Próximos Estrenos January 31, 2008
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Los cinéfilos atentos a las películas que el circuito comercial local renueva cada jueves encontrarán en Próximos Estrenos un espacio acogedor donde prepararse para lo que vendrá. Montado en mayo pasado por Chandler -el mismo creador del muy visitado Cines Argentinos- este blog también publica información sobre lanzamientos en DVD y sobre films que se encuentran en etapa de pre y postproducción, o cuya campaña publicitaria ya empezó. Los artículos de interés general -siempre cinematográfico- tampoco faltan.
Hoy Próximos Estrenos se integra al blogroll de Recomendaciones de Espectadores. Ojalá los adictos a la cartelera sepan sacarle el jugo. ![]()
Little Britain January 30, 2008
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Hace algunos meses, el canal I.Sat incorporó en su grilla Little Britain, programa humorístico inglés primero concebido para radio y luego adaptado para televisión. La llegada a nuestra pantalla chica local se dio con bastante retraso; de hecho, en su país de origen la creación de Matt Lucas, David Walliams y Andy Riley nació siete años atrás.
Cuidado. La propuesta de la BBC corre el riesgo de decepcionar -hasta desagradar- a quienes consideran que el sentido del humor british siempre es sutil, elegante, apto para todo público. Conviene entonces advertir lo antes posible que los sketchs protagonizados por los mismos guionistas radiales/televisivos distan de parecerse a las escenas de Cuatro bodas y un funeral o Un lugar llamado Notting Hill.
Al contrario, Little Britain prescinde alegremente de la corrección política que distingue a las comedias y series inglesas for export. Por eso, sus gags parten de ideas provocadoras, urticantes, incluso para algunos ofensivas. Pienso por ejemplo en el gordo calvo que se hace pasar por paralítico para sacarle ventaja a medio mundo, o en el asesor homosexual -y lascivo- que acosa al Primer Ministro de “Great Britain”, valga la ironía.
Probablemente, Lucas, Walliams y Riley se inspiraron en los guiños más osados de Benny Hill y de Rowan Atkinson para elaborar su propio material. De hecho, el primero ya se había atrevido a jugar con personajes supuestamente postrados en sillas de ruedas, y al segundo siempre le gustó bromear con el tema de las secreciones (moco y cerumen, en especial).
Little Britain exacerba a la enésima potencia cuestiones escatológicas, sexuales, patológicas, mórbidas, en definitiva, todo lo que molesta a los defensores de la moral y las buenas costumbres. Dicho esto, el programa importado por I.sat sigue teniendo ese toque british que muchos asociamos a una sensación de verdadera libertad de expresión inexistente en otras propuestas supuestamente transgresoras.
Me refiero a la posibilidad de evitar las concesiones, a la determinación de patear el tablero caiga quien caiga (así sea la figura del Primer Ministro), a la decisión de burlarse de todo sin miramientos de ningún tipo. Sin dudas, gusten o no, éstos son tres lujos que pocos pueden ostentar y otros tanto, disfrutar.
Buenas noticias January 29, 2008
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Ya que las buenas noticias escasean, vale la pena hacerse eco de los cables difundidos por Clarín y Prensa Latina, entre otros periódicos españoles y latinoamericanos. Al parecer, Mario Benedetti y José Saramago abandonaron los hospitales donde se encontraban internados por problemas de salud.

Decididamente, éste es todo un motivo de alegría -y de alivio- para los admiradores de ambos escritores. A celebrar entonces. ![]()
La (otra) voz January 29, 2008
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Es cierto: el hombre trabajó en unos cuantos bodrios indefendibles. También es cierto: a veces se repite, o lo encasillan (no es lo mismo pero en definitiva es igual). Sin embargo, Robin Williams posee un talento indiscutible que lo salva de ingresar a la lista de actores indigestos o de droopies mediáticos: su voz. De hecho, cualquiera sea el papel que le toque, aún en el drama más insoportablemente lacrimógeno, el actor norteamericano tiene oportunidad de lucir su -permítanme el tecnicismo- “versatilidad vocal”.
La presentación en sociedad de este talento tuvo lugar hace unos treinta años, en Mork y Mindy, serie que la TV local repone cada tanto. En realidad, éste no fue el primer trabajo de Williams pero sí el puntapié inicial de una carrera estrechamente vinculada con el arte de la parodia. De hecho, el personaje de extraterrestre le vino como anillo al dedo para mostrar sus habilidades de imitador tanto de terrícolas anónimos (pero típicos) como de terrícolas famosos, que los televidentes sabían reconocer enseguida.
Desde entonces, Hollywood siempre le pidió más. Incluso en una película seria, dramática, antibélica como Buenos días, Vietnam, el guionista Mitch Markowitz se las ingenió para generar un espacio donde el actor pudiera jugar con la voz (qué mejor excusa, en este sentido, que su Adrian Cronauer condujera un programa de radio).
El toque mediático reapareció en Papá por siempre. En el film dirigido por Chris Columbus, Robin interpretó a un actor que doblaba dibujos animados (cualquier parecido con la realidad no es obra de una simple coincidencia) y que se trasvestía como una vieja escocesa, Mrs. Doubtfire, para intentar recuperar a su familia. La escena que lo muestra prestándoles su voz a un canario y a un gato es apenas un pantallazo de lo que Williams es capaz y, de lo que hará años después en Happy feet (ver más adelante).
Sin dudas, uno de los momentos más graciosos y memorables de La jaula de las locas (hablamos de la remake yankee, claro está) es obra de este mismo talento. Me refiero a la escena donde el Armand Goldman de Williams pretende enseñarle a su pareja Albert -el excelente Nathan Lane- a moverse de manera viril, a lo John Wayne. Sin levantarse de la mesa del restaurant donde comparten un almuerzo, Armand tuerce la boca e inmediatamente empieza a hablar (y a mover los brazos) como el célebre referente del western y, dicho sea de paso, del macartismo.
Repasar los trabajos de doblaje que Robin efectivamente hizo para películas infantiles duplicaría la cantidad de párrafos hasta ahora publicados. Para limitar la verborragia, y porque en definitiva se me ocurrió redactar este post después de ver la mencionada Happy feet, prefiero detenerme en esta animación producida en 2006.
Aquí Williams vuelve a prestarles su voz a dos personajes que no sólo coinciden en varias escenas, sino que dialogan en reiteradas ocasiones. En Papá por siempre fueron un canario y un gato; en Happy feet se trata de dos pingüinos: Ramón y Lovelace. En ambos casos, cuesta creer la facilidad con la que el actor cambia de timbre, de acento, de modulación, y hasta puede cantar en el registro que le corresponde a cada criatura: en el film de Cholumbus, parodia un aria de El barbero de Sevilla; en el de George Miller, Warren Coleman y Judy Morris, el tema A mi manera, que incluso interpreta en castellano.
El film sobre un pingüino emperador discriminado por sus pares es otra fábula animal made in Hollywood, destinada a los más chicos y que el público adulto también puede disfrutar (¿qué diría el precursor La Fontaine?). De lejos, uno de sus ganchos más irresistibles es el trabajo de Robin, a partir de ahora también nombrado en este blog como “La voz”, sin ánimo de ofender a los fanáticos del igualmente único e incomparable Frank Sinatra.
Mi novia Emma January 28, 2008
Posted by La spectatrice in Cine.2 comments
Al revés de lo que le sucede a Otros días vendrán, a Mi novia Emma le cuesta un poco arrancar pero luego sabe recorrer su ruta con cierta comodidad. Gran parte del logro es mérito de Alain Chabat y Charlotte Gainsbourg, dos actores cuyo talento personal y cuya química compartida conforman el gran pilar de una comedia romántica por momentos previsible pero aún así disfrutable.
Inspirado en una idea del mencionado Chabat, el guión escrito por Philippe Mechelen, Laurent Tirard, Grégoire Vigneron y Laurent Zeitoun también tiene sus puntos a favor. Entre ellos, la idea de que la vida de un soltero empedernido dependa de las decisiones que toma el G7 o Grupo de las Siete, compuesto por la madre y las seis hermanas del susodicho, o el raconto que el narrador hace del primer amor del cuarentón Luis Costa, ambientado en plena época ABBA o The Cure (el mismo narrador duda).
Fiel a su título original* -Prête-moi ta main o Préstame tu mano-, este film recurre al viejo truco de simular una relación de pareja inexistente para, justamente, ayudar a alguien. Entonces, así como Gérard Depardieu/Georges necesitó de Andie MacDowell/Bronté para conseguir su “green card” y poder radicarse en los Estados Unidos, Alain Chabat/Luis necesita de Charlotte Gainsbourg/Emma para hacer que su familia desista de querer casarlo.
Aunque la fórmula es conocida, existen tres elementos que le aportan algo de originalidad. El primero: la antipatía inicial que se tiene la pareja protagónica es mayor que en otros casos. El segundo: la mujer encargada de “dar una mano” también busca -de manera menos explícita- una ayuda concreta en el contrato acordado. El tercero: la evolución de la historia hace que la falsa novia deba cumplir con un doble trabajo: en un principio caerles bien a sus futuras cuñadas y suegra; después caerles muy mal.
Los primeros quince minutos de Mi novia Emma pueden resultar largos, quizás excesivos o forzados. Tengan paciencia durante ese cuarto de hora; quizás la tolerancia les permita descubrir una propuesta con sus defectos pero también con aciertos que seguramente sabrán valorar.
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* Pregunta: ¿quienes tradujeron este título dirigido por Eric Lartigau habrán querido evocar el film escrito y dirigido por John Hamburg, Mi novia Polly?