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Como lo vieron estos ojos 30 Septiembre 2008

Posted by María Bertoni in Cine.
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Según consta aquí, Como lo vieron estos ojos formó parte de la programación del Festival Internacional de Cine Judío que tuvo lugar en Buenos Aires, en noviembre de 2007. Desde entonces, nada parece indicar que la película de Hilary Helstein tenga chances de circular por nuestro circuito de distribución comercial. Dado el pronóstico, cabe preguntarse a quiénes podrá interesar un documental sobre las expresiones artísticas que algunas víctimas del Holocausto emprendieron -a veces en forma clandestina, a veces con la anuencia de los jerarcas- mientras esperaban la muerte en los campos de concentración.

Con buena voluntad, las escuelas podrían convertirse en marco propicio (incluso recomendable) para la proyección de un film que cumple con dos objetivos importantes: por un lado, recordar el genocidio que los nazis perpetraron en nombre de la raza aria y del espacio vital; por otro lado, señalar la importancia del dibujo y la música como último recurso de evasión/catarsis contra el horror, en suma, como refugio para la salud mental.

Los docentes interesados deberán saber que, si bien apela a la contundencia de ciertas imágenes, Helstein evita los golpes bajos. En realidad, el largometraje hila -a partir de una narración en off*- las entrevistas realizadas a unos pocos sobrevivientes (entre ellos el célebre Simón Wiesenthal), las fotos de archivo que en ocasiones parecen material inédito y diversos dibujos rescatados después de la caída del régimen hitlerista.

Dibujos hechos por adultos y… por niños. La directora y productora hace hincapié en el infanticidio cometido, y en el esfuerzo de algunos mayores por ahorrarle dolor a una prole igualmente condenada al exterminio. Además (detalle a tener presente) insiste en incorporar a gitanos, homosexuales y activistas disidentes entre las víctimas de un terror en general asociado de manera casi excluyente al sufrimiento del pueblo judío.

Los trazos, los colores, los pliegues remiten a los alambres de púa, a las chimeneas de los hornos crematorios, a las horcas, a los pabellones superpoblados, en síntesis, al escenario de los campos de Terezin, Vilna y Auschwitz-Birkenau. Por su lado, la figura de Mengele sobrevuela los bocetos de siluetas hambreadas, laceradas, despojadas, asesinadas.

Pero quizás lo más impresionante de este documental no sean las declaraciones de los entrevistados, ni las fotos de archivo, ni los mismísimos dibujos recuperados. No… Lo más impresionante es la mirada de quienes hoy recuerdan y relatan, y la mirada de papel de quienes padecieron, perecieron y por lo tanto nunca pudieron contar… cómo lo vieron sus ojos.

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* Maya Angelou presta su hermosa voz y su perfecta dicción para esta tarea.

La escafandra y la mariposa 26 Septiembre 2008

Posted by María Bertoni in Cine.
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Habrá que apostar a Julian Schnabel la próxima vez que se inspire en algún relato autobiográfico para contar la vida (o un episodio de vida) de un escritor. Como prueba de confianza, basta con constatar la evolución que este cineasta neoyorkino protagonizó en siete años, entre la adaptación cinematográfica de Antes que anochezca y la reciente recreación de La escafandra y la mariposa. De hecho, la segunda película se distingue de la primera por un mayor nivel de compromiso y por un halo poético que supera la intención de fábula con moraleja.

Reinaldo Arenas y Jean-Dominique Bauby coinciden en ser contestatarios, luchadores, sobrevivientes. El autor cubano se rebela contra el régimen de Castro, combate la discriminación, la persecución, la censura, y gracias a su obra sobrevive al exilio y al mismísimo sida. Por su parte, el jefe de redacción de la revista Elle se rebela contra el accidente cerebrovascular fulminante que le tocó en suerte, combate el pesimismo y la desesperación, y gracias a su obra sobrevive a la parálisis, al aislamiento, a la mismísima muerte.

Sin embargo, Schnabel aborda a sus protagonistas desde una perspectiva distinta. Por lo pronto, en su segundo film abandona el afán testimonial (la mera intención de crónica) y se permite bucear por el interior, la psiquis, el alma del personaje. De ahí el uso de la cámara subjetiva, acompañada por el relato en primera persona con voz en off*.

Por un fenómeno de empatía, los espectadores nos convertimos en Jean-Do. Nuestra visión es limitada; incluso sufrimos en carne propia la oclusión del ojo derecho y las molestias en el izquierdo cuando las lágrimas lo empañan. También nos asomamos a lo que esa memoria y esa imaginación ajenas a la parálisis pergeñan para escaparle al cautiverio de la enfermedad.

Como en Reyes y reina y en La cuestión humana, aquí también Mathieu Amalric prueba que ningún papel le queda grande. En esta ocasión, el actor francés hace gala de un notable dominio corporal ya que la mayor parte del tiempo debe mantenerse inmóvil, con el rostro crispado, y sin otro recurso que el de aferrarse al único ojo sano de Bauby para expresarse.

Mención aparte merece la participación del prolífico, a esta altura “milenario”, Max von Sydow. Dicho sea de paso, qué bien se mantiene este veterano del cine internacional que supo encarnar -entre tantísimos roles- al Padre Merrin en El exorcista, al malvado Emperador Ming en Flash Gordon y al caballero en duelo con la Muerte para su compatriota Ingmar Bergman.

La escafandra y la mariposa tiene el mérito de conmover no tanto a partir de la tragedia o de las enseñanzas que podamos extraer de la experiencia de Jean-Do, sino a partir de diversas metáforas construidas alrededor de la condición humana. En contra de lo que algunos puedan imaginar, ésta no es una película deprimente sino un emotivo homenaje a la vida. 

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* En un mismo sentido, esta co-producción franco-norteamericana también se distingue de Mar adentro, film del español Alejandro Amenábar que narra, con más cronología y menos poesía, el calvario de Ramón Sampedro.

La princesa y el guerrero 24 Septiembre 2008

Posted by María Bertoni in Cine.
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Como la conmovedora Contacto y la irregular Bernard y Doris, La princesa y el guerrero pertenece al subgénero romántico que bien podría llamarse “roto para descosido”. De hecho, la película de Tom Tykwer -también artífice de las exitosas Perfume. La historia de un asesino y Corre, Lola, corre- cuenta el encuentro entre los disfuncionales Sissi y Bodo. Fiel al rubro, el film no sólo nos permite asistir al triunfo de Cupido sino que nos convence de que el amor es obra exclusiva del destino.

Hay algo de folletín o de telenovela en este tipo de películas. Se nota, desde el punto de vista narrativo, en los obstáculos iniciales que sugieren la inviabilidad de una relación feliz, en la tenacidad de los personajes a la hora de enfrentar la adversidad, en el desenlace que promete continuidad con perdices.

Lo propio del mencionado subgénero también está presente. Me refiero sobre todo a la condición de antihéreoes -en muchos casos y en éste en particular, de borderline- de los protagonistas y al contraste entre personalidades que, en contra de lo que aventuramos, termina uniendo a la futura pareja.

Franka Potente y Benno Fürmann son absolutamente convincentes en tanto asistente de un psiquiátrico y ex soldado desempleado. Ambos explotan las aristas más pintorescas (también entrañables) de sus alter egos ficcionales sin necesidad de recurrir a la interpretación estereotipada ni afectada. Probablemente por eso, logran transmitir humanidad más allá de ciertos vericuetos narrativos cuyo melodrama le quita frescura al relato.

Quizás ése sea el defecto principal de La princesa y el guerrero: cierta carga emocional exagerada que corre serios riesgos de empalagar, aún a quienes estamos dispuestos a ver oootra película sobre rotos y descosidos.

Mayumana 22 Septiembre 2008

Posted by María Bertoni in Teatro/Danza.
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Ritmo, coreografía, luces, sentido del humor son los ingredientes clave del espectáculo que Mayumana presentó en Buenos Aires la semana pasada, y cuya energía contagia al espectador más abúlico. Fiel a su nombre de origen israelí*, este grupo ahora internacional da pruebas irrefutables de precisión y sincronización corporal. Por si esto fuera poco, la paciencia y la generosidad son otras virtudes que definen a estos saltimbanquis del siglo XXI.

Las comparaciones son odiosas, en general innecesarias, y sin embargo a veces resultan inevitables. En este caso, el paralelismo con los Stomp es casi un acto reflejo. Quien suscribe se queda con la agrupación británica por considerarla más ocurrente a la hora de aprovechar elementos cotidianos o domésticos (cepillos, escobillones, naipes, cacerolas) para montar su show y menos pretenciosa en términos de despliegue de escenografía e iluminación.

Dicho esto, cabe aclarar que la eventual preferencia se basa en criterios/ gustos estrictamente subjetivos, y que en ningún momento busca relativizar el desempeño de quienes supieron lucirse en el Teatro Ópera. Por ejemplo, es probable que los espectadores con debilidad por los personajes cómicos, un poco torpes, un poco naïfs, y por los gags con cierto color local elijan a Mayumana por encima del grupo británico.

De hecho, ésta es una de las características distintivas de la propuesta nacida en Israel. Me refiero, por un lado, al tino de generar situaciones capaces de divertir a gente de todas las edades y, por otro lado, a la ductilidad para adaptar juegos de palabras (de fonemas, en realidad) al idioma del país anfitrión (en esta ocasión, al castellano rioplatense).

La influencia de las danzas típicas de Medio Oriente también hace al sello propio de Mayumana. De ahí que el vestuario y la escenografía cobren mayor importancia que en la rutina “stompiana” (con perdón del neologismo).

Tal como indica la introducción de esta reseña, la paciencia y la generosidad completan el perfil excepcional de estos visitantes recientes. Paciencia porque los argentinos somos espectadores indisciplinados, ruidosos, en ocasiones irrespetuosos; generosidad porque -una vez que baja el telón- el espectáculo continúa afuera de la sala, en la entrada del teatro de turno.

Mayumaná cumple con la misión de oxigenar y renovar las energías de sus seguidores. Sin duda, el mérito es de sus cuatro ingredientes clave y de dos condiciones suplementarias, imprescindibles a la hora de congraciarse con una audiencia poco afín a las reglas del entretenimiento teatral.

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* Según informa Wikipedia, Mayumana viene de la palabra hebrea Mayumanut, que significa habilidad, destreza.

¿Tenistas narco? 18 Septiembre 2008

Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.
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¿Imprecisión en la diagramación o denuncia solapada? Pasen y vean la portada online de La Nación, y saquen sus propias conclusiones. :P