La duda 17/02/2009
Posted by María Bertoni in Cine.trackback
¿Hasta qué punto la “duda” es un concepto filmable? ¿Cuán osado es aquel guionista y/o director que reduce la definición cinematográfica de esta palabra a los dimes y diretes de los personajes involucrados? ¿Cuán legítimo es el truco de ampararse en una noción inasible para generar un relato repleto de cabos sueltos, cuya misión (casi exclusiva) consiste en recordarnos que aquí, señores espectadores, dudar es la cuestión?
La película escrita y dirigida por John Patrick Shanley es pretenciosa por partida doble. Primero, porque se presenta en tanto ensayo o ponencia sobre la arriesgada relación entre presunción, incertidumbre y acusación. Segundo, porque se mete con un tema tan delicado como la sospecha de abuso infantil en una institución religiosa.
A diferencia de un film como Actos privados*, La duda carece de coraje y de compromiso. Le falta coraje porque encara la cuestión pedófila de costado, como engranaje del discurso destinado a plantear la problemática principal: la ocasional imposibilidad de distinguir entre mentira y verdad. Le falta compromiso porque no cumple su cometido hasta las últimas consecuencias; al contrario la incertidumbre se instala en un plano superficial, casi anecdótico.
Dicho de otro modo, Shanley exacerba la sensación dubitativa pero la despoja de profundidad, implicancias, consecuencias. Los espectadores dudamos entonces de todo (de las acciones del padre Flynn, del afán controlador de la hermana Beauvier, de lo que la hermana James efectivamente vio, de la conducta de dos alumnos monaguillos, de las tormentas de viento), y en el mejor de los casos sacamos conclusiones erráticas sobre ese todo.
El problema es que éste no es un film policial o de suspenso. Aquí no se nos invita a entramar hilachas sueltas para determinar la culpabilidad o la inocencia de un sospechoso. No…
Aquí se nos desafía a compenetrarnos con un retrato acabado de la duda, y a asomarnos al drama del abuso infantil. Sin embargo, después de una hora y media de proyección, los espectadores no logramos ni una cosa ni la otra.
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* Por si uno solo fuera poco, Actos privados de Antonia Bird aborda tres temas polémicos, tres: el abuso infantil, la violación incestuosa y la condición homosexual de algunos sacerdotes.
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Triplete suplementario
1.- Esta reseña “se ensaña” con el planteo ético de La duda, en parte por las deficiencias señaladas y en parte porque, curiosamente (o no), la película es candidata a un Oscar por mejor guión adaptado. Lo más gracioso del asunto es que la nominación tiene altas chances de convertirse en premio, desde el momento en que los miembros de la Academia sienten especial debilidad por este tipo de films supuestamente jugados.
2.- La reconstrucción de época es, probablemente, el mayor logro de este largometraje. También cabe destacar las actuaciones de Philip Seymour Hoffman y Amy Adams (la inolvidable Brenda Strong de Atrápame si puedes).
3.- A título estrictamente personal y muy a mi pesar, debo confesar que Meryl Streep me convence cada vez menos, quizás porque a medida que pasa el tiempo veo más a la actriz y menos a sus personajes. Dicho sea de paso, con un poco de sentido del humor, podemos imaginar que la mencionada hermana Beauvier es la versión religiosa de la diabólica Miranda (¡esa muequita que hace con la boca para transmitir disgusto o desaprobación!).







Sí, realmente esta película decepciona… la permanente instalación de la duda y un final lleno de cosas no resueltas, me hizo sentir que perdí el tiempo al verla… por otro lado me resulto un poco lenta y hasta te diría larga…
Pobre Meryl!!! Ultimamente le asignan papeles sin demasiado brillo…
Saludos
Esta vez difiero de tu crítica, María. Yo disfruté mucho la película de principio a fin, no sólo porque me gustaron las actuaciones y la historia como tal, sino además la fotografía y la puesta en escena me parecieron impecables.
Pienso que esa misma “superficialidad” abre las posibilidades a muchas interpretaciones, entre las cuales dos con las que prefiero quedarme: la duda del hecho en sí (en breve: el sacerdote pedófilo) y la duda en el sistema, léase, la Iglesia.
Sí es cierto que aborda superficialmente muchos temas: el racismo, la homosexualidad, la intolerancia, la pedofilia, la corrupción en la Iglesia… pero, no me parece mal que todos estos temas con los que se “engolosina” el guión sean tratados como objetos secundarios en virtud del tema principal.
En fin… hay tantas cosas que decir y tan poco tiempo :s
Que tengas un lindo día, la Spectatrice. Siempre es interesante leer tu posición respecto de las cosas.
No la ví y se me están yendo las ganas!!
Otro caso de una obra de teatro que no debería haberse adaptado al cine??
Amé a Meryl Streep en Angels in America y desde ahí, nada de lo que hace me convece.
Apenas vea la película (seguramente cuando salga en dvd) vuelvo.
Comparto la sensación de duración excesiva, Daniela.
Ojo, Ana. La película también gusta. El comentario de Pati @-;– así lo prueba, y seguro vas a encontrar otras opiniones favorables.
Sería interesante conocer la opinión de quien haya leído/visto la obra y también haya visto la película. Habría que ver si el retrato, a mi juicio supérfluo, que Shanley hace de la duda responde a limitaciones del guión o efectivamente la pieza teatral también elige circunscribirse a dimes y diretes para transmitir el malestar generado por incertidumbres y sospechas.
Que tengan un lindo día, las tres.
Hola María,
Es como si no hubiésemos visto la misma película. Yo la vi sin subtítulos y como mi inglés no es muy bueno, es posible que me equivoque en mi lectura del film. Para mí la duda que plantea el título no radica en los hechos como tales, ya que me parece bastante clara la culpabilidad del cura, incluso si no se nos muestra directamente en pantalla ninguna prueba, cosa que para mí es uno de los aciertos del film, dado lo delicado del tema. En mi opinión la gran duda a la que hace referencia el título, es esa sensación insidiosa que se instala en Aloysius; es esa grieta que aparece en la anteriormente solida fe de del personaje interpretado por Meryl Streep y que quiebra su austeridad en la secuencia final, cuando se enfrenta al hecho de que ha dedicado gran parte de su vida a una institución corrupta que encubre e incluso premia a pedófilos, reprimidos, hipócritas y toda esa fauna nauseabunda que constituye la jerarquía eclesiástica.
En cuanto a las actuaciones me quedo definitivamente con Viola Davis, quien encarna el personaje más complejo y menos maniqueo del film y que a pesar de la brevedad de su participación logra una conmovedora interpretación. Lamentablemente si alguna actriz se lleva el Oscar será seguramente Amy Adams por el garabato de Sister James, personaje que para mí es el menos logrado y la actuación menos convincente. En lo que sí estoy de acuerdo contigo es en lo sobre actuado del viento en momentos clave de la película, jeje. Finalmente una de las cosas más peculiares que descubrí después de ver el film fue la cantidad de monjas con blog que hay hoy en día, yo penaba que sólo se dedicaban al enaltecimiento del espíritu y no a cosas tan mundanas como el cine o Internet. Prejuicios que tiene uno, jeje.
¡José! ¡Qué bueno leerte en Espectadores!
Coincido con vos en que -te cito- “la duda que plantea el título no radica en los hechos como tales”. Justamente ésa es mi premisa para creer que -ahora me cito a mí misma- el guionista y director J. P. Shanley “reduce la definición cinematográfica de esta palabra (duda) a los dimes y diretes de los personajes involucrados” y a las sospechas generadas a partir de estos dimes y diretes.
Para mí, el planteo apunta a la cuestión ética y retórica, y no a la cuestión práctica. Por eso lo que aquí menos importa es si el sacerdote cometió o no el abuso sexual; lo que realmente importa es mostrar cuál puede ser la interpretación y el manejo de la realidad a partir de lo que algunos o algunas creen ver, escuchar o adivinar.
Por eso encuentro que el film es pretencioso, y que no logra cumplir con su objetivo. Como decimos en Argentina, “se mete en camisa de once varas” y, a mi juicio, se pierde en una maraña argumental.
En honor a la verdad, no me parece que la hermana Beauvier dude de la integridad de la institución religiosa. Sí me parece que duda, primero, de la integridad de ciertos sacerdotes (del Padre Flynn en particular) y, luego, de su propio accionar frente a las sospechas (el hecho de haber inventado un antecedente que nunca existió y de haberse empecinado en “echar” a alguien sin ninguna prueba contundente).
Como sea, nuestro desacuerdo en este punto trae agua a mi molino. Todos terminamos dudando de todo, ejercicio mental que -me disculpo por volver a citarme- “exacerba la sensación dubitativa pero la despoja de profundidad, implicancias, consecuencias”.
¡Un saludo!
Bueno hola a todos/as. Ví la pelicula y también leí las reseñas y comentarios.
Opinión: el papel de Meryl Streep esta un poco forzado es cierto.
La pelicula también encarna un golpe bajo. Que el “protegido” del padre sea un chico negro discriminado por sus compañeros (a mediados de los años 60, país racista si los hay; inclusive aún hoy) y así virar la situación hacia un ” padrinasgo con ciertas libertades” (vaya aberración si las hay) es atroz.
Es dolorosa y espanta la charla de la madre del chico y Streep.¡ Claro! yo soy bueno y lo protego; pero me tomo ciertas “libertades”. El quit de la cuestión. Ecxepcional trabajo de la tutora y maestra de clases obvservando con sus sospechas.
Y obvio el encubrimiento de la iglesia como siempre. Da asco.
Phillip Seyfmour Hoffman impecable.
El tema(asqueroso por cierto da para mucho).
Un saludo gde 4 fantasticos
Buenas tardes. en el dia de ayer vi la pelicula, y la verdad que me desepciono. Esperaba mucho mas. No sale del internado. Es una pelicula que no volveria a ver.
saludos.-