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El solista 11 Noviembre 2009

Posted by María Bertoni in Cine.
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El solista, de Joe WrightLos productores de El solista deben haber elegido a Joe Wright por el éxito de taquilla que obtuvieron sus versiones de Orgullo y prejuicio y Expiación, deseo, pecado. Sin embargo, quizás porque al periodista Steve López le falta el vuelo de los escritores Jane Austen e Ian McEwan, esta tercera adaptación cinematográfica de una novela dista de ser el mejor trabajo del director inglés, cada vez más influenciado por Hollywood.

Como sus dos antecesoras, la película aquí comentada también es un folletín. La diferencia es que éste es un folletín basado en un hecho real, fórmula que el público y los críticos estadounidenses (incluidos quienes votan para la entrega de los premios Oscar) suelen adorar y que algunos espectadores solemos detestar.

A esta altura la historia sobre el descubrimiento de un genio desaprovechado, más o menos indigente, dejó de ser original. De hecho, ya conocemos el drama de otros talentos marginales como Parry en un extremo y Will en otro, productos de la pura ficción o de cierta mezcla con la realidad.

A El solista no le falta nada: aleccionamiento sobre la importancia de los afectos, en especial sobre la función reparadora de la amistad; denuncia contra el oportunismo político y periodístico, contra un sistema insensible (afecto a la represión y a los despidos), contra las intenciones evangelizadoras de algunos espíritus religiosos; uno o dos tiros por elevación contra el gobernador Arnold Schwarzenegger; reivindicación de valores humanos como el compromiso social, el perdón, la capacidad de volver a empezar.

De yapa, el film le rinde homenaje a Ludwig van Beethoven. En este punto, cabe señalar que lo mejor de esta propuesta es la banda sonora y lo peor, el despliegue de haces luminosos que permiten “visualizar” (con perdón del horrible neologismo) lo que pasa por la cabeza de Nathaniel Ayers cuando escucha a su compositor favorito en un concierto.

También irrita la omnipresencia de las famosas barras y estrellas a lo largo de toda la película. No sólo en las infaltables banderas y banderitas sino también en la ropa y en un sombrero que usa el co-protagonista mencionado.

Por más esfuerzos que hagan, Jamie Foxx, Robert Downey Jr. y la siempre relegada a papeles secundarios Catherine Keener no convencen; mucho menos conmueven. Al menos quien suscribe tiene la sensación de haber visto a los actores, nunca a los personajes que les tocó encarnar.

Los seguidores de True blood tendrán el gusto de reencontrarse con dos integrantes del elenco a cargo de la serie televisiva: Nelsan “Lafayette” Ellis y Stephen “vampiro asesinado” Root. Los fanáticos de Piratas del Caribe reconocerán al malvado Lord Cutler Beckett (Tom Hollander en la vida real).

Difícilmente el resto de los espectadores se sorprenda con algo. Será porque este largometraje sentencioso y lleno de lugares comunes convierte el drama de un músico esquizofrénico en otra ”lección de vida” del montón.

Comentarios»

1. Edgar Ospina - 22 Diciembre 2009

Permítame discrepar de su apreciación o critica

Yo vi la película y realmente me gusto, al contrario de lo que usted sintió yo si me sentí conmovido por un drama humano de un hombre con toda la pasión adentro y allí mismo enfrentado con sus propios demonios. Así es la vida.
Probablemente a usted le pasa lo que a los galenos, de tanto ver enfermos, muertos y desgraciados termino por acostumbrarse y ya no le conmueve nada o es uno de estos radicales que cree que por el hecho de ser una película hecha en Hollywood de base es mala

2. María Bertoni - 22 Diciembre 2009

Edgar, una cosa es disentir con respecto a mi apreciación; otra cosa es sacar conjeturas sobre mi persona (que yo sepa, no nos conocemos como para que Ud. se sienta en condiciones de hacerlo). Habría sido tanto más interesante que argumentara a favor de El solista en lugar de especular sobre mi sensibilidad. Qué pena…

3. Edgar Ospina - 22 Diciembre 2009

Hola Maria, primero que todo le pido perdón si la ofendí, probablemente me excedí en mis comentarios sinembargo esto es el producto de durante mucho tiempo leer y escuchar la crítica y luego mapear contra mi propia experiencia para ver la distancia que existe. Es verdad no soy crítico especializado pero si me fio de mi instinto y le puedo trasmitir mi experiencia al ver la película.

No la vi en una gran sala por lo tanto no estoy afectado por un entorno masificante, la vi en un avión de regreso a mi casa en una pantalla de 12 pulgadas y pude llegar a comprometerme afectivamente con Nathaniel Ayers ( Jamie Foxx) a quien también ya vimos interpretando a Ray. Quizás soy especialmente sensible al mensaje y no a la escenografía o a los efectos y por eso comparto totalmente la enseñanza final en la que dice de manera directa que siempre recibimos mas cuando damos de nuestra esencia y la entregamos sin interés o egoísmo.

Probablemente usted tiene razón en el sentido de que es un tema muy trajeado lo cual para mí no lo hace menos importante o si no bajo esa perspectiva todo lo duro que ocurre en el mundo deja de ser importante por el hecho de que se repite o se redibuja. Creo más bien que al contrario ese tipo de escenarios nos permiten volver a mirar la naturaleza humana y hacernos permeables a la realidad del ser humano.

Tampoco creo que la película se haya realizado con fines estrictamente económicos pues se nota en la escenografía, en las tomas, en el vestuario…etc que no contaron con un presupuesto grande lo cual me lleva a concluir que el objetivo principal no fue vender más bien a mi juicio fue el de dejar una enseñanza que el caso mío acertó

4. María Bertoni - 22 Diciembre 2009

Gracias por su comentario, Edgar. Siempre es bueno saber porqué gustan las películas que uno no pudo/supo valorar.
Saludos.