Los amantes 26 Noviembre 2009
Posted by María Bertoni in Cine.add a comment
A diferencia de otros films cuyo protagonista termina eligiendo entre dos amores, Los amantes nos evita el tedio de la previsibilidad o al menos nos mantiene en ascuas hasta último momento. De hecho, aún cuando podamos anticipar algún gesto o reacción, los espectadores nunca estamos del todo seguros de lo que sucederá y -vaya acierto- lo que sucede (cuando por fin sucede) no resulta descabellado.
Escrito/leído así, parece poca cosa (en principio toda película debería cautivarnos sin concedernos el poder de predecir y sin apelar a vueltas de tuerca forzadas). Pero el mérito de James Gray aumenta cuando lo descubrimos contar una buena historia mientras camina por la cornisa del estereotipo y el lugar común.
Un hombre víctima de un desengaño amoroso, medicado por bipolar, alojado en casa de sus padres; una mujer rubia (entre desprejuiciada y desequilibrada); una mujer morocha, (madura, segura, estable, buen prospecto de esposa y madre); dos familias judías en plan de negociar la fusión que garantizará el bienestar económico y sentimental de sus hijos son categorías útiles a la elaboración de un esquema apto para melodrama*.
Sin embargo, el director y guionista norteamericano se las ingenia para preservar a Leonard, Michelle y Sandra del triángulo exclusivamente carnal y de la tragedia griega que exigen sangre, sudor y lágrimas. El desenlace resume esta intención de aproximación discreta, nada sentenciosa ni rimbombante, y sin embargo subrepticiamente angustiante.
Si ésta es realmente su última actuación, Joaquín Phoenix cierra de la mejor manera su carrera cinematográfica (aquí se luce tanto como cuando encarnó a Johnny Cash en Johnny & June y a Jimmy Emmett en Todo por un sueño). A su lado, se destacan Vinessa Shaw, Moni Moshonov e Isabella Rossellini mientras Gwyneth Paltrow convence más que de costumbre.
De las producciones estadounidenses estrenadas en nuestra primavera, Los amantes es quizás una de las más interesantes. Por lo pronto, a diferencia de otras propuestas con temática similar, ésta respeta nuestra inteligencia.
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* También apto para comedia. Lejos de las fórmulas hollywoodenses, imaginen la película que filmaría Woody Allen con estos arquetipos.
Excusas idiotas 25 Noviembre 2009
Posted by Jorge Gómez in Periodismo/Medios.1 comment so far
En las últimas semanas, Mauricio Macri debió expulsar a los cuatro oficiales policiales de alto rango Jorge Palacios, Osvaldo Chamorro, Ciro James y Roberto Ontiveros tras probarse su responsabilidad en el armado de una red de espionaje ilegal. Es muy probable que el jefe de Gobierno de la Ciudad también despida de sus cargos al comisario Eduardo Orueta y a los ministros Guillermo Montenegro y Mariano Narodowski.
Al margen de esta decisión administrativa, el macrismo no asume ninguna culpa. En cambio sí le preocupa acusar al gobierno nacional de haber pretendido colonizar la administración porteña mediante el envío de espías: según cuentan, “plantaron” un equipo de gente preparada para hacer un seguimiento masivo (incluso de miembros de la familia Macri) y para luego dejarse descubrir con la intención de desprestigiar la gestión PRO.
Decididamente, se trata de excusas estúpidas y absurdas que deberían enfurecernos. Pero parece que no son ofensivas para nosotros, ciudadanos acostumbrados a que cualquiera nos diga cualquier cosa.

Quizás por eso el cuento del espía no es exclusividad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. De hecho, los voceros del Poder Ejecutivo Nacional explican el caso de Antonini Wilson y su valija con argumentos similares: en realidad, el supuesto empresario venezolano es un agente que la CIA infiltró para dañar la relación entre su país y Argentina.
En este escándalo parece obvio que el susodicho ingresó a estas tierras dinero “negro” (US$ 800.000, para ser exactos) con algún fin que no debe revelarse y que compromete al gobierno de Cristina Fernández. Sin embargo, a los amigos kirchneristas les gusta creer que la Central Intelligence Agency armó un extravagante operativo sólo para dañar la unidad bolivariana.
En la misma línea, las señoras reunidas en peluquerías de Barrio Norte conjugan las críticas a la montonera bipolar y revanchista con expresiones de absoluta confianza en el ingeniero empresarial. Para ellas, la activación de un sistema de información ilegal es impensable en la mentalidad PRO; en cambio responde a maniobras propias del Tirano Patagónico que hace años envió a esos policías para conquistar y luego perjudicar al entorno de Macri.
Es posible que el fanatismo nos ciegue, o que seamos dueños de un cinismo capaz de justificar cualquier canallada mientras los autores sean nuestros amigos. En cualquier caso, cuanto antes dejemos de repetir pavadas, mejor.
No tire piedras, Bergoglio 25 Noviembre 2009
Posted by Jorge Gómez in Visto y Oído (¡más!).2 comments
No tire piedras, Cardenal Bergoglio. Sepa que su techo es de cristal.
Con los secuestros en la dictadura, los representantes de la cúpula eclesiástica no defendieron a sus hermanos o fueron cómplices. En los casos de pedofilia, no se meten. Sobre el escándalo de espionaje macrista tampoco emiten opinión.
Son pastores que dicen confiar en la Justicia. Nada de esto les importa.
Eso sí. Cuando dos personas del mismo sexo deciden contraer matrimonio civil, el arzobispado de la ciudad de Buenos Aires pierde la línea. Su máxima autoridad llama al Jefe de Gobierno de la Ciudad y en un comunicado oficial lo acusa de “faltar gravemente a su deber como gobernante“.
Qué gente tan mala, ¿no?
Flor de errores 24 Noviembre 2009
Posted by Otros espectadores in Visto y Oído (¡más!).3 comments
Post redactado por La Resistente.
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En su ocurrente e interesante artículo “De puta madre” (que Página/12 pubicó el jueves pasado), Noé Jitrik sostiene que “el uso es rey en materia de lenguaje”, y que ”sería una tarea gigantesca registrar y dar cuenta de los usos que están preparando un ataque a la gramática”. Aún así, y a sabiendas de que “los que amamos la(s) lengua(s) seremos derrotados”, me permito colaborar con la lista de incorrecciones que enumera el crítico literario y que afectan no sólo a la mencionada gramática: a la semántica también.
Hecha la aclaración, señalo entonces que me irrita oír en boca de locutores, periodistas, políticos, universitarios varios ¡y hasta docentes! frases como:
- Depende el tiempo que haga (qué manera de tragarse el “de”).
- El chico que el padre trabaja en un taller (el “cuyo” desapareció de nuestro castellano rioplatense).
- No sabía lo que pensar (¿en honor a Catita?).
- Va a estar bueno Buenos Aires (barbarismo bien PRO).
- La oposición pidió que Macri aclare lo sucedido (el subjuntivo imperfecto cayó en desuso).
- ¿Cómo está el clima hoy? (¿no será el tiempo?).
- Me compré un vestido divertido (¿que hace reír?).
- Tendrá lugar la exhibición de cine bizarro (ay, la influencia del francés que desconoce la acepción española).
- La novedad corrió de boca a boca (en realidad, corre ”de boca a oreja” o “de boca en boca”).
- Hay que consignar esto blanco sobre negro (en lugar de “negro sobre blanco”, en honor a la ubicación de las tipografías sobre el papel).
- Presentaron una denuncia en la comisería (¿del “comiserio”?).
- Hable más alto; no se escucha (¿estamos tan sordos que no “oímos”?).
Y siguen los atentados al bien hablar y por supuesto al bien pensar: el “sh’e igual” de Minguito impera. Qué lástima porque lastima…
Por suerte, también existen hallazgos populares que demuestran creatividad y no maltratan la lengua. Así lo prueba el uso del sustantivo “flor” con intención superlativa, para mal o para bien, como en “¡flor de corrupto!”, “¡flor de auto!” y en el recordado “¡flor de relos!” que acuñaron Les Luthiers.
500 días con ella 23 Noviembre 2009
Posted by María Bertoni in Cine.6 comments
Hubo un tiempo en que deconstruir la cronología de un relato, recrear escenas de otros films, parodiar el discurso mediático, dirigir la mirada del protagonista a cámara eran recursos propios de un cine innovador, transgresor según la ocasión. Desde este punto de vista, si se hubiera estrenado años (tal vez una década) atrás, 500 días con ella habría embobado a un público todavía sensible a la novedad. Hoy, en cambio, la película de Marc Webb dista de sorprender entre tantos antecedentes cuyos recursos -antes originales- ahora conforman una fórmula más.
La impresión de déjà vu aumenta cuando, a la oficialización de cierta norma indie, se le suma otra tendencia igualmente generalizada y por lo tanto palpable: la recreación de historias atentas a describir el (des)amor -la “monogamia serial” sostienen algunos- que viven las generaciones X, Y, Z.
La crónica fragmentada de las idas y vueltas que (des)vinculan a Tom y Summer recuerda inevitablemente el rompecabezas inimitable que Michel Gondry filmó para contar la intrincada historia de Joel y Clementine. El discurso entre autobiográfico y periodístico-documental parece inspirado en el testimonio de Jane para la olvidada Alguien como tú. El final con mirada cómplice a propósito de una posible segunda oportunidad remite al jueguito de cejas que hace Heck al término de Imagínanos juntas.
Hasta las intervenciones de una hermana menor más sabia o sensata que cualquier adulto tienen su antecedente: curiosamente, también en la mencionada comedia británica. Y, por supuesto, el baile montado en honor a la felicidad del primer encuentro sexual le rinde homenaje a todo un género dedicado a explotar el amor en términos musicales y coreográficos.
Los espectadores capaces de ignorar tantas coincidencias encontrarán en 500 días con ella una película entretenida, bien editada y actuada (a Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel sus personajes les sientan muy bien, mucho mejor que el Richie de El ave negra y la Allison de ¡Sí señor! respectivamente). También valorarán la importancia asignada a una banda sonora compuesta por hits tan entrañables como “She´s like the wind” entonado por el difunto Patrick Swayze y tan cool como “Quelqu’un m’a dit” de Carla Bruni.
Los memoriosos, en cambio, extrañamos con nostalgia aquella época en que deconstruir la cronología de un relato, recrear escenas de otras películas, parodiar el discurso mediático, dirigir la mirada del protagonista a cámara eran garantía de verdadera innovación.

