La verdad sobre George Lucas 03/06/2008
Posted by María Bertoni in Cine.trackback
Después de insinuar -aquí- en quién se habría inspirado el genial Quino para dibujar el rostro de Susanita, después de revelar -aquí, aquí y aquí- el vínculo sanguíneo/familiar/fraterno que une a personalidades (en principio inconexas) del show business internacional, después de anunciar -aquí- el desembarco local de la versión hollywoodense de los casos Belsunce y Dalmasso, después de señalar -aquí- la verdadera causa del feroz incendio que antes de ayer se desató en los estudios Universal de California, Espectadores se propone sacudir nuevamente a la blogósfera vernácula con la siguiente primicia no apta para poseedores de corazones hípersensibles.
Atención fanáticos de las sagas La Guerra de las Galaxias e Indiana Jones, el exitoso y venerado George Lucas tiene un pasado secreto, oscuro, oprobioso que nunca se atrevió a confesar, y que este post osa difundir sin piedad. De hecho, el cineasta pretendidamente norteamericano no nació el 14 de mayo de 1944 en Modesto, California, tal como las biografías oficiales insisten en informar, sino el 13 de abril de 1885 (hace tiempo ya) en Budapest, Hungría.

Según consta en diversos documentos antiguos y contemporáneos, el longevo (¡longevísimo!) -por favor, presten atención- György Lukács o Georg Lukács se crió en el seno de una familia de banqueros judíos y se desempeñó como filósofo (marxista y hegeliano), historiador, funcionario público y crítico literario. Cuando el 11 de febrero de 1971 la entonces Unión Soviética lanzó un plan quinquenal orientado a la producción de bienes de consumo, este incondicional del leninismo se sintió traicionado por el régimen brezhneviano y decidió escapar a los Estados Unidos en calidad de refugiado político.
El Gobierno de Richard Nixon lo recibió con los brazos abiertos pero, eso sí, por cuestiones de seguridad, la siempre precavida e ingeniosa CIA exigió que el desertor simulara su muerte, anglificara su nombre y se sometiera a cirugías estéticas destinadas a borrarle los rasgos eslavos y a rejuvenecerlo notablemente. Lukács -convertido en Lucas- aceptó con la sola condición de que le permitieran usar una barba (bien recortada, para no levantar sospechas) en homenaje encubierto a su adorado y admirado Karl Marx.
Mañana miércoles 4 de junio, las efemérides del mundo entero conmemorarán el fraguado fallecimiento del filósofo/político/crítico/historiador convertido en prolífico y exitoso cineasta (ante la duda, consultar aquí). La mentira se mantuvo en pie hasta hoy, durante casi-casi 37 años. Ya era hora de contar la más pura (¿e incómoda?) verdad sobre el camaleónico György/Georg/George.







Jajajaja, muy buena observacion e investigacion periodistica.

Te falto aclarar, que no solo rejuvenecerlo, sino tostarlo e implantes de pelo…
Luckas, la leyenda continuda
Entonces me cierra mas de donde se inspiro para sacar el personaje de Darth Vader & “Cia”
Salute!
SPECTATRICE…
No sé que te tomaste… pero yo quiero.
^_^
Un abrazo!
Sí, sí, Nico. La cámara solar y el implante de cabello formaron parte del operativo estético/plástico que cambió por completo la apariencia de -llamémoslo con el nombre actual- George Lucas.
¡2clicks!, sólo tomé la llamada “pastillita de la verdad”. Te convido cuando quieras.
Un saludo a ambos.
JUAJAJAJAJAJAAA! Al principio pensé que este György Lukács era un personaje inventado, producto de un ejercicio parecido al que hiciste con la película “Crímen en el country”. Pero el alter ego de Lucas existió de verdad! Y de verdad mañana se cumplen 37 años de su muerte!
Excelente post, Spectatrice!
Slds.
Aplausos!!! Me encanta cuando tu creatividad vuela y la ironía nos sacude el polvo que se nos va acumulando
Un abrazote!
Efectivamente, Martincho. El tocayo de George Lucas existió, y su muerte es recordada por varias efemérides. Me alegra que el post te haya divertido.
¡Muchas gracias por tan generosas palabras, Ceci!
Un abrazote für dich.
Danke sehr
Està brillante , creativa y divertida, la Spectatrice. Igual que 2clicks, quiero saber que està consumiendo. Y que convide.
Saludos
(el jueves voy a ver Leonera, despues te cuento)
Incluso quedaron en preproducción, por una cuestión ideológica, películas como: “La guerra de las balalaikas”, “Siberia Popov y el Kremlin de la perdición” y su antecesora “Siberia Popov y los catadores del vodka perdido”.
Las copias existentes se las llevó el fuego reciente. Por suerte.
Gracias, Adivinador. Convido, convido, convido cuando quieran.
Espero tu opinión sobre Leonera.
¡Adenienko! Es cierto que al post le faltó información sobre los films proscriptos e incinerados. Los lectores sabrán valorar el aporte -muy enriquecedor- que tan amablemente dejó en su comentario.
Un saludo a ambos.
Muy pero que muy interesante vision.
JAJAJJJAJJA… esto fue antes de que un objeto no identificado aterrizara en tu almohada o todo esto te pasa al mismo tiempo ?
Espectacular el post !!!!!!
¡Jajajajaja! No, Marian. La astilla en la almohada fue, evidentemente, el agente externo responsable de provocar un accidente. Este post es simplemente el síntoma de un tilde cerebral congénito.
Más sobre Gyorgy Lucáks en este artículo que Página/12 publicó ayer domingo 29.
Es chistoso. Encontré estas fotos buscando algunas de Lukács para hacer una imagen Lucas vs Lukács para una amiga fanática del segundo.
Es extraño que el primero pareciese mucho más trascendente.
Son las cosas de la vida.