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Café Lumière 20/12/2007

Posted by María Bertoni in Cine.
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Café LumièreQuienes lean las críticas de Café Lumière corren el riesgo de sentirse algo intimidados por la sugerencia más o menos velada de que, para valorar la película de Hou Hsiao-hsien, conviene conocer algunos datos del director y ciertas condiciones de producción de su obra. A saber: que este realizador de origen chino filmó con actores y técnicos japoneses (decisión de peso en términos históricos y sociales), y que el film le rinde homenaje a Yasujiro Ozu, referencia infaltable en cualquier curso sobre cine nipón.

Probablemente este largometraje cuyos distribuidores presentan como “pequeña joya” brille más ante la mirada de quienes desde hace tiempo siguen la trayectoria de Jikô o ante los admiradores de Tôkyô monogatari. Sin embargo, no hace falta ser un entendido en séptimo arte oriental para apreciar una propuesta capaz de mantener nuestra atención cautiva, aún cuando carece de una estructura narrativa tradicional.

De hecho, antes que contar una o varias historias, Café Lumière nos deleita con distintas postales de la capital japonesa. Tal vez en honor al célebre apellido que aparece en el título, la necesidad de documentar, de dejar un testimonio de época, se impone por encima de la posibilidad de desarrollar conflictos apenas deslizados y -podríamos agregar- deliberadamente ignorados.

De ahí que el intento de “capturar” el funcionamiento de la red ferroviaria tokiense ocupe un lugar tan importante como el embarazo y el trabajo de investigación periodística de la protagonista. De ahí que el encuentro y el diálogo escueto entre los personajes se encuentren más cerca de la simple anécdota cotidiana que de la ficción elaborada. 

Pero que conste: Hsiao-hsien tampoco pretende mostranos un documental. De hecho en su película también hay espacio para los sueños, los viajes, el pasado e incluso para una leyenda occidental. Precisamente de esta alternancia entre realidad urbana e introspección espiritual emergen la poesía, la armonía visual que conquistan a todo espectador sensible, con o sin conocimientos teóricos.

Comentarios»

1. J.M.Bouthemy - 20/12/2007

Sí, completamente de acuerdo con que es “una propuesta capaz de mantener nuestra atención cautiva, aún cuando carece de una estructura narrativa tradicional”. La vi en el medio de un tour cinematográfico en el Festival de MDQ, cuando mi cansancio estaba ganándole a mi ánimo y no lograba mantenerme despierto en las películas. Pero Café Lumiere logró de manera increíble batir toda somnolencia. Es verdaderamente una experiencia particular dentro de las posibilidades del cine. Saludos.
(Pequeño autobombo sobre lo que dije: http://frenecine.com.ar/2007/12/caf-lumiere-de-hou-hsia-hsien.html)

2. Juan - 21/12/2007

Pues es verdad que de primeras puede intimidar. Has dado en el clavo. Tomo buena nota.

3. rinconete - 21/12/2007

Hola spectatrice
Es cierto que no hace falta ningún conocimiento previo para gozar de Café Lumiere, salvo tal vez la dirección del cine.

Felices fiestas,
r.

PS: Kôhî Jikô es el nombre de la película, el nombre del director es Hou Hsiao-hsien.

4. La spectatrice - 21/12/2007

Uy, qué metida de pata, Rinconete. El error ya fue corregido. Gracias por señalarlo, y felicidades para vos también. :D

5. Marco Mejía - 02/07/2008

Posee un lenguaje cinematográfico raramente vistos en el cine comercial y en el cine de arte o propuesta, ya que posee muchas secuencias largas y toda la película esta hecha a base de encuadres y tomas panorámicas, es raro, cuando uno esta acostumbrado a ver los detalles, los encuadres cerrados. Un ejemplo muy particular, es cuando se sientan a comer, le dan la espalda al receptor, es decir, no vemos que coman; cuando Yoko esta cenando y platicando con su mamá en plena madrugada.

Eso no demerita para nada la película, es algo nunca antes visto por mi, pero estoy de acuerdo que la cinta nos proporciona hermososa postales de Japón.

Marco Mejía
Cancún, México.

6. Rose - 30/06/2010

Al inicio de la película, se percibe en ésta un ritmo muuuuy lento. Confieso que estuve a punto de no continuar viéndola. Sin embargo, confiando en la buena reputación de los cineastas japoneses, la vi hasta el final y fue hasta entonces que capté su esencia. Primero: muestra el contraste entre la educación tradicional de los padres de la protagonista y la de ella; la chica, en su afán de vivir su vida a su manera, “sacrifica” su “felicidad” a través de una pareja cuya familia es a su vez igual a la de ella. Segundo: el detalle de los trenes al final del filme, teniendo como fondo la ciudad de Tokyo, está indicando (desde mi perspectiva) el cruce de las diversas vidas de sus habitantes, tanto jóvenes como viejos, pero al fin y al cabo el escenario es el mismo, su mundo es el mismo, ese no cambiará nunca, es eterno como la cultura oriental. En fin, la película posee mucha “tela de donde cortar”, es un filme fino y a muy realista a la vez.

Saludos.


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