Hit 31 Marzo 2009
Posted by María Bertoni in Cine.add a comment
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Espacio BAFICI 2009
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Cuando se presentaron ante el público minutos antes de la proyección, Claudia Abend y Adriana Loeff contaron que Hit empezó como un proyecto académico pero que, dada su envergadura, terminó convirtiéndose en largometraje apto para festivales cinematográficos y eventualmente para el circuito comercial. Sin dudas, el esfuerzo de estas dos universitarias uruguayas merece especial atención más allá de las pequeñas desprolijidades técnicas que podamos observar, y que en definitiva confirman el origen de un trabajo práctico devenido en valioso documental.
Ésta es una buena ocasión para repasar/descubrir la trayectoria de la música popular contemporánea en Uruguay, para re/encontrarnos con algunos de sus representantes (Jaime Roos, Rubén Rada, Jorge Drexler y Sebastián Teysera de La vela puerca son los más conocidos) y, de paso, para recordar -o asomarnos a- la historia reciente de la otrora Banda Oriental. El recorte artístico y cronológico es más acotado, también más lúcido y acertado, que el que hicieron los responsables de la autóctona (y fallida) Que sea rock.
Siguiendo con las ¿odiosas? comparaciones, la propuesta de Abend y Loeff también es menos lujosa y “marketinera” que El café de los maestros pero igualmente entrañable y, en algunos aspectos, más conmovedora (quizás porque Gustavo Santaolalla, Lita Stantic y el brasileño Walter Salles despojaron a su producción de todo entorno político social).
Hit, en cambio, alude a un contexto específico, sobre todo a la dictadura que los uruguayos soportaron entre 1973 y 1985. De ahí que el recuerdo de la canción “Río de los pájaros” -compuesta por el censurado, perseguido y torturado Aníbal Sampayo- inicie y cierre el recorrido propuesto.
La melancolía, incluso tristeza, que pueda provocar esta sentida aproximación se mitiga con la bonhomía y simpatía que transmiten los entrevistados (cabe destacar la participación del personalísimo Washington Canario Luna) y con las anécdotas pintorescas o graciosas que también incluye el guión (por ejemplo, aquéllas que reconstruyen la trayectoria de los Shakers, por muchos conocidos como “Los Beatles rioplatenses”).
En lugar de recurrir a la típica voz en off, Abend y Loeff arman su relato a partir de subtítulos dinámicos que enriquecen la información provista por las imágenes y que articulan presente y pasado, testimonios y material de archivo. Sin dudas, esta elección agiliza la narración y, curiosamente, reivindica la importancia del soporte escrito en un homenaje a la música.
En pocas palabras, Hit conforma una (muy interesante) ponencia sobre la identidad cultural -musical- de un país. Resulta muy alentador que, tras haber nacido en el ámbito académico, se haya convertido en largometraje apto para festivales cinematográficos y eventualmente para el circuito comercial.
BAFICI, tenemos un problema 30 Marzo 2009
Posted by María Bertoni in Cine.9 comments
Apócrifa o no, “Houston, tenemos un problema” se convirtió en referencia del cine de ciencia ficción que trascendió la pantalla grande y que se instaló en el habla cotidana de los porteños. Acostumbrados a los avatares que solemos enfrentar en tanto usuarios de servicios públicos y privados deficientes, la frase nos viene como anillo al dedo para retratar con un poco de humor situaciones frustrantes, desconcertantes, indignantes.
La cita también le sirve a quien suscribe para referirse a su atribulada experiencia con la 11a edición del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI), y para introducir este post que tal vez siga actualizándose a la par de las desprolijidades técnicas y organizativas detectadas de aquí al cierre del evento, previsto para el próximo domingo 5 de abril. A continuación, la lista de desventuras ocurridas en distintas salas de exhibición.
1.- Shopping Abasto. Jueves 26/3. 19hs.
Cuesta entender dónde debemos retirar las invitaciones para asistir a la proyección de Hit. Los chicos y chicas que portan las remeras negras con la leyenda BAFICI oscilan entre señalar la boletería cercana a las salas y el stand ubicado en el centro del piso inferior a la planta baja. En cambio, quienes tenemos la suerte de toparnos con las promotoras de la película también tenemos la suerte de conseguir las entradas asignadas.
2.- Arteplex de Caballito. Viernes 27/3. 20hs.
Los espectadores que llegamos a Rivadavia 5050 para ver Boogie, primero, debemos lidiar con la indiferencia de los empleados de boletería, absortos en la tarea de preparar las entradas del BAFICI. Les lleva una media hora descubrir cómo colocar los cartones oficiales para que se impriman correctamente con la información correspondiente (¿título de la película, sala y horario?). Éste es apenas un anticipo de lo que vendrá.
De hecho, una vez que el público se instala en las butacas, se apagan las luces; se ilumina la pantalla; se proyectan las primeras publicidades… Pero, he aquí el segundo infortunio: un corte, una interrupción… Se prenden las luces. Dos muchachos vestidos con las remeras negras institucionales van-vienen, van-vienen, van-vienen. Anuncian “problemas técnicos” que -prometen- se resolverán en quince minutos. Mientras tanto, vuelven a ir-venir, ir-venir.
Algunos espectadores empiezan a inquietarse y, a su vez, también van-vienen, van-vienen. Son ellos quienen traen la noticia de que, de nuevo “por problemas técnicos”, la película no se proyectará. Minutos más tarde, el anuncio se vuelve oficial, en boca de uno de los muchachos vestidos con remera institucional. Las opciones son dos: o bien pasar por ventanilla a recuperar el dinero invertido en las entradas o a canjearlas por otras, o bien trasladarse a la otra sala donde se proyecta otro título del festival.
¿Hace falta relatar cuán eficientes son los empleados de la boletería a la hora de canjear/devolver el efectivo?
3.- Atlas Santa Fe. Sábado 28/3. 20hs.
La proyección de Everyone else comienza sin problemas; el público parece muy concentrado en la crisis de pareja que afecta a Chris y Gitti… hasta que el monitor dispuesto para los subtítulos en castellano se pone azul y deja de funcionar. Los infaltables jóvenes vestidos con remeras negras tardan en notar el desperfecto pero, en cuanto se dan por enterados, empiezan a ir-venir, ir-venir, ir-venir, y a anunciar la aparición de “problemas técnicos”.
Cuando los BAFICI boys prometen (y no cumplen) un corte de quince minutos, la escena parece un déjà vu de lo presenciado el día anterior en el complejo Arteplex… hasta que la proyección termina reanudándose. Cuando el dispositivo averiado vuelve a fallar (y a provocar nuevas idas-venidas, idas-venidas, idas-venidas), no hay interrupción. Por suerte, los subtítulos reaparecen ¿milagrosamente?
4.- Teatro 25 de mayo. Domingo 29/3. 17hs.
Atención, Sr. Cinéfilo. Si Ud. posee entradas compradas por Internet y le toca ir al célebre teatro de Villa Urquiza, ármese de paciencia: un empleado se las pedirá; otro las controlará y un tercero las cortará. Mientras dura este movimiento en tres tiempos, usted deberá permanecer a un lado, sin chistar, y ver pasar a toda la gente que estaba detrás suyo en la cola.
5.- Atlas Santa Fe 1. Domingo 5/4. 14hs.
La proyección de Les amours d’Astrée et Céladon se interrumpe a la hora de iniciarse. El corte dura escasos minutos; lo que molesta es -otra vez- la referencia a la excusa poco original de “los problemas técnicos”.
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A continuación, los links a las reseñas sobre las (pocas) películas que la autora de este post vio en el festival.
- Hit.
- Everyone else.
- Um lugar ao sol.
- Waltz with Bashir.
- El último verano de La Boyita.
- 35 rhums.
- Les amours d’Astrée et Céladon.
- Les plages d’Agnès.
Sometimes in April 29 Marzo 2009
Posted by Otros espectadores in TV.add a comment
Reseña redactada por Ana.
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En abril de 1994 y en Ruanda, tiene lugar uno de los genocidios más grandes de la Historia contemporánea. En 2005, Raoul Peck dirige y HBO produce Sometimes in April, telefilm con la intención de recrear los cien días que duró la matanza de tutsis a manos de milicias hutus, y de mostrar cómo algunos sobrevivientes conviven con sus recuerdos una década más tarde.
El relato se divide entonces en dos grandes partes: la primera cuenta lo ocurrido en 1994; la segunda se refiere a un hoy ubicado en 2004, y entre ambas se cuelan los flashbacks. Así los espectadores descubrimos la historia familiar de Augustin (Idris Elba), maestro y ex militar de la etnia hutu que se casó con una mujer tutsi pero que debe lidiar con un hermano a favor de la limpieza racial.
Impactan las imágenes de machetes, rifles y ametralladoras, de ruandeses que salen a matar como si salieran a trabajar, así como las expresiones de miedo en las caras de las posibles víctimas. Impacta aún más la representación de situaciones atroces que de verdad ocurrieron, y por las que ninguna potencia mundial hizo algo o directamente nada.
Sometimes in April no sólo señala las particularidades políticas, sociales, raciales y militares de Ruanda, sino también las (pocas) acciones de los Estados Unidos frente esta masacre. En la piel de Debra Winger vemos a Prudence Bushnell, encargada de Asuntos Africanos de la cancillería norteamericana, que en varias ocasiones intenta convencer a su propio Gobierno (sobre la conveniencia de una injerencia armada) y a militares ruandeses (sobre la necesidad de ponerle a la masacre un punto final).
Es inevitable la reflexión acerca de una intervención militar que nunca se da, que conspira con un saldo aproximado de un millón de víctimas, y que contrasta con aquellos otros operativos de los EE.UU en el extranjero, representados en tantas películas y por lo tanto de público conocimiento. Imposible no pensar en las “armas de destrucción masiva” y en las excusas que, cuando hacen falta, siempre alguien encuentra.
Los espectadores también nos asomamos a un presente donde los protagonistas deben lidiar con el recuerdo, con las heridas que aún no sanan, con las nociones de perdón y culpa, con los juicios a los responsables de un genocidio. En pocas palabras, se trata de una película triste y dura pero, sin dudas, recomendable desde todo punto de vista.
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Algunas escenas de Sometimes in April se filmaron en el Hotel des Milles Collines, edificio de la capital ruandesa de Kigali donde efectivamente más de mil hutus disidentes y tutsis víctimas buscaron refugio. En cambio, aunque se propuso mostrar los entretelones de ese sitio durante la misma masacre, los responsables de Hotel Rwanda (2004) prefirieron armar un escenario ficticio.
Al otro lado 28 Marzo 2009
Posted by María Bertoni in Cine.1 comment so far
Lejos de oponerse, la vida y la muerte conforman un mismo círculo que hombres y mujeres transitamos con la ilusión de que nuestras pasiones e intenciones nos guían. A veces, la inevitable complementariedad entre ambas instancias sugiere la existencia de un destino que interviene por encima de la escala humana, y cuyas acciones son el verdadero motor de nuestra experiencia.
A grandes rasgos, ésta es la hipótesis que Fatih Akin parece desarrollar en Al otro lado, fábula cinematográfica que retoma la noción de frontera espacial para asignarle -y para explotar- una veta temporal. De ahí que, en realidad, los protagonistas deambulen no en uno sino entre dos lados: Alemania y Turquía en términos territoriales; la vida y la muerte en términos existenciales.
La estructura narrativa de esta película es impecable. Aquí, los cruces típicos en las historias corales son poco previsibles y en cambio funcionales a un relato cuya simetría cautiva. En un mismo sentido, la condición arquetípica de los protagonistas deja algún intersticio más o menos flexible que previene la conformación de estereotipos muy trillados.
Por ejemplo, quien tema un posible manqueísmo que discrimine entre alemanes (desarrollados) y turcos (atrasados) podrá confiar en la suerte de mestizaje que representan Nejat, profesor de alemán, de origen turco, y Lotte, ciudadana alemana, atrapada por la problemática (y una mujer) turca(s). Yendo un poco más lejos, ningún personaje parece estar del todo cómodo con su nacionalidad, aún la aburguesada Susanne que encarna la legendaria Hanna Schygulla y que el destino se encarga de abofetear.
Como en otros films que se destacan por su ¿excesiva? prolijidad técnica y narrativa, Al otro lado también llega al espectador de una manera más racional que emotiva. Esto no significa que el trabajo de Akin carezca de sensibilidad; en todo caso habrá que pensar en los gajes de la mirada intelectual.
Para terminar, una observación algo “off topic”, cuyo tono egocéntrico sabrán disculpar… Es que, retomando el título del largometraje aquí reseñado, quien suscribe no puede dejar de comentar cuán “al otro lado” se siente respecto del crítico cinematográfico Luciano Monteagudo.
Referencia en el post dedicado a Gran Torino, quien suele publicar en el diario Página/12 le puso 9/10 a la lección de Clint Eastwood y 5/10 al reciente estreno de Akin. Por su parte, la autora de estos párrafos confiesa que, si dejara de lado sus reparos sobre la práctica de ponerles notas a las películas, asignaría las mismas calificaciones… pero en el orden inverso.
Nueva Ley de Radiodifusión. Invitación al debate 26 Marzo 2009
Posted by Jorge Gómez in Periodismo/Medios.15 comments
Post escrito por Adivinador del Pasado y La Spectatrice.
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Desde hace unos 25 años, es un lugar común que los argentinos interesados en la comunicación social se quejen por la vigencia de la Ley de Radiodifusión 22.285/1980, decretada por la dictadura militar de 1976-1983. En general, estos oyentes y televidentes apasionados piden una norma que impida la concentración de medios, que permita el ingreso de nuevas voces, que favorezca el pluralismo, que mejore la transparencia y la circulación libre de la información pública. Por otra parte, todos parecemos coincidir en que estas condiciones no pueden desarrollarse en un ambiente monopólico.
En nuestro país, atacar el monopolio de la información equivale a enfrentarse con el Grupo Clarín. Quizás por eso todas las administraciones desde 1983 prefirieron negociar con el gran multimedio antes que meterse en problemas. Incluso el primer kirchnerismo prorrogó por decreto las licencias de Canal 13 y Radio Mitre, y permitió la fusión entre Multicanal y Cablevisión.
Sin embargo, durante la actual gestión de Cristina Fernández, algunos elementos novedosos favorecieron el desarrollo de la confrontación. Por un lado, tal como avisó Julio Blanck en diciembre de 2007, irrumpió en escena la Presidente, determinada a pelear por la construcción del relato mediático y a sostener una lucha contra las empresas periodísticas que –en términos comunicacionales, obviamente– no puede ganar.
Por otro lado, los episodios de 2008 (cuando los grandes medios jugaron abiertamente con la oposición y el oficialismo implementó la arriesgada táctica de llevar el enfrentamiento al máximo) dejaron atrás aquella “coexistencia pacífica” y, en nuestra opinión, convirtieron a la Ley de Medios Audiovisuales en otro capítulo de la puja entre el Gobierno y las compañías del sector.

En el contexto actual, el planteo de que éstos no son tiempos para modificar la Ley 22.285/80 resulta tentador. Pero también es cierto que, por el tipo de intereses afectados, es imposible imaginar un momento donde los grandes medios dejen de presentar la iniciativa legislativa como una limitación a la libertad de prensa, un ataque a la democracia, una maniobra que afecta derechos adquiridos, que provoca caos, etc.
Dadas estas circunstancias, podemos aprovechar el reciente envío del proyecto para hacer los siguientes comentarios, independientemente de la intención del kirchnerismo y descontando la buena fe de las numerosas organizaciones que durante más de un año trabajaron en la elaboración del documento puesto a debatir en el Congreso de la Nación.

