Ese afán por clausurar 27 Febrero 2009
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).3 comments
Lo dicen algunos compatriotas bromistas… Si en Argentina aumentara notablemente la cantidad de suicidas que se arrojan al vacío, el Gobierno de turno, cualquiera fuera su coloratura política, enviaría cuadrillas de inspectores a clausurar las ventanas ubicadas en los pisos altos.
Ironías al margen, algo de esto sucedió a principios de los ‘90, cuando el escándalo de la mozzarella contaminada (desmemoriados, repasen aquí la noticia titulada “Pizza asesina”) hizo que el juez Daniel Llermanos mandara a allanar/clausurar locales expendedores de comida sospechosa, y en 2005, cuando en respuesta a la tragedia de Cromañón, el Gobierno porteño inhabilitó/cerró frenéticamente pubs, discotecas, salones de actos que parecían contravenir las medidas de seguridad exigidas por la Ley.
Con estas reacciones impulsivas y rimbombantes, nuestra dirigencia pretende revertir, simular, reparar la desidia, la ligereza, la venalidad con las que suele ejercer su autoridad. En los antecedentes mencionados y en el caso detallado a continuación, cobra especial relevancia la función de control, que en un país serio es metódico, recurrente, probo, y por lo tanto eficiente.
El curioso caso de Benjamin Button 25 Febrero 2009
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Reseña redactada por Ariel.
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Después de verla, pienso que al director David Fincher se le podría haber ocurrido un mejor título para su última película. El curioso caso de Benjamin Button cuenta la historia de un hombre que nace con una edad biológica de 80 años promedio y que, con el tiempo, rejuvenece.
Se me ocurre que todo lo demás que cuenta el film (es decir, las cosas que van ocurriéndole al personaje principal encarnado por Brad Pitt y la gente que va conociendo en el transcurso de su vida) podría narrarse de un modo similar, sin la peculiaridad del protagonista.
Por otra parte, me parece que un hecho tal como el encuentro con el padre biológico (por nombrar sólo uno) está contado de una manera previsible, digna de una novela de las tres de la tarde, y resuelto con igual simpleza.
Si bien no deslumbran, las actuaciones son correctas. Pitt desempeña bastante bien su rol y, gracias a las bondades del maquillaje, nos hace creer que es un anciano en el cuerpo de un niño de siete años. Junto a él vuelven a actuar Cate Blanchett (juntos, formaron pareja en Babel) y Julia Ormond (al revés que en Leyendas de pasión, en esta oportunidad no comparten una sola escena).
Otro punto en contra es -me parece- la duración excesiva del film, que sobrepasa las dos horas y media, hecho que lo vuelve algo tedioso. Mientras la miraba, no dejé de preguntarme qué más podría sucederle a Benjamin Button hasta el desenlace cantado.
Aunque esta reseña se publica días después de la entrega de los Oscar y aún sin haber visto las otras competidoras por la misma categoría, todavía creo estar a tiempo de decir que la nominación a “Mejor Película” le queda grande a una historia demasiado pretenciosa desde su título mismo.
Premios Oscar. Renovación predecible 24 Febrero 2009
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Reseña redactada por Ana.
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El domingo a la noche no hubo demasiadas sorpresas. Slumdog millionaire fue la gran triunfadora de la noche con ocho premios (incluyendo el de mejor película, director y guión adaptado); Frost/Nixon fue la gran perdedora (no se llevó absolutamente nada); Sean Penn, Kate Winslet, Heath Ledger, Penélope Cruz ganaron en sus categorías (tal como se había pronosticado) y la cobertura de TNT para Latinoamérica incluyó el (siempre insoportable) doblaje simultáneo.
Aún así, y aunque duró menos que sus antecesoras (cuatro horas y media), la ceremonia a cargo de Bill Condon y Laurence Mark se distinguió del resto.
En líneas generales, la producción pareció buscar el visto bueno del público joven. Se proyectaron imágenes de las películas del año, editadas como videoclips y musicalizadas con canciones de moda (en dos ocasiones sonó Coldplay); algunos protagonistas de éxitos taquilleros para adolescentes (por ejemplo, Crepúsculo y High School Musical) presentaron premios e incluso protagonizaron números de baile, y hasta John Legend fue quien subió al escenario para cantar la canción nominada de Peter Gabriel (los veinteañeros estadounidenses conocen más a su compatriota que al solista y compositor británico, presente entre las estrellas convocadas y acomodadas en sus butacas).
Salvo por aquéllas correspondientes al rubro “Actuación”*, las nominaciones fueron enumeradas en función del orden que rige la realización de todo film. Se empezó entonces por la instancia de pre-producción (guión, dirección de cinematografía, arte, maquillaje y vestuario) y luego se pasó a la etapa de post-producción (efectos especiales, banda sonora, edición de sonido y montaje).
Éste fue un verdadero hallazgo no sólo porque se aprovecharon los distintos espacios del inmenso escenario, sino porque se evitó la apabullante entrada y salida de presentadores, y en cambio se permitió que las mismas personas entregaran las estatuillas de hasta cuatro categorías diferentes.
Hugh Jackman como maestro de ceremonias fue otro punto fuerte de la noche. Con o sin compañía, mostró sus dotes de bailarín y cantante en la coreografía de apertura y en otro número a mitad del show.
El actor australiano entonó en vivo e hizo gala de una magnífica voz. No sucedió lo mismo con Beyoncé, que hizo playback cuando ambos coincidieron en el homenaje dedicado a los musicales.
El escenario del Kodak Theatre se convirtió en un espectáculo de luces, pantallas y colores (variaban mucho las tonalidades del piso y de los telones). A diferencia de otras veces, y para maravilla de los televidentes, la orquesta que tocaba en vivo nunca interrumpió los discursos de los galardonados.
La 81ª entrega de los Oscar se asemejó más a una entrega de premios MTV que a lo que tradicionalmente se ve en este gran evento del cine hollywoodense. El cambio de productores buscó desacartonar, es decir, transformar lo tradicional y conservador en llamativo y “consumible”.
En definitiva, el resultado a la vista fue bueno: la ceremonia elevó el rating y generó críticas satisfactorias entre los miembros de la prensa especializada. Por lo tanto, a nivel televisivo, ¡mejor, imposible! En cambio, no puede decirse lo mismo desde una perspectiva cinéfila.
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* La presentación de los premios a la actuación fue otra novedad porque estuvo a cargo de cinco actores distinguidos en entregas anteriores. Aunque interesante, la innovación se pareció más a una campaña a favor de cada candidato nominado que a la introducción de los trabajos ternados.
El luchador 23 Febrero 2009
Posted by María Bertoni in Cine.7 comments
Esta reseña fue escrita ayer domingo, horas antes de la 81a. cermonia de los Oscar. De ahí la esperanza anacrónica que pueda transmitir hoy lunes, en cuanto a la posibilidad de que la Academia de Hollywood valore la calidad de El luchador y así compense los (o al menos algunos) desaciertos cometidos en entregas anteriores.
Es que la película de Darren Aronofsky supera a sus rivales. No sólo por las actuaciones de los nominados Mickey Rourke y Marisa Tomei sino por la honestidad intelectual con la que el director de la impactante Réquiem para un sueño cuenta el ocaso de un ídolo de la lucha libre.
Dicho de otro modo, The wrestler prescinde del golpe bajo al que tanto recurre la manipuladora Million dolar baby, y de la propaganda (a veces subliminal, a veces evidente) que despliega la saga de Rocky. En cambio, si algo distingue al guión de Robert Siegel, es la intención de presentar a un tipo de norteamericano cuyo molde escapa a los estereotipos del exitoso self made man y del ilusorio american way of life.
Randy -The Ram- Robinson es la contracara del winner en el sentido habitual del término, primero porque este personaje sólo triunfa en el ring (triunfo que para colmo está programado y “coreografiado”), segundo porque cumple a medias con las exigencias impuestas por el sistema o la sociedad. Así, del retrato del protagonista se desprenden dos frescos: aquél que reivindica las virtudes de nobleza y lealtad inherentes a un supuesto “submundo” (el de la lucha libre) y aquél que sugiere las fisuras de un Estados Unidos difícilmente asimilable a la definición de “Primer Mundo”.
Si bien Rourke renació oficialmente cuando encarnó a Marv en Sin city, el papel asignado por Aronofsky desmiente las sospechas de un regreso pasajero, con poca gloria. Por otra parte, esta película confirma que Tomei superó hace tiempo a la chillona Mona Lisa Vito de Mi primo Vinny.
Algunos espectadores coincidirán con quien suscribe en que El luchador comparte con Perdidos en la noche el tipo de historia y de personajes abordados. Quizás ayer domingo también hayan coincidido en apostar -tal vez con toda ingenuidad- a la lucidez que el jurado de la Academia demostró en 1970, cuando premió al igualmente entrañable film de John Schlesinger.
Premios Oscar. ¡Hagan sus apuestas! 20 Febrero 2009
Posted by Otros espectadores in Cine, TV.15 comments
Reseña redactada por Ana.
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La propuesta consiste en arriesgar un pronóstico de la entrega de los premios Oscar que tendrá lugar este domingo 22 de febrero (transmisión para Latinoamérica por TNT). Son 24 las categorías y diversos los nominados para esta renovada ceremonia, ahora conducida por Hugh Jackman. ¿Quiénes ganarán?
Hagamos una primera apuesta basada en la historia general de este evento, y ajena al gusto personal:
Mejor película: Slumdog millionaire.
Mejor actor: Sean Penn por Milk.
Mejor actriz: Kate Winslet por El lector.
Mejor actor de reparto: Heath Ledger por El caballero de la noche.
Mejor actriz de reparto: Penélope Cruz por Vicky Cristina Barcelona.
Mejor guión original: In Bruges, escrito por Martin McDonagh.
Mejor guión adaptado: Slumdog millionaire, adaptado por Simon Beaufoy.
Recordemos; son más de 5000 los integrantes de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos que votan entre diversos rubros, siguiendo una serie de reglas y siendo apabullados con campañas de marketing feroces.
Teniendo en cuenta esta realidad y haciendo un pequeño análisis personal, sorprendería si en la categoría de mejor actor ganara Mickey Rourke por El luchador y, más aún, Richard Jenkins por The visitor.
En el rubro actor de reparto, sin dudas, el premio póstumo a Ledger es una apuesta segura: después de su candidatura por Secreto en la Montaña, ésta es la segunda y última oportunidad para premiarlo. La decisión significaría otra injusticia hacia Robert Downey Jr. (elegido por Una guerra de película) que en 1993, cuando estuvo nominado por Chaplin, perdió contra Al Pacino por Perfume de Mujer.
En cuanto a la mejor actriz secundaria, Marisa Tomei preparó un magnífico rol para El luchador, pero seguramente le ganará de mano la española Cruz por su María Elena de Vicky Cristina Barcelona.
La categoría de mejor actriz plantea una situación bastante extraña. Kate Winslet es la actriz con más nominaciones para su edad (cinco antes de cumplir los 33 años) y nunca ganó un Oscar. Aunque la prensa especializada no cree que el papel interpretado en El lector sea el más logrado, es probable que la estrella inglesa se lleve la estatuilla a su casa.
En los rubros técnicos, El caballero de la noche vencerá a El curioso caso de Benjamin Button, que se convertirá en la gran perdedora de la noche (con 13 nominaciones pero un solo premio, el de mejor maquillaje). Wall-e será premiada como mejor película animada y, sin dudas, alguna de las canciones de Slumdog millionaire ganará en su rubro. Por las particularidades de la votación en este caso, Bruce Springsteen y su canción para “The wrestler” quedaron fuera de las nominaciones y por lo tanto sin chance alguna de ganar el premio mayor.
Habrá que ver si estas predicciones se cumplen pasado mañana. Mientras tanto, ¿por qué no arriesgamos y compartimos más pronósticos?

