profundamente a lo sentimental, a lo afectivo, más que a lo racional.
Es muy extraño que una persona se vuelva futbolera de grande. Es en la infancia cuando se define primero esa afición por un deporte, y luego el sentimiento por un equipo. “¿De qué cuadro sos?” es una de las primeras preguntas que se hacen dos niños cuando se conocen. El equipo define identidad, ya desde ese momento. Queda entonces la situación planteada en términos de “nosotros”, “ellos” y “los otros”. Si bien ellos son los otros, no todos los otros son ellos. Los “ellos” son los del máximo rival, sea cuál fuere.
Los contractualismos según Zaffaroni 30/06/2011
Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.Tags: cuestión criminal zaffaroni
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Espectadores sigue presentando la síntesis de La cuestión criminal de Eugenio Raúl Zaffaroni. Hoy le toca al turno a la quinta entrega, dedicada a las distintas variantes del contractualismo. Por las dudas, aprovechamos la introducción de este post para recordar los links a los fascículos uno, dos, tres, cuatro.
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En las obras tradicionales suele afirmarse que la criminología nació en la segunda mitad del siglo XIX, o sea, cuando tuvo reconocimiento académico como saber independiente. De esta manera no sólo se calla todo lo relatado hasta ahora sino que se niega que los antecedentes -el pensamiento del siglo XVIII y de la primera mitad del siglo XIX- fueran criminológicos.
Esta negación de filósofos y juristas del iluminismo y del penalismo liberal obedece a una fábula inventada a fines del siglo XIX por Enrico Ferri, mentor del positivismo italiano que se consideraba abanderado de los dueños de la ciencia. Llegó a decir que todo lo anterior sobre la cuestión criminal era “espiritismo”. Con muchísima habilidad y pretendiendo tributarle un homenaje, llamó al saber precedente “escuela clásica” y se erigió él mismo en líder de la nueva escuela o scuola positiva.
La escuela clásica abarcaba todo lo pensado desde el siglo XVIII hasta las torpezas del positivismo racista de las últimas décadas del XIX. Fue la mejor fábula de Ferri, tan exitosa que todavía hoy se repite en los manuales.
Si nos apartamos de esta trampa urdida por el viejo positivista, encontramos un conjunto de discursos más o menos funcionales a la clase en ascenso de los industriales, comerciantes y banqueros para su enfrentamiento con el poder hegemónico de las noblezas en los países de Europa central y del norte. Limitándonos al discurso criminológico, podemos señalar una corriente crítica al ejercicio arbtrario del poder punitivo, fundada en la experiencia de las arbitrariedades y crueldades de su tiempo, dominado por las noblezas.
El utilitarismo más puro quedó en Gran Bretaña, en tanto que en el continente los pensadores propusieron sus reformas con preferencia a partir de la otra vertiente del iluminismo, es decir, el contractualismo. Para ellos, el contrato era una metáfora que representaba gráficamente la esencia o naturaleza de la sociedad y del Estado.
Mike Leigh en Buenos Aires 29/06/2011
Posted by María Bertoni in Cine.add a comment
Aunque no se encuentra de visita por estos lares (bueno sería), Mike Leigh está presente en nuestra ciudad gracias a la retrospectiva que el British Arts Centre le dedica desde ayer martes 28. Secretos y mentiras, Todo o nada, El secreto de Vera Drake, Simplemente amigas y La felicidad trae suerte (ahora también emitida por la televisión premium) son algunos de los títulos que se proyectarán ¡gratis! hasta el 30 de agosto. La grilla, aquí.
La iniciativa del BAC prepara el terreno para Un año más, película que en principio llegará a nuestras salas en agosto próximo, y que el director británico estrenó en su país en noviembre de 2010. Días atrás Espectadores le dedicó esta reseña, pensando en los seguidores que esperan este último trabajo por lo menos desde la última entrega de los Oscar.
Seguro algunos asisten a la anunciada cita con Leigh, aunque sea virtual.
Daddy Longlegs 29/06/2011
Posted by María Bertoni in Cine.add a comment
La trayectoria local de Daddy Longlegs es similar a la de Las marimbas del infierno, del BAFICI al complejo Cosmos-UBA. De hecho, la película de Josh y Bennie Safdie desembarcó por primera vez en Buenos Aires en la edición 2010 del mencionado festival de cine con el título original de Go get some rosemary, y regresa casi dos años después por fuera del circuito comercial.
Esta propuesta es ideal para quienes dudan de la existencia de cine independiente en los Estados Unidos (algunos cuestionamos este adjetivo en producciones promocionadas como tales, por ejemplo la nominada a un Oscar Lazos de sangre). Por lo pronto, es poco habitual que un film norteamericano proponga una mirada tan políticamente incorrecta sobre la paternidad (en su momento señalamos el contraste con esta comedia noña de Hollywood).
De evidente bajo presupuesto, Daddy Longlegs imita la estética del documental. La cuota de cine autorreferencial también aparece en el detalle de que el padre protagonista es un director frustrado que trabaja como proyectorista (de hecho, sus horarios laborales son una de las dificultades que complican el fin de semana de convivencia con sus dos hijos varones).
Lenny and the kids es el tercer título que los Safdie eligieron para distribuir su película. Suena a Hannah y sus hermanas, coincidencia que invita a pensar en Woody Allen como posible mentor de los brothers neoyorkinos.
De ser así, estos discípulos le salieron (mucho más) despiadados.
Radiografía discursiva de la Coalición Cívica 28/06/2011
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).13 comments
El jueves pasado, deslizaron por debajo de la puerta de casa un folleto de la Coalición Cívica. Su portada sugiere “Elegí futuro. Carrió-Pérez” y su contracara, además de repetir la consigna, presenta un texto de siete párrafos titulado Hacia una Argentina próspera.
Este post comparte cuatro capturas de una misma radiografía tomada a esta pequeña pieza de campaña cuyo ejemplar -valga la contextualización- fue uno entre tantos otros distribuidos en Villa Urquiza, barrio porteño con alto porcentaje de ciudadanos sensibles al discurso opositor.
Admitamos, a grosso modo, que las radiografías muestran huesos que conforman una estructura (ósea). Con esta definición en mente, invito a los lectores de Espectadores a detenerse en las palabras clave de una prosa montada sobre tres grandes pilares conceptuales: clase media, prosperidad, acuerdo (en torno a verdades indiscutibles pero trilladas y sentimentaloides).
Radiografía 1. Clic aquí.
Contraste entre clase media y pobres/pobreza. Nótese la tensión permanente entre ambos actores en una sociedad donde “los que menos tienen” parecen condenados a un techo en términos de “prosperidad”, a una movilidad acotada que con suerte (por favor repasar la definición académica de la palabra “prosperidad”) podrán “ser de clase media”.
Radiografía 2. Clic aquí.
Número cabalístico si los hay: siete párrafos posee este texto, y siete veces aparece el sustantivo “prosperidad” y sus derivaciones adjetiva (“próspero”) y verbal (en su modo infinitivo, “prosperar”, y subjuntivo, “prosperen”).
[En realidad, son ocho las repeticiones si contamos el título, pero mejor mantengamos la ilusión de cábala].
Radiografía 3. Clic aquí.
¿Cómo construye la Coalición Cívica su mensaje positivo? ¿Qué huesos componen el esqueleto de la prosperidad prometida?.. Distingamos entre adjetivos, verbos, sustantivos y expresiones compuestas (“potencialidad del ciudadano”, “cultura del trabajo”, “educación y salud pública de calidad”, “calidad de vida”, “techo digno”, “respetados por el mundo”). A todas luces, el consenso debería estar garantizado.
Radiografía 4. Clic aquí.
Concentrémonos en los términos de connotación negativa: la CC se distingue de “lo conservador”, “lo retrógrado”, “lo reaccionario”, y también del falso progresismo que esconde su verdadera esencia usurera y corrupta.




