Oblogo. Entre el elogio y la duda 08/10/2009
Posted by María Bertoni in Universo Web.trackback
La conocemos y eventualmente leemos los porteños que, los días laborales a eso de las 18hs, andamos cerca de alguna terminal de subtes, trenes, colectivos. Desde mayo pasado, el pequeño semanario Oblogo se distribuye gratis en estos y otros puntos de la Ciudad de Buenos Aires con el fin de “difundir las nuevas voces y opiniones que resuenan en Internet y hacer más agradable el regreso a casa“. En sus 16 páginas encontramos escritos extraídos de distintos blogs, frases graciosas de famosos o sin firma (que se publican en el borde superior de las páginas, como hacía la revista Humor) y dos o tres avisos publicitarios.
Según este informe, el emprendimiento a cargo de Gerardo Garbulsky y Sonia y Gustavo Faigenbaum consiste en la impresión (semanal) de 15.000 ejemplares y en la actualización (a la par) del sitio oficial. En principio, la tirada inicial irá aumentando con miras a “una cobertura que llegue a todo el país”.
La revista se destaca por cuatro virtudes: 1) sabe elegir contenido ocurrente, ameno, bien escrito; 2) al pie de cada texto especifica la fuente y, en alguno de los márgenes, transcribe dos o tres comentarios publicados en el post original; 3) apela a la participación de los lectores (para que recomienden material, incluso para que hagan su propio Oblogo); 4) presenta un diseño cuidado, con sentido de la estética y papel ilustración de calidad.
Recién después del elogio, surge(n) la(s) siguiente(s) duda(s): ¿qué porcentaje del ingreso por publicidad cobran los bloggers cuyos textos son publicados? ¿O acaso se les paga algún monto fijo, independiente de los espacios que Garbulsky y Faigenbaum venden para uso comercial?
Con mucha suerte, el dinero que entra por esta vía apenas servirá para financiar la tirada de 15.000 ejemplares. Por otra parte, si pensamos en términos de promoción, los bloggers deberíamos limitarnos a agradecer la existencia de un proyecto que nos favorece sin cobrarnos nada, que se muestra atento a nuestra producción y que respeta nuestra propiedad intelectual hasta cierto punto (en tanto y en cuanto cita fuentes).
Aún así, sigue pareciendo injusto que este emprendimiento con fines de lucro incumpla con la retribución económica que, por copyright, deberían cobrar los dueños de las “nuevas voces e ideas” difundidas. En este sentido, los responsables de Oblogo dejan de respetar la propiedad intelectual ajena.
La transgresión se evidencia más cuando sospechamos que los posts transcriptos se publican sin previo consentimiento de sus autores y, de darse el caso, cuando los blogs citados adhieren a esta licencia de Creative Commons que los protege de la explotación comercial por parte de terceros.
Si estas especulaciones tienen asidero, es decir, si en efecto Oblogo publica textos ajenos sin la debida autorización de sus autores y sin pagarles lo que corresponde (a menos que admitan la condición ad honorem), entonces volvemos a constatar cuán subestimada y vulnerable está (o sigue estando) la propiedad intelectual en Argentina y en otros países donde circulan semanarios similares. Una pena para quienes -que se entienda bien- creemos en la circulación libre de las “nuevas voces e ideas” y nos negamos a lucrar (y a que lucren) con lo que publicamos en la porción web que supimos construir.
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PD. Es posible que, atentos a la actualización de la blogósfera, los creadores de Oblogo detecten la publicación de este post de Espectadores. De ser así, ojalá tengan a bien aceptar los elogios, y de paso despejar las dudas.







En este blog de La Nación ( http://blogs.lanacion.com.ar/conectados/varios/una-incubadora-del-periodismo-del-futuro/ ), Gastón Roitberg escribe sobre The Printed Blog (que vos, Spectatrices linkeás desde tu post) y de paso menciona otros emprendimientos que exportan el contenido de blogs a papel: “Bestiaria” de Carolina Aguirre y “Ciega a citas” de Lucía González. El tema es que este traspaso editorial sí implicó el pago de la retribución correspondiente a sus autoras.
Exacto, Martincho.
Salvando la distancia entre emprendimientos mediáticos como Oblogo o The printed blog y emprendimientos literarios/teatrales como los blogs de Aguirre (Lucía González fue un seudónimo) que se convirtieron en libros, y el de Hernán Casciari, Más respeto que soy tu madre, convertido en obra de teatro), creo que los derechos de autor deberían reconocerse -plenamente- en uno y otro caso.
Como se ve en la tapa, justo en ese número publicaron un post que escribí para Finanzas Públicas. así que me parece que puedo despejar alguna de las dudas. Me contactó Gustavo para decirme que les había gustado el post y preguntarme si podían publicarlo. Yo no sabía de la existencia de Oblogo, pero uno de mis co-bloggers, sí. Como te podrás imaginar, me puse muy contenta. Con la producción semanal de posts que hay en el país, que hayan elegido uno mío junto con algo así entre 10 y 12, me hizo sentir muy orgullosa del mío. Me dijeron que por ahora no estaban en condiciones de pagarme y la verdad que a mí no me importó mucho eso. Yo no escribo en ninguno de mis blogs para ganar plata, sino porque me gusta, puedo decir lo que pienso y, encima, me leen.
Además a Oblogo la regalan. Como bien dijiste antes, lo que cobran en publicidad (creo que toda la revista tiene dos o tres anuncios por número) debe servir para pagar la impresión y el trabajo de ellos.
En FP debemos tener unos 100-150 lectores fijos. Si la tirada de esa revista es de 15.000 por semana y a cada revista la leen por lo menos dos personas, me siento muchísimo más feliz que si me hubieran pagado.
Cambiando de tema. fui a ver por segunda vez Inglorious Basterds. Es, sin duda, la mejor película de Tarantino. Es una oda al cine esa película.
Muchísimas gracias por la aclaración, Ana C. Evidentemente las especulaciones de este post no tienen asidero: si la publicación de los textos ajenos cuentan con la debida autorización de sus autores, que además se prenden a la idea de una colaboración ad honorem, entonces la duda (y las sospechas) se despeja(n) y sólo quedan los elogios.
Dicho sea de paso, leí tu post en Oblogo. Me gustó mucho.
Cuando leí la firma Ana C, pensé en vos pero me desorientó verte asociada a un blog que no fuera Entre Bru y Bue.
¿Así que viste Bastardos sin gloria por segunda vez? Hace unos días me acordé de vos cuando este post mexicano retrucó la idea de uno homenaje (u oda) al cine.
Saludos y, de nuevo, gracias por tu valioso comment.
Si no lo hizo todavía (yo no la encuentro), estaría bueno que la gente de Oblogo publicara una política editorial donde explicara que los posts se publican con autorización de sus autores, ¿no?
Es muy interesante el tema de los que levantan material de los blogs. Si bien no es este caso – la aclaraciòn de Ana C despeja dudas – me parece que es muy común que a los anonimos bloggers les copien trabajos , aprovechando que los mismos afectados suelen ver el robo como un premio.
Fíjensé este caso, del que ya no vale la pena hacer un post, porque fue muy comentado por diversos sitios:
- En Diciembre del año pasado un blog de la ciudad de Tigre publicó una nota sobre “La Teoría de las Ventanas Rotas” , una idea de que la seguridad de una ciudad mejora con la aplicaciòn de una especie de “Tolerancia Cero” frente a culquier tipo de desorden. Dice la leyenda que este es el criterio aplicado en Nueva York para terminar con la inseguridad
- En Setiembre de este año el Gobernador de Chubut publica una nota con su firma en La Naciòn sobre el mismo tema , donde claramente “copia y pega” pàrrafos del post del blog de Tigre.
Se trata de un robo de trabajo ajeno sin ninguna duda, y está bien claro que el simpàtico Das Neves (que solía decir que es abogado, sin serlo) se atreviò a hacerlo porque se trata de un blog, un lugar del que pareciera que todos podemos tomar cualquier cosa.
Es sorprendente – ademàs – la reacciòn del responsable de “Tigre Seguro”, el sitio del que el gobernador copypasteó.
El bloguero le agradece a Das Neves la visita a su sitio, y escribe que "después de todo , todos copiamos y pegamos" .
Esta es – en mi opiniòn – una idea muy oscura de los blogs ; lugares sin ideas propias, donde todos se copian y si alguien "importante" nos roba algo, nos ponemos contentos. Lo vivimos como un reconocimiento.
Saludos.
¡Qué atorrante ese Das Neves! ¡Y después quiere ser presidente! Eso sí me parece inaceptable. Pero es una de las condiciones del Creative Commons. Escribimos gratis pero esperamos que nos den el crédito.
Creo que, sin proponérselo, la blogósfera heredó taras del mundo editorial. Las sospechas que aparecen cuando nos topamos con un emprendimiento como Oblogo o el rechazo ante anécdotas como la del inescrupuloso Das Neves se originan en cierta tradición de subestimar y vulnerar los derechos de autor que, al menos en Argentina, precede el surgimiento de Internet y del contenido online.
A mis 28 años trabajé para una editorial relativamente conocida, que me encargaba la redacción de prólogos para títulos de renombre, y de libritos de divulgación general. Además de fijar honorarios paupérrimos, el contrato me exigía la renuncia a la propiedad intelectual de los textos que escribía. Entre otras cosas, esto me inhabilitaba para usufructuar de las ganancias obtenidas a partir de la venta de cada ejemplar, y para iniciar acciones legales si alguien “tocaba” mi trabajo o lucraba con él, sin mi consentimiento.
La tapa del primer libro incluyó mi nombre; la tapa del segundo, no (mi nombre aparecía escondidito en la segunda página entre otros detalles técnicos de la editorial); del tercer libro nunca supe siquiera cuándo se publicó… y a nombre de quién.
No contentos con esta involución (involución para mí, por supuesto), mi editor y el gerente mayor me ofrecieron escribir un cuarto libro. El contrato estipulaba honorarios igualmente paupérrimos además de otra condición: la publicación llevaría el nombre de la esposa, novia o amante del gerente mayor.
Ésta fue la gota que rebalsó el vaso y que me llevó a renunciar… y a aprender rápidamente cuán bastardeados están los derechos de autor en el rubro editorial, antes de que existiera la blogósfera.
Hola Spectatrice,
Queríamos agradecerte los elogios a nuestra revista. Tal como dice Ana C., nosotros siempre le pedimos autorización a los bloggers antes de publicarlos. Jamás hemos publicado un post para el que no tuviéramos una aceptación explícita y por escrito del autor del mismo. Incluso, cuando los bloggers escriben como “invitados” en blogs, le pedimos permiso tanto al autor del post como al dueño del blog.
En prácticamente el 100% de los casos los bloggers aceptan nuestra invitación. Oblogo tiene una tirada de 15.000 pero un readership de 3 (porque se ha creado una cultura de que los Oblogos circulen de mano en mano). Otras 3000 personas nos leen online. En resumen, a los bloggers les gusta y les sirve ser leídos por casi 50.000 personas. Por otra parte, en todos los casos figura el autor, el nombre del blog y la url del mismo, con lo cual muchos blogs ven un aumento significativo de su tráfico a partir del momento que aparecen en Oblogo.
Saludos!
Gustavo Faigenbaum
Contenidos – Oblogo
Gustavo, gracias por pasar y por aclarar. Casualmente, minutos antes de encontrar tu comment estaba repasando la presentación que hace tiempo publicaron en su sitio. Es bueno saber que un emprendimiento como el suyo apuesta a lo mejor de la blogósfera y, mediante la cita de fuentes, respeta la propiedad intelectual de los bloggers.
Saludos para vos y el equipo de Oblogo. Y gracias otra vez.
[...] Argentina, la revista Oblogo es uno de los proyectos más osados en este sentido. Además de tener presencia en la Web, sus [...]