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Retratos de infancia 31/12/2009

Posted by María Bertoni in TV.
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En el transcurso de 2009, el cineasta francés Gilles Porte convoca a ochenta chicos, cuyas edades oscilan entre los 3 y 6 años y que no saben leer ni escribir, para que se dibujen sobre una suerte de panel transparente sin la intervención de ningún maestro, padre, tutor o encargado. Del otro lado, su cámara los filma para que -además de asistir a la evolución del garabato- los espectadores veamos las caras de los pequeños artistas concentrados en la tarea. Una banda sonora acompaña la ejecución de lo trazos y la posterior animación a cargo de, ahora sí, manos adultas (y expertas).

Con el apoyo de Unicef, el canal TV5 produce y emite* este compendio de cortos titulado Portraits-Autoportraits (Retratos-Autorretratos) para celebrar las dos décadas que la Convención Internacional de los Derechos del Niño cumplió el 20 de noviembre pasado. La serie integra un emprendimiento multimedia que incluye la publicación de un libro y la organización de exposiciones en París y otras treinta ciudades dentro y fuera de Francia.

Cabe destacar que estos ¿futuros Picasso? viven en veinte países distintos repartidos en los cinco continentes. La identidad internacional y multiétnica del proyecto acaricia el sueño de universalidad que atañe a la reivindicación de los mismos derechos para absolutamente todos los chicos del mundo entero.

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* TV5 emite los cortos de a uno por vez, de lunes a viernes a las 20.25 en su programación para Argentina.

Abel Posse, todo un restaurador 23/12/2009

Posted by Otros espectadores in Visto y Oído (¡más!).
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Por Jorge Gómez
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Esta mañana los medios argentinos anunciaron que, a doce días de su designaciónAbel Posse renunció al cargo de Ministro de Educación porteño. Aunque confirma su intención de retomar la actividad a principios de enero, Espectadores interrumpe su receso para comentar la (buena) noticia.
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Mauricio Macri deberá hacerse cargo de algunos cuestionamientos asociados a este otro escándalo PRO. Por lo pronto, los porteños más reaccionarios no le perdonarán su debilidad a la hora de enfrentar la crítica progre troskoleninista; la mayoría del electorado le achacará sus incorporaciones inconsistentes; y por último el propio macrismo le reprochará la ocurrencia de asignarle un espacio público a un personaje con las ideas, los modos y el discurso que hacen a lo más fanático y violento de la derecha argentina.

El Jefe de Gobierno de la Ciudad le ofreció el Ministerio de Educación porteño al Dr. Posse después de que lo rechazara Andrés Delich, radical especialista en la materia y con un perfil muy distinto. Tal vez porque le dedicamos demasiado tiempo a la tele, pocos ciudadanos conocíamos al segundo elegido: ni su obra literaria, ni su pasado como diplomático, ni sus columnas en La Nación, ni sus demás intervenciones en el campo de las ideas y la política.

Esta trayectoria le valió una candidatura a senador y participación en diversos foros vinculados con los sectores más conservadores de la sociedad, hoy especialmente alarmados porque no se puede salir a la calle, plagada de ladrones, asesinos, niños pobres, drogadictos y piqueteros. No sorprenden entonces las loas y aplausos que provocó la diatriba publicada el 10 diciembre, días antes de asumirse el cargo al que hoy se renunció.

Hagamos memoria. Sobre la última dictadura, Posse definió y justificó las violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno de Jorge Rafael Videla como reacción ante la denominada “agresión subversiva”. Esta defensa del terrorismo de Estado lo alejó de la nueva derecha que en general señala la interacción de “dos demonios” condenables por igual, pero lo convirtió en mentor del discurso guerrero de Cecilia Pando, Luciano Benjamín Menéndez y el resto de los represores que están siendo juzgados.

Su mirada sobre la juventud es de larga data. De hecho, en enero de 2005, el ahora ex ministro se expresó -otra vez en La Nación- sobre la masacre de Cromañón. En aquella oportunidad, desestimó las faltas de Omar Chabán, minimizó la responsabilidad de los políticos, y en cambio su indignado dedo acusador denunció nuestra caída “educativa, cultural, espiritual”, el permisivismo de los padres y la fascinación de los jóvenes frente al “rito de saltar, gritar, sudar, emocionarse hasta el éxtasis ante el ruido estupidizante y las contorsiones de esas bandas de música estupidizadora, chamánica”.

Hace tiempo, Posse recogió la tradición conservadora criolla, y adhirió a la creencia de que los males de las nuevas generaciones se originan en la adopción de formas culturales distintas a las de sus mayores, en la falta de controles, en el exceso de libertad, en la ausencia de límites: “hay que darle un sopapo al hijo”, dijo en una entrevista donde promocionó la novela sobre el suicidio de su único vástago, por entonces adolescente.

En estos doce días, quienes quieren “cerrar las heridas del pasado” (esto es: interrumpir los juicios a los terroristas paraestatales, reprimir los derechos humanos, retomar los valores tradicionales de la patria e impulsar la caída de este “gobierno de guerrileros”) encontraron un conductor, un restaurador de la Argentina conservadora. De esta manera, sin los problemas éticos de Juan Carlos Blumberg o de Karina Mujica, muy lejos del grotesco que escenifican Lilita Carrió o Francisco de Narváez (nuestro restaurador jamás pisaría Showmatch), don Abel se convirtió en el primer vocero sincero, serio y consecuente de quienes reclaman orden, disciplina, subordinación a la ley y coraje para defender la patria. Sopapos y silencio.

En estos doce días, algunos aventurados imaginamos que el gabinete porteño no podría contener a un personaje que -además- se revelaba incapaz de negociar con los gremios, de responder un reportaje crítico (aquí le corta la comunicación a Ernesto Tenembaum) y de probar algún tipo de experiencia en Educación. Pero la realidad supera no sólo a la ficción, sino a la especulación: Abel Posse se retira (¿desdibuja, como sugiere la ilustración de este post?) antes de que podamos corroborar otra hipótesis sobre la impericia PRO.

No importa. La experiencia es igualmente válida, en tanto advertencia sobre la existencia de una derecha trasnochada con nostalgia de restauración.

Lo que queda de 2009 16/12/2009

Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).
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Post escrito por María Bertoni Jorge Gómez.
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El rito de fin de añoSi Espectadores les dedicó el balance de rigor a 2006, 2007 y 2008; ¿por qué habría de saltear 2009? Después de todo, éste fue un año interesante (movidito) para el blog. Aunque pueda dar pereza, bien vale recordar lo que vimos, leímos, escuchamos en los últimos 12 meses. 

Cine
¡Hagan sus apuestas, señoras y señores! ¿Cuál fue la mejor película del año? Quienes hayan concordado con el jurado de los premios Oscar seguro mantendrán su voto por Slumdog millionaire. En cambio, los fanáticos de Woody Allen, Clint Eastwood, los hermanos Dardenne, Pixar, Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar, Michael Jackson no dudarán en elegir Vicky Cristina Barcelona, Gran Torino, El silencio de Lorna, Up, Bastardos sin gloria, Los abrazos rotos, This is it respectivamente.

Aquí nos quedamos con un título de perfil mucho más bajo: Las flores del cerezo. De cerca, le siguen Home, Nunca es tarde para amar, Jardines en otoño, Entre los muros y, de lejos, El luchador y la más reciente Los amantes.  

En cuanto al cine nacional, El secreto de sus ojos lidera las preferencias del gran público. Sin embargo, algunos preferimos otros estrenos (El artista por ejemplo) y dos films de 2008 que descubrimos con retraso: La mujer sin cabeza e Historias extraordinarias.

Cuando se trata del peor film, cuesta menos coincidir. Es probable que muchos consideren que Universal remote y Esperando la carroza 2 son candidatos inobjetables… e insuperables.

Por último, una mención especial para dos orgullos: la presentación de ¿Dónde está el maestro? y la cobertura del BAFICI, mejor que años atrás.

Televisión
Para los fanáticos de In treatment, lo mejor de 2009 es la proyección de su segunda temporada. Al margen de esta serie altamente recomendable, los canales de cable se lucieron con algunos perlitas como Prom night in MississippiHold me tight, let me go, El primer grito, United states of Tara y Religulous. Que conste, también ofrecieron sus buenos chascos: por ejemplo Harper’s island, Hung y True blood (pensar que esta última producción made in USA había empezado muy bien).

En términos locales, la televisión pública se demostró capaz de ofrecer buenos productos, entre ellos los aquí comentados Ciega a citas y Presidentes de Latinoamérica. Por su parte, los canales privados ofrecieron un abanico que va desde lo más indigesto (encarnado en la continuidad de uno, dos, tres formatos superados, la explotación canalla de políticos y los llamados “mediáticos“) a lo más rescatable (representado por la dupla Chávez y Roth, por una herencia de origen cinematográfico y -nos guste o no- por una recuperación del folletín catódico).  

Música, danza, teatro
Espectadores bailó al compás de los clásicos, desde los más alejados (Bach y Vivaldi) hasta los más cercanos en el tiempo (los Beatles, Queen, Pink Floyd) y en la geografía (Serú Girán). De la industria discográfica anglosajona, el blog reivindicó a Elton John y Norah Jones; del espectro latinoamericano a Silvio RodríguezMercedes Sosa, Lito Vitale, Pedro Aznar.

Aymama y Zamacuco por un lado y Segundo mundo por el otro conformaron la novedad (o el aspecto menos conocido) en términos musicales. Lo mismo podrá decirse sobre Cruel en el mundo de la danza contemporánea.

Sin dudas, la adaptación teatral de Moc y Poc y El principito llamó la atención de quienes buscamos entretenimiento para chicos por fuera del circuito comercial, sobre todo de los ámbitos televisivo y cinematográfico. Pero pocas puestas en escena sorprendieron tanto (para mal) como las dos propuestas para adultos Tutto Benigni y Otelo según Mahler y Cibrián.

Literatura
En 2009, la sección más raquítica del blog les rindió homenaje a Albert Camus, Roland Barthes e Isaac Asimov. También se permitió combinar literatura con otras disciplinas: el dibujo y el cine.

Por otra parte, con las reseñas que les dedicó a Biografía de mi cáncer y No es amor, Espectadores celebró los primeros pasos literarios de la periodista Patricia Kolesnicov. En el polo opuesto, el post sobre Caín deshizo la incondicionalidad de nuestra admiración confesa por José Saramago.

Hitos varios
A poco de iniciado, 2009 arrancó con una fantasía hollywoodense hecha realidad: la asunción de un Presidente negro en los Estados Unidos (para horror de quienes en otros tiempos se disfrazaban con sábanas). Dicho esto, y con perdón de Mr. Obama, la gran protagonista fue la Parca que -más cholula que nunca- se llevó a los aquí mencionados, y a MarioMercedesClaude.

En estas tierras, los comicios legislativos del 28 de junio nos encontraron sensibles, ansiosos, enojados, sarcásticos. Pero la tensión electoral perdió fuerza al lado de enfrentamientos mucho más explosivos: en torno a las medidas tomadas para enfrentar a la Gripe A, a los 37 días de cárcel por cada joven muerto en República Cromañón, a la llamada “Ley de Medios“, a la despenalización del consumo personal de marihuana, al proyecto de ampliar el derecho matrimonial a personas del mismo sexo, a la designación de un ministro de Educación (de la Ciudad) con convicciones cavernícolas.

Desde el exterior, registramos las paradojas del conflicto en Medio Oriente, la desinformación sobre las elecciones presidenciales en Irán, la difusión de un ranking ridículo sobre personalidades del tercer Mundo “mejor y peor vestidas”, el extraño caso empresarial de suicidos a la francesa, la conducta ejemplar de los bloggers hondureños, la contradicción inherente a los festejos por el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, la existencia de un comparador de distribuidoras eléctricas made in France, la impactante reelección de Evo Morales en Bolivia.

Medios e Internet
En Espectadores este año tratamos de hacernos preguntas sobre la construcción de una agenda periodística que oscila entre tergiversar tragedias viales y celebrar exageradamente la caída de un muro en un mundo donde, justamente, sobran muros. En este contexto, también nos preocupamos por señalar la creciente tendencia a frivolizar (¿tinellizar?) temas serios, la (in)conducta de copiar y pegar contenidos sin antes verificarlos y las peores taras de nuestra idiosincrasia web y criolla.  

En algunos casos, fuimos más allá y marcamos posición. Por ejemplo advertimos sobre el protagonismo desmesurado de los autodenominados “famosos” y/o “estrellas de televisión” que intervinieron en el espacio político a tal punto de querer organizar un acto público; celebramos la parodia que Diego Capusotto le dedicó al periodismo apocalíptico, denunciamos la brutalidad de las patotas macristas; apoyamos abiertamente el proyecto de matrimonio entre homosexuales (algunos lectores desprevenidos nos habrán considerado en extremo anticlericales).

Sin dudas, el principal tema mediático de 2009 fue la larga batalla entre Cristina Fernández de Kirchner y una parte mayoritaria de las empresas de comunicación en torno a lo que la Presidente y algunos ciudadanos llamamos la “construcción de la realidad”. En cuestión de meses, el oficialismo envió al Congreso un proyecto de ley que pretendió morigerar el poder de las grandes corporaciones, con fondos públicos le quitó al Grupo Clarín el negocio de la transmisión del fútbol y sobre todo, siempre que pudo, se dio el gusto de atacar el “mito de la prensa independiente“.

Este cambio en la relación con los medios (en definitiva, una nueva negociación con el cuarto poder) provocó una revulsión entre trabajadores y empresarios de la comunicación. La gran mayoría lloró sobre el cadáver de la credibilidad periodística y acusó a algún adversario de participar en campañas, recibir dinero, estar al servicio de Clarín, Néstor Kirchner, Daniel Vila, Torneos y Competencias, “el Gobierno”, Francisco de Narváez según el caso.

Quienes opinan sobre todo(s) se rasgaron las vestiduras cuando otros opinaron (opinamos) sobre ellos. Frases como “no hay que hacer periodismo de periodistas” revelaron una pretensión corporativa más digna de mafiosos que de responsables de la circulación de la información pública.

Una minoría, en cambio, reconoció que su trabajo dista de espejar la realidad, que algunos colegas ejercen la profesión de manera inescrupulosa, que en este ámbito también existen presiones responsables de distorsionar miradas y voces. Entre estas excepciones, FOPEA abordó el tema con valentía.

Desde esta perspectiva, la gran novedad de 2009 es el reconocimiento, por parte de algunos trabajadores de la información, de ciertas limitaciones laborales que exceden los inaceptables aprietes políticos o económicos. Estas otras trabas responden a disfuncionalidades propias de la corporación periodística: conductas deshonestas, exigencias disciplinarias y enroques de poder contrarios a la pretendida libertad de prensa y nocivos para el desarrollo de una verdadera conciencia periodística.

Hoy, los tres fenómenos parecen iluminar zonas oscuras de la actividad mediática y permiten que, aliviados por la caída del mito de la objetividad y el reflejo de la realidad, cronistas, columnistas, fotógrafos, camarógrafos y editores puedan trabajar con mayor honestidad y responsabilidad. Los consumidores de información celebramos esta posibilidad, a diferencia de los periodistas convencidos de que su prestigio se resquebraja.

Autobombo
¿Existirá la crisis del tercer año? Lo cierto es que 2009 fue sinónimo de cambio para Espectadores: por un lado, dos headers renovaron su apariencia o look; por otro lado primero cuatro, luego dos autores convirtieron a esta bitácora en un emprendimiento colectivo. 

Quizás el mayor hito esté conformado por los más de 1000 posts, los casi 12 mil comentarios publicados y la compañía de fieles (a esta altura queridos) visitantes: Rinconete, Nico, Martincho, Ariel y Ariel, Andrés y Andrés, Natalia, Aberel, Ceci, Pati y José, Daniela, Silvia, Mónica, MarianaEstrella, Vanina, La Resistente, JoséAnaChristianJM entre tantos otros.

Para ellos y todos los visitantes del blog, nuestros mejores deseos de Navidad y Año Nuevo… y el anuncio de un breve receso hasta principios de enero.

El hermano de Santa / Fred Claus 15/12/2009

Posted by María Bertoni in Cine, TV.
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Dan Fogelman fue guionista de las aleccionadoras Cars y Bolt y su colega Jessie Nelson, de las cursis ¡Porque yo lo digo!, Mi nombre es Sam, Nuestro amor, Corina, Corina. Juntos, en 2007 escribieron El hermano de Santa (Fred Claus es el título original); la combinación de ambas plumas provoca un efecto perturbador.

En Argentina, la película que dirigió el ignoto David Dobkin desembarcó directamente en formato DVD en 2008, y hoy puede verse en la TV premium (lo constatamos año tras año: la proximidad de las Fiestas tematiza la grilla del cable). Quienes la encuentren podrán engancharse con la intención de homenaje a Papá Noel y/o con un elenco multiestelar que incluye a Paul Giamatti, Vince Vaughn, Miranda Richardson, Rachel Weisz, Kevin Spacey, John Michael Higgins entre otros rostros reconocibles.

Sin embargo, no hay espíritu navideño ni fanatismo cholulo en condiciones de soportar los chistes malos y lugares comunes que despliegan los mencionados Fogelman y Nelson. Con buena voluntad, las mentes más tolerantes rescatarán la única escena graciosa/ocurrente: una sesión de terapia grupal para personas incapaces de sobrellevar el éxito de sus hermanos, y donde intervienen los verdaderos Frank Stallone, Roger Clinton y Stephen Baldwin.

Por su parte, los fanáticos de la animación computada se consolarán con los efectos que convierten a Higgins (y a otros actores adultos) en duende(s) y que recrean un Polo Norte digno de la estética de Disney. Algunos también valorarán los trucos que le permiten al mítico trineo volar.

En cambio, los admiradores de Giamatti, Vaughn, Richardson, Weisz, Spacey, Higgins difícilmente podrán disfrutar de esta representación. A lo sumo, por momentos tendrán la sensación de que sus estrellas se divierten (¿o resignan?) ante una especie de parodia de acto escolar.

Entre otras cosas, Fred Claus nos enseña que la maldad es explicable y reversible, que la envidia es mala consejera (más si enfrenta a los hermanos), que todos los chicos son buenos, que en las familias siempre hay espacio para la reconciliación, que no existen los regalos insignificantes cuando hay amor, que nada puede impedir/destruir la magia de la Navidad.

De esta manera, Dan Fogelman vuelve a hacer gala de su discurso pedagógico y Jessie Nelson, de su gran talento para la edulcoración. Sin dudas, reincidencias como éstas perturban al pobre espectador.

Prom night in Mississippi 14/12/2009

Posted by María Bertoni in Cine, TV.
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Bendito sea el zapping. Por obra y gracia del control remoto, Ud. puede recalar en HBO justo cuando el canal premium proyecta el documental Prom night in Mississippi. De tener esa suerte, aprovéchela: de la mano de Morgan Freeman, el trabajo escrito y dirigido por Paul Saltzman le permitirá descubrir o confirmar la plena vigencia del apartheid en suelo norteamericano. De paso, podrá apreciar el retrato de aquel otro Estados Unidos tan ajeno al slogan atlético, democrático y libertario que tanto promociona Hollywood.

Así como en 2006 Spike Lee denunció el maltrato que sufren los estadounidenses de segunda categoría a partir de lo ocurrido en la New Orleans arrasada por el huracán Katrina, en 2008 Saltzman señala la misma discriminación a partir de un evento cotidiano, mucho menos crítico o trascendente: la fiesta de egresados que tiene lugar en el secundario East Tallahatchie del pueblo sureño de Charleston.

Creer o reventar, desde sus inicios y hasta el año pasado autoridades, padres y alumnos del establecimiento organizaron dos entregas de diplomas: una para los bachilleres negros (el 70% de la población escolar); otra para los blancos (el 30%). El interés del documental parte de la propuesta de Freeman de financiar un festejo único (por lo tanto interracial), y consiste en registrar las reacciones dentro y fuera de la comunidad académica.

Prom night in Mississippi se concentra en el presente de esos chicos todavía signados por el racismo de antaño. Si bien algunas fotos y declaraciones aluden al pasado, las entrevistas realizadas a directores, preceptores, profesores y futuros egresados abordan una ceremonia cuya vigencia revela prejuicos, tensiones, conflictos contemporáneos.

Saltzman hace hincapié en el comportamiento de los adultos. De ahí que les preste especial atención al padre WASP empecinado en impedir que su hija de 17 años salga con su noviecito negro, o a uno de los preceptores (también blanco) preocupado por la seguridad con la que contará la fiesta, dado que los alumnos de color serían más propensos a llevar alcohol, pastillas y/o armas (este hombre nunca habrá visto Bowling for Columbine).

Algunos espectadores pensamos en Mississipi en llamas cuando vemos Prom night… Al margen de sus grandes diferencias, ambas películas permiten trazar una línea histórica entre la desaparición de universitarios negros que tuvo lugar en otro pueblo de ese mismo Estado en 1964 (y que Alan Parker filmó en 1988) y la segregación que en pleno siglo XXI sufren estudiantes secundarios como los de la East Tallahatchie County School.

Esta continuidad imaginaria adquiere consistencia cuando recordamos las máximas KKK, tan actuales como la modernísima Internet.

En un tercer o cuarto plano, este documental también evoca algunas observaciones de Morgan Spurlock en Super size me. Los memoriosos relacionarán las referidas a la mala alimentación de los adolescentes (en parte atribuible a los menúes hipercalóricos que ofrecen los comedores escolares) con el sobrepeso de la mayoría de los alumnos que entrevista Saltzman.

No olvide bendecir las bondades del zapping. De tener suerte, Ud. podrá dar con un documental tan revelador como Prom night in Mississippi.

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