El zoo de noche 17/11/2010
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La orangután Sandra, el hipopótamo Garoto, el dromedario Saúl son algunos de los animales que se dejan fotografiar durante la visita nocturna organizada por el Zoológico de Buenos Aires. La experiencia resulta interesante aún para quienes somos reticentes a la idea de ver bichos enjaulados. Por un lado, los guías contagian el amor por los habitantes de este jardín fundado en 1888. Por otro lado, la propuesta de un recorrido a contrapelo del horario (y la vorágine) habitual mitiga la crudeza de la exposición bestiaria.
Quienes quieran ser de la partida deben superar los cinco años de edad y sentirse cómodos en la oscuridad. Aunque nunca es cerrada (las calles y edificios aledaños alumbran de lejos; las luces del zoo y la linterna del guía lo hacen desde adentro), la noche se las ingenia para generar sombras, sonidos y aromas ajenos al confort de la ciudad.
Con un poco de imaginación, los más chicos se sienten en la selva por más que el guía insista en aclarar que los leones son los reyes de la sabana y que los lemures provienen de Madagascar. La infancia admite todo tipo de combinaciones, así que estos mismos porteñitos también fantasean con la posibilidad de reencontrarse con Melman, Alex, Marty, Gloria y algún otro animal de película.
Como de costumbre, los adultos celebramos las anécdotas que revelan coincidencias entre humanos y animales. En cambio, nos espantamos cuando escuchamos que estas criaturas no siempre se corresponden con las réplicas de peluche que les compramos a nuestros hijos.
El paseo se inicia alrededor de las 20, con un traslado en barco por un lago cuyas orillas habitan lemures, y termina con la visita al león que entre bostezos y ejercicios de stretching espera el llamado a cenar. En hora y media, los ¿exploradores? descubrimos a Sandra, Garoto y Saúl entre otros vecinos rinocerontes, elefantes, hienas, antílopes, garzas y falsas nutrias.
El zoo de noche abre sus puertas los miércoles, jueves y viernes. Los interesados en recorrerlo deben reservar su asistencia con tiempo.
Una familia es una familia es una familia 16/11/2010
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A family is a family is a family se llama el documental que HBO estrenó en los Estados Unidos a principios de 2010, y que ahora la televisión premium proyecta en distintos países de Latinoamérica. A cargo de la actriz y show-woman Rosie O’Donnell (la misma que actuó junto a Madonna en Un equipo muy especial), esta producción catódica recopila declaraciones de niños criados en el seno de familias hétero, homo y monoparentales, caucásicas, afroamericanas, interraciales.
El eco que emula el título de la propuesta anticipa la intención de jugar con una definición tautológica. La expresión “una familia es una familia” anuncia no sólo el protagonismo acordado a los chicos entrevistados (y a su lógica discursiva) sino la deliberada prescindencia de aproximaciones científicas, jurídicas, religiosas, clínicas, psicológicas, sociológicas.
El objetivo del documental consiste en presentar una realidad irreductible al modelo familiar cristiano y respetuoso de las supuestas leyes naturales. Hijos biológicos y adoptados explican a partir de un único concepto -el amor incondicional- el vínculo con quienes los crían: un padre y una madre; dos madres; dos padres; un padre o una madre; tíos; abuelos.
La misma O´Donnell aparece junto a sus cuatro vástagos como exponente (lésbico) de esta diversidad familiar. La autorreferencia evoca la dosis autobiográfica que Lisa Chodolenko admitió inocular en su última película, aquí reseñada. [Algún espectador escandalizado acusará a los gays de Hollywood de sacarlo todo del closet, incluidos cónyuges y descendientes].
El tema “I love you too” que Ziggy Marley canta con su madre y hermana, otra canción que desmiente la soledad de los hijos únicos, dibujos animados sobre la fecundación espontánea e in vitro, videos domésticos que recuerdan la adopción de una niña china conforman el material suplementario que se articula con primeros planos de chicos dispuestos a contar su experiencia.
“Todos los niños necesitan ver que sus propias vidas se reflejan en los medios de comunicación y todos deben ser incluidos cuando se analiza el asunto de la familia“. Ésta es una de las frases atribuídas a Rosie en la gacetilla de prensa difundida en enero pasado; sin dudas sintetiza el propósito noble de Una familia es una familia es una familia.
Mesa para tres, o el ocaso de otro Superman 15/11/2010
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En octubre de 2004, la muerte de Christopher Reeve inspira la redacción de numerosos artículos sobre la maldición de Superman, por ejemplo éste publicado por El País de España. Dos años más tarde, Ben Affleck encarna a George Reeves en Hollywoodland, película que cuenta la tragedia de aquel otro actor con final trágico ¿por haber personificado al súperhombre en televisión?
A mediados de 2009, Brandon Routh confirma el vencimiento del contrato que firmó para protagonizar una posible secuela de Superman regresa. Según las mismas fuentes, el joven galán asegura no estar interesado en continuar la saga que Bryan Singer inició sin alcanzar el éxito esperado.
Ese mismo año, Routh protagoniza Mesa para tres, comedia que como tantas otras apuesta a la gracia de un pobre diablo convertido en punto de algún oportunista manipulador. En este caso, son dos: la pareja aparentemente perfecta que conforman Jesse Bradford y Sophia Bush.
Si el victimizado Scott usara anteojos, los espectadores lo confundiríamos con Clark Kent. De hecho, ambos comparten la misma espalda encorvada, el mismo andar lento (a veces torpe), la misma timidez, la misma atracción por una chica en principio inconquistable (en la piel de Jennifer Morrison, que fue la discípula Allison Cameron del Dr. House).
Cuesta ver Mesa para tres hasta el final. Algunos espíritus supersticiosos creemos reconocer en la película del ignoto Michael Samonek el indicio de otro ocaso atribuible a la maldición de Superman.
Festival de Mar del Plata. Pantallazo in absentia 12/11/2010
Posted by María Bertoni in Cine.add a comment
Mañana sábado 13 empieza la 25a edición del Festival de Cine de Mar del Plata, evento que desde 2008 preside José Martínez Suárez, hermano de Rosa María Juana alias Mirtha Legrand. En Espectadores lamentamos no cubrir la muestra que este año, en honor a sus bodas de plata, promete proyectar más de 300 títulos, entre ellos el aquí anunciado Ilusionista de Sylvain Chomet.
Imaginemos por un momento que pudimos viajar a La Feliz y quedarnos hasta el final de fiesta, previsto para el domingo 21. Probablemente querríamos ver la mayor cantidad de películas suscriptas a las tres competencias (argentina, latinoamericana e internacional) de largometrajes.
A continuación, mencionamos algunas…
Además de la de Chomet, y de Somewhere de Sofía Coppola (¿la gran estrella de la programación?), priorizaríamos tres propuestas de figuras reconocidas aunque no precisamente como cineastas: Aballay del televisivo Fernando Spiner (responsable de Bajamar, Cosecharás tu siembra, Poliladron), Abel del actor mexicano Diego Luna y Tournée del actor francés Mathieu Amalric.
Por nada del mundo, faltaríamos a la cita con Thomas Vinterberg (¿Submarino tendrá algo de La celebración?), Otar Iosseliani (¿será Chantrapas tan desopilante como Jardines en otoño?) y Takeshi Kitano (seguro Outrage termina de disipar el enojo/desilusión que años atrás nos causó Takeshis).
Fanáticos de In treatment, aprovecharíamos la oportunidad de ver Amor de madres de Rodrigo García (de paso nos reencontraríamos con la hace poco reseñada Anette Bening). ¿Acaso el hijo de don Gabriel se habrá embarcado en otra aproximación cinematográfica al universo femenino?
Con Upa! en mente, también asistiríamos a la proyección de Antes del estreno de Santiago Giralt y, siempre sensibles a las sorpresas del nuevo cine nacional, apostaríamos a Amor en tránsito de Lucas Blanco y a Un rey para la Patagonia de Lucas Turturro (¿vuelta de tuerca a La película del rey de Carlos Sorín).
Sin dudas, el adolescente que llevamos dentro nos exigiría cumplir con la retrospectiva de John Hughes (director que, dicho sea de paso, la Academia de Hollywood homenajeó en la última entrega de los Oscar). Por otra parte, y en reconocimiento a Salvador Sanmaritano, también nos prenderíamos al programa de cortos organizado en su nombre.
Por último, y a tono con la faceta nostálgica del evento, quizás (quizás) volveríamos a ver La caída con Bruno Ganz. Nos preguntamos si estaremos en condiciones de apreciar la película de Oliver Hirschbiegel después de haber visto tantos extractos con subtitulado paródico en YouTube.
Ojalá Espectadores pueda estar presente en el Festival de Cine de Mar del Plata de 2011. Hasta entonces compensamos nuestra ausencia con el pantallazo de una edición plateada que imaginamos con alma cinéfila.
Ocio, de Villegas y Lingenti 11/11/2010
Posted by María Bertoni in Cine.add a comment
Hoy se estrena Ocio, película que -como The rati horror show y Secuestro y muerte- el último BAFICI presentó oficialmente. Hablar de desembarco “comercial” es relativo, pues el trabajo de Juan Villegas y Alejandro Lingenti se proyectará en el Cosmos, ave fénix de las salas alternativas porteñas ahora en manos de la Universidad de Buenos Aires.
Ésta es la adaptación cinematográfica de la novela homónima que Fabián Casas publicó diez años atrás. Hay otro dato literario, fundamental: el joven protagonista dedica parte de su tiempo (ocioso) a leer El primer hombre de Albert Camus.
Resulta evidente la impronta existencialista -porqué no camusiana- de este relato. Por un lado, la aparente abulia de Andrés recuerda la indiferencia del condenado y ajusticiado Meursault. Por otro lado, los parlamentos lacónicos evocan la influencia de una prosa asociada a la metáfora de radiografía social (sobre todo barrial y generacional).
La actuación del desconocido Nahuel Viale y la fotografía de Agustín Mendilaharzu son quizás las mayores virtudes de una propuesta que flaquea un poco, por algunos agujeros negros en el guión (¿qué pasó con la visita del protagonista a un departamento… para alquilar?) y por una banda sonora por momentos irritante (al menos para quienes no sabemos apreciar a los “grandes héroes del indie nacional“).
Más allá de estos reparos, vale celebrar el estreno de Ocio por dos motivos principales. El primero: como Mariano Llinás con Historias extraordinarias, Villegas y Lingenti se arriesgaron a filmar sin financiación, condicionamientos, limitaciones institucionales (ni del INCAA ni de empresas privadas). El segundo: el feliz contexto de un Cosmos ¿definitivamente? recuperado.




