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La teta asustada 17/02/2010

Posted by María Bertoni in Cine.
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Anticipo.-
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Un poco como Vivir al límite, La teta asustada invita a intercambiar menos opiniones sobre técnica cinematográfica y más sobre la interpretación histórico-social que se desprende del relato filmado. Así como discutimos la recreación que Kathryn Bigelow hace de la ocupación norteamericana en Irak, algunos espectadores elegimos detenernos en el retrato que Claudia Llosa ofrece de un Perú todavía signado por su pasado reciente y por el abismo entre una burguesía blanca/urbana y un pueblo de origen indígeno/rural.

Lo primero que llama la atención de este film es la aparición de las palabras “violación” y “terrorismo” en entrevistas, reseñas o anticipos que lo promocionan. La representación de los términos varía según el autor de las notas: algunos la asimilan a un contexto poco preciso; otros a actores específicos (léase clandestinos y subversivos).

Una y otra simplificación saltan a la vista cuando leemos las explicaciones de la antropóloga que inventó la metáfora de “teta asustada” para ilustrar una creencia originada en los abusos sexuales grupales que, entre 1980 y 1992, miembros del Ejército peruano cometieron en siete comunidades campesinas de la localidad de Ayacucho. Cabe preguntarse entonces si las inexactitudes de la prensa constituyen desprolijidades típicas de una cobertura apresurada, sin tiempo para consultar fuentes y verificar datos, o si en cambio replican el mensaje de cierto cine con intención revisionista.

En contra de lo que sugiere la mayoría de los anticipos, reseñas y entrevistas, Llosa no se ocupa directamente de las violaciones ni del terrorismo. A lo sumo, lo sucedido aparece de manera referencial: en la canción del principio, en la conversación entre el tío de Fausta y el médico, en un diálogo entre la protagonista y el jardinero de la casa donde ambos trabajan.

Desde este punto de vista, los quiénes, cuándo, dónde y porqué(s) del pasado parecen no importar demasiado. Al contrario, un fenómeno registrado como deliberado, sistemático, étnico queda reducido a un caso de estudio con implicancias limitadas a la problemática individual (de una mujer aterrada ante la amenaza de abuso sexual), a ciertos detalles anecdóticos/exóticos (la colocación de una papa en la vagina) y a un presente casi ahistórico.

Esto no significa que la sobrina del célebre escritor descontextualice las desventuras de Fausta. La realizadora desdibujará la tragedia ocurrida años atrás pero no se priva de retratar a la protagonista en sus circunstancias: integrante de una familia numerosa que habita una vivienda siempre en construcción y ubicada en las afueras de Lima; sin dinero suficiente para enterrar a su madre muerta; empleada doméstica en la casa de una señora bien que la subestima; paciente acostumbrada a la burocracia y a la indiferencia de los médicos que la atienden en el hospital público.

Al margen de una prosa y una estética cinematográficas cuidadas y de actuaciones convincentes, cabe preguntar qué impacto causa La teta asustada en los espectadores que desconocen la realidad no sólo peruana sino latinoamericana. ¿Cómo entienden un presente desconocido, ligado a un pasado apenas sugerido, susceptibe de encasillamientos rápidos (terroristas-violadores)? ¿Cómo interpretan el recurso de la papa en la vagina: pizca de realismo mágico, representación de una violencia instalada en el cuerpo, o metáfora de una memoria que debemos extirpar? ¿Hasta qué punto la tesis feminista (la necesidad de abandonar los miedos inherentes a la experiencia traumática) minimiza la condición indígena de Fausta?

Aunque poco reprochable en términos técnicos, La teta asustada deja insatisfechos a quienes sabemos algo de historia latinoamericana y encontramos en el guión de Llosa una simplificación peligrosa del pasado. Al mismo tiempo, reconocemos el potencial de este largometraje para conquistar espectadores y críticos extranjeros (también al público latinoamericano convencido de la conveniencia de mirar hacia adelante y no hacia atrás).

Por lo pronto, las candidaturas/distinciones asignadas por el jurado de Berlín y los distribuidores de Goya(s) y Oscar(s) así lo prueban.

En este punto, y antes de terminar, cabe recordar que La teta asustada le disputa a El secreto de sus ojos (entre otras nominadas) el Oscar a la mejor película extranjera. El domingo pasado, el título de Juan José Campanella le arrebató el Goya a la mejor película hispanoamericana.

Infierno (también) se dice Emfer 16/02/2010

Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).
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Más de un curioso distinguirá la placa de EmFer en algún vagón destinado a recorrer el ramal Suárez de TBA. Más de un internauta reconocerá el mismo logo en el sitio web de Emprendimientos Ferroviarios. Los más informados/memoriosos recordarán que esta proveedora argentina de productos y servicios para trenes pertenece al grupo Cometrans y opera en una planta (¿ex?) propiedad de la Dirección General de Fabricaciones Militares.

En cambio pocos usuarios saben que “enfer” significa “infierno” en francés, y que la palabra extranjera se pronuncia igual, con “n” o “m”. Es una picardía que la coincidencia idiomática pase desapercibida para la mayoría de quienes padecemos el mal trato diario de un servicio más que ineficiente: diabólico.

The blind side 15/02/2010

Posted by María Bertoni in Cine.
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Anticipo.-
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A priori la historia de un jugador de fútbol americano interesa poco y nada al público argentino. Sin embargo, dos nominaciones al Oscar, la simpatía de Sandra Bullock y la difusión de otro mensaje a favor de la integración racial parecen motivos suficientes para que The blind side se estrene pronto en nuestro país. No alcanzan, en cambio, para impedir que se cumpla el pronóstico de indiferencia (en el mejor de los casos).

Años antes de dirigir esta producción, John Lee Hancock escribió el guión de Un mundo perfecto, melodrama que Clint Eastwood filmó en 1993. Es muy probable que el cineasta veterano haya encontrado, en la historia de un secuestrador que se hace amigo de su secuestrado (un niño), una buena fábula para seguir educándonos.

Curiosidades de la cinematografía, hoy ambos realizadores coinciden en enseñarnos a comprender las bondades de la convivencia entre negros y blancos: uno desde el fútbol americano; el otro desde el rugby sudafricano. Obligados a elegir, hasta los detractores de Clint preferimos su trabajo por encima del de su colega (¿posible heredero?).

A todas luces, Bullock descolla en un elenco integrado por Quinton Aaron, Tim McGraw, los niños Jae Head y Lily Collins entre otros. Al menos transmite la energía que habría distinguido a Leigh Anne Tuohy, mujer de carne y hueso y principal factotum de la historia real que Michael Lewis contó en su libro The blind side: evolution of the game.

Aunque reducida a tres o cuatro escenas, la actuación de Kathy Bates también se destaca entre los mohines de pobre alma desamparada que ejecuta Aaron, la carocha de esposo bonachón que repite McGraw y las ocurrentes, simpatiquísimas y adorables intervenciones del pequeño Head.

Flashbacks a una infancia de desarraigo y desprotección, clara distinción entre negros buenos y malos (ay, esas pandillas de resentidos casi delincuentes) y entre blancos buenos y malos (ay, la inconducta de jugadores e hinchas redneck y los prejuicios de señoras republicanas), tiradas emotivas (“lo que yo quiero es un gran abrazo”, se anima a pedir Michael hacia el final), una pizca de humor (por ejemplo, cuando Leigh/Sandra se revela mejor entrenadora que el verdadero coach), infaltable homenaje al deporte nacional…

Ésta es la síntesis de lo que el público argentino encontrará cuando ¿a partir de marzo? asista al estreno de The blind side (en principio, Un sueño posible será el título local). Que conste: ni las nominaciones al Oscar, ni la simpatía actoral, ni el mensaje pro-integración compensan el tedio de dos horas que provoca un producto made in USA no apto para exportación.

Diagnóstico y pronóstico para el ejercicio periodístico en la era digital 12/02/2010

Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.
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En febrero la edición argentina de Le Monde Diplomatique, más conocido como El Dipló, publicó en su número 128 el artículo “Esplendor y miserias del periodismo” (pág. 32 y 33), firmado por la francesa Marie Bénilde. Transcribimos los párrafos más interesantes que, de paso, traen agua al molino de las observaciones que solemos compartir en este blog cuando analizamos el trabajo de nuestra prensa.

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La web participativa, denominada 2.0, lleva a los lectores a obtener información para convertirse ellos mismos en productores de fotos y de videos, y también de comentarios o análisis de actualidad… La recolección de testimonios, datos u opiniones está cada vez más compartida entre los medios y los blogs o las redes sociales. Incluso la circulación de la información ya no es patrimonio exclusivo de los medios tradicionales, cada vez más obligados a determinar la importancia que le dan a un acontecimiento en función de la repercusión que encuentran entre los internautas… La Red determina, en parte, la agenda mediática.

 En vez de singularizar sus contenidos para distinguirse mejor en Internet, los diarios apuestan a la ubicuidad y a la rapidez. Hay que estar en todas partes, a cualquier hora, en todas las plataformas y en todos los medios de expresión: blogs, videos, fotos, referencias en los motores de búsqueda, presencia en las comunidades Facebook o Twitter.

 En cuanto a los periodistas, son incitados a hacer cada vez más y mejor las cosas, al mismo tiempo que día tras día son menos numerosos. El riesgo de este mandato paradójico es entonces dispersarse en múltiples tareas multimedias, desviándose de lo que debería ser una urgencia absoluta: la búsqueda de información inédita, de ángulos originales y sobre todo de información veraz y verificable.

 Jamás la información ha estado tan disponible en tantos soportes, y su producción tan amenazada… Para resistir, los medios tradicionales se vieron obligados a transformarse en una fábrica de información de bajo costo.

 ¿Y mañana? “Los diarios actuales no tendrán otra opción que mutualizarse, porque su contenido es idéntico”, afirmó Alain Minc, presidente de AM Conseil en el coloquio sobre nuevos panoramas audiovisuales (Maison de la Chimie, París, 22/10/09). En resumen, después de haber alentado una forma de banalización editorial destinada a atraer a los anunciantes, hoy se esgrime el pretexto de la “rivalidad mimética” de los contenidos, como dice Philippe Merlant (Medias, la faillite d’un contrepouvoir. Editorial Fayard, París, 2009), para convocar a una nueva fase de concentración.

 Cuando esta lógica termine de aplicarse, habrá una proletarización de las redacciones y un empobrecimiento de la calidad de la información que no hará más que desviar aún más al lector.

 La responsabilidad de esta situación les incumbe más a los editores de los diarios que a los actores de Internet. Fueron ellos los que eligieron adaptar los diarios a las insípidas aspiraciones del mercado publicitario. También fueron ellos los que apostaron al dinero de la publicidad, imponiendo la gratuidad de su sitio y atontando a su audiencia con un gran refuerzo de juegos y loterías, sin buscar verdaderos modelos mixtos.

 El peligro es el desarrollo de la información en línea en dos velocidades. Por un lado lo excesivo, la “info-obesidad” como dice Eric Scherer, con su océano de pequeñas noticias gratuitas amenas, que se suceden unas a otras en un flujo incesante sin jerarquización ni sentido. Por otro lado, una información clasificada con cuidado para aquéllos que pueden pagarla a buen precio.

 ¿Se pagará en el futuro por la información en línea? Apple, que trabaja en un dispositivo de la prensa con un sistema pay per view (en castellano “pagar para ver”) y adaptado al consumo de artículos online, representa una esperanza para 2010. Pero no es seguro que la compra de periódicos online vaya a imponerse… El viento de la gratuidad ha soplado durante demasiado tiempo, y es muy difícil volver atrás.

 En una sociedad digital, una mayor exposición de la información tiende a favorecer la libertad y a contribuir a la lucha contra las exclusiones. Pero con la condición de que el individuo sepa ubicarse en la jungla de Internet.

Preciosa 11/02/2010

Posted by María Bertoni in Cine.
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Los miembros del Ku Klux Klan deben andar ulcerados y/o infartados ante tanta reivindicación negra made in Hollywood. De hecho, desde tanques fallidos como 2012 hasta candidatas al Oscar como Invictus de Clint Eastwood, The blind side con Sandra Bullock y la aquí reseñada Precious, unas cuantas películas han incorporado la figura del hombre/mujer de color bueno/a y sufrido/a para convertirla en protagonista o personaje secundario fundamental. Para colmo, el último título mencionado prácticamente excluye a los blancos de la escena y reconoce la existencia de un Estado todavía capaz de asistir a ciudadanos de segunda o tercera categoría, para nada WASP.

El film de Lee Daniels es tan comprometido que 1) cuenta la historia real de una adolescente obesa, casi iletrada, víctima de violencia familiar y al borde de la exclusión social; 2) se basa en el libro de una docente y escritora que además es activista homosexual; 3) apuesta a la fuerza de voluntad individual y a la capacidad reparadora de la asistencia pública; 4) cuenta con la participación actoral de los solidarios Mariah Carey, Lenny Kravitz y la por estos lares desconocida Mo’Nique.

Estos cuatro datos se convierten en slogans que etiquetan el largometraje, y que lo reducen a un folletín pedagógico sobre la fuerza de voluntad, la capacidad de superación, la recuperación de la autoestima, la importancia del amor materno/filial, el valor de la educación. Cuesta compenetrarse y emocionarse entre tantas lecciones impartidas.

Salvando algunas distancias narrativas, Preciosa se parece a Million dollar baby y demás producciones que, de manera cruda o novelada, cuentan la vida de mujeres abusadas pero con la determinación necesaria para salir del pozo. Así como los entrenamientos de box para Maggie Fitzgerald, las clases del programa Each One Teach One es la tabla de salvación para Claireece Jones (el coach Frankie Dunn ayuda a la primera; Miss Rain a la segunda).

Otro ejemplo al azar: así como a la Celie Johnson de El color púrpura la separan de su hermana, a la heroína del film que hoy se estrena en Buenos Aires la separan de su primera hija. Y siguen las coincidencias…

Sin embargo, nobleza obliga: a diferencia de Eastwood y Spielberg, Daniels evita el golpe bajo, o al menos se cuida de explotarlo con alevosía.

Sin dudas, el aspecto más rescatable de Preciosa son las actuaciones, sobre todo las de la ignota Gabourey Sidibe y la mencionada Mo’Nique. Por su parte, Carey y el casi irreconocible Kravitz parecen cómodos en la piel de empleados anónimos pero siguen siendo ellos, aún comprometidos con sus personajes y despojados del glamour habitual

Cuando vemos esta película definida como “independiente” y ¿digna de algún Oscar?, los admiradores de los hermanos Dardenne recordamos su último trabajo: Rosetta. Entre otras cuestiones y sin proponérselo, aquel retrato de una adolescente problemática, sufrida, marginal revela cuánto le falta a Hollywood para aprender a abordar dramas sociales sin declamaciones ni sensiblería, y en cambio con lucidez, sobriedad y sensibilidad.

Claro que el film belga tiene su buen defecto: ninguno de sus personajes es negro. Por lo tanto, es incapaz de ulcerar/infartar a los miembros del KKK.

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