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Amor de madres 31/01/2011

Posted by María Bertoni in Cine.
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Cuesta encontrar películas que condensen la función, identidad, responsabilidad materna sin incurrir en el estereotipo o en alguna lección de vida. Este post de Espectadores dedicado a las madres de celuloide menciona una de las excepciones más recomendables: Madre e hijo, joyita ruso-alemana dirigida por Aleksandr Sokurov. Si lo actualizáramos ahora, aquel viejo repaso cinematográfico incluiría a la recién estrenada Amor de madres como un título poco destacado.

Hay algo de La joven vida de Juno en el último film de Rodrigo García. No sólo la importancia asignada a la problemática de la maternidad adolescente (en este caso son dos las jóvenes encinta) sino la necesidad de descartar toda postura abortista y de rescatar la existencia de aquella otra mujer deseosa de tener un hijo: alrededor de este segundo personaje pivota la hipótesis de la maternidad como sinónimo de crianza (de algo que se construye en el tiempo) y no de lazo sanguíneo (limitado a la naturaleza o genética).

Aunque sin el humor sarcástico de la elogiada propuesta de Jason Reitman y sin la aproximación cómico-sensiblera de Casi embarazada y Ligeramente embarazada, Amor de madres también insiste en la condición indeleble del “ser madre”. Así lo percibimos en las representantes de cuatro generaciones de mujeres que retrata García, en las protagónicas y en las secundarias.

Algunos admiradores del hijo de Don Gabriel nos sentimos un poco desilusionados ante la obviedad del mensaje que pretende transmitir, y ante la decisión nada original de explotar el relato coral a modo de rompecabezas que debe quedar bien armadito al final. En este sentido nos cuesta reencontrar al director de los aciertos televisivos In treatment y Six feet under.

De hecho, estos mismos espectadores preferimos detenernos en las actuaciones, especialmente en la de Annette Bening que compone a una Karen sin nada en común con la recordada Nic de Mi familia (rol que le valió una nominación para los Oscar 2011). Por lo demás, Amor de madres resulta una película cuidada, bien intencionada pero lejos de convertirse en la obra más destacada de un mejor mago catódico que cinematográfico.

Mandela day, Mandela’s free 28/01/2011

Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios, Teatro/Música/Danza.
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It was 25 years they take that man away
Now the freedom moves in closer every day
Wipe the tears down from your saddened eyes
They say Mandela’s free, so step outside

Oh, Mandela day
Oh, Mandela’s free”

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Aquí, la letra completa de “Mandela Day” (en inglés).

Así empieza la canción que Simple Minds le dedicó al líder sudafricano, y que hoy emociona a quienes la escuchamos por primera vez en 1989. “Incluso los niños conocen la historia de este hombre”, cantaba Jim Kerr para terminar repitiendo “y sabemos lo que está pasando”.

En ese momento, los fanáticos de la banda escocesa interpretamos el anuncio de liberación que el Presidente Frederik Willem de Klerk pronunció en febrero de 1990 como otra conquista del rock militante. Algunas mentes pícaras también celebraron que Kerr les hubiera ganado de mano a Bono y a Sting.

Desde entonces han sido escasas las felices experiencias mediáticas que me acercaron a la desconocida Sudáfrica. Además de la canción “Mandela day”, apenas puedo mencionar el libro de John Coetzee Esperando a los bárbaros y la película U-Carmen e-Khayelitsha, adaptación que Mark Dornford-May hizo de la célebre ópera de Georges Bizet.

En cambio, las aproximaciones cinematográficas a cargo del norteamericano Clint Eastwood y del británico John Boorman me supieron a meras difusoras de una insípida historia oficial. Aunque nada tan reprochable como la cobertura de nuestro periodismo que desaprovechó la ocasión del Mundial 2010.

Antes de ese gran bochorno, me sentí presa de cierta distorsión ante los retratos bananeros de la polémica Winnie. Por ejemplo cuando Clarín se refirió a un “matrimonio de papel“, cuando La Nación la comparó con Sandra Mendoza, esposa del gobernador Jorge Capitanich o cuando El Mundo de España sugirió que la ex de Nelson escondía algo.

Hoy la opinión pública internacional suspira aliviada tras enterarse del alta a Mandela, internado el miércoles pasado e involuntario agente de rumores pesimistas (otra vez algunos medios apelaron a Winnie). Para mí, la mejor manera de festejar la buena nueva consiste en escuchar la vieja canción de Simple Minds, y ver el videoclip casero que ilustra este post y que un usuario de YouTube editó con imágenes y frases del líder recuperado.

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PD. De yapa… Este título sobre la salud de Madiba también retoma el título de otra canción de Simple Minds: ”Alive and kicking“.

Hedwig and the angry inch 27/01/2011

Posted by María Bertoni in Cine, TV.
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Ojalá I-sat vuelva a proyectar Hedwig and the angry inch, película que John Cameron Mitchell dirigió y protagonizó en 2001. A saber: años antes de ¿saltar a la fama? con la polémica Shortbus, el cineasta texano produjo un musical luminoso, dramático, corrosivo, furioso sobre la odisea de una transexual germano-oriental que emigra a los Estados Unidos para convertirse en rock star.

El film parece haber pasado sin pena ni gloria por nuestro país (IMDb consigna que se editó directamente en DVD con nombre aséptico y apocopado: Hedwig a secas). Acaso los distribuidores locales hayan considerado que la historia de una joven obsesionada por la mutilación física y espiritual podría afectar la sensibilidad del público masivo y en general pacato.

La colérica pulgada mencionada en el título original es el leitmotiv de una biografía relatada en primera persona, con flashbacks oportunos, canciones potentes, y una puesta en escena digna del glamour queer y de la provocación punk (pocas veces se habrá conseguido con eficacia tal combinación).

Mitchell cautiva a partir de una producción enérgica y con sentido de la estética, y de una interpretación visceral. El guión que también escribió se luce por su capacidad para darles carnatura a personajes con mucho de imaginario rockero y, porqué no, con algo de comic.

Tres otros grandes pilares de Hedwig and the angry inch son el soundtrack a cargo de Stephen Trask (que en la ficción integra la banda de la protagonista), la actuación del siempre jugado Michael Pitt, y el homenaje a grandes del rock y el punk como Lou Reed, David Bowie, Kurt Cobain. Y por si todo esto fuera poco, la odisea personal sirve para repasar la caída del muro de Berlín.

Atentos, entonces, a la programación de I-sat. Con suerte el canal repita el trabajo de un cineasta que debimos descubrir antes de Shortbus.

Bachelet versus Cristina, y el arte de (volver a) echar leña al fuego con Wikileaks 26/01/2011

Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.
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Horas atrás, La Nación e InfoBAE informaron en su sección Último Momento que “según/para Bachelet, la Argentina tiene problemas de credibilidad como país”. Con este título, ambos diarios resumieron la réplica de filtraciones de Wikileaks que renuevan aquéllas reveladas a fines de noviembre, y que la misma ex Presidente chilena se ocupó de desmentir a mediados de diciembre.

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Obras maestras del error 26/01/2011

Posted by María Bertoni in Literatura, Periodismo/Medios.
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Aunque editado en 1998, algunos descubrimos la existencia de Obras maestras del error semanas atrás, gracias a esta contratapa que Juan Pablo Feinmann publicó en diciembre pasado. Es probable que el libro de Juan José Panno cause menos sensación ahora, con tantos blogs atentos a las metidas de pata periodísticas y ante una prensa online con desaciertos más recurrentes y flagrantes que los de la prensa impresa, televisiva, radial. Sin embargo, a trece años de su primera aparición, el compendio mantiene su vigencia.

En tiempos en que los medios todavía conservaban cierto halo sagrado, esta combinación de archivo y anecdotario habrá resultado una propuesta original, sobre todo desmitificadora. De hecho, el error aparece como inherente al ejercicio de una profesión que exige velocidad, que enfrenta las presiones/alteraciones/contradicciones de un trabajo en cadena forjado por redactores, correctores, editores, diagramadores, jefes de redacción (nombramos a los más representativos del periodismo gráfico).

En un prólogo que podríamos calificar de afectuoso, el autor aclara su intención de evitar los juicios de valor y el discurso pedagógico. Los aspirantes a periodistas no deberán entender este libro como un manual de infalibilidad, sostiene. Los colegas no deberían sentirse cuestionados.

Quizás lo más sabroso de Obras maestras… sea la recopilación de anécdotas en redacciones y estudios de radio y televisión. Pero que los espíritus cholulos no se ilusionen demasiado pues Panno evita revelar identidades salvo cuando cita a contados periodistas de renombre que accedieron a confesar algún macanzo jugoso (cabe destacar la inclusión del propio autor entre estas excepciones con sentido del humor).

La recopilación de títulos, copetes, párrafos con faltas de tipeo, ortografía, redacción, sentido se divide en dos grandes partes. En la primera, las capturas cuentan con un anclaje escrito que detalla el error detectado. En la segunda, mucho más escueta, somos los lectores quienes debemos encontrar la metida de pata (aquí Panno no puede con su genio docente).

En cambio y en general, la transcripción de furcios radiales y televisivos carece de especificaciones que los contextualicen.

Con sus años a cuesta, Obras maestras del error sigue proponiendo un ejercicio saludable que consiste en reconocer las limitaciones de quienes están (¿estamos?) más entrenados para señalar falencias ajenas que para reparar en las propias. Irresistible invitación para lectores (auto)críticos.

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PD. Hablando de obras maestras del (t)error.

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