¡Un médico ahí! 26/08/2009
Posted by Otros espectadores in TV.trackback
Reseña redactada por Ana.
————————————-
Desde que comenzó la televisión, nunca faltaron policías y abogados. Los doctores, en cambio, fueron apareciendo lenta y progresivamente. Primero secundaron a los protagonistas (en westerns o series de guerra); después fueron los dueños de la trama (como en los principales dramas –a esta altura clásicos– ER, Strong medicine o Chicago Hope).
En un primer momento el médico era el más sabio, el universitario, el que había vivido en la gran ciudad (por ejemplo el Dr. Baker de La familia Ingalls o la Dra Quinn). Luego su figura perdió corrección política y se acercó más a la condición humana; de ahí el surgimiento de galenos malhumorados, mujeriegos, adictos, en suma, con problemas típicos de cualquier hijo de vecino (los Dr. Becker, Ross o Carter de ER y House son sólo algunos de los que caben en este esquema).
Aunque concentrados en el retrato de los personajes, los guiones no ignoran cuestiones de ética profesional (mala praxis, eutanasia, donación de órganos, aborto) y de política sanitaria/social (por ejemplo, el antagonismo entre atención pública y cobertura prepaga). Claro que, en muchos casos, estos temas se tratan con la liviandad que permite un capítulo de 45 minutos.
De todas formas, el mundo de doctores y enfermeras no es propiedad exclusiva del drama televisivo. Con el correr de las décadas, los sanatorios, consultorios, guardias, quirófanos también se convirtieron en escenario de irreverencias, malos entendidos y situaciones divertidas gracias a los guionistas de las series The Cosby show, Frasier y Scrubs entre otras.
En estos casos, la medicina sólo conforma el contexto, un dato más en la trama, y lo central pasa por la construcción de los personajes. Cliff Huxtable es un padre ejemplar; Frasier, un psiquiatra culto y refinado y JD, un juvenil (?) residente rodeado de un staff pintoresco en un hospital universitario.
Las series mencionadas tuvieron larga vida y aún hoy algunas continúan al aire. Sus realizadores nos contactaron con personajes queribles u odiados, con varios romances interhospitalarios y con enfermedades/accidentes complejos. Comprobado está que, en televisión, los doctores tienen el éxito asegurado.







Ana, me permito incluir en tu repaso al Captain Benjamin Franklin Pierce que, me parece, abrió la veta del médico cínico (aunque con otro estilo que el del Dr. House). Los seguidores de M*A*S*H recordarán al protagonista de esta exitosa serie inspirada en la película homónima de Robert Altman y ambientada en un hospital de campaña norteamericano, durante la guerra de Vietnam.
Saludos.
En mi simpàtico papel de abuelo recordando su infancia, debo incluir a dos médicos de la televisiòn en los lejanos 60: Ben Casey y el Doctor Kildare. Contemporaneos de “Viendo a Biondi” , “El Club del Clan”y “La Familia Falcón” -entre otras reliquias en blanco y negro – ambos me parece que fueron los primeros , por lo menos en nuestro país.
Ah, y había uno que era arrrrrgentino y ginecólogo:” Doctor Cándido Pérez, señoras “. con Juan Carlos Thorry, Julia Sandoval, Teresa Blasco …(¿Nadie vivo?)
Spectatrice, bien por tu inclusión en la lista del Cpt Pierce! No tuve oportunidad de ver la serie pero sí la película.
Adivinador, gracias por tu comentario! No los conocía.
A mí House me parece un hallazgo. No tanto la serie o el “medical procedural”, sino el personaje en sí. El resto de los personajes, casí sin excepciones, son más convencionales.
Sus creadores admiten que es un Sherlock Holmes moderno, drogadicto y cerebral, incapaz de tener amigos cercanos excepto Watson/Wilson. Me gusta que sea un tipo sin pelos en la lengua, con una incapacidad de ser políticamente correcto cercana al autismo, que le permite decir cosas desde una racionalidad absoluta y sin necesidad de cuidar los sentimientos de los demás: “tu religión es absurda”.
Los enigmas médicos de cada capítulo son intrascendentes, y en algunos casos incluso me irritan con sus animaciones por computadora a lo CSI.
Bien por Dr. House! Y bien por M.A.S.H.!! Me encantaba esa serie cuando era chico, de ahí mi simpatía eterna con Alan Alda, que cada vez que lo veo ya me empiezo a reir aunque haga un rol dramático. También he visto la película con Eliot Gould, pero me gustaba más la serie de TV.
Con este comentario temo estar contribuyendo a que este post se vaya al carajo como el de la Flia Ing.. (no quiero ni completarlo para evitar que vuelvan a pasar los busacadores).
Andrés, coincido con vos en que lo que se desarrolla de manera extraordinaria en House es la trama en torno al personaje de Laurie y no a la cuestión médica. Sus diálogos con los pacientes son de lo mejor.
Aberel, comentá con tranquilidad. No creo que este se convierta en “post de culto”, no hay tantos fanáticos del Dr. Baker como de Laura I.
Gracias a ambos por comentar.
Saludos!