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Slumdog millionaire 12/02/2009

Posted by Otros espectadores in Cine.
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Reseña redactada por Ana.
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Slumdog millionaireEn su último trabajo, Slumdog millionaire, Danny Boyle muestra una ciudad de Bombay que no acostumbramos a ver en las películas británicas ambientadas en la India. Aquí no hay lujos ni excursiones por lugares exóticos a fines del siglo XIX; tampoco diplomáticos en tierra extranjera; ni siquiera un solo ciudadano inglés. En cambio sí vemos pobreza, asesinatos, mafias, drogas, delincuencia entre otras cosas características de los “slums” o barrios bajos de este siglo XXI.

Sin ahondar en los pormenores de la situación actual de la India, Boyle cuenta la vida de Jamal a partir de diversos flashbacks y anécdotas. Se trata de un “perdedor” con altas chances de ganar en la versión local de ¿Quién quiere ser millonario? Lo que sucede en este programa que pone a prueba la cultura general de sus concursantes (y que tuvo su breve paso por la televisión argentina) es el puntapié para el desarrollo del filme.

Cada pregunta tiene su respuesta y el protagonista las encuentra en su propia historia. Situaciones trágicas, de traición, alegrías y hasta momentos muy simpáticos le dan un buen ritmo al largometraje.

A Slumdog millionaire. ¿Quieres ser millonario? (tal es el título con el que se estrena hoy mismo en Buenos Aires), muchos podrán encontrarle puntos de contacto con Ciudad de Dios de Fernando Meirelles. Una y otra cuentan la historia de un sobreviviente, con suerte, con buena estrella y con esperanzas.

La música de A.R. Rahman acompaña muy bien las imágenes de los barrios bajos de Bombay y sus aventuras en el tiempo. Antes del final, la canción principal de la banda sonora se luce en un baile coreográfico “bollywodense”, con estilo de videoclip, pero algo descolgado del resto de la película.

No se puede negar que esta nueva producción del creador de Trainspotting llegó al circuito comercial en el mejor momento. Arrasa con cada entrega de premios en la que está nominada, y su argumento tiene todos los condimentos que podrían ponerla como favorita ante los ojos de quienes votan para los Oscar. ¿Será la ganadora a la mejor película el próximo 22 de febrero?

Empire Falls 11/02/2009

Posted by Otros espectadores in TV.
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Reseña redactada por Ana.
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Empire Falls (HBO, 2005) es una miniserie poco habitual. Estamos más acostumbrados a las miniseries de época (usualmente más populares en este formato por cuestiones de presupuesto) pero en este caso se trata de dos capítulos basados en la novela del mismo nombre, escrita por Richard Russo en 2001 y ganadora del premio Pullitzer al año siguiente.

Se trata de una historia sencilla, aunque no por eso simple, acerca de algunos habitantes de Empire Falls, pequeño pueblo de la costa Este estadounidense. La ciudad conoció tiempos mejores: treinta años atrás, la mayoría de los lugareños trabajaba en la fábrica textil de los Whiting. Ahora la fábrica está cerrada, pero las vidas de todos están marcadas por el pasado.

Si bien hay varios personajes involucrados en el relato, el protagonista principal es Miles Roby, caracterizado por Ed Harris. Hijo mayor, hermano responsable, el que llevó adelante a la familia y se ocupó de su madre cuando ella lo necesitaba, padre de una hija adolescente. En el momento en el que trascurre la miniserie muchas cosas a su alrededor cambian y él comienza a  replantearse su vida. Recuerda situaciones vividas en su infancia y juventud, y así puede darles una mirada diferente a los hechos vividos.

Empire Falls cuenta con un elenco multiestelar

Éste es también un relato generacional. Miles dirige el Empire Grill, propiedad de la viuda Whiting (interpretada por Joanne Woodward), mujer fuerte y dura, clave en su vida y en la de su madre. A lo largo de los dos capítulos, diversos flashbacks hacen referencia a la madre del protagonista y a su relación con su jefe, C.B. Whiting. Una pequeña historia que ilumina y les da sentido a varias líneas argumentales de la miniserie.

En definitiva, Empire Falls muestra el punto de inflexión en la vida de Miles Roby, un hombre de 50 años y no un adolescente. El momento de evaluar la situación en la que está, de tomar decisiones (por ejemplo, hacia dónde quiere ir), de expresar su opinión. Una revisión de su vida y sus relaciones: con su padre, su ex esposa, su hija, su hermano, el amor, su vida profesional.

Con un elenco único que incluye a Paul Newman (en su última actuación), Helen Hunt, Aidan Quinn, Dennis Farina, Robin Wright Penn, Philip Seymour Hoffman y Willliam Fichtner, toma vida este pueblo pequeño, en decadencia, con familias que buscan permanecer, cambiar o recuperar glorias pasadas.

Tal como dice el dicho “en pueblo chico, infierno grande”… pero yo diría que en cada pueblo chico, siempre hay una gran historia. Empire Falls es una ciudad ficticia, pero puede ser la ciudad donde vivimos cualquiera que veamos esta miniserie, con todo lo que eso implica.

Vicky Cristina Barcelona 10/02/2009

Posted by María Bertoni in Cine.
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Vicky Cristina BarcelonaSi las “londinenses” Match point, Scoop y El sueño de Cassandra probaron que Woody Allen se desenvuelve cual pez en el agua fuera de su adorada Nueva York, Vicky Cristina Barcelona prueba que el cineasta norteamericano puede prescindir de toda escenografía anglosajona y nadar cómodamente en aguas tan ajenas como las españolas. Que conste: lo ayudan Javier Bardem, Penélope Cruz y la hermosa capital catalana.

Es probable que los detractores de la última hora le reprochen a Allen su monotematismo, en este caso referido al misterio del amor, a las idas y venidas de las relaciones afectivas, a las reflexiones más o menos humorísticas sobre la pasión, la pareja, el matrimonio, el vínculo con nuestras supuestas (o certeras) medias naranjas. Es igualmente probable que estos mismos espectadores consideren a Hannah y sus hermanas como “el” antecedente imposible de superar.

Ay de ellos, incapaces de entretenerse con esta nueva vuelta de tuerca que, si bien gira en torno a un tema recurrente, no deja de apostar a la novedad. En este sentido, sobresale la idea de retratar la neurosis neoyorkina a partir del contraste que genera la idiosincrasia española, hecha carne en la verborrágica, exuberante, impulsiva, impredecible María Elena.

A cargo de este personaje, la estupenda Cruz se presta al juego de componer a una compatriota según estereotipos del público extranjero, por no decir estadounidense. El resultado es una rara versión de Carmen con algún toque almodovariano, a la que cada tanto hay que recordarle que hable en inglés (¡no cae en la cuenta de que, en definitiva, el film es norteamericano!).

Aunque un pasito atrás, también se lucen el mencionado Bardem, Rebecca Hall y, en un rol absolutamente secundario, Patricia Clarkson (los admiradores de Scarlett Johansson sabrán perdonar la indiferencia que, salvo contadas excepciones, esta actriz le causa a quien suscribe).

Como en 2 días en París e incluso en la más edulcorada Americano, aquí también el choque cultural cobra especial importancia. Primero, en tanto fenómeno social en sí; segundo, en tanto caldo de cultivo propicio para amores atípicos, exóticos, apasionados, inolvidables; tercero, en tanto excusa para hacer un poco de turismo cinematográfico o cine turístico.

En esta instancia aparecen la otra gran protagonista de Vicky Cristina Barcelona (la mismísima capital catalana*), y otras dos grandes virtudes de Allen: su tino a la hora de contratar buenos directores de arte (en esta ocasión, Iñigo Navarro) y su especial cuidado a la hora de elegir bandas sonoras (en esta ocasión, unas buenas guitarras como las de Isaac Albéniz).

Por todo esto, el último estreno de don Woody causa mucho gusto y, por qué no, admiración. Después de todo, pocos directores maduros se atreven a saltar de un trampolín nuevo y a zambullirse en aguas desconocidas para nadar, como peces, lejos de su confortable hábitat natal.

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* Cabe destacar que Barcelona no es el único escenario de la película. También lo es Oviedo, capital de Asturias.

Piqueteros, vecinos, ambientalistas 09/02/2009

Posted by Otros espectadores in Periodismo/Medios.
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Por Jorge Gómez
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En estos días, los que hace 26 meses cortan el puente de Gualeguaychú contra Botnia fueron tímidamente aludidos como “piqueteros” por comunicadores que siempre los trataron, entre elogios, de “vecinos ambientalistas”.

El año pasado se desarrollaron los piquetes más feroces y prolongados de la historia del país. Los grupos organizados para cortar rutas fueron nombrados “vecinos”, “ruralistas” y otras denominaciones que los alejaban de su condición de dirigentes ejerciendo una violencia formidable y los acercaban a pacíficas familias de granjeros que repartían azahares en los caminos del bosque.

DE asambleistas a piqueteros

El caso de Gualeguaychú es emblemático, porque el de Arroyo Verde es sin duda alguna un piquete. Sólo los medios uruguayos los nombran siempre como “piqueteros”, mientras que en Argentina ese término se usa únicamente para dirigentes (D’Elía, Castells) que no cortan una calle desde hace varios años.

Resulta obvio que todos son ciudadanos movilizados por alguna causa y que, cuando un medio elige –por ejemplo– nombrar como vecinos a los dirigentes y seguidores de la Federación Agraria Argentina (FAA) que cortan durante días el transito de una ruta y como piqueteros a los habitantes de La Matanza que acompañan a D’ Elía a Plaza de Mayo, no está haciendo una elección inocente. Está eligiendo (de manera oscura, con pretensiones de neutralidad) forzar las palabras para apoyar a unos y descalificar a otros.

Los vecinos de Gualeguaychú gozaron durante años del buen trato mediático, pero parece que la prensa se cansó de ellos. Los prestigiosos ambientalistas (¿quién no querría que su hija tuviera un novio ambientalista?) están convirtiéndose en piqueteros que –como se sabe– son malos, feos y pobres.

A night at the Opera 07/02/2009

Posted by Otros espectadores in Teatro/Música/Danza.
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Reseña redactada por Ariel.
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Queen inoxidableDe tanto en tanto me da por escucharlo y, cuando eso ocurre, el CD puede quedarse días en la compactera de mi equipo de música.

El disco fue grabado en 1975 y debe su nombre a la película homónima protagonizada por los hermanos Marx cuarenta años antes. Si bien a priori el título puede sonar a mero homenaje, con la escucha uno se da cuenta de que hay algo más. Y ese algo más es una perfecta relación entre concepto y contenido.
 
Una noche en la Opera no derrocha el barroquismo lírico y musical que sí presenta Queen II, el segundo álbum de la banda liderada por Freddie Mercury, pero sí se jacta de tener variados estilos musicales, uno tras otro.

Es así como pueden escucharse temas más rockeros y pesados, gracias a las contribuciones del guitarrista Brian May (“Sweet lady”) y del baterista Roger Taylor (“I’m in love with my car”) y canciones más pop y pegadizas, por ejemplo la que escribió el bajista John Deacon (“You’re my best friend”).

Como de costumbre, la cuota de excentricidad corre por cuenta de Mercury, que aporta su dosis de teatralidad musical. Empieza con su music hall de tres minutos y medio de duración (“Seaside rendezvous”) donde Taylor se luce a partir de los efectos de sonido que hace con su voz; sigue con “Love of my life”, una preciosa gema que cobra brillo gracias al arpa y a la voz delicada de Freddie, para culminar con la merecidamente reconocida “Bohemian Rhapsody”, mini ópera larguísima para su época (dura casi seis minutos) y famosa por su cantidad de sobregrabaciones vocales e instrumentales.

De esta forma se entiende porqué, a la hora de interpretarse en conciertos, la secuencia vocal intermedia nunca se realizaba en vivo sino que, por el contrario, se ponía la pista original. Por suerte, es uno de las pocos temas que hoy siguen sonando en las radios FM sin sufrir los cortes que impone esa ridícula idea de que una canción no puede durar más de tres minutos y medio.

Eclipsados por el éxito de la rapsodia, quedaron tres temas cuya autoría pertenece a Brian May y que contribuyen a que A night at the Opera sea uno de los mejores discos de Queen, según la mirada de este humilde columnista.  El primero se llama simplemente “ ‘39”, y fue caracterizado por el guitarrista como un “folk rock espacial” (recordemos la afición de May por la astronomía y su reciente doctorado en esa disciplina); el segundo es “Good company” donde May sobresale por su ejecución del Ukelele y de una guitarra “jazzera”.

Y el tercero, “The prophet’s song”, una canción soberbia en términos de letra, de arreglos vocales e instrumentales y de duración: sobrepasa los ocho minutos y su parte intermedia son coros cantados en diferentes tiempos y a capella. En pocas palabras, está a la altura de LA canción de Mercury.

En líneas generales, el título del álbum (que puede sonar pomposo) está totalmente respaldado por cada una de sus composiciones, por sus estilos y por sus arreglos sólidos. Al año siguiente, la banda inglesa volvería a homenajear a los hermanos Marx con A day at the races, pero ése es otro disco y un paso más en la coronación de la Reina.

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