La familia en desorden 05/08/2010
Posted by María Bertoni in Literatura.trackback
El Cardenal Bergoglio, Monseñor Marino, la diputada Hotton, la senadora Negre de Alonso, ¿también incluimos al senador Olmedo (a no confundir con el querido Negro)?, el autor de este/este/este editorial de La Nación y los redactores de este informe presentado por la Universidad Austral deberían leer La familia en desorden. Nadie espera que el libro de Elisabeth Roudinesco convenza a estos individuos; sí que los avergüence. Al menos un poco.
El análisis preciso, fundamentado, interdisciplinario que la intelectual francesa publicó en 2002, y que el Fondo de Cultura Económica trajo a la Argentina un año después, desmenuza y prueba la condición histórica, social, cultural de conceptos fundamentales tales como “matrimonio”, “familia”, “paternidad”, “maternidad”, “sexualidad”. A partir de contraposiciones teóricas y de referencias a realidades y casos concretos, la autora repasa los cambios que en el tiempo trastocaron y refundaron la relación entre Dios/padre/Estado (sujetos investidos de autoridad) y aquélla entre hijos/súbditos/ciudadanos (sujetos destinados a acatar leyes).
A diferencia de los argumentos esgrimidos por Bergoglio, Marino, ¡Aguer!, Hotton, Negre de Alonso, el diario La Nación, la Universidad Austral (¿también incluimos a Olmedo?), Roudinesco cita obras fundamentales, estudiosos consagrados, datos estadísticos comprobados, entrevistas y artículos periodísticos que arrojan luz sobre los aspectos de una problemática irreductible a explicaciones de orden biologista, naturalista, determinista, positivista (cuya caducidad salta a la vista), mucho menos religioso.
El cruce de investigaciones propias y ajenas (Freud, Lacan, Foucault, Lévi-Strauss, Derrida son algunos de los apellidos nombrados), la contrastación de enfoques a veces opuestos, a veces complementarios le da consistencia a un trabajo realizado con profesionalismo y honestidad intelectual. Las notas al pie de página, la transcripción textual de impresiones/conclusiones, la comparación de diferentes análisis sobre idénticos fenómenos y obras (por ejemplo Edipo rey, Hamlet, Los hermanos Karamazov) exigen lectura concentrada y gimnasia mental.
Lejos de anunciar verdades absolutas, Roudinesco las identifica, contextualiza, estudia, enfrenta, desarma. Lejos de dictar sentencia, sugiere aproximaciones. Lejos de pronósticos concluyentes, propone preguntas cuyo tratamiento merece la preparación de otro(s) libro(s).
Bergoglio, Marino, Aguer, Hotton, Negre de Alonso, la gente del diario La Nación y la Universidad Austral, ¿Olmedo? deberían leer La familia en desorden. Nadie espera que la trayectoria, rigurosidad y honestidad de su autora los convenzan; sí que les revelen cuán ignorantes (e impúdicos) son.






Pretender que esta troupe de prehístoricos lea este libro y además lo analice, es como pedir que el senador Olmedo se saque la campera amarilla!!
Saludos!
Es cierto, La candorosa.
¿Vos decís que ni siquiera cabe la posibilidad de que empiecen a leerlo? No pretendo que esta gente se desasne; me conformo con que sienta vergüenza.
María
usted no entiende. Nuestro Cardenal que nos alerta sobre las movidas del demonio, la simpàtica evangelista del PRO , el viejito tan macho de la campera amarilla, todos los que se preocupan sobre las costumbres sexuales de los otros mientras la pedofilia y la miseria estallan a su lado sin que les importe nada, todos esos, María, no leen libros de una francesa, psicóloga, intelectual, feminista. Ni lo conocen.
Probemos otra estrategia. Por el lado del debate de ideas, no.
Es una intelectual de ideas originales e inquietantes.
Estos muchachos a los que usted quiere avergonzar la quemarían viva con mucho gusto, me parece.
(Click)
Abandono toda esperanza entonces…
Cuidémonos -nosotros también- de las hogueras, Jorge.
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PD. Me recomendaron Nuestro lado oscuro en la librería donde compré La familia en desorden. La entrevista que linkeaste, me dio más ganas de leer el último libro de Roudinesco.