Argentinidad redonda 11/06/2010
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).trackback
Cuesta no dedicarle un post al Mundial 2010 aún cuando éste no es un blog futbolero, ni siquiera deportivo… Aún cuando a algunos nos fastidia la insistencia monotemática, léase 1) el comentario obligado en hogares, trabajos, negocios, consultorios, incluso en la vía pública; 2) la cobertura mediática uniformizada, 3) la parafernalia marketinera que montan los publicitarios para vender más… Aún cuando racionalizamos -y racionamos- el fanatismo/ fundamentalismo que despierta una competencia masiva e internacional donde la Argentina es favorita, al menos para quienes adoran a nuestro actual DT Diego Maradona y para quienes recuerdan las victorias (no las derrotas) de contiendas anteriores.
La autora de este post vivió su primer Mundial en 1978, cuando tenía cinco años y el país era sede del evento. En aquellos tiempos, muchos argentinos adultos ignoraban o se negaban a (re)conocer la existencia de centros clandestinos de detención donde se torturaba compatriotas al compás de los alaridos del relator oficial, José María Muñoz.
32 años después, quien suscribe todavía recuerda imágenes de una fiesta embanderadísima y cacerolera (en ese entonces, nadie sospechaba que décadas más tarde los utensilios de cocina regresarían a las calles para protestar). 32 años después, los integrantes de su familia sigue contando la anécdota de las felicitaciones telefónicas que les hacían llegar perfectos desconocidos, convencidos del parentesco con Daniel Bertoni.
En 1978, nuestra condición de anfitriones reforzaba el ánimo festivo. En 2010, la celebración del Bicentenario fue el primer plato de una reivindicación nacional cuyo menú también incluye postre con forma de cancha y/o balón.
Si hubiera nacido contemporáneo y argentino, tal vez Karl -¿Carlitos?- Marx habría escrito “el fútbol es el opio de los pueblos”. Pocos compatriotas le habrían dado pelota (valga la metáfora); la mayoría lo habría considerado un apátrida incapaz de disfrutar de esa argentinidad que, cada cuatro años, se convierte en unánime, fervorosa y sobre todo redonda.







Mientras tanto la política “descansa” por un mes y gasta tintas en firmar decretos “antipopular” que cuando queremos ver ya es tarde.
Hoy Nik publicó el resumen de lo que se vive
http://bucket.lanacion.com.ar/anexos/fotos/92/1216692h460.jpg
Aca, en el cliente en donde estoy trabajando, estan todos pendientes del partido, inclusive se vio el primer partido y la mayoria estan viendo el segundo partido… Se paraliza en cualquier partido del Mundial…
Yo no reniego, un ojo trabajando y otro ojo viendo como va los partidos
Salute!
Nico
Padezco como todos la insoportable avalancha de publicidades alrededor del mundial, que en su mayoría me provocan vergüenza ajena además de hartazgo.
Pero como soy amante del fútbol (del buen fútbol, como Cappa), me banco todo eso.
No hago una religión del mundial, pero disfruto del fútbol como deporte, espectáculo y hasta a veces como un hecho artístico (aunque no quiero crear un debate con eso).
De algo estoy seguro: alguien dijo (y aplico esa idea a conciencia desde que la escuché) que a veces uno puede ver más claramente a favor de quién está a partir de reconocer quiénes son sus enemigos.
Y en este tiempo leo y escucho (de cerca) comentarios de varios a quienes siempre califiqué de derecha o directamente fachos, indignados por la Selección, por Maradona, por Messi, por los barras, por cualquier cosa relacionada. Y efectivamente, como bien dijo Jorge Gomez en otro comentario, los escucho acá en mi oficina con espuma en la boca deseando en forma expresa que la selección fracase para regodearse con esa mediocre satisfacción, creyendo que con eso pierde también el gobierno o el populacho.
En resumen, yo no creo que si la Selección gana o si Messi es el mejor del Mundial, el pueblo truinfa y la revolución se acerca; pero ellos (por suerte son poquitos, pero hacen mucho ruido) me parece que sí creen algo así.
Cuando escucho declamaciones que comienzan con “Ese Maradona…” o “Ese Messi…” o “En este país…” ya reconozco de quiénes vienen y hacia dónde van, y automáticamente me pongo en la vereda de enfrente. Y casualmente en esta vereda, la que elegí, están Messi y Maradona haciendo jueguitos, gambetas y rabonas.