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Leones por corderos November 30, 2007

Posted by La spectatrice in Cine.
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Leones por corderosDefinitivamente Leones por corderos es una película hecha para el espectador medio norteamericano, y por lo tanto para quienes en distintas partes del mundo comparten* la mirada de ese público. Dicho de otro modo, el film producido, dirigido y protagonizado por Robert Redford pretende concientizar acerca de la responsabilidad que los actores principales de la sociedad estadounidense -los políticos, los medios de comunicación, los académicos- tuvieron/tienen con relación a la invasión a Irak

Desde esa perspectiva, los diálogos que mantienen, por un lado, la periodista independiente Janine Roth y el senador ultra republicano Jasper Irving y, por el otro, el comprometido profesor Stephen Malley y el escéptico estudiante Todd Hayes resultarán incisivos, reveladores, impactantes. En el mismo sentido, las escenas protagonizadas por los soldados Rodríguez y Finch causarán conmoción, tal vez cierta acongojada reflexión.

En cambio, quienes para bien o para mal pertenecemos a una audiencia diferente, con otra visión respecto de la política exterior norteamericana y con preferencias cinematográficas al margen de Hollywood, encontraremos que este largometraje aborda de una manera sumamente acotada -por no decir distorsionada- la problemática planteada y, por si esto fuera poco, pone en marcha una narrativa explotada hasta el hartazgo. 

De hecho, ¿hasta cuándo los guionistas hollywoodenses seguirán recurriendo a la misma pauta espacio-temporal para los thrillers bélicos, políticos y del recontraespionaje? ¿Cuántas veces tendremos que asistir a una simultaneidad determinada por los epígrafes que señalan lugar y hora (Washington DC. 10 AM / Pueblito perdido. Afganistán. 4 PM / Alguna otra ciudad del Primer Mundo. 8 PM)? ¿Cuántas veces tendremos que imaginar que esos escenarios de cartón recrean las características geográficas de Medio Oriente?

¿Cuántos films retomarán una y otra vez la anécdota de los soldados perdidos, resistentes hasta el final? ¿Cuántos extras deberán representar a un ejército enemigo siempre torpe, indeciso, ineficiente, capaz de tardar horas (lo que dura una película) en capturar -eventualmente matar- a dos uniformados librados a la buena de Dios, tullidos, medio muertos?

Leones por corderos hace uso y abuso de todas estas taras y -peor aún- no aporta absolutamente nada a las discusiones que hace rato se mantienen en torno a la llamada “guerra contra el terrorismo islámico”. Quizás el único acierto de Redford haya sido la elección de Tom Cruise para encarnar a quien representa y defiende los valores norteamericanos más fundamentalistas.

Por lo demás, ésta es otra fábula políticamente correcta, verborrágica y sentenciosa, que termina convirtiéndose en mea culpa tardía e intrascendente.

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PD 1.- Otro punto de vista de otro blogger cinéfilo.

PD 2.- * Hace algunos días, leí la crítica que el diario Ámbito Financiero le dedicó a este largometraje. Entre otras cosas, su autor Diego Curubetolo lo define como un “film de ideas, simple y eficaz, que se ocupa de la amplia gama de grises sin caer en los sermones sin matices de Michael Moore“.
Creo que la oración encomillada sugiere mejor que este post quiénes apreciarán/detestarán Leones por corderos.

Webisodios re-versionados November 29, 2007

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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Logo de la blogserie ReversiónAsí como hace meses Sergio me invitó a leer su “micronovela“, días atrás Adenoz me propuso asistir al pre-estreno de Reversión, “blogserie” cuyo primer capítulo fue publicado ayer miércoles y cuyo lanzamiento oficial -¡al parecer mundial!- tiene lugar hoy. A partir de ambas experiencias, quien suscribe pudo asomarse a una nueva (a esta altura no tan nueva) manera de hacer ficción, e hilar las siguientes consideraciones.

La primera vez que escuché la palabra “webisodios” fue hace un par de años, cuando seguí de cerca una -a mi juicio ocurrente- campaña publicitaria que Alternativa Gratis lanzó para uno de sus productos. Si mal no recuerdo, la propuesta consistía en una seguidilla de tres o cuatro cortos montados en el mismo sitio corporativo, todos protagonizados por Javier Lombardo.

Desde entonces, esa idea de continuidad temática/narrativa adaptada al formato online se amplió considerablemente más allá del llamado “marketing viral”. De hecho, actualmente encontramos desde series audiovisuales emitidas exclusivamente por Internet hasta ejercicios literarios (cómo olvidar la anécdota de aquel periodista poco profesional que confundió una conocida bitácora ficcional con una biografía inspirada en personajes y hechos reales).

Precisamente el formato de los novedosos blogs pareció estar pensado en función de una lectura en principio innovadora, que exigía acostumbrar los ojos a un contenido actualizado por piezas desplazables y reemplazables de arriba a hacia abajo. En realidad, los internautas estábamos asistiendo a la modernización de una vieja práctica editorial: la del folletín decimonónico, es decir, la publicación de novelas por entregas.

A tono con la proliferación de herramientas incorporadas por la blogósfera, este rescate narrativo ahora admite la combinación de distintos soportes (audiovisual y puro texto en el caso de Reversión), así como la puesta en marcha de estrategias de difusión ajenas a la actividad literaria y en cambio típicas de otros ámbitos (del cinematográfico, ya que hablamos de “pre-estreno”, y del empresarial si pensamos en el esfuerzo de mailing).

Sin embargo, al margen del maquillaje cibernético, el mayor desafío que deben enfrentar estas propuestas online es exactamente el mismo que debieron enfrentar tipos como Alejandro Dumas y sus escritores “negros”. Me refiero a la necesidad de constancia, coherencia, intriga e interés vinculada al éxito de una historia que avanza y cautiva de a poco, por partes, por capítulos, por episodios o, a tono con una terminología más contemporánea y pertinente, por “webisodios” en esta ocasión re-versionados.

Por eso, una vez superada la euforia del lanzamiento, la clave está en fijarse qué sucederá en los días, semanas, meses, ¿años?, por venir…

Dr. Insólito o: cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba November 28, 2007

Posted by La spectatrice in DVDs.
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Dr. Insólito o: cómo aprendi a dejar de preocuparme y amar la bombaEl título Dr. Insólito o: cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba es tan largo como Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo pero jamás se atrevió a preguntar. Aunque transcurrieron ocho años entre una y otra película, da la sensación de que ambas pertenecen a una misma época, cuando los títulos extensos solían anticipar cierta intención de sátira social.

Mirar la película de Stanley Kubrick cuatro décadas después de su estreno es un ejercicio enriquecedor por varios motivos. Primero, porque permite pensar en la evolución de un director que se permitió abordar distintos géneros y temáticas. Segundo, porque confirma que Peter Sellers fue alguien más que el alter ego del inspector Clouseau. Tercero, y quizás ésta sea la razón más importante, porque demuestra que el absurdo de la guerra siempre mantiene su vigencia.

Por supuesto, Dr. Strangelove or: how I learned to stop worrying and love the bomb -éste es el título original- alude a un contexto inexistente en nuestro siglo XXI. Sin embargo, es cuestión de acomodar un poco las piezas en función de un escenario probablemente peor en comparación con el de los años ‘60.

De hecho, mientras en aquella época la locura de bombardear el campo enemigo (en ese entonces la Unión Soviética) podría haber sido obra de un loco “menor” (en el imaginario de este film, un brigadier paranoico), hoy el ataque masivo al tirano de turno (Irak) es responsabilidad de un loco “mayor”, el mismísimo Presidente de los Estados Unidos.

Basada en una novela de Peter George, la adaptación que elaboraron Kubrick, Terry Southern y el mismo George se destaca por una ironía a veces desopilante (por ejemplo, el brazo de Strangelove que se empecina en hacer el saludo hitleriano), a veces sutil (el único militar británico se apellida Mandrake), por un Sellers capaz de interpretar tres papeles distintos, y por la vehemencia con la que George C. Scott encarna al General Turgidson.

Cuarenta años después, Dr. Insólito también nos depara algunas sorpresitas suplementarias. Entre ellas, descubrir a un joven James Earl Jones entre el elenco secundarísimo o detectar cierta cualidad visionaria: por lo pronto, esta ficción de los ‘60 ya mostraba a un cowboy texano mesiánico dispuesto a atacar tierras lejanas en nombre de la libertad y la democracia.

Alerta literaria November 27, 2007

Posted by La spectatrice in Literatura.
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El supuesto poema de Borges, según un powerpoint difundido por mailPrimer acto. Una compañera de trabajo me muestra la transcripción del poema Aprendiendo, firmado por Jorge Luis Borges. Sin embargo, hay algo en esos versos que parece desmentir o por lo menos cuestionar la autoría adjudicada.

Segundo acto. Ante la imposibilidad de contar con la obra completa del escritor argentino, recurro a Internet para intentar desasnarme y me encuentro con que el mencionado texto (algunos lo han titulado Y uno aprende) suele difundirse por mail, en formato ppt, con “firma” incluida.

Tercer acto. Sigo buscando y me topo con una consulta sobre la posible (remota, en realidad) responsabilidad del mismísimo William Shakespeare en la elaboración de esta oda al aprendizaje. También doy con una fuente* que asegura que el texto fue escrito en inglés, pero por Verónica A. Shoffstall.

Cuarto acto. Creo encontrar “la justa” en este post. De ahí la decisión de lanzar una suerte de alerta literaria sobre la difusión web de textos apócrifos.
Ojo, lectores desprevenidos. :roll:

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* Actualización de las 15.03 hs.
Alertada por los comentarios de algunos visitantes y probablemente por este post, la fuente en cuestión decidió reemplazar el nombre ”Verónica A. Shoffstall” por la expresión “autor desconocido”.

Shortbus November 26, 2007

Posted by La spectatrice in Cine.
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ShortbusPornografía y erotismo. Sexo y amor. Provocación y transgresión. Crudeza y exhibicionismo. Lectura e interpretación. Si Shortbus se destaca por algo, es justamente por el hecho de reunir a estas parejas conceptuales y de jugar con los límites entre las palabras que las componen. De ahí que, si dejamos la pacatería de lado, el largometraje escrito y dirigido por John Cameron Mitchell puede resultarnos interesante.

Propuestas como ésta no sólo reflejan las inquietudes/intenciones de sus hacedores; a veces también ayudan a desenmascarar cierto perfil de crítico y espectador. Por lo pronto, las opiniones de quienes consideran que el trabajo del guionista y director texano pertence al subestimado género XXX se basan menos en argumentos cinematográficos que en juicios y prejuicios estrictamente personales.

Es cierto; el gran gancho de Shortbus tiene que ver con la exhibición de escenas “hot” explícitas y -según dicen- no fingidas. Sin embargo, Mitchell presenta algo más que una película condicionada. Aquí el frenesí sexual es síntoma o manifestación de un malestar relacionado con el amor, la soledad, el vínculo complejo, neurótico entre habitantes de una ciudad a veces tan desoladora como Nueva York. Si lo sabrán las fanáticas de Sex and the city

Con un estilo similar a la igualmente polémica Tarnation, esta producción también es “de época”. Atención: de época actual. De hecho, Jonathan Caouette y Mitchell retratan a una sociedad que confunde los límites entre público y privado, entre ficción y realidad, y que por lo tanto admite -cuando no promueve- la espectacularización de la vida íntima de las personas.

En este sentido, Shortbus ofrece un importante costado testimonial. Quizás eso es lo que verdaderamente les molesta a quienes se rasgan las vestiduras ante el “escándalo” sexual, y pretenden no ver nada más allá.