El inadaptado Junio 6, 2008
Posted by La spectatrice in Cine.trackback
El inadaptado y El hombre disconforme fueron los títulos elegidos por los distribuidores locales para promocionar Den brysomme mannen, co-producción islando-noruega que formó parte de la programación del Festival de Mar del Plata de 2007, y que pasó sin pena ni gloria por la cartelera porteña hace un par de meses. Los afortunados podrán encontrar alguna copia en su videoclub amigo; el resto se quedará con las ganas de ver una fábula tragicómica sobre las bondades de una sociedad en ciertos aspectos parecida al mundo feliz que Aldous Huxley supo describir.
Con muy poco parlamento y con escenarios y personajes típicamente escandinavos, el director Jens Lien se las ingenia para contar una historia ambientada en una ciudad en principio ideal, libre de contratiempos, de desperfectos, de pobres, de maldades, de dolores y de olores. Por lo visto, hasta la mismísima muerte fue expulsada del lugar (la ausencia de La Parca evoca ciertos pasajes de las intermitencias imaginadas por Sarmago).
Tal vez inspirado en el mencionado Huxley, el guionista Per Schreiner retrata a ciudadanos inexpresivos, desapasionados, insípidos, abúlicos que, sin embargo, no dudan en definirse en tanto personas satisfechas, siempre dispuestas a compartir su bienestar con el prójimo, aún cuando se trate de un recién llegado escéptico, intranquilo, incómodo. Como en otras fábulas de estas características, la aparición de un extraño -de un extranjero, si retomamos el título de Albert Camus- se convierte en elemento fundamental y fundacional de la crítica que se pretende desarrollar.
En este sentido, cabe destacar la actuación de Trond Fausa Aurvaag, capaz de transmitir el malestar particular de Andreas y de encarnar la figura universal del eterno disconforme. Asimismo, habrá que señalar el trabajo de un elenco acertado a la hora de recrear el comportamiento autómata, desarraigado, indiferente de quienes habitan esta ciudad por momentos fantasmagórica.
A veces con ironía (pienso en la escena del almuerzo laboral donde los comensales intercambian opiniones sobre distintos modelos de sillones), a veces con sordidez (pienso en las escenas en el subte), El inadaptado nos invita a vislumbrar la versión exacerbada de la sociedad de consumo actual y, por qué no, a evaluar nuestro propio comportamiento en un mundo cada vez más afecto al proyecto de un bienestar narcotizante e inhibidor.


Tuve la suerte de ver esta película en el Cosmos y me pareció EXCELENTE (lástima que la sala 2 del Cosmos es terrible… creo que mi tele es más grande).
Los actores son geniales, el clima totalmente apático está muy logrado. Las relaciones superficiales son exasperantes; me quedó en la cabeza la escena del protagonista con su amante en el restorán. Me encanta que, si bien uno sospecha cuál es el “mensaje” de la película, no hay un final redondo y explicado. Eso en otros cines es impensable…
Muy recomendable.
Es cierto lo que decís sobre la sala 2 del Cosmos, Andrés. Por suerte, El inadaptado no pertenece a esa clase de películas que exigen una pantalla grande para ser apreciada.
También coincido con tu apreciación del final. Como bien señalás, pocos directores se animan a jugar con un desenlace tan “abierto”.
Ah, yo la vi a esta película. Pero no me acuerdo mucho. Debe haber sido en una de esas titánicas jornadas marplatenses.
Sé que era bastante intrigante. Pero, ¿no resultaba demasiado matemática? Hmmm. La tendría que ver de nuevo. Saludos
Mmmmmm. No creo que “matemática” sea la palabra que mejor defina esta película. Prefiero “intrigante”, JM.
Echale una segunda mirada cuando puedas.
Saludos.
No creo que la muerte esté ausente en esta obra. El protagonista mismo es testigo de un suicido consumado: un pobre hombre que se ha tirado desde un balcón y ha caído en un enrejado, su cuerpo insertado en los hierros, sus vísceras cayendo al piso, un operario municipal lavando la sangre. No creo, tampoco, que el disconformismo se presente con la llegada de Andreas, el protagonista. La presencia de Hugo, quien le advierte de la falta de olores y sabores, es ya un disparador para la curiosidad de Andreas, al punto tal que lo sigue hasta el sótano donde Hugo ha descubierto un agujero, un pasadizo hacia lo que parece un hogar más normal, más humano. También los operarios municipales terminan sellando este agujero. Esos operarios actúan como si fuesen empleados de un manicomio y trabajan para “alguien”: el Poder. A ellos tributan un comportamiento servil y eficaz. Este Poder está representado por unos funcionarios, cuya vocera (una mujer mayor) le reprocha a Andreas no ser feliz en un lugar donde todo está preparado para que sea feliz. Además de parábola sobre el conformismo (cito palabras de la crítica) me parece que El Inadaptado es de esas obras que trabajan con el tópico de “nadie sale de aquí”, lo que la acerca más a cierto relato terrorífico. El único momento feliz de esta película es cuando Andreas engulle una porción de torta riquísima que ha robado torpemente del otro lado (el más normal y humano) aunque en ese momento irrumpen los hombres municipales que le impiden seguir su trayecto hacia lo que imagino, como una salvación.
Gran pelicula me costo conseguirla pero valio la pena hacerlo dejo un saludo
No entiendo porque esta película paso desapercibida por los cines porteños, me parece que es una película estupenda que ha recibido tan pocos elogios por la parte sur de nuestro continente, la verdad que es muy recomendable.
Excelente película, me pareció que refleja mucho la vida que muchas personas llevan en la actualidad,ya sea por la monotonía de sus vidas o por aquello que hace que las personas siempre quieran más, haciendolas caer en un circulo vicioso, donde se van a encontrar con querer tener más, o querer tener un mundo mejor al que se vive en esos momentos, sin apreciar la felicidad que un mundo plástico y superficial puede dar.