Lengua madre 11/10/2007
Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).trackback
La llaman “materna”, y está bien. Es innegable que establece un vínculo de filiación, de pertenencia, de identidad. Relación umbilical.
Me refiero a la lengua con la que nos pensaron, nos concibieron, nos gestaron, nos parieron, nos oscultaron, nos arroparon, nos amamantaron, nos acunaron, nos mimaron, nos consolaron, nos leyeron, nos explicaron, nos advirtieron, nos retaron, nos mandaron, nos excusaron. La lengua con la que solemos soñar, llorar, bromear, desear, injuriar, sumar/multiplicar/dividir/restar.
La lengua del doble sentido, de los lapsus y los furcios. La que mejor expresa -también la que mejor disfraza- opiniones y sentimientos.
La lengua madre. La lengua materna.
La que añoramos cuando hablamos otro idioma. La que se infiltra entre fonemas y vocablos extraños para distorsionar sonidos y términos ajenos. La que en otros países nos convierte en extranjeros. La que en esas mismas tierras lejanas nos estampa un acento -un cantito- para algunos delator, para otros simplemente pintoresco y encantador.
En su reino, la lengua materna reconoce el avance de ciertos modismos foráneos y termina aceptando su incorporación al discurso cotidiano. Afuera, en cambio, no hace concesiones. Al contrario, contraataca los embates de la otredad rompiendo reglas gramaticales, improvisando conjugaciones, imponiendo interjecciones, adulterando vocablos.
La lengua madre nos encausa, nos protege, nos muestra, nos enseña, nos representa. A tono con su condición materna, también nos interpela, nos exige; a veces nos ata, nos limita, nos condiciona, nos cela, nos desgasta.







Precioso, Spectatrice. Me ha gustado mucho tu reflexión…
No dudes en dejar fluir tus pensamientos, y darles esta forma tan deliciosa para nuestros sentidos. Un placer leerte, Spectatrice.
Juan, ¡Silvia!, muchas gracias por sus piropos.
Un saludo a ambos.
Que bello lo que escribiste, se me erizaron los pelitos…
Salute!
La verdad, un hermoso texto.
Me hizo reflexionar, todo lo que nuestra lengua puede darnos y cuantas veces la dejamos de lado!
Saludos,
Ana.
hermoso.
No quiero romper el tono con acotaciones que ya sabràs, pero la lengua materna es la que surge en momentos de emociòn del hablante , aunque haya pasado años sin usarla. Es para maldecir, llorar, insultar., expresar dolor, amor , miedo. Cuando se pierde el control, la lengua materna nos comunica..
“Cuando se pierde el control, la lengua materna nos comunica”. Me gustó esa frase, Adivinador. Por otro lado, es como dice Ana: la lengua puede darnos muchísimo. “Todo”, me atrevería a decir.
Almendra, me di una vuelta por tu blog. El recorrido me provocó mucha ternura.
Saludos a los tres, y gracias por sus palabras.
Según Max Weber (1864-1920), y en menor medida Durkheim, cuando uno nace hay Hechos Sociales que ya condicionan: la forma de vestir, el signo monetario, la religión, etc. Y el lenguaje.
Nos brinda identidad, pero a la vez nos aisla.
Yo brego por una lengua que nos una, que nos dé identidad pero como especie, no con particularismos territoriales.
Será que la base de los conflictos no es la falta de comunicación, sino las fallas en la comunicación.
Me entendiste? o te lo traduzco?
Cierto, Adenoz: como en otros ámbitos, el problema está en las fallas no en la falta…
Difícil eso de dar con una lengua universal. Hay quienes siguen apostando al esperanto; otros creen en cierta hegemonía del inglés.
Al leer tu comentario me acordé de la película futurista Código 46, donde los personajes hablan un nuevo idioma compuesto por palabras procedentes del inglés, el francés, el castellano y el japonés. A veces creo que en algún momento llegaremos a eso.
A mí, por el contrario, no me parece que la diferencia de lenguas nos separe, al menos no siempre. Hay una suerte de magia en la comunicación humana que no depende estrictamente del lenguaje hablado.
Como inmigrante que comparte a diario con gente cuya lengua no es la mía, siento que por encima de las diferencias hay muchas cosas que nos unen… y muchas veces son las mismas diferencias las que provocan el encanto de la proximidad.
Pero también admito que nunca el español me ha parecido más dulce que cuando se cuela entre frases de una lengua prestada
Saludos :-*
(Me encantó esta entrada, La spectatrice)
( Gracias, Pati @-;–
)
Coincido con que la particularidad de cada idioma enriquece -le da cierta magia, como bien decís- al milagro de la comunicación. El problema es cuando nuestra lengua madre nos vuelve sordos ante otros decires, sentires y pensares.
¡Un abrazo!
Preciosísima entrada sobre la Lengua Madre, LaSpectatrice, gracias por escribir tan armoniosa y perfecta descripción. Seguiré investigando este blog, creo que me va a gustar mucho. Buena suerte,
Daniela
http://www.aymilenguamadre.blogspot.com
Muchas gracias por tus palabras, Daniela. Ojalá el recorrido de Espectadores te depare más sorpresas agradables.
Me encantó el título de tu blog.
Saludos.
aburridoooooooooooooooooooooooooooo
esta divino muy hermoso =]
Lengua desde la humedad del beso, desde el chasquido para atronar desde la primera palabra, desde la mas dulce hasta la mas áspera y hasta el grito pelado o el zapucay tan oportuno en el litoral argentino, todo es lengua que nos conmueve, nos deslumbra, nos cautiva y nos envuelve en el sentido mas amplio de la comunicación…. es todo cuanto puedo agregar a esta brillante definición y desccripción de la lengua. Esta reflexión de la Bertoni. Raúl Beppo Andrioli titiripoeta que despunta el vicio de la palabra un tanto apenitas para no quedarse mudo, todos los domingos a las 22 horas por fm futura en La Plata. Podes poner simplemente en el google: Radiofuturalaplata. blogspot y te vas a encontrar con una verdadera celebración de la lengua.-
q hermosa reflexion …Casi un poema ….y q agregado el de Beppo
Me gustan tus vuelos Spectatrice y los q vuelos q provocas
Gracias por tus palabras, Mabel.