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El secreto de sus ojos 19/08/2009

Posted by María Bertoni in Cine.
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Adaptación del libro La Pregunta de sus Ojos, de Eduardo SacheriEl estreno de El secreto de sus ojos suscita, en la mayoría de críticos y espectadores, cierta voluntad de celebración. La bienvenida generalizada consiste en elogiar el regreso de la dupla conformada por Juan José Campanella y Ricardo Darín, el tino de desencasillar (al menos hasta cierto punto) a Guillermo Francella, el poder de convocatoria de una adaptación cinematográfica que sabe combinar elementos del thriller policial con una fuerte dosis de romanticismo y una firme intención de recordar los inicios del terrorismo de Estado que en la Argentina se impuso a principios de los años ’70.

Pocos se animarán a discutir la química que Campanella y Darín transmiten, junto a Soledad Villamil, como equipo de trabajo (hace una década, descubrimos las bondades de este trío gracias a El mismo amor, la misma lluvia). A lo sumo algunos nos permitimos señalar que director y actor tienen su techo creativo, y que esta película lo representa de la manera más elocuente.

Podemos decir algo similar de Francella. Es cierto que el actor cómico sorprende gratamente en un contexto dramático pero también es cierto que no puede deshacerse de sus tics televisivos cuando el guión le exige mostrar la picardía criolla de Sandoval (si de revelaciones humorístico-dramáticas se trata, algunos preferimos subrayar la breve intervención del contador de chistes José Luis Gioja, aquí convertido en el comisario Molinari).

Asimismo cabe aclarar que -además de Darín, Villamil y Francella- se destacan Javier Godino (nos salva de uno de los gajes más comunes de la coproducción internacional: que el actor elegido por la productora extranjera, en este caso española, encarne a un personaje incluido con forceps en el guión), Mario Alarcón (el juez), Mariano Argento (prosecretario del juez).

En cambio, la actuación más anodina es la de Pablo Rago, quizás por indicación de los guionistas. ¿Eduardo Sacheri y Campanella habrán pedido un Ricardo Morales ambiguo, frío -léase inexpresivo- para que los espectadores lo sospechemos culpable de algo?

Sin dudas, una de los mayores virtudes de El secreto de sus ojos es su capacidad para alternar naturalmente (es decir sin flashbacks burdos) entre el pasado y el presente, y su destreza a la hora de deslizar episodios de la historia nacional entre las bambalinas de un crimen y del (des)encuentro amoroso entre los protagonistas. Del mismo modo, el largometraje sabe navegar entre aguas trágicas salpicadas con un sentido del humor que hace a la idiosincrasia a la vez porteña y leguleya (y/o tribunalicia).

Sin embargo, estos aciertos no lo eximen de algunos defectos que se exacerban al final: escaso poder de síntesis, amagues de estereotipación y algunas vueltas de tuerca previsibles, con sabor a moraleja calculada.

Pero a pesar de estos reparos, la última película de Campanella es la mejor de su cosecha y una bocanada de aire fresco para quienes dicen estar cansados de la fijación del cine argentino por un pasado que -en medio de una actualidad nacional tan agitada- conviene recordar. Por otra parte, la cálida y casi monolítica bienvenida de público y crítica prueba cuán efectivo resulta un sello que, algunas comparaciones mediante, con el tiempo parece mejorar.

Tilinguería occidental 18/08/2009

Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.
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Post escrito por Adivinador del Pasado y La Spectatrice.
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Impresiona la mirada rígida y prejuiciosa sobre quienes se visten de acuerdo a su cultura, o ajenos a los dictámenes del mundo fashion. La impresión aumenta cuando constatamos que el juicio estético proviene de Time, célebre revista estadounidense que suele erigirse en modelo de periodismo serio, políticamente correcto. Qué decir cuando encontramos que otro medio de renombre similar (en este caso, español) se preocupa por replicar la misma expresión de estrechez mental.

Por supuesto, la selección de “los diez líderes peor vestidos” no es nada inocente. Oh casualidad, los referentes en cuestión son cucos que las naciones del Primer Mundo se encargan de alimentar, o bien para asignarles el trabajo sucio que no se animan a hacer (Muhamar Kadafi o Augusto Pinochet) o bien para señalarlos como agentes del mal(dito comunismo en el caso de Fidel Castro y Evo Morales), o bien para ampliar/actualizar su lista de villanos de turno (Vladimir Putin, Kim Jong Il, Mahmoud Ahmadinejad). 

Algunos de los que componen el ranking tilingo de Times

La inclusión de Pinochet en este ranking confirma la intención. Después de todo, la “vestimenta” del dictador chileno no es otra que la del ejército de su país. En otras palabras, miles de oficiales comparten su mal gusto. 

Horrible, tanta tilinguería occidental. El episodio nos recuerda las épocas del dólar barato, cuando Marcelo Tinelli mandaba movileros a Japón que se reían a carcajadas porque las niponas no entendían el significado de “lápiz japonés”.

El principito en el Planetario 17/08/2009

Posted by María Bertoni in Teatro/Música/Danza.
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Espectáculo auspiciado por el El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Todavía hay tiempo para asistir a la adaptación teatral de El principito en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires. La versión escrita por Marisé Monteiro, dirigida por Lía Jelín y producida por Carolina Uriarte (¡todas mujeres!) desembarcó hace tres meses en el Galileo Galilei y planea quedarse hasta noviembre por lo menos. Seguro, quienes vayan a verla sabrán apreciar el tino de elegir este espacio público para ambientar el libro más famoso de Antoine de Saint-Exupéry.

Se nota: éste es un trabajo hecho a pulmón. La precariedad (cuyas raíces son presumiblemente económicas) pasa desapercibida gracias a una puesta ocurrente que aprovecha los 360 grados del escenario, un techo que admite el despliegue de efectos computadorizados, las bondades de la goma pluma a la hora de humanizar a la serpiente, el zorro y las rosas.

También cabe mencionar las actuaciones de los poco conocidos Pablo Mariuzzi, Mariano Falcón, Guillermina Caro, Omar Calicchio y de los más mediáticos Raúl Lavié, Nicolás Scarpino, Roly Serrano, Roberto Carnaghi y Nicolás Pauls. En este plano cobra especial importancia el recurso audiovisual que permite la interacción entre los actores presentes en el escenario y aquéllos cuyos personajes aparecen proyectados en el cielo artificial.

Quizás el defecto más grande de esta adaptación tenga que ver con un descuido gramatical cuya responsabilidad no podemos determinar. ¿El hecho de que los personajes alternen entre el uso del ”tú” y del “vos” es un desacierto del libreto o de los actores? ¿Cómo es que nadie corrige esta desprolijidad?

Para verlos, hay tiempo hasta noviembre.

Algunos espectadores también levantamos el dedo ante la caracterización del zorro. Quienes la imaginamos acorde a la anatomía verdadera y al perfil vulnerable que encontramos en el libro original nos desencantamos ante un animal corpulento. Desde este punto de vista, el disfraz confecciado por Andrés Giardello y Paula Rebagliati parece responder más a la fisionomía del lobo feroz de Caperucita roja que a la del zorro que pide ser domesticado.

Al margen de estos aspectos reprochables, El principito en el Planetario es una propuesta válida para chicos de todas las edades, aún cuando los más pequeños entiendan poco la fábula de Saint-Exupéry. El trabajo hecho a pulmón rinde sus frutos: cautiva la atención del público, y conmueve tanto a quienes conocemos la historia del niño proveniente del asteroide B 612 como a quienes la descubren por primera vez.

El (in)justificado prestigio de las ONG 14/08/2009

Posted by Otros espectadores in Periodismo/Medios.
5 comments

Por Jorge Gómez
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En todo el mundo, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) gozan de mayor credibilidad que los organismos oficiales. De hecho, la población las percibe como entidades conformadas por abnegados voluntarios que luchan desinteresadamente por el bien común.

En nuestro país es relativamente simple armar una fundación, acceder a subsidios oficiales, organizar colectas y a partir de allí figurar como una voz autorizada en los medios de comunicación. A los responsables de estas entidades nadie les reclama la transparencia o la rendición de cuentas que sí se les pide –con justa razón– a los empleados públicos.

A continuación, dos ejemplos…

1) En junio pasado el desconocido y sospechado Ariel Umpiérrez accedió a diversos programas de televisión. Fue presentado como médico y dirigente de la ignota asociación Médicos sin Banderas, y figuró en todos los títulos, los almuerzos, las amables charlas. Su opinión pesó más que la de las autoridades de salud a las que acusó tranquilamente de mentirosas. 
 
Días después algunos comunicadores denunciaron la inconsistencia del “doctor”, por lo que Umpiérrez no volvió a ser escuchado. Suponemos que este personaje puede reaparecer en otra crisis, representando alguna ONG llamada “Médicos sin Remera”, “Léxicos sin Fronteras”, “México sin Maderas” o algún nombre similar, afin a su aparente estrategia de confundir, cobrar subsidios, conseguir prestigio y almorzar en lo de Mirtha.

Chiste que circula en la Web, de autor no especificado

2) En la misma línea, encontramos un debate bastante antiguo sobre la cantidad real de muertes producidas en accidentes de tránsito. Las cifras divergen según provengan de organismos oficiales o de aquéllos no gubernamentales vinculados al asunto.

En 2005 el periodista Raúl Kollman investigó el tema para Página/12, y demostró que no había estadísticas más serias que las del Ministerio de Justicia de la Nación (que señalaban 4011 fallecidos en todo 2004). También probó que las ONG que asustan con la tasa de “21 muertos por día” no muestran sus bases de datos, ni tienen forma de defender esos números. 

En marzo de 2008, Crítica de la Argentina publicó una nota (“El negocio detrás de las cifras…”) cuyas fuentes están de acuerdo en que no existen estadísticas confiables, y en que muchas organizaciones “inflan” cantidades para obtener subsidios, vender libros, subir las pólizas de seguros, organizar cursos y mantener en marcha su propio negocio.

En julio pasado el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que durante el primer semestre de 2009 el tránsito local mató a 37 personas mientras que, en el mismo período de 2008, murieron 74. Estos números no son compatibles con la propaganda de las ONG, y en cambio sí coinciden de manera bastante armónica con las estadísticas que manejan los organismos oficiales de todo el país.

En una nota que Clarín publicó el 6 de agosto, el Gobierno porteño defendió con argumentos serios sus estadísticas y acusó a los que hablan de “21 muertos por día” de estar interesados en vender avisos para sus revistas, y cursos de manejo y capacitación vial.

Tal vez debamos cuestionar la (in)justificada impunidad de la que suelen gozar estas empresas –algunas de ellas poderosas multinacionales– por su simple pertenencia al Tercer Sector.

Es cierto que los dos ejemplos mencionados no convierten a las ONG en bandas de pillos cazadores de subsidios, ni desmienten que algunas oficinas gubernamentales ejercen un accionar delictivo. Pero, en mi opinión, al menos deberían alertarnos sobre el peligro de conceder una mirada permisiva a entidades y personas que no conocemos, y que nadie controla.

Sobre The Alzheimer’s project 13/08/2009

Posted by María Bertoni in TV.
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AlzheimerProject_CHTres meses después de haberse lanzado en los Estados Unidos, The Alzheimer’s project llega a la televisión argentina vía HBO (los capítulos estreno del documental norteamericano se emiten los martes de agosto a las 22). Desde que la presentación local fue anunciada a mediados del mes pasado, me propuse acudir a la cita catódica de la manera más ascéptica y lúcida posible, es decir, reprimiendo los resabios de la experiencia personal.

Porque los seres humanos no siempre dominamos las marcas del pasado, la promesa inicial se deshizo enseguida. Sencillamente no resisto la propuesta auspiciada por el National Institute on Aging y la Alzheimer’s Association, y por lo tanto tampoco me siento en condiciones de redactar una reseña acorde.

Sin embargo, sí me permito transcribir y publicar algunas reflexiones suscitadas a raíz de este breve contacto con una televisión cuyo oportunismo se disfraza de compromiso social. Los interesados en leerlas pueden hacer clic aquí para acceder al texto completo.

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