¿Saben ellos qué es Haití? 18/01/2010
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).2 comments
Anoche, durante la entrega de los Golden Globes (“la antesala de los Oscar“, según dicta el lugar común), Maggie Gyllenhaal fue la única a la que se le escuchó pronunciar el nombre Haití desde el estrado, en plena ceremonia. Seguro Drew Barrymore y Meryl Streep pensaron en la misma isla cuando, con rostros compungidos, recordaron “lo que sucede en el mundo” mientras agradecían sus premios, siempre inesperados. Asimismo otros actores, directores, guionistas distinguidos ni siquiera mencionaron la tragedia pero, eso sí, lucieron una cintilla roja con contorno dorado en señal de duelo por lo ocurrido “somewhere out there” como dice la canción.
En esta nota del NY Daily News, David Hinkley se sorprende por que los organizadores de y los asistentes a la ceremonia dominical hayan hecho menos lobby por el pueblo haitiano que por otras causas internacionales. También transcribe parte de los discursos originales de Barrymore y Streep, que el doblaje simultáneo de TNT impidió seguir con claridad.

Sin embargo, la tímida alusión (o directa no mención) de Haití no sorprende a quienes recordamos otras campañas más o menos espontáneas que las estrellas organizan para ayudar a aquéllos ”que más lo necesitan” (sigamos con las expresiones cómodas, asépticas y políticamente correctas). En este punto cabe preguntar, por ejemplo, qué sabrían de Etiopía quienes cantaron “Do they know it’s Christmas time?” y “We are the world” en 1984 y 1985, con la intención de recaudar fondos para paliar la hambruna en ese remoto país.
“¿Saben ellos que es Navidad?” fue la traducción con la que los locutores de nuestras radios presentaban la canción que Bob Geldof y Midge Ure compusieron 26 años atrás. Con la excepción de Maggie y ante la indiferencia camuflada de quienes brillaron en la entrega de los Golden Globes, bien vale parafrasear aquel título emotivo y repreguntar qué saben ellos de los pueblos a los que dicen considerar, compadecer y ayudar.
Tim Burton en el país de las maravillas (digitales) 18/01/2010
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Post redactado por Ariel.
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Cuando al principio prometieron el estreno para el 4 de marzo de 2010, llamó la atención que la versión “burtoniana” de Alicia en el país de las maravillas desembarcara en estas tierras un día antes que en Estados Unidos donde se produjo. Ahora todo indica que los fanáticos del inconfundible Tim tendremos que esperar al 1° de abril para asistir a esta adaptación ¿particular?, ¿oscura? del cuento de Lewis Carroll.
En reiteradas oportunidades, el célebre realizador norteamericano recalcó su negativa o resistencia a utilizar las pantallas azules (sobre las que en postproducción se proyectan ambientaciones digitales) y señaló su preferencia por la producción artesanal. De hecho, en muchos de sus filmes con actores, Burton echó mano a maquetas y escenografías en miniaturas que luego adquieren dimensiones acordes a la escala humana ante la mirada de los espectadores.
No sólo eso… Dos de sus largometrajes más recordados recurrieron a la stop-motion, técnica de animación que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos (muñecos, por ejemplo) a partir de la captura fotográfica de posiciones distintas pero muy seguidas o continuadas.
En declaraciones previas al estreno de El cadáver de la novia, el célebre director y guionista declaró: “hay algo maravilloso en el hecho de poder tocar y mover físicamente a los personajes, y ver que su mundo existe realmente. Es similar a hacer una película de acción real. Si lo haces todo con una pantalla azul, no tienes la sensación de estar realmente ahí, algo que sí sucede con el proceso de stop-motion”.

Cuando tiempo atrás vi el primer trailer de Alicia… volvieron a invadirme el entusiasmo y la ansiedad que ya me habían provocado las imágenes difundidas por Internet, pero que en cambio tambalearon cuando me topé con el segundo avance. Quizás la virtud y la falla de este nuevo anticipo se originen en la decisión de mostrar mucho más, es decir, de revelar una puesta en escena a todas luces generada por súper computadoras.
Por lo visto, esta producción se encuentra en la otra orilla de las maquetas y miniaturas utilizadas allá lejos y hace tiempo.
También leí en la Web que el rodaje de Alice in wonderland insumió tan sólo cuarenta días. En cambio, se tardó casi un año en crear personajes y escenografías digitales que se ven muy bien, pero que no pueden “tocarse” como sí sucedía con los clásicos muñecos de Tim.
Por la admiración que siento hacia una obra con (debo reconocer) altibajos, espero que Burton no se deje encandilar por las luces y las maravillas de la tierra digital. Recién a partir del primer día de abril podré develar el misterio.
El show de Ricardo Fort, un mediático de diseño 15/01/2010
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Por Jorge Gómez
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El domingo pasado el canal América estrenó Fort Show, especie de reality sobre la vida de Ricardo Fort, personaje que desplazó a Zulma Lobato del brillo mediático. Durante toda la hora que se extiende el programa, el heredero de la dinastía chocolatera permanece sentado en un aparatoso sillón blanco ubicado al lado de una piscina enorme. Desde allí, nos muestra diversos pasajes de sus noches y revela sus planes: “quiero traer Ibiza a Mar del Plata, que la gente se prenda en un after beach a tomar unos tragos”.
Fiestas, cenas, el ingreso a la disco Esperanto, salidas varias integran la crónica del esparcimiento donde el yate y la mansión forman parte del decorado. Los amigos (hombres y mujeres) integran el elenco estable; son todos igual de hermosos por obra y gracia del bótox y los anabólicos, y siempre se muestran fascinados ante la magnificencia del conductor y protagonista estrella.
Salvo por el bloque reservado al espacio familiar, la propuesta conserva la estética del personaje, muy afín al ridículo. Lujos violentos, siliconas, tatuajes, ostentación y colores chillones.
Efectivamente el clima cambia cuando Fort expone a sus hijos, un varón y una nena de 5 años. Los mellizos aportan frescura entre tanto plástico aún cuando, a tono con la falta de ideas que rige el programa, su padre les pregunta qué quieren ser cuando sean grandes, qué opinan de él cuando canta o cómo se llaman los novios/as que tienen en la escuela.
Después de haber revelado detalles absolutamente privados sobre el nacimiento de sus niños, ahora la celebridad los entrevista con discreción. Habrá que festejar el cambio de actitud, y rogar por que se mantenga.
Con este emprendimiento televisivo, Ricardo se formaliza en tanto primer mediático “de diseño”*. Tras una larga lucha por hacerse conocido como cantante o modelo, finalmente invirtió en las cirugías necesarias para convertirse en un mutante entre figuritas de comic (¿Johnny Bravo?, ¿Dabura?) y se lanzó a ser simplemente famoso, en una sociedad acostumbrada a confundir la fama con el talento y el éxito verdaderos.
Este programa que emite el canal de De Narváez-Vila-Manzano obtuvo un alto rating, por lo que (nos permitimos suponer) continuará en el aire. Para otra oportunidad dejamos el análisis de los valores que imparten estas entregas, y la responsabilidad que les cabe a los empresarios de los medios, tan gustosos de parecer preocupados por la moral de la población.
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* De a poco, la expresión “de diseño” está poniéndose de moda entre los porteños con onda: bodegas de diseño, libros de diseño, ¡zoológicos de diseño! El giro modernoso se corresponde muy bien con el fenómeno Fort.
¿Puede ser tonto un buen actor? 14/01/2010
Posted by María Bertoni in Cine, Visto y Oído (¡más!).5 comments
“El film se acerca a su vida de una manera contemporánea. Se trata de una joven mujer teniendo que hacer un trabajo que la supera…” explica Emily Blunt sobre La joven Victoria, película de Jean-Marc Vallée que se estrena hoy en Buenos Aires. En la nota que La Nación publicó días atrás, la actriz británica también “bromea” sobre su lugar en el imaginario colectivo: “si me reconocen en la calle, la gente piensa que fuimos al colegio juntos o que alguna vez trabajamos en el mismo lugar. Nadie logra identificarme. «¿No sos mi prima, ésa que no veo hace mucho, mucho tiempo?», me preguntan”.
En parte porque suenan forzadas y artificiosas, las traducciones casi literales deforman, arruinan, percuden la comunicación, además de desprestigiar la inteligencia de quienes se pronuncian en idioma original y se someten a la interpretación apurada de algún políglota improvisado. Volviendo a las declaraciones arriba transcriptas, alguien (me) las lee en voz alta y enseguida acota “esta chica es medio tonta”.
A veces las notas de prensa provocan una impresión igualmente negativa. Por un lado, los actores están obligados a promocionar su nuevo trabajo y, quizás por inexperiencia, cansancio o timidez, balbucean lo primero que se les cruza por la cabeza: algo no necesariamente pertinente, atinado ni revelador. Por otro lado, los periodistas bien pueden formular preguntas tontas que lógicamente generen respuestas deslucidas (por no escribir “bobaliconas”).
En principio, este post no pretende expedirse sobre la madurez intelectual de Blunt. En nombre de cierto interés cinematográfico, podría citar las aquí reseñadas Mi verano de amor, El diablo viste a la moda y Dani, un tipo de suerte para comentar la versatilidad de una joven actriz que sabe destacarse en papeles protagónicos y secundarios… pero la intención tampoco es ésa.
En honor a la verdad, la anécdota de descalificación ante unas declaraciones torpes y/o mal traducidas es simplemente una excusa para calcular las probabilidades de que un buen actor sea una persona tonta.
Al menos para quien suscribe, el don de la interpretación y la estupidez humana son excluyentes no sólo por una cuestión de inteligencia sino por las variables “sensatez” y “sensibilidad” (los tontos podrán ser malos, serios, cursis, hipócritas pero nunca sensibles y sensatos).
El actor capaz de “convertirse” en personaje parte de una compenetración íntima, comprometida con la ficción y con el individuo imaginado por un guionista o escritor. Esta suerte de empatía corporal y mental le resultaría impracticable a una persona limitada o frívola, incapaz de abandonar sus propias impresiones, prejuicos y preconceptos (los tontos son esclavos de un pensamiento único que les impide ponerse en la piel de otro ser humano).
Por favor, sepan disculpar que de lo general volvamos a lo particular para terminar… Dadas las pruebas cinematográficas de su talento actoral, Emily Blunt no puede tener pajaritos en la cabeza. En el peor de los casos, cuando se la entrevista, es presa fácil de su eventual torpeza discursiva, de alguna mala traducción y/o de algún periodista cholulo y bobalicón.
Enamorándome de mi ex 13/01/2010
Posted by María Bertoni in Cine.3 comments
En un ranking que imaginamos para las películas recientes de Nancy Meyers, Enamorándome de mi ex ocupa el segundo puesto entre Alguien tiene que ceder (dueña del primero) y El descanso (posicionada en el tercero). Al margen de su brillo propio, la dupla que conforman Meryl Streep y Alec Baldwin pierde ante el dúo imbatible que Diane Keaton y Jack Nicholson supieron componer en 2003… y, por varias cabezas, ante estos dos colegas europeos cuyos personajes entrados en años también coquetean con una posible reconciliación.
“Es complicado” es el título original del largometraje que se estrenó el jueves pasado en Buenos Aires y, de paso, la primera justificación de quienes criticamos la reedición de fórmulas exitosas. En este caso, aunque la guionista y directora norteamericana ensaya variantes para una receta que suele asegurarle cierto reconocimiento, cuesta encontrar verdaderos cambios.
Por ejemplo, a diferencia de lo que hizo en Alguien tiene que ceder, en Enamorándome de mi ex Meyers favorece la figura del tercero en discordia. La ocurrencia parece significativa cuando pensamos en el destino de la pareja protagónica, pero termina resultando irrelevante cuando descubrimos los mismos dos objetivos en ambos largometrajes: 1) asegurarle a la mujer el candidato apropiado, y 2) advertir sobre los gajes de una relación sentimental con alguien mucho mayor/menor*.
Dadas estas premisas fundamentales, es lógico que el arquitecto Adam/Steve Martin supere a su “rival” Jake/Baldwin (porque es más sensible, maduro, generoso) y que, en nombre del recomendable equilibrio generacional, merezca la suerte que no tuvo su homólogo en el film anterior. ¡Y eso que el médico Julian/Keanu Reeves también era un hombre más sensible, maduro, generoso (encima más apuesto) que su “contrincante” Harry/Nicholson!
De nuevo, la edad hace que la treintañera y atlética esposa de Jake represente el verdadero equivalente del doctor joven y buen mozo. Aunque de distinta manera, ambos quedan excluidos del triángulo amoroso que -por razones ajenas a su voluntad- integraron en algún momento.
Detrás del favoritismo por Adam se esconde la razón por la cual It’s complicated divierte menos que Something’s gotta give. De hecho, la decisión de reivindicar a un tercero algo desdibujado conlleva la necesidad de encorsetar a un protagonista en principio pintoresco: Jake lo es tanto como su antecesor Harry, pero la ocurrencia narrativa de Meyers le juega en contra (además, aunque gracioso, Baldwin carece del talento de Nicholson).
En detrimento de toda intención humorística, el arquitecto bonachón se beneficia en términos narrativos y quien lo encarna, en términos de reputación. En efecto, para sorpresa de unos cuantos, Steve Martin abandona su marcada tendencia a la sobreactuación y prueba que sabe convencer a partir de un trabajo mesurado, libre de las estridencias habituales.
No puede decirse lo mismo del ¿ascendente? John Krasinski que se luce poco y nada con el yerno soso a su cargo (después de verlo en este largometraje y en Licencia para casarse, quien suscribe teme el probable encasillamiento de esta pretendida revelación de la versión norteamericana de Extras).
En síntesis, Enamorándome de mi ex es otra típica comedia romántica de Nancy Meyers. Sus seguidores celebrarán la renovada apuesta al amor después de los 50; el rescate de Streep, Baldwin y Martin; la superación de propuestas similares (y menos buenas). En cambio, el resto imaginamos posibles rankings donde otros títulos conquistan el primer lugar.
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* La ensenañza se repite en otras comedias románticas made in Hollywood, por ejemplo en ésta. Dicho sea de paso, la regla “amoroso-generacional” admite excepciones cuando la mujer mayor es una diosa.




