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El cisne negro 14/02/2011

Posted by María Bertoni in Cine.
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Los admiradores de Natalie Portman encontrarán en El cisne negro la oportunidad de deleitarse con una multiplicidad de planos que apuntan al lucimiento de esta actriz nominada a un Oscar 2011: desde los más generales, que sugieren cierta formación en danza clásica, hasta los más acotados a su rostro notablemente maquillado. Por si el regalo supiera a escaso, estos mismos fans también se darán el gusto de verla masturbarse y tener sexo con otra mujer.

La omnipresencia de Portman responde a exigencias del guión que escribieron Andres Heinz, Mark Heyman y John J. McLaughlin, y que emula distintos juegos de espejos. Citamos los más evidentes: 1) la protagonista es una bailarina que debe interpretar a dos personajes clave (el bien y el mal) de El lago de los cisnes; 2) esta suerte de duplicación en las tablas provoca o acelera un desdoblamiento en la vida real.

La superposición entre ficción y realidad también aparece como posible eslabón entre esta nueva película de Darren Aronofsky y su trabajo anterior, El luchador. En este punto cabe recomendar el análisis publicado en Plano Cenital sobre la bifurcación de Randy Robinson con respecto a “The Ram”.

Sin embargo, ésta es la única coincidencia feliz para quienes sucumbimos ante aquel film protagonizado por Mickey Rourke. En otras palabras, da la sensación de que Aronofsky hubiera perdido la claridad mental con la que dirigió el guión de Robert D. Siegel o, años antes, Réquiem para un sueño.

Por lo pronto, El cisne negro oscila erráticamente entre la crudeza y el surrealismo. Los espectadores pasamos de una primera instancia de docudrama (los sacrificios de una bailarina clásica para conseguir el papel protagónico) a la imitación de un episodio de Dr. House (la presentación de un caso clínico extraordinario), a un thriller psicológico con ribetes esotéricos.

Por si el ingrediente paranormal resultara insuficiente, Darren resucita a Barbara Hershey y Winona Ryder (con menos éxito que cuando revivió a Rourke). También pretende rescatar a Mila Kunis del limbo televisivo y convoca al espíritu maligno alojado en Vincent Cassel desde que actúa para Hollywood (recordemos su villanos en Descarrilados y Promesas del Este).

Lo mejor de este largometraje es la fotografía de Matthew Libatique (nominado para un Oscar) y el maquillaje (ignorado por la Academia de Hollywood). Algunos amantes del ballet también apreciarán la recreación de ensayos y una banda de sonido que reproduce las melodías más conocidas de Tchaikovsky (una de ellas musicalizó la escena final de Billy Elliot).

Por lo demás, las probabilidades de que El Cisne negro cause sensación parecen proporcionales a la pasión que despierte Natalie Portman y a las expectativas depositadas en Darren Aronosky.    

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PD. Esta película se estrenará en Buenos Aires el próximo jueves 17.

Lazos de sangre 11/02/2011

Posted by María Bertoni in Cine.
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En términos oscarianos (con perdón del neologismo), Lazos de sangre aparece como falsa contracara de El discurso del rey. Si la película de Tom Hooper conquista a Hollywood porque reedita viejas fórmulas que la Academia suele premiar por fidelidad a sí misma, la de Debra Granik explota las premisas de independencia o libertad creativa para sobarle el lomo a un gran jurado convencido de poseer un gusto heterogéneo.

Winter´s bone (así es el título original) revela la existencia de otro Estados Unidos. Un submundo (¿subpaís?) con ciudadanos de segunda que ignoran las bondades del american dream. Un country marginal cuyos habitantes semianalfabetos, desahuciados, asustados y violentos se atrincheran en sus ranchos o trailers para “cocinar” droga y esconderse de la Ley (representación única y fiera de un Estado perverso).

El drama de Ree desmiente la condición de primera potencia, el culto a la igualdad de oportunidades, la preeminencia de una Justicia proba, la belleza WASP, el glamour de Los Ángeles, Boston y Nueva York. Jennifer Lawrence se esfuerza por reflejar el sufrimiento y la entereza no sólo de su personaje sino de tantos compatriotas librados a la buena de Dios.

Por su parte, John Hawkes se esmera en encarnar otro estereotipo. El del hombre duro, border pero también jugado y leal (incluso tierno).

Las virtudes de sobrina y tío en la ficción conforman un tributo a los lazos de sangre: al ADN que heredamos, que nos define, y que según la ocasión nos hunde o rescata. Por extensión, la propuesta de Granik (que, dicho sea de paso, adaptó la novela homónima de Daniel Woodrell) retrata a parte de la gran familia americana, asomada al abismo de la perdición pero siempre aguerrida, dispuesta a luchar hasta el final.

En este sentido, Winter´s bone es una película oscariana (las cuatro nominaciones despejan cualquier duda). Sin tanto presupuesto, sin un elenco multiestelar, sin personajes monárquicos pero con la infaltable y férrea intención de contar una conmovedora fábula de (auto)superación.

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PD. Otra vez, la autora de este post cae en la tentación de evocar a Luc y Jean Pierre Dardenne y de comparar Lazos de sangre con Rosetta. Otra vez, los hermanos belgas son ganadores indiscutibles de la comparación.

Rabbit hole 10/02/2011

Posted by María Bertoni in Cine.
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Llama la atención que en Buenos Aires todavía no se le asigne fecha de estreno ni título en castellano a Rabbit hole. Es que, además de competir por un Oscar (a la mejor actriz protagónica), esta película tiene el mérito de rescatar a Nicole Kidman y de presentar en sociedad a un cineasta casi desconocido pero prometedor.

A diferencia de lo que acostumbra a hacer, esta vez John Cameron Mitchell filma un guión que no escribió. Se trata de una adaptación que David Lindsay-Abaire hizo de su propia obra de teatro, ganadora de un Pulitzer en 2007.

En contraste con sus antecesoras (las aquí comentadas Shortbus y Hedwig and the angry inch), Rabbit hole cuenta con la participación de actores más o menos célebres. Los de más renombre son la mencionada Kidman, Aaron Eckhart, Dianne Wiest y Sandra Oh (cómo olvidarla después de Entre copas).

Entre ellos, quien más se destaca es la pelirroja de Moulin Rouge. Por lo pronto, consigue que los espectadores ignoremos/olvidemos las marcas del botox que la deformó y el recuerdo de los últimos bodrios que protagonizó.

No es fácil abordar la muerte de un hijo sin apelar al golpe bajo y demás recursos lacrimógenos. Sin embargo, Mitchell evita caer en la tentación y propone una aproximación respetuosa, libre de estereotipos sensibleros.

Nobleza obliga, Rabbit hole pierde puntos cuando se la compara con Le fils de Luc y Jean-Pierre Dardenne. Casi diez años atrás, los insuperables hermanos belgas deslumbraron con aquel largometraje sobre la misma pérdida aunque en circunstancias todavía más críticas y complejas.

Dicho esto, ¿La madriguera? (apostemos a este título en castellano) tiene lo suyo. Por lo pronto, convence y conmueve… además de competir por un Oscar, rescatar a Nicole y consolidar la carrera de un ignoto cineasta texano.

The Ricky Gervais Show 09/02/2011

Posted by María Bertoni in TV.
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Por obra y gracia del control remoto, los televidentes desprevenidos nos topamos en HBO con un dibujito parecido al de Los Picapiedra, pero cuyos protagonistas son la versión gráfica de tres británicos de carne y hueso. Los fanáticos de Extras enseguida reconocemos a Ricky Gervais y Stephen Merchant; en cambio el tercer personaje es el desconocido Karl Pilkington.

The Ricky Gervais Show se llama esta adaptación animada del programa radial que -cuenta Wikipedia- el mencionado trío lanzó al aire en noviembre de 2001 por la emisora XFM. El año pasado las caricaturas debutaron en HBO y Channel 4, y en 2011 renovaron el contrato por una segunda temporada.

Básicamente los espectadores asistimos a la charla de tres dibujitos sentados en un estudio de radio (Gervais y Merchant se ubican juntos y Pilkinton enfrente). De vez en cuando, los planos interiores se mechan con la recreación de alguna anécdota disparatada que los conductores comentan (por ejemplo, el relato de un hombre atendido por un oculista mono).

Quienes sentimos desilusión ante La mentira original celebramos la reedición de un Ricky displicente, provocador, incorrecto, ni siquiera preocupado por confirmar su fama de “enfant terrible” (a diferencia de lo sucedido semanas atrás durante la entrega de los Globos de Oro).

Además del despliegue de humor absurdo e irreverente, el manejo de los tiempos es otra de las grandes virtudes de este show. Así, después de The office y la mencionada Extras, Gervais y Merchant vuelven a consolidarse como exitoso dúo dinámico que se extiende a trío cuando interviene un tal Pilkington.

678. La creación de otra realidad 08/02/2011

Posted by María Bertoni in Literatura, Periodismo/Medios.
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678. La creación de otra realidad es el título completo del libro que Pablo Alabarces y María Julia Oliván publicaron en septiembre del año pasado, de la mano de la editorial Paidos. Este análisis crítico sobre el programa que Diego Gvirtz produce para Canal 7 consta de un cuerpo principal (transcripción del diálogo entre sociólogo y periodista) y de un anexo con un texto firmado por el propio Gvirtz y otro por Pablo Sirvén, actual secretario de redacción -antes jefe de la sección Espectáculos- del diario La Nación.

Además de desarticular el programa (para identificar antecedentes, caracterísiticas únicas, fortalezas y debilidades), el libro propone una mirada más amplia sobre política y comunicación (incluido el periodismo) en nuestro país. En este sentido, 678 aparece como disparador televisivo de un debate al que los argentinos estamos o estábamos poco acostumbrados.

Este esfuerzo de contextualización excede el marco del kirchnerismo e invita a un repaso histórico de la relación entre medios y Estado (o medios y gobiernos), y medios y dirigencia política (medios y partidos, medios y Presidentes por ejemplo). Cuando coinciden y cuando disienten, los autores se esfuerzan por ver -y por mostrar- el árbol en el bosque.

La fórmula aplicada por Paidos resulta efectiva. Básicamente apela a la trayectoria académica de Alabarces para garantizar un enfoque teórico pertinente, y a la experiencia periodística de Oliván (que incluye su paso por 678 como conductora) para el ingrediente práctico. Por su parte, las consideraciones de Gvirtz y Sirvén refuerzan la intención de ofrecer distintas herramientas de análisis, y de convocar una pluralidad de opiniones (antagónicas en el caso de los invitados) que trasunte honestidad intelectual.

La mayor virtud de 678. La creación… es que no parte de, ni aspira a, verdades reveladas. Los mismos autores están dispuestos a reconsiderar o reformular sus apreciaciones a partir de una buena argumentación ajena pero, atención, sin cometer excesos de corrección política.

Algo parecido nos sucede a los lectores. Aún cuando nos sintamos más de acuerdo con una de las posturas, sentimos que ambas enriquecen nuestra propia percepción del programa (al que Espectadores le dedicó uno, dos, tres posts) y del vínculo entre política nacional y medios de comunicación.

Los interesados pueden asomarse a 678. La creación de otra realidad a través de esta entrevista que el diario Perfil les hizo a sus autores en octubre pasado. En pocas palabras, el mencionado “cuerpo principal” del libro consiste en una transcripción similar aunque sin preguntas en el medio, y ordenada por separadores que sistematizan este otro análisis “a dos voces”.

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