BAFICI 2010. Críticos en la mira

Días antes del inicio del BAFICI, dos críticos serios que estaban haciendo cola para asistir al pre-estreno de Cómo entrenar a tu dragón lamentaron la “decadencia” de un festival que reparte cada vez más credenciales de prensa entre bloggers, “gente que no sabe nada de la profesión”. Tras cartón, los mismos periodistas escandalizados reprobaron la dirección artística a cargo de Sergio Wolf y protestaron por la exhibición de 422 películas: “ver semejante cantidad es imposible, un verdadero despropósito”. 

Además de evocar a los dos viejos descalificadores de El show de los muppets, la anécdota resume la actitud generalizada de quienes -en representación de diarios y revistas especializadas- cubrieron la 12a edición de este festival porteño de cine independiente. A la salida de cada función privada, la mayoría de los comentarios destiló saturación, aburrimiento, displicencia, sorna y la concesión de algún reconocimiento esporádico.

“A lo mejor al pibe no le pasó nada de esto y contrató a cualquiera para simular su documental familiar, incluida la vieja con Alzheimer“. El pibe aludido es René Ballesteros, director de La quemadura. El autor de la frase, un crítico con un cinismo que él solo considerará corrosivo y ocurrente.

Por escasez de tiempo, los lugares de comida rápida fueron los más elegidos a la hora de picar algo entre funciones. Los periodistas se hicieron habitués de La Brioche Dorée, en detrimento de Burger King y McDonald’s. ¿Habría ocurrido el fenómeno inverso en un festival de títulos made in Hollywood?

Para algunos, la impresión de un BAFICI bien organizado, con una programación interesante, con films extranjeros correctamente subtitulados, con una sala de prensa bien dispuesta (dentro de ciertas limitaciones espaciales) sólo puede ser producto de una mirada novata, inexperta, cándida. Por lo tanto, habrá que leer a los que saben para conocer defectos, falencias y desprolijidades de un evento cuya calidad decae al ritmo de una mayor concurrencia y de coberturas cada vez menos profesionales.

10 comentarios en “BAFICI 2010. Críticos en la mira

  1. Ahhh querida María… Bienvenida a la “lucha de generaciones 2.0″. Es totalmente normal que los viejos y empapelados especialistas renieguen de la web pese a que a ellos ya casi nadie los lee pues la gente ha optado por la web. Es un fenómeno que está pasando en todos los ámbitos, a la gente le molesta “esperar por la info”, ahora la “googlean” y quieren resuestas “ya”, pero los viejos “especialistas”, esos que desde hace unos 30 años siempre hablan de lo mismo en el mismo soporte (papel) siguen creyendo que el papel lo es todo y no terminan de comprender que en la web terminarán indexados por Google durante muchos años pero en el papel terminarán en la parrilla de mi casa cuando prendo el fuego para un asadito.

    Hace unos pocos días leí el caso comparativo de un boletín digital que va dirigido solo a quienes leen una revista sobre motociclismo y que llega a 6.590 suscriptores mientras que otra publicación 100% digital que llega “a cualquiera que deje su eMail para recibirla” lo hace a 89.460 (ambas cibras responden a Abril de 2010 y no cito los nombres de los medios para que no se pongan nerviosos).

    Entonces no queda otra que preguntarse: ¿Tiene razón el viejo periodismo de papel o el nuevo y “virtual” de la red?

    Todos los grandes diarios del mundo están migrando cada vez más rápidamente sus lectores hacia lo virtual (e incluso les conviene económicamente). Muchas revistas ya se dan cuenta de que necesitan tener contenidos especiales para papel y para web por separado…

    Pero algunos viejos especialistas prefieren el papel y lo seguirán prefiriendo porque la edad les ha traido ademas de “años” un regalo no esperado y es la “agarofobia digital” (pat. pending=HP). Temen salir de casa, temen los grandes espacios, prefieren quedarse encapsulados en la protección del hogar donde nadie entra… Temen salir a la calle porque afuera es la ley de la selva

    Por eso le temen a la Internet. Porque es un emorme campo abierto y lleno de gente donde muchas personas los mirarán, los conocerán y opinarán sobre ellos… y seguro muchos se darán cuenta que están viejos, cansados de escribir y fuera de moda… Y en una selva.. el más viejo termina convirtiéndose en alimento de los más jóvenes

    un saludo a los espectadores.
    Horacio

  2. Coincido con lo que decís, Horacio, aunque creo que el comportamiento de nuestros críticos de cine va más allá del desprecio que algunos sienten por el medio digital. Fijate que la dupla de la primera anécdota empieza descalificando a los responsables del BAFICI por la decisión de otorgar credenciales de prensa a simples bloggers y termina arremetiendo contra Wolf por el “despropósito” de seleccionar 422 títulos para la muestra. Por su parte, el protagonista de la segunda anécdota bromea con la posibilidad de que La quemadura sea la truchada más absoluta.

    Más que la descalificación de los medios online (como bien sugerís, esta actitud no es exclusiva de los “periodistas empapelados” que cubrieron el BAFICI), me sorprendió la displicencia y la sorna con la que la gran mayoría hizo su trabajo. Entiendo que no todos coincidan con los criterios de selección de Wolf y su equipo, pero me cuesta creer en la honestidad intelectual de quienes sistemáticamente desmerecen o reprueban cada uno de los títulos proyectados.

    Ni hablar de quienes objetan la cantidad total de películas exhibidas como si ignoraran que la grilla de la mayoría de los festivales ofrece mucho más títulos de los que cualquier mortal puede ver en un plazo de tiempo tan acotado.

    Para terminar, cuento una tercera anécdota que no incluí en el post: en reiteradas oportunidades escuché la queja de que las funciones privadas (sobre todo las primeras de la jornada, programadas a las 10.15 de la mañana) no incluyeran un desayuno gratis o, como dijeron por ahí, “al menos algunas medialunas de regalo”.

    Seguro, en eventos deportivos escuchás cosas por el estilo, curiosamente en boca de periodistas que trabajan para reconocidos medios impresos, radiales, televisivos. ¿Coincidirás conmigo en que la profesión se desvirtúa con estas (in)conductas que van más allá de la “lucha de generaciones 2.0″? ;-)

  3. Antes que nada: Aplausos por la intensa cobertura al festival. Los posts fueron un buen sustituto para las películas que no llegue a ver (la mayoria!).

    Quizá la proliferación de blogs de cine (profesionales, amateurs, independientes, pequeños, enormes, etc.) se deba a que cada uno tiene algo para decir sobre las películas y ya no encuentra en los críticos “tradicionales” reflexiones que sean representativas de lo que uno piensa/siente/interpreta cuendo ve una película. Es posible que la mayoría de los blogs cinéfilos no tenga el rigor académico de Los Críticos pero lo que seguramente posean es el valor de la libertad de opinar sobre cine sin intereses de por medio.

    Dejando de lado el vedettismo en las internas del evento, la existencia del Bafici me alegra mucho.

    Saludos!

  4. Sospecho que debe haber tantos blogs de cine como blogs de fútbol, Winston. Muchos seguidores de ambas disciplinas son apasionados, y creo que esa pasión es lo que nos lleva a montar un espacio donde publicar nuestras impresiones y opiniones.

    Precisamente, creo que la ausencia de pasión fue una de las cosas que más me sorprendieron de la conducta de los críticos que asistieron al BAFICI, esa displicencia que menciono en el post.

    Yo también celebro la vigencia del BAFICI y disfruté mucho de la cobertura. Me alegra que te haya gustado; gracias por el elogio.

    ¡Saludos!

  5. Sí, la pasión y el placer por el cine debe ser el motor principal de tantos blogs, sin dudas; pero creo que la brecha entre críticos y público motiva (en mayor o menor medida) a que la gente se exprese por si misma.

    Lo que comentas del desgano de algunos profesionales quedó clarisimo. Por eso en lugar de medialunas, el próximo Bafici podría ofrecer ratatouille para ver si algunos Críticos recuperan la alegría por su tarea, como Anton Ego en la peli de Disney/Pixar :)

  6. Perdón por meterme en esta mesa de especialistas (dicho sin ironía), pero desearía acercar la humilde visión de un espectador con cierto gusto por el cine “raro”, que celebra cada año la existencia del BAFICI. Los que vamos a la salida del trabajo, después de estudiar sesudamente la grilla porque podremos ver tres o cuatro de las cuatrocientas y pico de películas, lo consideramos una opción única, y cuando se termina sentimos un vacío parecido a la finalización del Mundial. Perdonemos a los críticos, que están obligados a ver cosas aunque no les gusten, y tomemos sus opiniones desde esa perspectiva (es decir, ni las tengamos en cuenta). Hace mucho que prescindo de las críticas y soy feliz viendo cine. Si fuera por los críticos, ni me hubiera acercado hace 23 años a ver “Sinfín, la muerte no es ninguna solución”, y me acuerdo que me voló la cabeza. Ahora gracias a los programadores del BAFICI la volví a ver y me pareció tan buena como entonces. Veinte años no es nada, qué febril la mirada…

  7. Marcos:
    Si prescindís de la crítica y de esa manera sos feliz viendo cine, me alegro por vos. Pero dudo que valores “Sinfín” sin haber aprendido y reflexionado sobre el cine, sobre su lenguaje, sus posibilidades, su magia. Y quienes nos abren (mucho, poco, algo) la cabeza para aprender a valorar todo ello son los buenos docentes, los buenos directores de cine, y, también, los buenos críticos.
    Al menos, es mi opinión.
    Saludos.

  8. Fernando:
    Claro que leer sobre cine nos abre el panorama. Cualquier reflexión metalingüística nos ayuda a comprender. Pero quién puede negar que desde su pedestal (donde ellos se suben solitos y muchos tarados los mantienen) ciertos críticos, en especial en los medios gráficos de gran tirada, han destruido buenas películas porque, tal vez, no las comprendieron. Películas pequeñas pero con valor agregado por su nivel de experimentación, búsqueda, originalidad. A ellos habría que mandarlos a leer. Eso, para ser bien pensados, porque hay críticas compradas. Con mi comentario pretendí referirme a la runfla de snobs que se dedican a la crítica y cuanto más malos son, más inteligentes se sienten. Rescato con admiración e inagotable gratitud a Alan Pauls, Aníbal Vinelli, Angel Faretta, Salvador Sammaritano, y algún otro más, quienes me enseñaron a ver cine y me abrieron a otras lecturas. Con esto, ya canté mi edad. Gracias por tu comentario.

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