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Boy A Junio 30, 2008

Posted by La spectatrice in Cine.
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Anticipo
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Boy AEn principio, Boy A se estrenará a fines de julio en los Estados Unidos y quién sabe cuándo -si efectivamente se estrena- en Argentina. Para ese entonces no agendado y por ahora imaginario, los lectores de Espectadores podrán repasar esta reseña y corroborar que el film dirigido por John Crowley y protagonizado por Andrew Garfield (el enamorado de Kim en Sugar Ruh y el universitario rebelde en Leones por corderos) tiene el tino de abordar un tema tan delicado como la reinserción social de un joven criminal con respeto, sensibilidad, sobriedad y sin golpes bajos. Aunque por momentos parece inspirada en el asesinato del pequeño James Bulger, ésta es la adaptación cinematográfica de una novela homónima -la primera- escrita por Jonathan Trigell.

Imposible no relacionar esta producción británica con la excelente El hijo de los hermanos Dardenne, la menos buena pero aún así recomendable El hombre del bosque de Nicole Kassell y -atención espíritus más memoriosos y/o cinéfilos- el clásico Dos contra la ciudad de José Giovanni y con Alain Delon. Por lo pronto, estos tres títulos y el aquí comentado pretenden mostrar la complejidad de una problemática en general tratada a partir de prejuicios, estereotipos, interpretaciones maniqueas y una doble moral.

Boy A comparte además con El hijo la particularidad de girar en torno a un muchacho que mató a otro, es decir a un par, cuando era (más) chico. De hecho, ambos largometrajes coinciden en desbaratar el mito de la niñez pura, dulce, inocente y al mismo tiempo en mostrar a una sociedad aferrada a la figura de chivo expiatorio e incapaz de analizar (y de reparar) las verdaderas causas de la violencia/delincuencia infantil.

El guión de Mark O’Rowe prescinde de eventuales marcas literarias para construir un relato eminentemente visual, poco hablado, con flashbacks que se insertan de manera bien dosificada en el presente de la narración (el presente de una vida nueva y “normal”). El acoso del pasado aparece entonces como parte del sufrimiento -y del castigo- que padece el ex convicto Eric Wilson, ahora por razones obvias de seguridad rebautizado Jack Burridge.

En este punto, cabe destacar las actuaciones de Alfie Owen a cargo del protagonista niño y del mencionado Garfield a cargo del protagonista joven. También sobresalen Taylor Doherty como el cómplice del asesinato y el veterano Peter Mullan como el asistente social.

A diferencia de El hijo y de El hombre del bosque, Boy A ofrece poco margen para la esperanza o el consuelo. Aunque de un modo menos contundente que Giovanni con Dos contra la ciudad, Crowley y O’Rowe también nos dejan con la sensación de haber transitado un callejón sin salida donde la noción de justicia es apenas una entelequia burocrática, inoperante y a veces tan nefasta como los crímenes perpetrados por los siempre irredimibles ”autores materiales”.

Googléame Junio 29, 2008

Posted by La spectatrice in Literatura.
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Google-moi de Barbara CassinGoogléame. La segunda misión de los Estados Unidos (Google-moi: La deuxième mission de l’Amérique en versión original) es el título completo del libro que la filósofa y filóloga francesa Barbara Cassin publicó a principios de este año. Los espíritus sensibles a supuestas teorías conspirativas deberán tenerlo en cuenta antes de leer esta obra: los riesgos de escandalizarse son grandes porque la estudiosa parisina dispara con munición gruesa contra, valga la redundancia, “la filosofía” pergeñada alrededor del buscador célebre e intocable. La artillería pesada responde menos a una intencionalidad premeditada (aunque la intencionalidad premeditada existe) que a un análisis exhaustivo difícil de cuestionar, mucho más de rebatir.

Sin dudas, este trabajo apunta a fundamentar y a subrayar la necesidad de que la Unión Europea se ponga las pilas -por decirlo de una manera coloquial- en la carrera por la administración de la información difundida en Internet. En este sentido, señala la pertinencia de dos emprendimientos muy importantes: Quaero, proyecto que pretende “instalar un motor de búsqueda europeo de alto rendimiento y veloz para competir con el estadounidense Google” y Galileo, “nombre en código empleado para designar el futuro sistema europeo de radionavegación y posicionamiento por satélites (que sería) competidor del actual GPS” (o Sistema de Posicionamiento Global, también norteamericano).

El otro gran objetivo de este libro consiste en desarticular el discurso de los creadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, el discurso institucional de la compañía (entre otras, frases como las famosas “Our mission is to organize all the information in the world” y “Don’t be evil”) y ciertas conductas corporativas (por ejemplo las diferentes políticas implementadas en los Estados Unidos y en China) para revelar la verdadera esencia de un pulpo en principio transparente, democrático, pluralista, erigido en modelo de corrección.

Atención, pasajeros acostumbrados a leer en colectivos, subtes, trenes, taxis. El texto de Cassin exige total concentración, e incluso en ocasiones repasar/ consultar conceptos, definiciones, autores que pertenecen de manera casi exclusiva al ámbito académico, en especial al campo de la filología, la filosofía, hasta de la semántica web. Los pies de página abundan no sólo en forma de referencias bibliográficas sino con links a información institucional y a otras investigaciones disponibles en la Red, y con transcripciones de entrevistas realizadas a Page, Brin y demás gurúes de Internet.

Por otra parte, existen párrafos enteros destinados a explicar fórmulas y principios relacionados con el mecanismo de “page rank”, con el sistema publicitario de “ads” y con la multiplicidad de aplicaciones asociados a Google y a Gmail. En este punto, cabe destacar las consideraciones dedicadas especialmente al funcionamiento del traductor.

Googléame es un libro muy recomendable para los interesados en el mundo online en general y en la supremacía googleana en particular. También es un ejercicio teórico enriquecedor para algún estudiante o investigador en busca de algún modelo de argumentación precisa, rigurosa, fundamentada. Por último, podemos interpretarlo como documento revelador quienes estamos convencidos de que la pretendida universalidad de nuestro mundo globalizado y conectado es sólo una falacia muy conveniente que disimula la presencia de un poder dominante, hegemónico y ultra conservador.  

¿De quién es esa boquita? Junio 28, 2008

Posted by La spectatrice in Cine.
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(Casi) una misma boca para Damon y Swank

Me disculpo por este dilema mediático intrascendente pero realmente me urge saber… ¿Acaso alguien más está convencido de que las bocas/sonrisas de Matt Damon y Hilary Swank son casi calcos? :oops:

Constataciones vacacionales Junio 27, 2008

Posted by La spectatrice in Cine.
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Durante esta semana de vacaciones que anuncié el viernes pasado y que lamentablemente termina hoy, aproveché parte del tiempo libre para Algo de lo visto durante estas mini-vacacionesdormir hasta tarde, para pasear a la luz del sol, para ver televisión, para mirar DVDs, para ignorar las noticias. Entre lo mucho o poco que le dediqué a la pantalla chica (series y películas), transcribo a continuación las constataciones / conclusiones principales.

* Probablemente le dedique una reseña aparte pero, como anticipo, me permito recomendar la película tailandesa Beautiful boxer. Hasta cierto punto me hizo acordar al excelente film belga Mi vida en rosa aunque, en honor a la verdad, prefiero el trabajo de Alain Berliner al de Ekachai Uekrongtham (confesión estrictamente personal que no invalida la sugerencia).

* De lejos, In treatment es la mejor mini-serie que la televisión premium ofrece actualmente. Además de repasar las muchas virtudes de esta otra propuesta psi de HBO, me doy cuenta de que Álex -el paciente de los martes- es la nueva aventura de la vieja Christine y que Amy -la paciente de los jueves- es la Jennifer Crawford que Anthony Hopkins (en realidad, Ted Crawford) mata a sangre fría en Crimen perfecto.

* No termino de lamentar aquel mal prestagio. De hecho, la versión cinematográfica que Sofía Coppola hizo de María Antonieta resite una, dos, tres miradas. Justamente en esta tercera ocasión distingo en la princesa Lamballe (amiga íntima de la reina adolescente) a Mary Nighy, una de las actrices protagónicas de la perversona El despertar del amor o The fine art of love: mine ha-ha. Dicho sea de paso, mientras redacto este post, descubro que la joven es hija del adorable Bill Nighy.

* En Ghost, la sombra del amor (por Dios, vaya título eligieron los distribuidores locales) Patrick Swayze -es decir, el difunto Sam Wheat- no tarda en reconocerse capaz de atravesar superficies sólidas. Apenas todos nos damos cuenta, transcurren varias escenas donde efectivamente el personaje franquea puertas, paredes, incluso subtes sin ningún problema. Con el tiempo, los responsables de los efectos especiales deben haberse cansado o los productores deben haberse quedado sin presupuesto porque el fantasma amigable empieza a encontrar puertas y ventanas siempre abiertas, que le facilitan el paso aún en las situaciones más inverosímiles.

* Empiezo a creer que Lo que ellas quieren es uno de los desatinos más grandes cometidos por Mel Columcille Gerard Gibson. Entre las muchas fallas de esta película, falta química entre el actor (actor, no director) y Helen Hunt. Ay, si pudieran reeditar la Susan Sarandon - Bette Davistensión que el mismo Mel y Sigourney Weaver transmitieron en la inolvidable El año que vivimos en peligro.

* Insisto: Susan Sarandon se parece cada día más a Bette Davis (por favor, imaginar el cierre de estas constataciones / conclusiones acompañado por la célebre canción ochentosa de Kim Carnes).

The Ellen DeGeneres show Junio 26, 2008

Posted by La spectatrice in TV.
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The Ellen DeGeneres showCon The Ellen DeGeneres show pasa un poco como con Movete/Venite con Georgina: uno lamenta que comediantes devenidas en conductoras hayan abandonado -por voluntad propia o forzadas por las circunstancias- su métier original. En el caso de la actriz norteamericana, las brevísimas reflexiones que ahora comparte con los televidentes son apenas una muestra ínfima de la chispa encendida, por ejemplo, en el unipersonal Here and now. Ante la comparación, no cabe duda de que el magazine catódico le queda chico/corto.

La propuesta, que Warner Channel incluyó en su programación latinoamericana hace poco, cumple con las reglas de rigor. Léase: charlas con famosos, juegos con participación del público presente o vía telefónica, mini-mini-mini recitales, chivos más o menos solapados, breves intervenciones irónicas de la anfitriona.

El horario apto para todo público -en Argentina el programa se trasmite de lunes a viernes a las 17 horas- satisface las expectativas de espectadores acostumbrados a propuestas eclécticas donde nada dura más de tres o cuatro minutos. De paso, impide la realización de ocurrencias demasiado picantes o políticamente incorrectas (como si esto fuera necesario, tratándose de Ellen).

Quizás porque abarca mucho y aprieta poco, y seguro porque la cantidad de cortes publicitarios es abusiva, el show resulta largo (la hora de duración parece no terminar nunca), y en ocasiones mal aprovechado (algunos invitados son ”celebridades de primer nivel”, y sin embargo el tête-à-tête es apenas un ping-pong de preguntas y respuestas muy poco disfrutables). Por si hicieran falta más tics dignos de la cultura zapping, a cada rato se nos anticipa qué vendrá después en la emisión de hoy… y en la de mañana.

Por momentos, uno juraría que la misma DeGeneres se siente sapo de otro pozo en su propio magazine. De hecho, algunas miradas y algunos suspiros parecen expresar cierta nostalgia por aquellos viejos tiempos sin relación alguna con el tan limitado arte de la conducción.