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John Adams 31 Julio 2009

Posted by Otros espectadores in TV.
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Reseña redactada por Ana.
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John AdamsJohn Adams es uno de los padres fundadores de los Estados Unidos (“un prócer”, le diríamos acá). El primero de los siete capítulos que componen la miniserie homónima lo muestra comprometido con la causa libertaria de su país (de hecho es uno de los firmantes de la declaración de la independencia y, tal como vemos después, se convierte en segundo Presidente de esa nueva nación). Paul Giamatti lo encarna con la intensidad acorde a un equipo de trabajo que, el año pasado, ganó trece premios Emmy.

La pantalla chica muestra las dos facetas de Adams: como patriota decidido a concretar sus ideales políticos, siempre fiel a la Ley, y como esposo y padre. Entre ambos planos se desplaza su esposa Abigail que, en la piel de Laura Linney, es su crítica más feroz y su gran compañera de vida.

Basada en la biografía escrita por David McCollough y ganadora del premio Pulitzer en 2003, esta coproducción a cargo de HBO y Playtone recorre casi cincuenta años de historia norteamericana, de manera interesante, con una lograda reconstrucción de época. En cambio, a veces algunos diálogos y escenas pueden resultar aburridos para nuestros tiempos: la acción discurre lentamente en un contexto donde no hay teléfono ni radio y donde, por lo tanto, las noticias tardan en llegar.

Los amigos de las miniseries podrán encontrar diversos puntos en común con Napoleón, biografía televisiva que el francés Christian Clavier protagonizó en 2002. Las coincidencias prueban que es posible dedicarles retratos cautivantes a personalidades históricas bien diferentes: por un lado, un militar con ambiciones de emperador y, por el otro, un pensador que supo luchar con tenacidad diplomática y con su pluma.

Jurassic Park 30 Julio 2009

Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).
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Riesgos del caso Zulma Lobato 29 Julio 2009

Posted by Jorge Gómez in Periodismo/Medios, TV.
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Zulma LobatoAnte la fulgurante aparición de Zulma Lobato, queremos alertar sobre algunos riesgos.

A pesar de los políticamente correctos que dicen que los medios de comunicación están enloqueciendo a este pobre travesti (“Viejo loco que terminará en el Borda”, pronosticó Lucho Avilés), nuestro análisis del fenómeno no ha encontrado anomalías en el desarrollo de la carrera de la nueva vedette.

La colonia artística de la patria adaptó su conducta antes de reconocer a la estrella oriunda de Villa Ballester, y de recibirla como tal. Marcelo Tinelli ya luchó por la exaltación de lo grotesco haciendo triunfar en un certamen de canto a Eliana Calabró, riéndose a carcajadas de grupos de enanos que resbalaban sobre el hielo o convirtiendo en circo una campaña electoral (con el apoyo entusiasta de los mismísimos candidatos), entre otras formas de adecuar el mundo de los medios para la llegada de Zulma.

Ya tuvimos trabajando en el Teatro Maipo a Jorge Lanata que en los ‘90 fue el periodista más prestigioso del país, y que ahora gana notoriedad (como un mediático de ley) confesando sus adicciones ocultas en lo de Mirta Legrand. Sin dudas, la decena de programas que diariamente multiplican las peleas, denuncias, reconciliaciones, romances y cartas documento de esos extraños personajes autodenominados (valga la redundancia) “mediáticos” han preparado el terreno para que florezca Zulma.

Es posible que el ascenso al estrellato del travesti que en un mismo reportaje cuenta que hace seis meses cobraba $15 por practicar sexo oral en las calles de San Martín y ahora rechaza $ 70.000 “por acostarse con cinco productores, porque lo importante es la carrera artística” represente un salto de calidad en la historia de nuestros medios de comunicación. Pero también podemos convenir que su próximo paso por los ciclos de Susana Giménez, Tinelli o Legrand, y la previsible exhibición de sus penosas dificultades para  cantar y bailar –fatalmente replicados en los programas de archivo–  podrán darles vergüenza ajena a los espíritus bienintencionados.

Sin embargo nada puede pasarle a la psiquis de la nueva star. Por un lado, la farándula de la patria está debidamente preparada para recibirla en armonía y, por el otro, Lobato está en condiciones de participar en todo tipo de shows, de mejorar ratings, de pelearse a sopapos, de amenazar con demandas, de gritar. Enfin: cumple debidamente con lo que se espera de ella.

Pronto asistiremos a Almorzando con Mirtha Lobato o Zulma Legrand

Es este sentido, no hay motivos para que su carrera profesional sea corta o para que en algún momento “se dé cuenta de que la están usando” como algunos dicen. La verdad es que la televisión está llena de gente que hizo un espectáculo del ridículo antes que ella, y no vemos motivo para que nuestra nueva artista deba bajar de algún sueño y terminar desequilibrada. Ella –nos animamos a aventurar– tal vez ya esté psicótica, pero la TV la equilibra, la pone en lugares donde todos están aproximadamente igual que ella.

Nada malo puede pasarle. En cambio -alertamos- el gran riesgo lo corren quienes no entiendan las formas modernas del espectáculo.

Si no se adaptan a los nuevos tiempos, esos infelices que sueñan con programas para toda la familia terminarán, ellos mismos, en los salones de los hospicios, mirando sin entender Almorzando con Zulma, programa donde La Diva entrevistará a los grandes personajes de la vida del país. Acudirán a su programa seres preparados genéticamente para mostrarse en cámara por su manera horrorosa de cantar o de mantener relaciones sexuales por conductos y orificios diseñados ad hoc, o mutantes que ahora no sabemos imaginar.

A su vez, estas criaturas se cruzarán con gobernantes que admirarán la maravillosa carrera de “la” Lobato. Ejemplo viviente de que, con tiempo y esfuerzo, en este país se puede progresar.

(más…)

El primer grito 27 Julio 2009

Posted by María Bertoni in Cine, TV.
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Cuenta el Talmud que, mientras permanece en la panza de su madre, un niño posee todo el saber acumulado en sus vidas anteriores. Por eso antes del nacimiento aparece un ángel que sella el labio del afortunado con un dedo, conminándolo así a mantener ese saber en secreto.

La intervención angelical deja una huella en el rostro del bebé: la pequeña hendidura entre el labio superior y la base de la nariz. En ese preciso instante, el niño ingresa a la vida olvidándolo todo… y grita por primera vez.  

El primer gritoLa leyenda talmúdica cierra Le premier cri, documental francés que Gilles de Maistre estrenó hace dos años, y que cubre la crónica de diez partos registrados en Francia, Estados Unidos, México, Brasil, Nigeria, Tanzania, Japón, Vietnam, India y Siberia el 29 de marzo de 2006, día de eclipse solar. Cinemax lo proyecta cada tanto en la televisión premium; cabe preguntar si algún videoclub también lo alquilará.

El largometraje vale por su calidad cinematográfica, por su interés antropológico, por su fuerza testimonial y por su capacidad para darle al nacimiento un significado poético pero no cursi, estético pero no publicitario, universal pero no unidimensional.

Un poco como la trilogía que Godfrey Reggio filmó hace años, El primer grito busca rescatarnos de la vorágine actual y concientizarnos sobre la necesidad de recuperar el contacto con la naturaleza, al menos con sus tiempos, sus pausas, sus espacios. En este sentido aparece un primer contraste entre, por un lado, los partos atendidos en la maternidad más grande del mundo (que queda allá lejos en Hanoi) y en una clínica parisina y, por el otro, ambientes no médicos ni institucionales (desde una cabaña en la campiña estadounidense hasta el desierto africano de Kogo).

Que conste: en ningún momento de Maistre pretende retomar el ideal de “buen salvaje” que imaginó Jean-Jacques Rousseau. Pero sí se permite cuestionar los fundamentos de un sistema que “confunde a las madres con máquinas y a los bebés con productos”, según señala un viejo neonatólogo japonés.

Un segundo contraste se establece entre las condiciones de parto en el Primer Mundo (o para una pareja con poder adquisitivo, como sucede en el caso mexicano) y en el Tercer Mundo (o para una pareja perteneciente al estrato social más bajo, como sucede en el caso indio). Por supuesto, las conclusiones que podamos sacar de esas imágenes exceden la cuestión cinematográfica e incluso el homenaje al primer llanto del recién nacido.

Le premier cri es un film conmovedor, por momentos duro, pero siempre bello. La excelente fotografía, una banda sonora deliciosa donde se destaca la canción “A new born child” interpretada por Sinéad O’Connor y un guión que logra amalgamar diez historias diferentes son los tres ejes de esta crónica sobre una primera vez que todos protagonizamos e -¿intervención angelical mediante?- nunca podremos recordar.

¿Hasta cuándo? 24 Julio 2009

Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.
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¿Hasta cuándo?, parodia de noticiero radial en la Rock & Pop¿Hasta cuándo? se llama el noticiero de Lucy en el cielo con Capusottos, programa radial que comenzó a emitirse hace más de dos meses en la Rock & Pop. Los sábados y domingos de 20 a 21, quien supo enyoguizarse en Cha cha cha, multiplicarse en los videos de Peter y promocionar las bondades de la cancherísima vincha-corbata se transforma (entre otros personajes) en Arnaldo Pérez Manija, conductor del informativo que -a usted, estimado ciudadano- “no le sirve para nada pero le taladra la cabeza y de a poco lo va sacando y llenando de furia”.

El micro parodia lo peor de nuestros sacrosantos medios de comunicación: la elaboración de un discurso estereotipado, sensacionalista, alarmista, violento, apocalíptico; la editorialización permanente (a veces solapada); la reconstrucción tendenciosa y distorsionada del presente; la conformación de un espacio en principio abierto donde el oyente (lector, televidente, internauta) se limita a proferir exabruptos, insultos y postulados aberrantes.

El mérito no es exclusivo de Diego Capusotto sino compartido con el co-guionista Pedro Saborido, reconocido por haber trabajado con Tato Bores, Horacio Fontova, Fabio Alberti. Por otra parte cabe mencionar a ese periodismo tan poco profesional, fuente de inspiración inagotable.

Además de tomarles el pelo a ciertos formadores de opinión, ¿Hasta cuándo… (vamos a ser un país poco serio?) también ridiculiza la esencia del ser nacional, es decir, la idiosincrasia de esos argentinos que exigen/aplauden prácticas de discriminación, mano dura, pena de muerte, que ven zurdos, montoneros y homosexuales por doquier, y que nunca se cansan de vociferar latiguillos varios (por ejemplo, “que se vayan todos”, “hay que matarlos a todos”, “seríamos potencia si los ingleses nos hubieran colonizado”).

Si no lo hizo ya, en cualquier momento Micky Vainilla lo llama a Manija para dejar alguno de sus mensajes pop, y de paso sumarse a la exigencia de una Argentina pujante, libre de negros, asiáticos, peronistas, comunistas y demás elementos inadmisibles. La ocurrencia confirmaría que los personajes de Capusotto superan su primera condición graciosa/pintoresca para convertirse en exponentes de una mentalidad autóctona con fuertes raíces históricas y, hoy en todo su esplendor, con temible alcance político, mediático y cultural.