Periodismo argentino y reivindicaciones sindicales (sólo en Internet) 30/06/2010
Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.add a comment
La dimensión sindical de nuestra prensa sigue manifestándose en la Web local. Mientras algunos sitios se hacen eco de las publicaciones esporádicas de Crítica de los Trabajadores (en versión impresa), los mismos empleados del diario fundado por Jorge Lanata y sin actividad desde abril pasado siguen actualizando el blog que montaron dos meses atrás para mantener la visibilidad de su situación “crítica” (con perdón del obvio juego de palabras).

Por otra parte, semanas atrás, otros espacios web albergaron la especie de solicitada que algunos periodistas de Clarín habrían escrito para despegarse del “sesgo evidente que está mostrando la construcción noticiosa del diario y otras empresas del Grupo“. Difundida el 7 de junio, Día del Periodista, la nota titulada No en nuestro nombre también exige “eliminar la precariedad de numerosos vínculos laborales irregulares, y blanquear a los trabajadores en esa condición según las leyes laborales vigentes”.
Los autores del texto lamentan haber apelado al anonimato para expresarse públicamente. “Esto se debe a la política interna de Recursos Humanos (que se sufre tanto en Clarín como en Artear, Canal 13, Radio Mitre, TyC y las restantes unidades corporativas) que ejerce una constante persecusión a toda acción sindical y de organización, e inhibe cualquier expresión de disenso, en flagrante contraste con la amplia cobertura que se les brinda a distintos conflictos y negociaciones gremiales desde los medios del Grupo”.
La perennidad de Le Monde 29/06/2010
Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.2 comments
Esta mañana, la prensa internacional (entre ella, la argentina) anunció el “cambio de dueños” que marca un cambio de rumbo para el diario francés Le Monde. Su director y editor en jefe Eric Fottorino publicó -también esta mañana- una editorial destinada “a los lectores“. Espectadores la traduce con la intención de invitar a los interesados a reflexionar sobre un periodismo que apuesta a la transparencia (o a cierta transparencia, señalarán los espíritus escépticos) en tanto requisito imprescindible para preservar valores de compromiso, integridad, identidad y honestidad intelectual.
A nuestros lectores,
En la reunión del lunes 28 de junio al mediodía, los dos Consejos de Vigilancia de Le Monde votaron por mayoría el inicio de la negociación exclusiva, y por un plazo de tres meses, con el trío de inversores que componen Pierre Bergé, Xavier Niel y Matthieu Pigasse.
Esta decisión marca una etapa decisiva en la historia de Le Monde –el diario y el grupo de prensa– y en el proceso de recapitalización emprendido meses atrás. Un proceso que se traducirá en la toma de control de nuevos accionistas mayoritarios, de la sociedad entre redactores y el conjunto de sociedades de periodistas, y de aquellos accionistas destinados a convertirse en socios minoritarios.
Así y desde hoy, el voto favorable de los Consejos de Vigilancia permite continuar las discusiones con los candidatos elegidos, sin riesgo de generar tensiones en la tesorería: en efecto, los inversores se comprometieron a poner rápidamente a disposición de nuestro grupo un préstamo cercano a los 10 milliones de euros.
Ante todo, cabe saludar el gesto particularmente elegante de Claude Perdriel que, aliado al grupo español Prisa y al operador Orange, había presentado ante Le Monde una oferta a la medida de su apego por la casa. Aunque finalmente no se eligió esta candidatura, cada uno pudo percibir la percepción aguda de los intereses de nuestro grupo que mostró el fundador de Le Nouvel Observateur.
Después de haber anunciado su retiro y antes de abandonar nuestro Consejo, Claude Perdriel votó por el trío Pierre Bergé, Xavier Niel y Matthieu Pigasse. Que encuentre en estas líneas la expresión de nuestro reconocimiento por lo que aportó a Le Monde, sin que esto afectara su espíritu de independencia.
El período que hoy se inicia será determinante para nuestro futuro. Si el proyecto presentado por Pierre Bergé, Xavier Niel y Matthieu Pigasse recibió la mayor franja de votos por parte de los asalariados (que trabajan en el diario, en las revistas, en Le Monde interactivo) y de la Sociedad de lectores, es porque alimentó la esperanza de que nuestro grupo pudiera sanear sus finanzas así como encontrar los medios necesarios para crecer fiel a su propia identidad y valores.
Las semanas próximas serán aprovechadas para entrar de lleno en la negociación con nuestros nuevos interlocutores, de la manera más constructiva y atenta posible, con el objetivo de transformar las promesas en compromisos precisos.
Sólo al término de estas discusiones profundas, nuestros Consejos de Vigilancia terminarán los proyectos de acuerdo, tras haber consultado de manera indispensable a los órganos representativos del personal.
En una época donde el periodismo atraviesa una profunda mutación, Le Monde no puede más que alegrarse ante la aparición de inversores dispuestos a prestarle dinero con el fin de reinventar juntos un modelo editorial y económico ubicado bajo el doble signo de independencia y equilibrio financiero. Renovar nuestras ofertas y nuestros contenidos en consonancia con nuestra época, ser rentables: éste es el precio de nuestra perennidad.
Disparates jurídicos, provocaciones mediáticas 28/06/2010
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Por Jorge Gómez
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En línea con este post de María, repasamos tres episodios recientes cuyos protagonistas opositores al Gobierno utilizan su condición de profesionales del Derecho y/o del periodismo para sorprendernos con ideas jurídicas a todas luces disparatadas, aún para los legos en la materia.
1) En esta nota publicada el 25 de abril, el Dr. Mariano Grondona sostiene que Néstor Kirchner no puede presentarse a elecciones en 2011 porque ya fue reelecto Presidente en 2007 cuando ganó su esposa Cristina Fernández.
2) A fines de mayo, el constitucionalista Gregorio Badeni declara que el colombiano Francisco de Narváez tendría posibilidades de que la Justicia habilite su candidatura presidencial si comprueba que sus padres lo concibieron en suelo argentino.
3) También a fines del mes pasado, la diputada Elisa Carrió se solidariza públicamente con los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble por la “vejación” que significa la decisión de la Justicia de solicitar la recolección de material genético para determinar si Marcela y Felipe fueron apropiados durante la última dictadura militar. En una emisión de La Cornisa, esta otra abogada constitucionalista confiesa haber llorado por “los chicos” y, fiel a su costumbre tremendista, cuenta la historia de una persona a la que se le murió el padre luego de que la sometieran a una extracción compulsiva de ADN.
Ante la envergadura de estas declaraciones, llama la atención que ni Grondona, ni Badeni, ni Carrió presenten su ponencia en Tribunales.
Don Mariano puede agitar las aguas opositoras presentando a la actual Presidente como una vulgar empleada prestanombres. Pero, ante la Ley, la argucia para bloquear la candidatura de Néstor Kirchner es insostenible.
Por su parte, Don Gregorio se cuida muy bien de arriesgar su prestigio en Tribunales. Por eso sólo ante los periodistas sugiere que los individuos son nativos del lugar donde fueron concebidos. Ésta es su manera de expresarle apoyo a De Narváez, y de distraer a la muchachada que durante días especulará sobre este divertido aporte al Derecho: al Ius Sanguini y Ius Soli les sumamos el Ius Fornicae o Ius Polvum, dirían los chuscos del alika-alikate.
A pesar del llanto de Doña Elisa, los abogados de Herrera de Noble no objetan la recolección de material genético. En cambio, reconocen la legalidad del procedimiento y firman pacíficamente el acta.
Si bien celebramos que los juzgados se mantengan a salvo de planteos tan ridículos, escandaliza que estos autodenominados “especialistas en Derecho” jueguen con el significado de las palabras y desinformen a la población. Estas mentiras que sólo se dicen para ser replicadas en la prensa anulan el debate en tanto les cambian el sentido a las palabras y a las leyes, y tienden a instalar en la opinión pública la idea de que todo es posible, y de que no existe verdad capaz de resistirse a una vigorosa presentación mediática.
Así, adultos mayores de 30 años son denominados “chicos” cuando se los quiere presentar mortificados por la acción de la Justicia, y el robo de bebés se convierte en una anécdota sin importancia cuando la apropiadora (ya “mamá del corazón”) es la dueña del Grupo Clarín. Aunque, claro, el lazo de corazón deja de existir en el seno de las familias homoparentales.
Más allá de la energía negativa que se invierte en alterar el sentido de las palabras, sospechamos que estas maniobras discursivas terminarán resultándonos divertidas. Es cierto que Lilita Carrió nos asusta un poco cuando nos mira fijo, pero Grondona ya es más llevadero cuando trata de imponer la hipótesis sobre la imposibilidad de reelección del “matrimonio presidencial” y a Badeni sólo nos queda agradecerle su formidable aporte al Derecho universal.
Delicias de la unión entre Alitalia y Air France 25/06/2010
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).1 comment so far
En su edición de ayer, La Nación informa sobre la unificación de las operaciones comerciales entre Air France y Alitalia. Además de anunciar la noticia, el periodista José Crettaz transcribe declaraciones del director general para las Américas de AF, Christian Herzog, en su ¿reciente? paso por Buenos Aires: “queremos consolidar una política comercial común y el trabajo conjunto”. También cita a Eric Louveau, gerente general para el Cono Sur: “primero es importante trabajar juntos, agregar más valor para los clientes”.
Apenas leída, la nota despierta el recuerdo de la siguiente anécdota personal.
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Cuando a mediados de marzo consulto sobre la posibilidad de hacer BsAs-Roma (ida) y París-BsAs (vuelta), mi agente de viajes, profesional confiable si los hay, recomienda “la mejor alternativa desde el punto de vista económico y práctico”: partir con Alitalia y regresar con Air France. “Después de todo, son casi lo mismo”, comenta para luego agregar que “hace uno o dos años, la compañía francesa asociada con la holandesa KLM compró acciones de su par italiana para salvarla de la quiebra“. El pasaje ofrecido se vende entonces como un ida-y-vuelta convencional, “como emitido por una sola entidad”.
Cuando en mayo quiero cambiar mi pasaje de regreso para tomar el avión en Fiumicino y no en el Charles de Gaulle, Alitalia y Air France comparten una misma (re)accion: señalar a la otra como única responsable de tal gestión.
Por ese entonces ya en Italia, me cuesta encontrar 1) sucursales/oficinas abiertas al público en tierras romana y florentina; 2) una respuesta coherente entre los telemarketers del 0800-ALITALIA y 0800-AIRFRANCE, especialistas en pasarse la pelota sin ninguna definición. Por eso termino recalando en una simple biglietteria ubicada en el aeropuerto Amerigo Vespucci di Firenze.
Muy amable y competente, la empleada detrás de la ventanilla explica que “ahora Alitalia y Air France comparten con otras compañías este pequeño local de venta de pasajes después de haber cerrado sus sucursales”. También informa, entre sorprendida y avergonzada, que “el sistema” no puede reconocer mi ticket de ida-y-vuelta, ni por lo tanto determinar si efectivamente me asiste el derecho a modificar mi regreso.
Ante tamaña irregularidad, contacto por correo electrónico a mi agente de viaje. Su respuesta me llega en cuestión de horas: a lo sumo Air France (el mail ni siquiera menciona a Alitalia) está dispuesta a modificar la fecha de retorno pero, si insisto en salir de Roma, no existe otra opción que comprarle un pasaje nuevo… a la aerolínea italiana.
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Según el mencionado artículo de La Nación, el grupo Air France-KLM espera que la integración con Alitalia aumente en más del 15% la venta de pasajes en la Argentina. Ay de los nuevos clientes que confíen en las supuestas delicias -y desconozcan los límites adversos- de lo que empezó como simple “acuerdo de cooperación” y hoy se promociona como proyecto unificador.
The Pacific 24/06/2010
Posted by María Bertoni in TV.add a comment
A diferencia de lo que sucede en películas, series e historietas norteamericanas de los años ’40 y ’50, en The Pacific se respeta a los “japs“. A lo sumo, algunos personajes secundarísimos repiten líneas peyorativas difundidas por los guiones de aquel entretenimiento funcional a la causa bélica (después de todo, se trata de marines con el cerebro lavado). Los protagonistas, en cambio, reconocen las virtudes de un enemigo que las cámaras apenas muestran pero que una mezcla de (¿pseudo?) rigor histórico, libros testimoniales y corrección política exige reivindicar.
Los espectadores más cínicos también creemos que “dime cón quién te enfrentas y te diré quién eres” es uno de los leitmotivs de esta producción a cargo de Steven Spielberg y Tom Hanks. De hecho, suena más digna la pelea contra el ejército del Imperio del Sol Naciente que -si pensamos en el contexto actual- contra iraquíes y afganos harapientos.
Por otra parte, la intervención de los american boys en las islas del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial causa menos urticaria que la emprendida décadas después en Vietnam. La experiencia es incluso ideal porque ofrece espacio para la autocrítica, prueba de objetividad (por ejemplo para señalar el error de cálculo del General MacArthur con respecto a Peleliú, los desaciertos de Inteligencia Militar, la costumbre de extraer las incrustaciones de oro de la dentadura del enemigo muerto) y para el enaltecimiento de valores caros a los sobrinos del Tío Sam (en esta contienda el desempeño de la U.S Army no es tan vergonzoso como ante las milicias de Ho Chi Minh).

Aún con todos los reparos que generan la política exterior de los Estados Unidos y su manía de invadir, ocupar, “defender” territorios ajenos, The Pacific consigue que los televidentes más reacios sintamos compasión por estos sargentos, cabos, soldados rasos que batallaron contra Japón. Ayudan, en este sentido, las decisiones narrativas de 1) iniciar cada capítulo con el testimonio de ex combatientes ahora ancianos, 2) asignarle a cada protagonista una historia de amor (que encima queda trunca), 3) filmar la muerte de héroes con status protagónico (terrible, el destino de John Basilone).
Sin embargo, la empatía se quiebra en cuanto escuchamos frases infaltables en las producciones bélicas made in Hollywood. Por un lado, están las que subrayan el orgullo de pertenecer a una nación siempre a favor de la Libertad. Por el otro, aquéllas que definen a esta guerra como justa y necesaria.
Lo mejor de The Pacific es el esfuerzo de producción responsable de una muy buena reconstrucción de época, y de una impresionante ambientación dentro del campo de batalla (por momentos, podemos distinguir cada bala disparada, cada miembro mutilado). Tanta inversión en el aspecto visual disimula uno de los defectos más llamativos de esta serie que HBO emite desde abril: la escasez de referencias que sugieran/expliquen el interés de los Estados Unidos en esa parte del sudeste asiático.
Si bien algunos parlamentos mencionan el desembarco de marines en Italia y en Francia, esta propuesta parece absolutamente desconectada de la contienda en Europa (algunos objetarán que el mismo equipo, incluidos Spielberg y Hanks, abordó la Segunda Guerra Mundial en el viejo continente con la predecesora Band of brothers). También llama la atención que, al menos hasta el antepenúltimo capítulo, nada ni nadie aluda a las bombas atómicas, agentes imprescindibles de la victoria norteamericana.
Habrá que ver de qué manera Spielberg y Hanks presentan un desenlace difícilmente compatible con la intención de reivindicar a su audiencia compatriota a partir del raconto de una gesta heróica que -corrección histórica y política mediante- respeta a los malditos japs.




