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Mal día para pescar 19/07/2010

Posted by María Bertoni in Cine.
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Es una pena que Mal día para pescar sólo haya cruzado el charco para participar del Festival de Mar del Plata en noviembre pasado. Aunque difícilmente reviente taquillas (probablemente no pretenda hacerlo), la película uruguaya merece un lugar en nuestra cartelera porque permitiría descubrir al (prometedor) director Álvaro Brechner, porque le rinde homenaje al escritor Juan Carlos Onetti (cabe señalar que ésta es una adaptación del cuento Jacob y el otro), porque representa al buen cine yoruga que los argentinos sabemos apreciar.

Financiado con dinero español y protagonizado por actores de distintas nacionalidades (el escocés Gary Piquer, el finlandés Jouko Ahola, la ítalo-argentina Antonella Costa y el “oriental” César Troncoso), este film evita las taras de la globalización, sobre todo aquéllas idiomáticas… Por lo pronto, sus personajes hablan en castellano, inglés o alemán según circunstancias narrativas y no exigencias arbitrarias de la producción.

En cambio, sí vislumbramos cierta impronta universal a partir del retrato que Brechner le dedica al pueblo de Santa María. Sin llegar a ilustrar el dicho sobre comunidades chicas e infiernos grandes, el joven realizador propone un fresco que retoma algunos elementos típicos de los relatos ambientados en lugares donde el Diablo perdió el poncho, entre ellos, la conmoción que causa la llegada de un extranjero (cuánto más exótico, mayor es la repercusión), la importancia de ciertas personalidades e instituciones locales (el médico, el periódico, la iglesia, el bar o boliche), la moraleja sobre la sensatez popular que algunos confunden con candidez, ignorancia y/o necedad.

Aunque carece de las figuras del cowboy heróico, del sheriff justiciero y del villano irrecuperable, Mal día para pescar también comparte características del western. Por ejemplo, la trifulca del principio, la promoción del desafío que supone un duelo (los afiches que encarga Orsini se parecen a los famosos con la leyenda WANTED), el cruce de varios duelos con dinero de por medio (además del principal, están aquéllos que enfrentan al mencionado Príncipe con una mujer obsesionada por casarse y con el director del diario El Liberal), la condición justa/reparadora del final y la redención de los protagonistas.

En la propuesta de Brechner, todos son antihéroes, y éste es quizás el gancho más atractivo de una historia cuyo desenlace cuesta adivinar. Enternece especialmente el Jacob van Oppen que encarna Ahola y que por momentos nos recuerda al Randy The Ram Robinson que Mickey Rourke interpretó en 2008.

Mal día para pescar figura en la lista de películas que suelen venderse online. Los interesados no deben dudar en encargarla, a falta de distribuidores decididos a estrenarla en nuestro selecto circuito comercial.

Amelia 16/07/2010

Posted by María Bertoni in Cine.
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Hay mejores y peores, pero lo cierto es que rara vez las biografías cinematográficas esquivan la sombra que proyectan las personalidades retratadas. Por otra parte, cuando las biopics son made in Hollywood (sepan disculpar la irrupción del inglés), la tendencia a la sacralización/demonización impide la reivindicación de un género más cerca del estereotipo que de la expresión artística. Dadas estas consideraciones, son escasas las expectativas que despierta Amelia; quizás por eso algunos podemos digerir el film que protagoniza -y también produjo- Hilary Swank.

Los argentinos sabríamos muy poco de Amelia Earhart si no fuera por los artículos que algunos medios le dedicaron a la aviadora norteamericana, en parte para promocionar la película aquí comentada. Esto explicaría, a favor, la cuota de curiosidad que despierta un personaje apenas descubierto y, en contra, la decisión de distribuir este título directamente en DVD.  

Para contar la historia de una compatriota pionera en su profesión y casi sin querer en el mundo de la moda, Swank elige (¿encarga?) un guión inspirado en dos libros escritos por mujeres: East to the dawn de Susan Butler, y The sound of wings de Mary S. Lovell. Por si la carga femenina/feminista fuera insuficiente, contrata a otra mujer (Mira Nair) para que lo dirija.

Algunos espectadores huirán espantados de este homenaje al sexo “débil” cuando le sumen a esta suerte de “seleccionado XX” -en honor a los cromosonas y con perdón del fútbol- los reparos que la protagonista tiene con respecto al matrimonio, su necesidad de volar en un sentido metafórico y literal, su desaparición prematura en el intento por ser “la primera en…”. Otros (¿otras?), en cambio, sucumbirán ante estos tres elementos dignos de una novela romántica, y ante un cuarto gancho: Richard Gere y Ewan McGregor encarnan a los dos hombres que se disputan el corazón de la piloto*.

Físicamente parecida a Earhart, Swank compone su personaje con convicción (no puede decirse lo mismo de Gere). La entrega de la actriz-productora, la reconstrucción de época (para deleite de los amantes de viejos aeroplanos), la calidad de una fotografía en general buena (salvo por uno o dos planos donde se nota la aeronave recortada) representan lo mejor de Amelia.

Por lo demás, ésta es una biografía cinematográfica más, incapaz de esquivar la sombra que proyecta la persona retratada y típico ejemplar de un cine pedagógico, tendiente al estereotipo. Se recomienda verla con todos los reparos posible; en esas condiciones defrauda poco y entretiene algo.

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No olvidemos a Christopher Eccleston, cuyo Fred Noonan se le tira un lance.

Listo el traje 15/07/2010

Posted by Otros espectadores in Visto y Oído (¡más!).
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Por Jorge Gómez
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En la fría tarde de ayer 14 de julio, unas miles de personas acompañan al Senado de la Nación en la sanción de la ley de matrimonio igualitario. Agrupaciones de gays y lesbianas, La Cámpora, el Partido Obrero, que entrega sus previsibles volantes contra el Gobierno… Vendedores de choripán, un grupito con una pancarta cuya leyenda sostiene “Los peronistas bancamos la lucha de los putos, los trabas y las tortas”, gente de  Berazategui, porque el intendente Juan José Mussi es un kirchnerista explícito con asistencia perfecta.

También hay pancartas contra Bergoglio (“Satán, sacate la sotana”), y una señora discute con un pibe de la Fede: “te quiero ver a vos si tenés un hijo así”.

Sobre un escenario montado en la Plaza de los Congresos, canta muy bien una chica cuyo nombre no recuerdo. Luego anuncian la participación de Patricia Sosa, Kevin Johansen y el dibujante Liniers.

Estoy allí para disfrutar de un paso significativo en el camino hacia la igualdad. En una primer mirada, todo resulta un poco estrafalario, desordenado, muy distinto a las concentraciones políticas tradicionales. Cuando me detengo a mirar a la gente, percibo otras cosas que tampoco son habituales.

Decenas de parejas de muchachas tomadas de la mano, que están allí orgullosas de dar la cara y reconocerse, libres. Algunos hombres, muchas señoras en pareja que desafían el frío, la noche y la discriminación. Busco a las dueñas de la librería de mi barrio, que están juntas hace 20 años. Seguro que vendrán cuando cierren el negocio.

Mi amiga que me invitó a su casamiento si sale la ley no pudo venir porque después del trabajo debe pasar a buscar a los hijos de su pareja. Pero sabe que estoy aquí, esperando la confirmación de la fecha.

Dos mujeres de 60 años levantan un cartón blanco: “Nosotras dos ya somos una familia”, dice. Las miro y me sonríen, más hermosas que nunca.

Una mirada más atenta descubre hombres y mujeres peleando por sus derechos, chicas que se quieren, pibes que se han enamorado, hombres y mujeres determinados a formar una familia igual a la de todos los demás. En ese sentido –me parece a mí; no se enoje Bergoglio– se trata de una manifestación de gente enamorada que pide que dejen de maltratarla.

Así que me voy, contento porque -otra vez- apuesto a la aprobación de este proyecto de ley. Justo en ese momento, recibo un SMS de mi hermana:

“¿Fuiste al Congreso? ¡Todo para que te invitemos al casamiento!”.

Le contesto: “No me importa tu fiesta, nena. Ya tengo otra invitación”.

Y me voy pensando que, si es en verano, ya tengo el traje.

Habemus matrimonium 15/07/2010

Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).
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La (otra) Santísima Trinidad 14/07/2010

Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).
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Hoy los franceses conmemoran la Revolución -con “r” mayúscula- que los hizo famosos, y que tan bien supieron exportar (salvo en los territorios que prefirieron colonizar). El mundo occidental se pliega a la celebración, en parte en honor a los Derechos del Hombre y del Ciudadano, declarados semanas después del alzamiento que tuvo lugar en la Bastilla el 14 de julio de 1789.

“Libertad, igualdad, fraternidad” es el lema que la mayoría de los mortales asociamos a este hito de la Historia moderna, y que sintetiza el ideal de una sociedad madura y justa, sin distinción entre individuos de primera y segunda categoría. Ojalá nuestros senadores lo tengan presente mientras debaten el proyecto de matrimonio igualitario (con los mismos derechos y obligaciones para adultos de condición hétero y homosexual). Ojalá voten regidos por los valores inherentes a esta otra Santísima Trinidad.

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