WALL.E Octubre 29, 2008
Posted by La spectatrice in Cine.trackback
Con WALL.E, la siempre ascendente Pixar* vuelve a consolidarse como peso pesado en la industria de la animación. De hecho, la historia del robotito coleccionista, laborioso y enamorado cautiva desde el punto de vista estético, narrativo y en tanto homenaje al cine de ciencia ficción. Quien suscribe encuentra que la (prolongada) duración es el único punto débil de un largometraje capaz de conquistar a niños y adultos de buen corazón.
Pocas veces diseñaron un robot con una mirada (¿ojos?, ¿lentes?, ¿focos?) tan expresiva/os. Pocas veces convirtieron a un enorme basural en rara combinación de hogar y caja de pandora. Pocas veces (por no decir ninguna) dibujaron a una cucaracha simpática, fiel, con status de mascota. Sólo por estos tres logros, la película dirigida por Andrew Stanton merece un podio en nuestra memoria cinéfila.
Hay más… El homenaje por partida doble a creaciones de Steven Spielberg y Stanley Kubrick es otro gran disparador de sonrisas entre el público adulto, o al menos entre quienes asociamos la silueta de WALL.E a la de E.T, y entre quienes reconocemos la banda sonora y “el panóptico informático malo” de la tantas veces citadas 2001: odisea del espacio.
A diferencia de los otros robots que Chris Wedge y Carlos Saldanha retrataron en 2005, el protagonista de este film estrenado a mediados de año es de pocas palabras y vive en total soledad. Por si tanto ostracismo resultara insuficiente, no se le ocurre mejor idea que engancharse con una colega arisca y enigmática, oriunda del espacio exterior.
Salvo por la participación de Sigourney Weaver (que encarna al símil de HAL 9000), aquí no hay actores estrellas que les presten sus voces a los personajes. En este punto cabe destacar, por un lado, que el inicio del film prescinde de parlamentos y, por el otro, que Pixar puede darse el lujo de descartar ese anzuelo y aún así enganchar a la audiencia adulta.
Los profesionales del diseño sabrán explicar mejor la excelencia técnica de esta propuesta, que el resto de los mortales apenas podemos valorar. Dicho esto, cabe aclarar que las cualidades de WALL.E superan el rubro del dibujo y la animación. De ahí que los responsables del guión -el mencionado Stanton y Jim Reardon- también merezcan los aplausos de quienes nos entretuvimos y conmovimos con la historia de un robotito coleccionista, laborioso y enamorado de una colega oriunda del espacio exterior.
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* Otra película de Pixar comentada en Espectadores: Ratatouille.


no le tenía mucha fe a decir verdad…más que nada por la falta de diálogos…pero por lo que contás vale la pena, así que a voy a ver!
Maria, cada palabra de esta entrada emitia un eco en mi mente seguido de un estruendoso “si, si, si”. Me enamoro el hecho de la ausencia de parlamentos al inicio, lo que normalmente hace mas dificil la tarea de entretener y mantener ese entretenimiento. Nunca antes me habia conmovido tanto una cucaracha… ah! ya la quiero volver a ver!
No me parecio larga, por el contrario, pero esto puede deberse a mi fascinacion por la animacion, las texturas y la construccion de la historia… la disfrute muchisimo y tu resena me hizo (re) disfrutarla.
Un abrazo gigante.
p.d. Disculpa la ausencia de tildes y demas caracteres del alfabeto espanol… te escribo esta vez desde la oficina y no tengo ninguno de esos coroticos a mano
Dale una oportunidad, Ana. A mi juicio, la primera parte de la película se luce más que la segunda, entre otras cosas, porque la escasez de diálogos permite que disfrutemos al máximo los detalles que hacen a WALL.E y al comiezo de su historia.
¡Nada que disculpar, Pati @-;– ! Lo importante es leer la apreciación de una profesional del diseño como vos. Sospecho que la calidad del trabajo de Pixar merece un comment -cuando no un post- aparte. ¿Tal vez tus lectores tengamos la suerte de leerlo aquí o en tu blog?
También estoy de acuerdo contigo en que la primera parte es mejor que la segunda de la peli, y precisamente es por la falta de diálogo, porque toda la historia está tan bien ilustrada y animada que te atrapa.
Qué compromiso, María… la verdad, creo que tu reseña está redondita
Besote.
A Pixar todos lo corren de atrás en cuanto a calidad de animación, diseño de los personajes, etcétera. Pero me parece que sus películas son todas demasiado parecidas, lo que garantiza un piso de calidad (bastante superior a la media) pero también un techo. Me refiero a una buena idea inicial, un desarrollo más bien clásico y algunos guiños para adultos.
Lo que me hizo ruido en este caso es que una película ecologista, que habla sobre hasta dónde puede caer una sociedad por culpa del consumismo, esté producida por la Disney. Es una contradicción.
De todos modos me gustó la película. Es entretenida y tiene algunas escenas (sobre todo, coincido, al comienzo) logradas.
Saludos
Uy, muchas gracias por el elogio, José.
Coincido totalmente, Andrés. Por el tema de piso y techo, me cuidé bien de mencionar el contexto (”la industria de la animación”) donde Pixar se consolida como peso pesado. Aunque suelen gustarme, sus producciones son -me parece- inferiores a trabajos más “artesanales” (si podemos llamarlos así), por ejemplo Las trillizas de Belleville (de lejos, mi favorita) e incluso Persépolis (claro que éstos son films para adultos antes que para chicos).
Creo que la contradicción que señalás entre el mensaje ecologista y la distribución a cargo de una empresa como Disney es la contradicción que suele caracterizar al cine hollywoodense en general. Me refiero a cierta disociación entre los mensajes discursivos (siempre con moralejas impregnadas de corrección política) y un sistema que en la práctica es ajeno a una corrección política genuina.
En este sentido y sin ánimo de resultar conspiracionista, cada vez que veo películas para niños made in Hollywood, tengo la sensación de que desde chicos nos forman como un tipo de espectador: aquél que a la larga se acostumbra a -te cito en parte- ver películas todas demasiado parecidas, basadas en una buena idea inicial, con un desarrollo más bien clásico y con ciertos guiños redituables en términos económicos, institucionales y hasta políticos.
Saludos a ambos.
Hola spectatrice
Coincido en que la primera parte es sin duda la mejor. Lo que logra el director con dos robots, una cucaracha y el silencio es increíble. A partir de la aparición de los humanos, tal vez como referencia involuntaria al lado ecologísta que señala Andrés, el encanto pierde terreno frente a la bajada de línea.
Más allá de eso, la vi con mi hijo de 4 años y los dos salimos felices (él no paró de reirse con el corto inicial del mago y el conejo). Lograr ese milagro requiere del infinito talento que posee la banda de John Lasseter.
Saludos,
r.
No llega al nivel de Ratatouille, pero los de Pixar demuestran estar en la vanguardia. Saludos.
Hola spectatrice
Coincido como varios en que la primera parte es sin duda la mejor. Pero no coincido con Ratatouille, para mi una de las peorcitas.
Dicen que hay circulando una compilacion de los cortos de Pixar ( esos que vemos al inicio de sus peliculas)
El que viene con Ratatouille ( por lo menos el que vi en el cine, previo a la pelicula) con “alguien” practicando desde un plato volador como sacar a un pobre señor de la cama.. por la ventana..es el mejor lejos
Alguien sabe si está disponible dicha compilación
Saludos y sorry por lo fiaca que estoy para comments ultimamente!
BESO
Rinconete, coincido en que la aparición de los humanos (y la consecuente bajada de línea) le quita encanto a la película.
Recuerdo el corto previo a la proyección de Ratatouille, Marian. Estaba muy bueno. Al menos el año pasado (justamente cuando se estrenó Ratatouille) estaba disponible en el sitio de Pixar. Si ya lo bajaron, supongo que ahora podremos encontralo en YouTube. Es cuestión de probar…
A mí me gustó la película sobre la rata cocinera pero, a diferencia de Juan, me quedo con WALL.E.
Un beso para vos, y nada que disculpar. Con estos días hermosos, a la mayoría nos da fiaca comentar/publicar en la blogósfera.