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Títeres al sur 19/09/2009

Posted by Otros espectadores in Teatro/Música/Danza.
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Reseña redactada por Ariel.
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Logo del Tercer Festival de Títeres al SurSemanas atrás este blog se ocupó de reivindicar la zona más postergada de la ciudad de Buenos Aires dando nota de un emprendimiento comunicacional y comunitario que aspira ser de larga vida y alcance. Ahora el sur, el mismo que inspiró uno de los tangos más famosos, vuelve a ser el motor de una iniciativa cultural: se trata del Tercer Festival Internacional de Títeres al Sur, que tendrá lugar entre hoy y el 4 de octubre.

Oriundo de La Boca, el Grupo de Teatro Catalinas Sur es el encargado de llevar adelante este proyecto que presenta obras pensadas para el público tanto infantil como adulto. Artistas nacionales y compañías provenientes de España, Italia, Perú, Colombia, Brasil, Rusia montan y dirigen las piezas en cuestión. El festival se desarrollará en los centros comunitarios Los Pibes y Mate Cócido (situados en La Boca y en el Bajo Flores respectivamente), en el teatro La Máscara (en el barrio de San Telmo) entre otras sedes.

Para encontrar información más detallada sobre funciones, obras y lugares de representación, basta con consultar el sitio web del grupo Catalinas. Aprovechen. Hasta el 4 de octubre hay tiempo para dejarnos llevar por los hilos invisibles

Espectadores del mañana 17/09/2009

Posted by María Bertoni in Cine.
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Espectador niño hoy; adulto mañanaUna cosa es ver una película para niños entre adultos; otra cosa es ver una película para niños al lado de niños (pequeños) en el seno del hogar. Por ejemplo, las opiniones que en Espectadores intercambiamos sobre Up, Ratatouille, WALL.E, Lo que el agua se llevó difícilmente coincidan con lo que podamos recoger a partir de una mirada influida (¿perturbada?) por los comentarios y demás reacciones del público selecto que nos acompaña.

Alguien querrá invalidar esta “experiencia infantil” (por llamarla de alguna manera), aduciendo que las interrupciones provocadas por estos mini-espectadores con atención deficitaria nos impiden mirar de una manera analítica, ¿objetiva?, medianamente lúcida o crítica.

¡Craso error! Las distracciones que desvían nuestra atención cinéfila resultan inocuas gracias al rito -de nuevo infantil- de repetir hasta el hartazgo la proyección de una misma película. Así, podemos ver en otra(s) oportunidad(es) la(s) escena(s) que nos perdimos la primera vez. Así terminamos memorizando el film en cuestión, sin que ningún detalle nos pase desapercibido.

Pixar trabaja con un amplio abanico de personajes.Vemos Bichos junto a niños en el seno del hogar, y en ningún momento se nos ocurre recordar que esta producción de Pixar ya cumplió once años (y eso que percibimos el paso del tiempo en un producto alejado de las nuevas tecnologías 2 y 3D); tampoco intentamos imaginar las voces de Kevin Spacey, Dave Foley y Julia Louis-Dreyfus (la vieja Christine) en las anatomías de Hopper, Flik y Atta (y eso que satura el doblaje a ese castellano que consideran “neutro”). En cambio sí somos sensibles a la verborragia de los personajes y a ese afán por explicar más de la cuenta.

Sin ánimo de agitar teorías conspirativas, algunos sospechamos que las “películas industriales para niños” (por llamarlas de alguna manera) buscan formar al espectador del mañana. Me refiero a ese individuo acostumbrado a lidiar con historias pre-digeridas donde sobran parlamentos (enseñanzas en particular), donde hay poco espacio para las interpretaciones libres, donde los estereotipos se encuentran al servicio de un ideal de felicidad y éxito íntimamente emparentados.

Mucho se dijo sobre el objetivo de conquistar a los adultos cuyo poder adquisitivo se convierte en foco de interés de los adalides del marketing cinematográfico y televisivo. Si retomamos la idea del párrafo anterior, bien vale preguntarnos cuán fácil resultará captar la atención (y el bolsillo) de las generaciones que desde temprana edad son víctimas del merchandising generado alrededor de largo/cortometrajes confeccionados más o menos con la misma tijera.

Alguien dirá que los mayores también vivimos una infancia plagada de producciones de Disney por ejemplo. Es cierto. Pero nunca sufrimos un acoso tan grande; la mayoría no tuvimos las películas al alcance de la mano; por lo tanto nunca pudimos verlas hasta rayar el disco de nuestra memoria.

Tampoco conocimos las bondades de los bonus tracks, es decir, de los cortos que acompañan a los largometrajes hechos DVD. También producidos por Pixar, La luz fantasma, Pajaritos, Tin toy, Knick knack, Lifted y el más reciente Partly cloudly tienen un noséqué capaz de resistir no sólo el paso del tiempo sino los gajes del rewind (es como ese sabor dulzón del fast food, que a veces se vuelve adictivo y en cambio rara vez termina causando rechazo).

Autos, animales, insectos, extraterrestres, juguetes, monstruos, superhéroes entre otros conforman el vasto espectro de personajes que la mega empresa de animación explota en su cadena de producción. Sin embargo, esta variedad no disipa -menos elimina- la sensación de uniformidad estética, a veces incluso temática, en quienes vimos joyas como ésta o éstas.

Por todo lo expuesto, resulta imperioso mostrarles otra animación (¿menos industrial?, ¿más artesanal?) a los chicos que nos acompañan en la aventura cinéfilo-hogareña. Quizás éste sea el pequeño granito de arena que los adultos de hoy podamos aportar para evitar que los espectadores del mañana sean reducidos a un único (y triste) prototipo.

Religulous 16/09/2009

Posted by Otros espectadores in TV.
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Reseña redactada por Ana.
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ReligulousDifícilmente un espectador creyente le encuentre algo interesante a Religulous, documental en tono de comedia que el conductor estadounidense Bill Maher presentó en 2008 y que HBO proyecta desde agosto pasado en la pantalla chica regional. Contracción de las palabras “religión” y “ridículo” en inglés, el título de esta propuesta a cargo de Larry Charles (el mismo que dirigió Seinfeld y la aquí comentada Borat) adelanta su urticante hipótesis sobre cuán absurda es la institucionalización de nuestra relación con Dios.

Desde el vamos queda claro que la fe no importa. En cambio, la racionalidad y el dato fáctico sirven para probar cómo se hace “una virtud del no pensar”.

Aquí se trata de acompañar a Maher en una travesía que pretende explicar porqué la humanidad sigue apostando a las grandes religiones. Visitamos entonces iglesias, templos, mezquitas en Roma, Jerusalén, Amsterdam y varias ciudades de los Estados Unidos; nos topamos con mormones, luteranos, bautistas, judíos, musulmanes, católicos; asistimos a entrevistas hechas a personajes variopintos: un pastor canteísta (que cree en las bondades de la marihuana), otro homosexual “curado” por la religión, un senador cuyas respuestas nos dejan mudos, un especialista en neuroteología, un actor que personifica a Jesucristo en un parque temático y hasta un autoproclamado descendiente de Jesús (cualquier similtud con la ficción ¿es pura coincidencia?).

El trabajo presenta desprolijidades (por ejemplo, las interrupciones abruptas realizadas en algunas entrevistas), que podrían interpretarse como representación de las dudas, objeciones, reparos que -desde la mirada del conductor y director- interfieren en el discurso de creyentes, practicantes y autoridades eclesiásticas. Por eso, antes de ver Religulous, los interesados harán bien en evaluar las reglas de un juego que corre el riesgo de herir susceptibilidades al permitirse cuestionar ciertas sacrosantas verdades.

Quisimos tanto a Patrick 15/09/2009

Posted by María Bertoni in Cine.
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Espectadores lo mencionó apenas dos veces (acá y acá), mezquindad arbitraria pues -lo decimos justo hoy- quisimos tanto a Patrick Swayze. 

"Las" películas "de" Patrick Swayze

Al menos eso sentimos quienes hace años encontramos en Dirty dancing, Punto límiteEl duro* a la heroína/héroe que en la adolescencia quisimos ser, quienes tardamos en reconocer las taras de Ghost y de ¿Reinas o reyes? (cuánto mejor es la versión original), quienes nos emocionamos con La ciudad de la alegría, quienes lamentamos aquella última (o casi última) intervención signada por la enfermedad en ¡Sálvese quien pueda!.

Tarde pero seguro va entonces este atolondrado homenaje para un actor querido y querible por más de una película… o razón.

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* Vale la pena leer el homenaje que, casi sin querer, los comentaristas de Cinematófilos le rindieron hace semanas en este post.

Las viudas de los jueves 15/09/2009

Posted by María Bertoni in Cine.
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Adaptación del libr de Claudia PiñeiroPor momentos, la adaptación cinematográfica que Marcelo Piñeyro hace de la novela Las viudas de los jueves parece el complemento de Una semana solos (si la película de Celina Murga gira en torno a unos chicos que quedan al cuidado de su mucama en el country donde viven, el estreno aquí comentado se concentra en quienes bien podrían ser los padres ausentes). Por momentos, parece la versión “seria” de Amas de casas desesperadas (la ocurrencia va más allá del detalle de que Gabriela Toscano actúe tanto en el film como en la localización que Pol-ka produjo hace tres años).

En definitiva, la referencia por partida doble remite a un mismo fenómeno: el interés que últimamente despiertan los barrios privados o, dicho de otra manera, la actualización que la literatura, la televisón y el cine proponen del viejo refrán “pueblo chico, infierno grande”. En este sentido, Mavi y Ronnie, Teresa y el Tano, Lala y Martín, Carla y Gustavo son -además de los protagonistas de un misterio a develar- los representantes de un tipo de argentino que explica en gran medida la trayectoria de nuestra sociedad.

Algunos encontrarán que la caracterización social de las cuatro parejas es un tanto forzada. Por un lado, Piñeyro orilla en el cliché (por ejemplo, cuando insiste en que el Tano se siente en un cómodo sillón a tomar whisky frente a un espejo) y la exageración (al principio sobre todo, resulta desmedida la utilización de expresiones norteamericanas en el discurso de los personajes).

En consonancia con los lugares comunes del guión, los actores se lucen poco. Quizás los más convincentes sean Ana Celentano, la mencionada Toscano, Leonardo Sbaraglia y el joven Camilo Cuello Vitale. A Ernesto Alterio y Juan Diego Botto habrá que reconocerles el talento para desprenderse del acento español e incorporar la tonada porteña casi a la perfección y a Juana Viale, el esfuerzo por no caer en la tentación de interpretarse a sí misma.

Presa del estereotipo narrativo y actoral, Piñeyro se queda corto a la hora de transmitir pasión (por ejemplo, cuando Teresa se confiesa ante Carla), osadía (cuando Ronnie y Mavi deciden emprender un cambio radical), insolencia (cuando el Tano, Martín y Gustavo eligen negociar con la Parca), resentimiento (cuando el vigilador se desquita con Trina). Falta entonces la emoción que deberíamos encontrar en un relato signado por la intriga que generan tres muertes ¿accidentales? y por los avatares de una crisis nacional (cabe señalar que el film se ambienta en nuestro país a fines de 2001).  

Difícilmente alguien pueda probar que Las viudas de los jueves es una mala película (nobleza obliga, no lo es). En el peor de los casos, es fiel exponente de una manera de hacer cine cuyo mayor logro es su insípida prolijidad.

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Aquí, la reseña sobre el libro.

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