jump to navigation

Promesas del Este 18/04/2008

Posted by María Bertoni in Cine.
trackback

Promesas del EsteDespués de mirar Promesas del Este, “no sos vos; soy yo” es la primera frase que se me ocurre decirle a David Cronemberg en un diálogo imaginario. Aunque en principio sacado de contexto (al menos del contexto amoroso), el comentario es válido por partida doble: primero porque anuncia una ruptura que sospecho definitiva; segundo porque pretende liberar al otro -en este caso al director canadiense- de toda acusación.

La decisión de ponerle fin a este vínculo cinematográfico no es consecuencia de un arrebato, mucho menos de un enojo. En todo caso, es la conclusión lógica de una trayectoria poco feliz, con hitos tan determinantes como la absurda Crash, la forzada Una historia violenta y esta sobrevalorada (incluso nominada) última producción.

En honor a la verdad, me cuesta encontrar el espíritu atrevido y transgresor que algunos cinéfilos le atribuyen a Cronemberg. En una época donde el cine y la televisión explotan el sexo y la violencia hasta el hartazgo, de una manera cada vez más brutal, la escena en el baño turco de Promesas… puede resultar impecable desde el punto de vista técnico, si se quiere coreográfico, pero apenas efectista -incluso redundante- en términos narrativos. 

Por otra parte, el recurso del héroe camuflado/infiltrado tampoco refleja demasiada osadía. Y éste no es el único convencionalismo presente en el guión de Steven Knight: también existen el trasfondo romántico-platónico, la salvación de la heroína co-protagónica, el sacrificio del héroe.

La observación es igualmente válida para la escena final al borde del río, que repite el viejo truco de impedir en cuestión de segundos la ejecución de un delito, labia mediante. O para algunos parlamentos que parecen extraídos de una comedia sobre mafiosos: pienso en el “sketch” del matón que exige una demostración de respeto por el cadáver de un hombre que el mismo degolló.

Quizás por estas falencias del guión, las actuaciones también dejan bastante que desear. Viggo Mortensen compone a Nikolai como si fuera una segunda versión (a la rusa) de “su” Tom Stall de Una Historia violenta, en un contexto y con una duplicidad diferentes. Tal vez porque está harto de encarnar a psicópatas, Vincent Cassel elige parodiarlos con “su” Kirill. En cuanto a Naomi Watts, pierde su fuerza natural con un personaje unidimensional.

A David Cronemberg parece no importarle nada de esto, probablemente porque su cine apunta no tanto a contar historias bien armadas, sino a explorar y a explotar su tema favorito: el ejercicio sádico y extremo de la violencia. Justamente en esta (tardía) constatación se basa la necesidad de imaginar un diálogo con el director, de anunciarle la decisión de rompimiento y de compensarla con la frase -siempre oportuna- ”no sos vos; soy yo”.

Comentarios»

1. JM - 18/04/2008

Efectivamente, SOS VOS.
Viggo es groso.
“Una historia violenta” es muy buena.
Saludos.

2. La spectatrice - 18/04/2008

Seguro que Viggo es groso, JM. La reedición Nikolai-Tom es una consecuencia de lo que digo en el último párrafo: el dadá de Cronemberg es retratar -una y otra vez- un tipo de violencia, y no tanto contar historias con tramas realmente bien armadas. A cargo del rol protagónico, es lógico que Mortensen no tenga más alternativa que subirse a esta “ola de la reiteración”.

3. Adenoz - 18/04/2008

A “la final” sos una contrera, piba!!
El gran Bambino Veira (ahora crítico de cine en el programa de Korol, por América, los domingos) ya se lo dijo personalmente al Mortensen: “Guido (sic), tu trabajo fue una beshesaaaa, merecías el Oscar”
No podés ir contra todos!!!

P.D.: Viggo es de madera, pero es simpático y medio argentino. Y para un argentino, no hay nada mejor que…

4. JM - 18/04/2008

Ah, puede ser, pero no. Creo que, más allá de otras cosas que reitere Cronenberg, los dos personajes están construidos desde dos puntos muy distintos (pese a que lleguen a, o transiten, puntos similares). Me parece que uno quiere contener la violencia, el otro liberarla. Pero debería rever todo… y me estás dando buenas excusas para hacerlo.

5. La spectatrice - 18/04/2008

¡Jajajajaja! ¿En serio el Bambino dijo eso, Ade?
Fiel a mi espíritu contrera, te diré que no creo que Viggo sea de madera. Por supuesto, no está a la altura de Daniel Day-Lewis (ya que mencionamos los Oscar) pero tampoco creo que integre el club maderoide presidido por Harrison Ford y Tom Hanks.

Lo que decís sobre la construcción de ambos personajes “desde puntos de vista distintos” coincide con lo que escribí sobre “el contexto y la duplicidad diferentes”, JM. Realmente creo que la esencia entre ambos personajes es la misma: tanto Nikolai como Tom conocen el aspecto más sórdido de la violencia; les gustaría prescindir de ella, pero vuelven a ella inexorablemente. Te diría que hasta quedan atrapados sin posibilidad de liberación.

PD. Si mal no recuerdo, algo similar les ocurre a los personajes de Crash.

6. Adenoz - 18/04/2008

Siii, creo que fue durante la fiesta de los cien años de San Lorenzo.

7. Ana.- - 18/04/2008

Soy la única a la que le pareció que “el ruso” de Viggo era medio aporteñado? :P

Spectatrice, el club maderoide (“peleando a la contra”) está presidido por Orlando “madera balsa” Bloom.

8. La spectatrice - 18/04/2008

Es cierto, Ana.-. A lo mejor Viggo también se inspiró en los matones que Borges pintó en El hombre de la esquina rosada. :P
En cuanto al club maderoide, creo que merece todo un post. Sin dudas, el bueno de Orlando tendrá un lugar de privilegio especialmente gracias a Todo sucede en Elizabethtown. ;-)

9. Andrés - 18/04/2008

Espero que todo esto no sea una revancha por lo de Kim Ki-duk, eh… ;)

Porque Promesas del Este me gustó mucho, casi tanto como Una historia violenta. Y la actuación de Viggo es muy buena, casi tanto como la de su anterior película junto a Cronenberg.

Me parece que aquí la violencia es casi accesoria (algo excesiva, es cierto, como en casi toda la obra del canadiense), y lo principal es la historia, narrada de manera sencilla pero que pone en juego, sin sobreexplicaciones, los lazos familiares, la sexualidad, la soledad, la identidad. No veo las falencias del guión que mencionás.

Saludos

10. La spectatrice - 18/04/2008

Jamás, Andrés. ;-)
Tal vez sea lógico que no me guste Cronemberg si me gusta Kim Ki-duk. Y tal vez sea lógico que no te guste Kim Ki-duk si te gusta Cronemberg. Algo es seguro: somos dos personas coherentes. :D

11. Galois - 19/04/2008

A mí me gusta muchísimo Cronemberg. Y también Kim Ki-duk. Aunque este último un poco menos.
La única peli que no me gustó muchísimo de David fue Stereo, pero la vimos tres personas, él, la vieja y yo.
Comparar a Viggo Mortensen con Daniel Day-Lewis es un despropósito sádico: como comenté por ahí (LLP), un infierno sin salida para mí, sería obligarme a ver todas las pelis en las que actuó el esforzado Daniel y que yo, postrado en una cama, sólo pudiera usar el cotrol remoto para cambiiar con un dedo de mi pie izquierdo.
Saludos.

12. Andrés - 20/04/2008

A mí tampoco me gustó mucho Promesas del Este, Spectatrice. Creo que ya lo comenté en otro post: la mafia rusa y sus códigos me parecen un tema fascinante y no debidamente explotado por el cine, pero esta peli me pareció intrascendente y mal actuada en general. Viggo Mortensen es muy poco creíble como mafioso ruso. “A History of Violence” era mucho mejor película.


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 358 seguidores