Yo acuso 30 Junio 2009
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).trackback
Sin ánimo de compararme con Emilio Zola y de poner este post a la altura del Caso Dreyfus, yo también acuso… Acuso desde este pequeño espacio en la blogósfera porque los intentos desde Tribunales, desde los medios, desde algún organismo gubernamental fueron infructuosos. Acuso con la misma indefensión, impotencia y frustración que sienten otros ciudadanos anónimos, también víctimas de una burocracia arbitraria, prepotente y perversa.
Yo acuso a la interventora de la Dirección de Sanidad y Control de Fronteras del Ministerio de Salud de la Nación, Ana Norma Talco, y a sus ¿secretarias?, ¿asistentes?, ¿subordinadas? Marisa y Susana Sin Apellido. Acuso a la abogada designada por la ex ministro Graciela Ocaña y a sus dos ¿subalternas? por encarnar el engranaje más oxidado y nocivo de una administración pública que se pronuncia a favor de la eficiencia y la transparencia.
Acuso a Ana Talco de interpretar a su antojo las implicancias del Decreto 341/92 y, en base a esta interpretación libre, de violar los derechos que asisten a los dueños de farmarcias clausuradas preventivamente en 2008. Entre otras, se destacan las siguientes transgresiones sistemáticas:
- prolongar los tiempos administrativos de manera que pasen siete, nueve, trece meses antes de que los supuestos infractores puedan conocer las faltas imputadas, realizar un descargo y presentar un “plan de saneamiento” o “método de subsanación”.
- dificultar, cuando no impedir, el acceso a los expedientes armados por cada caso.
- amenazar con generar/ampliar causas judiciales a los supuestos infractores que osen presentar un “pronto despacho” para protestar ante tantas irregularidades administrativas.
- prometer levantamientos de clausuras en cuestión de días, e incumplir la promesa durante meses.
También acuso a Ana Talco en tanto autoridad responsable de la (in)conducta de “sus” Marisa y Susana Sin Apellido, incompetentes a la hora de informar sobre el estado de expedientes, instancias y protocolos administrativos, e incapaces de establecer un contacto serio y respetuoso con el ciudadano.
Para terminar, vuelvo a acusar a estas tres empleadas públicas de confundir “autoridad” con “abuso de autoridad”, “celeridad” con “improvisación”, “rigurosidad” con “arbitrariedad” y ”justicia” con “castigo ejemplar”.
¿Hasta cuándo gente así integrará una administración pública que se pretende eficiente, transparente, respetuosa y al servicio del ciudadano?
María Bertoni.-


Lo más terrible es que se hayan llevado a cabo las elecciones de todas formas. Contradice por completo toda la idea de la emergencia sanitaria. Y la opocisión no hizo nada al respecto.
Qué asco.
Tu comentario me viene como anillo al dedo, Natalia, para agregar que la mencionada Ana Talco dirigió la puesta en escena que el Ministerio de Salud montó en Ezeiza cuando intentó impedir el ingreso de la gripe porcina. En este punto cabe recordar aquel post de Adivinador que señalaba lo siguiente:
“nuestro país bloqueó la llegada de viajeros desde México (es mayor la cantidad de infectados en los EE.UU pero nuestra ministro de Salud y Acción Social Graciela Ocaña habrá pensado –con razón- que nadie se daría cuenta)”.
Un verdadero asco…