Festival de Biarritz. Segundo (último) maratón September 26, 2007
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El Festival de Biarritz cumplió hoy su segunda jornada, lamentablemente la última para quien suscribe*. No importa. En ningún momento el clima de despedida empañó el placer de asistir a nuevas proyecciones, y de realizar la siguiente cobertura. Ojalá la disfruten.
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Por sus propios ojos
Largometraje. Ficción
Después de la desilusión de ayer ante las películas de Gustavo Mosquera, Por sus propios ojos tiene el mérito de reivindicar lo mejor del cine argentino. De hecho, el trabajo de Liliana Paolinelli es una demostración de compromiso, sobriedad y sobre todo de rigurosidad. De ahí que esta recreación del mundo de las mujeres que visitan a “sus” presos en la cárcel resulte un fresco muy interesante de nuestra sociedad y -por qué no- de la condición femenina.
El film tiene dos grandes virtudes: un guión honesto, sólido, carente de pretensiones desmedidas, y actuaciones convincentes, a la altura de una propuesta delicada y osada. A la par de Perder es cuestión de método y de O ano em que meus pais saíram de férias, este título integra mi lista de favoritos.
Secretos de lucha
Cortometraje. Documental
Sin dudas, por más de un motivo este trabajo de Maiana Bidegain tiene altas chances de ganar el premio al mejor documental del Festival. Además de tratarse de una investigación periodística clara y amena, existe un componente personal -incluso nacional- difícil de ignorar. De hecho, la joven directora francesa ha tenido el coraje de contar la historia de su familia, especialmente de su padre y de sus tíos, víctimas de la dictadura uruguaya y exiliados hace tres décadas en el País Vasco francés.
Al margen de las cuestiones estrictamente cinematográficas, resulta imposible no admirar el profesionalismo con el que esta cineasta reconstruye una historia que en definitiva le es propia, y que sin embargo excede el ámbito privado puesto que forma parte de un pasado que la mayoría de los pueblos latinoamericanos tenemos en común.
La sangre iluminada
Largometraje. Ficción
Recién salidita del horno, esta película mexicana empieza muy bien pero luego parece enredarse en una especie de carrera de posta entre personajes. Los lectores de Julio Cortázar encontrarán que el guión de José Ignacio Valenzuela e Iván Ávila Dueñas retoma el argumento central del famoso cuento Axolotl. Ante la inevitable comparación, en este caso la literatura le lleva cuerpos de ventaja al cine.
Ó pai ó
Largometraje. Ficción
No hay vuelta que darle; Ó pai ó es una producción brasileña. Una producción coral ambientada en el mejor de los contextos: el carnaval. Por eso la multiplicidad de personajes y de micro-relatos. Por eso el protagonismo otorgado a la música, al baile, a los colores, a la verborragia, a la sensualidad.
Por la reacción general del público, uno puede pensar que la directora Monique Gardenberg sabe “promocionar” a su país, aún cuando el largometraje termine de manera trágica. Será que aquí hasta la tragedia se presenta como típicamente carioca, y será que lo carioca -sobre todo cuando es sinónimo de pintoresco o excéntrico- siempre prende.
El secreto de la sangre
Cortometraje. Ficción
Procedente de Argentina, El secreto de la sangre es ante todo una promesa o, si se quiere, un adelanto. Dicho de otro modo, la propuesta de María Victoria Andino presenta a una joven directora bien encaminada, capaz de construir un relato original sobre el significado y las implicancias de la primera menstruación y la pubertad en la mujer.
Habrá que estar atentos ante la posibilidad de nuevos trabajos. A decir verdad, pocas cosas tan gratificantes como el cumplimiento de las promesas.
Hunabkú
Largometraje. Ficción
Otra producción nacional perteneciente a la traicionera categoría del “nuevo cine argentino”. Situado en las antípodas de Por sus propios ojos, este largometraje escrito por Jerónimo Toubes y dirigido por Pablo César peca de pretencioso y artificioso. Los tiempos muertos, los parlamentos inverosímiles, pseudo-filosóficos, la obviedad del mensaje pro-ecológico, las actuaciones exasperantes de Raúl Taibo y Boy Olmi (Florencia Raggi hace lo que puede) son los defectos principales.
Un único consuelo: las fotografías tomadas al glaciar Perito Moreno y a un magnífico tigre de Bengala.
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* Estimados, éste es el último post que publico desde Biarritz y probablemente desde Francia. Mañana parto rumbo a París donde me quedaré unos días, y donde difícilmente tendré acceso a Internet. Dadas estas circunstancias, me despido por un tiempo breve. Si todo sale bien, retomaré el contacto una vez de regreso en Buenos Aires. Hasta entonces. ![]()
Festival de Biarritz. Primer maratón September 25, 2007
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El Festival de Biarritz sigue transcurriendo con alto nivel de presentismo, y con una programación lo suficientemente ecléctica como para satisfacer la curiosidad y los gustos de quienes llenan las cuatro salas de proyección reservadas para el evento. Aunque conforman apenas una reducida porción de la selección total, las películas reseñadas a continuación representan los diversos criterios que rigen la muestra.
Perder es cuestión de método
Largometraje. Ficción
Inspirada en una novela de Santiago Gamboa y dirigida por Sergio Cabrera en 2004, esta película colombiana es un policial muy recomendable por tres motivos: porque domina las características del género; por su sentido del humor; porque además de entretener desliza
un interesante retrato político y social. La dupla protagónica compuesta por el español Daniel Giménez Cacho (el cura de La mala educación de Pedro Almodóvar y actor frecuente en los films de Arturo Ripstein) y César Mora reedita los atributos anti-heróicos del Quijote y Sancho.
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Según IMDb, Perder es cuestión de método se vio en Argentina en el Festival de Mar del Plata de 2005. Con suerte, los videoclubs tendrán alguna versión en DVD.
Esmeralderos
Cortometraje. Documental
También procedente de Colombia, este trabajo de Mónica Moya nos sumerge en el mundo (por momentos submundo) de la explotación y comercialización de esmeraldas. La investigación periodística es tan osada y profunda como lo permite un medio atravesado por la ilegalidad y la marginalidad. Característica habitual de este tipo de realizaciones, las imágenes revelan mucho más que las entrevistas acordadas.
Aurora boreal
Largometraje. Ficción
Film mexicano original, sentido, bien actuado, pero cuyo desenlace puede decepcionar por sonar a concesión complaciente. No obstante, la experiencia resulta positiva, sobre todo
porque prueba que es posible hacer buen cine con escasos recursos económicos. Por su tono ensayístico (en este caso sobre el suicidio), esta película escrita y dirigida en 2007 por Sergio Tovar Velarde tiene puntos en común con la excelente La tarea de Jaime Humberto Hermosillo. Sin dudas, vale la pena verla.
A China el golpe
Cortometraje. Ficción
Dieciocho minutos le bastan al peruano Eduardo Mendoza para contar una fábula sobre la marginación y la sordidez humanas. Concisa y certera, esta historia de dos hermanos golpeados en más de un sentido deja al público casi sin aliento, con un sabor amargo en la boca.
La noche de los inocentes
Largometraje. Ficción
Seguramente los seguidores de Jorge Perugorría se pondrán contentos cuando se enteren de la existencia de su participación en esta comedia recién salidita de Cuba. La película resulta simpática porque explota el género de suspenso desde un enfoque costumbrista, y porque la tonada y las expresiones propias de la isla aquí también hacen gala de esa gracia indiscutible. A algunos espectadores les encantará; otros la encontrarán demasiado larga, incluso algo cándida (me incluyo en este segundo grupo).
Arden los juegos y Lo que vendrá
Cortometraje y largometraje. Ficción
Uno y otro son obra del argentino Gustavo Mosquera, y se encuadran en el marco de una suerte de “muestra paralela” a la competencia oficial, que pretende difundir el desempeño de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC). Después de ver ambas producciones al hilo, cuesta entender los motivos de esta selección que no sólo insiste en un mismo estilo -puesto que se trata de un mismo director- sino que remite a un cine a esta altura perimido, detenido en el contexto de los años ‘80 (nuestros particulares años ‘80).
Probablemente en aquel entonces estos trabajos hayan resultado, además de innovadores, muy oportunos a la hora de reflexionar sobre el futuro de un país recién liberado de las garras de la dictadura. Hoy, dos décadas después y a doce mil kilómetros de distancia, se revelan artificiosos, anacrónicos, absurdos, aburridos. En el mejor de los casos, quien suscribe pudo entretenerse con las actuaciones de los por entonces jovencísimos Mario Pasik, Hugo Soto, Juan Leyrado, Inés Estévez, Alejandra Fletchner (apenas un cameo) y ¡Charly García! Los demás espectadores abandonaron la sala sin entender demasiado, muchos de ellos atónitos y desilusionados.
Para terminar la crónica de esta jornada, va este párrafo sobre otra actividad del Festival dedicada a nuestra tierra. Me refiero a la exposición La Argentina de los vascos, breve raconto infográfico que explica y describe la migración desde éste hacia el otro lado del Atlántico y que -suele suceder- ocupa el ignorado subsuelo del ayer mencionado Village.
[Decididamente, por el momento nos destacamos mejor en el rugby que en el ámbito cultural*].
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* Aclaración importante: entre los largometrajes nacionales proyectados, figuran La ciénaga de Lucrecia Martel, El aura de Fabián Bielinsky y Madres de Eduardo Walger. Los vi a los tres cuando se estrenaron en Buenos Aires; si bien me gustaron, no tengo intenciones de volver a verlos ni tampoco de comentarlos.
Festival de Biarritz. Apertura September 24, 2007
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Si Espectadores fuera un blog sobre automovilismo, el título de este post sería algo así como Hoy largó el Festival de Biarritz. La metáfora deportiva es válida no sólo porque en definitiva se trata de una competencia, sino porque en esta ciudad balnearia francesa se vive un clima de entusiasmo, vértigo y ansiedad bastante parecido al de las carreras sobre cuatro ruedas.

Lo cierto es que el evento “arrancó” oficialmente en la sede Village (el casino, en realidad) con la inauguración de las exposiciones, entre ellas la interesante galería de fotos que Claude Lefèvre tomó sobre la vida de los indios embera en Panamá. Situado al borde del mar, este espacio cuenta con distintas salas preparadas, por un lado, para las distintas muestras y eventos varios (por ejemplos recitales) y, por otro lado, para difundir -léase vender- artesanías y comidas/bebidas típicas de Latinoamérica y, ya que estamos, del país vasco.
En este punto, una primera observación: se entiende perfectamente que la intención de merchandising siempre supone un toque for export que suele explotar estereotipos, y por lo tanto distorsionar identidades y realidades. Sin embargo, resuta imposible no sobresaltarse ante la presencia de un parador que, para promocionar jugos de frutos brasileños, elige llamarse Favelas Chic.
Al margen de esta gaffe a mi juicio bastante grosera, el Festival de Biarritz empezó de manera simpática, con el acento puesto en la necesidad de acercar culturas y visiones -nótese el plural de ambos términos- y de reflexionar sobre la trayectoria de América latina durante los últimos cuarenta años. Probablemente uno de los aspectos más curiosos del asunto es que esta búsqueda de acercamiento y conocimiento atañe tanto al público francés o europeo que desconoce la producción de la región como a productores, directores, actores, distribuidores, espectadores latinoamericanos que lamentablemente tampoco tenemos acceso al cine realizado por los países hermanos.
Una vez presentado el jurado evaluador y después de terminada la ceremonia de inauguracion, les llegó el turno a las películas de apertura, proyectadas en otro espacio: la sala Atalaya de la Gare du Midi. A continuación, una breve reseña sobre cada producción, ambas de origen brasileño.
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Picolé, pintinhio e pipa
Cortometraje, Ficción
La propuesta del joven Gustavo Melo promete más de lo que cumple. El principio es interesante; la tensión narrativa se mantiene durante un tiempo… hasta que las actuaciones terminan de flaquear y el relato sucumbe ante un final abrupto, impreciso, insalvable.
O ano em que meus pais saíram de férias
Largometraje. Ficción
Dirigido por Cao Hamburger y co-producido por Fernando Meirelles (muchos lo recordarán por la impactante Ciudad de Dios), este film propone un sutil retrato de la dictadura que Brasil padeció en 1970, en pleno Mundial de Fútbol. Las coincidencias con la situación que atravesó la Argentina en 1978 son numerosas; de ahí que el largometraje resulte especialmente conmovedor para quienes recordamos esa época tan oscura de nuestro propio pasado.
El guión escrito por Claudio Galperin, Bráulio Mantovani, Anna Muylaert, Adriana Falcão y el mismo Hamburger tiene el tino de evitar los golpes bajos y las pretensiones pedagógicas. El hecho de que el narrador sea un chico de 12 años nos libera de posibles interpretaciones históricas adustas o solemnes, y en cambio nos hace más tolerantes a una por momentos edulcorada combinación entre drama y comedia.
A diferencia de lo que sucede en Picolé, pintinhio e pipa, aquí los niños -sobre todo Michel Joelsas y Daniela Piepszyk- resultan sumamente convincentes, a la par de un elenco igualmente sólido y entrañable.
O ano em que meus pais saíram de férias fue filmado en 2006. En principio, en Francia se estrenará en diciembre próximo. En cambio, al menos por ahora, Argentina no tiene niguna fecha prevista. Una pena…
Cinefilia española September 23, 2007
Posted by La spectatrice in Cine.5 comments
Mientras nos preparamos para asistir al promocionado Festival de Biarritz, los invito a espiar el Festival de San Sebastián, organizado del oootro lado de la frontera franco-española. Aunque escuetas y apenas panorámicas, estas fotos* tomadas el sábado pasado, dos días después de la inauguración oficial, pretenden contagiar el entusiasmo que muchos cinéfilos sienten por una muestra en esta ocasión de envergadura internacional.

La escapada a Donostia también permitió constatar la puesta en marcha de otros eventos cinematográficos auspiciados por nuestra Madre Patria. Entre ellos, figuran la entrega de premios Mayores de Cine (realizada dentro del marco del mencionado Festival de San Sebastián); el Sevilla Festival de Cine Europeo (una pena, el uso de la sintaxis inglesa) previsto para principios de noviembre y el Festival Internacional de Cine de las Palmas de Gran Canaria, cuya novena edición tendrá lugar en febrero/marzo del año próximo.

Ay, si pudiera prolongar el viaje y así poder cubrir tanta cinefilia española…
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* Los seguidores del cine argentino se darán cuenta de la importancia otorgada a Una novia errante, película partícipe de la muestra de Donostia (que conste: de la edición del año pasado).
El discreto encanto September 19, 2007
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Este post no pretende ser una crónica deportiva. Se trata apenas de las impresiones recogidas por una espectadora lega en la materia, hasta hace poco ignorante absoluta, asumida y confesa, y durante la última semana casi forzada a incorporar el conocimiento mínimo necesario para conseguir la admisión a la gran fiesta nacional (internacional en realidad) del rugby.
Para beneplácito de mis compatriotas, debo decir que los franceses no terminan de digerir la derrota ante la Argentina. Pasó casi una quincena desde la sorpresa del viernes 7 de septiembre, y sin embargo el zarpazo de Los Pumas sigue doliendo por estos pagos hexagonales.

Algunos galos sostienen que el resultado del partido inaugural fue responsabilidad exclusiva de un equipo -el suyo- consumido por los nervios y la presión que suelen soportar quienes juegan como locales. En cambio, los más amables -probablemente los menos apasionados- optan por reconocerle mérito y garra propios al seleccionado celeste y blanco.
De todos modos, ni unos ni otros pueden deshacerse del sabor amargo provocado por ese primer mal paso. Ni siquiera la aplastante victoria del domingo pasado contra Namibia apaciguó el sentimiento de desazón y desconfianza. En parte por eso la espera del encuentro con Irlanda se da en un clima de escepticismo, cuando no de cierto temor.
Mientras tanto, los porteños que coincidimos en pisar estas tierras justo en plena contienda oficial asistimos a todo tipo de -pocas veces tan oportuna la metáfora- “tiros por elevación”. Entre los más frecuentes, figuran los siguientes: que muchos de nuestros jugadores juegan en Francia (por lo tanto su buen desempeño es obra del entrenamiento galo); que en el partido de París nos limitamos a aprovechar los errores de los anfitriones; que nuestra suerte tiene sus minutos contados porque en definitiva nuestro verdadero talento se encuentra inexorablemente ligado al fútbol, deporte mucho menos sutil y caballeroso que el desafío propuesto por la inasible pelota ovalada.
Ante semejantes comentarios/argumentos, quien suscribe elige guardar silencio, esbozar una sonrisa levemente pícara, y saborear -en contra de cualquier prejuicio- el discreto encanto de sentirse argentina. Y por favor… A no confundir orgullo con soberbia.