Gajes de la globalización October 31, 2007
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Difícil tarea, la de resitirse a incorporar festejos y/o calendarios que nos resultan foráneos, y por lo tanto ajenos. Si el 14 de febrero nos empacamos y decidimos no desearle un “happy Valentine” a quien corresponde, somos unos insensibles desamorados. Si hoy 31 de octubre osamos cuestionar la pertinencia de Halloween, no faltará quien nos escupa el epíteto “aguafiestas” a la cara.
En honor a la verdad; me cuesta entender qué se celebra o conmemora en esta noche de brujas. O, mejor dicho, qué deberíamos celebrar o conmemorar nosotros, habitantes de estas tierras tan alejadas de la cultura celta y de viejas prácticas instauradas en los Estados Unidos.
Nobleza obliga; es cierto que lidiamos con inquietudes religioso-esotéricas afines. Por lo pronto, por el simple hecho de pertenecer a un continente oportunamente evangelizado como ¿Dios? manda, tenemos experiencia con mujeres torturadas y quemadas vivas en hogueras. De hecho, las enseñanzas de la Santa Inquisición perduraron en el tiempo, tanto que volvieron a aplicarse en pleno siglo XX contra mujeres sospechadas por otros motivos.
Al margen de estos episodios desdichados, la figura de la bruja también ocupa un lugar en nuestra vida cotidiana. En realidad, en nuestro discurso.
Por un lado, eso de que “las brujas no existen pero que las hay, las hay” nos viene como anillo al dedo cuando necesitamos escaparle a alguna pregunta concreta que exige una respuesta concreta (la contundencia no es nuestro fuerte). Por el otro, el estereotipo de la vieja con cabellos grises y grasos, nariz ganchuda, verruga en la mejilla, pelos en el mentón y espalda encorvada encaja para todo tipo de malvadas, incluidas -¡en primer lugar!- las suegras.
A falta de hechiceras “famosas”, los argentinos contamos con personajes igualmente poderosos y sugerentes, para bien o para mal; entre ellos la difunta Correa, el gauchito Gil, el pombero, y la versión criolla del mismísimo Satanás: Mandinga. Sin embargo, ninguno tiene cabida en nuestra celebración autóctona de este fin de mes.
Claro. Los porteños adoptamos; rara vez adaptamos. De ahí que hoy en la ciudad de Buenos Aires proliferen calabazas, esqueletos, cuerpos decapitados; zombies varios y demás protagonistas del Halloween anglosajón.
Difícil tarea, la de resistirse a incorporar festejos que nos resultan foráneos, y por lo tanto ajenos. A no quejarse. En definitiva, son gajes de la globalización.
Ayer otra vez October 30, 2007
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Consulto en IMDb la ficha técnica de Ayer otra vez, y de paso leo el comentario de un espectador que califica a la película de Johnny To con un 2/10, entre otras cosas porque esta historia protagonizada por una pareja de ladrones no muestra armas ni disparos, y porque tampoco les rinde homenaje a los policiales made in Hollywood. Qué curioso; justamente en esos dos argumentos se basa parte de la siguiente recomendación.
Desde el principio, la constatación es evidente: la Srita. To y el Sr. Thief no son Bonnie y Clyde. De hecho, no delinquen por necesidad o resentimiento. No tienen nada en contra del sistema (todo lo contrario). No son marginales, mucho menos fugitivos.
Se trata, en cambio, de ladrones de guantes blancos, de cleptómanos profesionales que compiten permanentemente para desafiarse, probarse, conquistarse, admirarse. De ahí el accionar fino, mesurado, no-violento. De ahí el ingenio a la hora de planificar robos cronometrados al milímetro. De ahí la prescindencia de golpes y disparos.
En realidad, la historia escrita por The Hermit y Kin Yee Au no pertenece al género policial o de suspenso, sino al romántico. En este sentido, los guionistas sí cumplen con ciertas reglas narrativas que incluyen varios toques melodramáticos, típicos de toda película de amor.
Sammi Cheng y Andy Lau (su rostro les resultará familiar a quienes hayan visto La casa de las dagas voladoras) interpretan a la perfección a estos dos esposos que -aún después de divorciados- continúan celándose, deseándose, conquistándose. A cargo de los roles secundarios, Jenny Hu y Carl Ng encarnan a otra dupla (madre-hijo en este caso) igualmente interesante.
Hace tiempo la geografía escolar nos enseñó que Hong Kong queda (casi) en las antípodas de los Estados Unidos. Basta con mirar Ayer otra vez para darse cuenta de que el film de Johnny To mantiene una distancia similar con respecto al cine de súper acción de Hollywood y a muchos de sus espectadores.
Pura cepa October 29, 2007
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Ocurrente, enérgico, pícaro, entretenido, contundente. Así es el espectáculo que el Espacio Callejón exhibe todos los sábados a las 22.30hs y que lleva por nombre Pura cepa, como queriendo subrayar las indiscutibles cualidades de nobleza y originalidad. El mérito es de Ana Frenkel, reconocida coreógrafa y bailarina de El Descueve, y del Grupo Combo integrado por quince jóvenes intérpretes.
Ésta es una propuesta donde el verdadero protagonista es el cuerpo. De hecho, las palabras ocupan un lugar secundario, reducido a una función onomatopéyica. En cambio la danza, la música y la mímica son los ingredientes principales encargados de construir una narrativa capaz de contar anécdotas particulares -en forma de sketches- y de abordar cuestiones tan universales como las relaciones de poder o la “guerra” entre los sexos.
El dinamismo, la heterogeneidad y el sentido del humor probablemente constituyen las virtudes más grandes de la obra. Las coreografías elaboradas por Frenkel son ingeniosas, sensuales, sugerentes y los bailarines/actores las recrean con soltura, pasión y compromiso. Desde el principio, existe una intención lúdica que se traslada del escenario al público mediante una invitación explícita a soñar, a imaginar, a dejarse llevar.
La musicalización y la iluminación son otros aspectos destacables de Pura sepa. La primera, a cargo de Andrés Menutti, incluye algunas canciones especialmente compuestas y temas ajenos como el perteneciente a la banda sonora de Hable con ella o el Ave María de Franz Schubert. La segunda, responsabilidad de Ricardo Sica, genera atmósferas tan bizarras como la que rodea a una imponente cabellera negra sacudida con frenesí.
Al parecer, esta creación colectiva del Grupo Combo se gestó hace dos años en un seminario de investigación en composición coreográfica. De ser así, podemos retomar la metáfora del título y hablar de una “cosecha 2007″ digna de disfrutarse, y por supuesto de recomendar.
Corpiño y DNI October 28, 2007
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Qué maneras más curiosas
de recordar tiene uno…
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Tengo once años y hoy es día de fiesta. Y no es mi cumpleaños. Ni el cumpleaños de alguno de mis padres o de algún amigo. Ni Navidad, Año Nuevo o Reyes. Hoy, dicen, vuelve la democracia. En realidad no vuelve hoy-hoy (la fecha oficial es el próximo 10 de diciembre), pero -parece- hoy empieza a volver.
Por lo pronto, este domingo 30 de octubre de 1983, vuelven las mesas electorales, las urnas numeradas, los sobres sellados, las boletas apiladas, los cuartos oscuros, los padrones afichados, los Documentos Nacionales de Identidad (DNI) acicalados, las escuelas abarrotadas de adultos.
Hoy se habla de elecciones y de comicios en plural, y de sufragio en singular. Y también se habla de ciudadanía y de electorado.
Salgo a la calle; huelo a primavera, y por fin entiendo porqué ésta es la estación de la renovación, del entusiasmo, de la esperanza, de las ganas, de la vida. Basta con sentir la brisa, observar los rostros, escuchar las risas.
Mientras espero a mis viejos para acompañarlos a cumplir con el deber cívico, me sorprendo reflejada en una vitrina de la avenida Santa Fe. Me acerco, y reconozco la pollerita de jean y la remera celeste con el dibujo de Snoopy.
Por primera vez me descubro grande -¿vieja?- “anacrónica” con esa ropa. En realidad me descubro púber; con pechos apenas incipientes pero capaces de deformar la cabeza del simpático perro creado por Charles Schulz.
Y pensar que todavía no llevo corpiño, así como tampoco DNI apto para votar.
Hoy, dicen, termina la dictadura, y por lo visto también termina mi infancia. De ahí que esta primavera tibia de 1983 huela -más que nunca- a renovación, a entusiasmo, a esperanza, a ganas, a crecimiento, a vida.
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A casi 24 años de haber recuperado la democracia, este domingo 28 de octubre de 2007, los argentinos volvemos a elegir Presidente, aunque esta vez en un clima de desgano, de escepticismo, de indiferencia. Ojalá la memoria nos ayude a recuperar la fe en un sistema deficitario, manoseado, injuriado pero -de nosotros depende- rescatable, corregible, mejorable, respetable.
Es el deseo de una ciudadana adulta, ahora con corpiño y DNI (apto).
Lalola October 27, 2007
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Sospecho que me perdí lo mejor de Lalola, tira nocturna que -probablemente inspirada en el film Una rubia caída del cielo- cuenta los avatares de un Don Juan machista e insensible, condenado a vivir en un cuerpo de mujer. En el aire por América desde fines de agosto pasado, la historia escrita por Pablo Lago y Susana Cardozo parece estar relegando los conflictos de identidad padecidos por Lalo devenido en Lola, para abordar los enredos típicos de una comedia romántica más tradicional.
A lo mejor esta transición sea pasajera, y con el correr de los capítulos la serie retome las dificultades (aquí tomadas en solfa) que provoca un cambio de género tan abrupto como indeseado. Por el momento, cuesta creer en esa posibilidad cuando el/la protagonista empieza a sentir y pensar como mujer.
Especulaciones al margen, Lalola se presenta como un producto ocurrente y entretenido, sobre todo gracias a las interpretaciones tanto de sus protagonistas (Carla Petersen y Luciano Castro destilan verdadera química) como de los actores secundarios (Luis Ziembrowski, Lola Berthet, Sandra Ballestereos, Reina Reech, Rafael Ferro y Víctor Malagrino entre otros).
Además de contar con muy buenas actuaciones (me permito confesar mi debilidad por Ziembrowski y Berthet), el programa posee dos virtudes igualmente importantes: un ritmo narrativo ágil y -al menos a priori- un aparente margen para cierto nivel de juego e improvisación.
Dicho esto, llama la atención que los canales locales sigan insistiendo en elegir el formato diario (de lunes a viernes, en realidad) para sus programas de ficción. Teniendo en cuenta lo difícil que resulta mantener la calidad y el interés de un producto televisivo, uno puede pensar que la frecuencia semanal favorece un trabajo de producción menos exigido y más cuidado, y evita el riesgo de saturación que suele ahuyentar a muchos televidentes.
En cambio, la presión de la emisión ”diaria” se suma a la competencia por el rating, y una propuesta como Lalola puede -Dios y los guionistas no lo permitan- integrar la lista de tiras en principio ocurrentes y originales que terminan transformándose en una propuesta de lo más convencional.