Conversaciones con otras mujeres 24/07/2007
Posted by María Bertoni in Cine.trackback
Según la agenda publicada por IMDb, Argentina carece de una fecha de estreno para Conversations with other women (en España tradujeron el título como Conversaciones con otras mujeres), película dirigida en 2005 por Hans Canosa y protagonizada casi exclusivamente por Helena Bonham Carter y Aaron Eckhart. Qué pena; tal vez la pantalla grande habría sido el marco propicio para apreciar un largometraje que pretende mostrar -literalmente- las dos versiones de una misma historia de amor.
La intención debe ser tomada al pie de la letra. Es decir, durante la hora y media que dura esta coproducción británico-estadounidense, la pantalla aparece dividida en dos mitades separadas por una línea vertical.
En ocasiones, el doble enfoque corresponde a una misma escena tomada desde dos ángulos (a veces opuestos; a veces levemente cambiados). En ocasiones, las mitades remiten a tiempos y a espacios diferentes (lo que los personajes recuerdan a la izquierda, lo vemos a la derecha).
En formato de video/DVD, la pretendida innovación resulta cansadora para la vista y redundante para el intelecto. Si en Saraband (película que también “sigue” a dos ex esposos mientras reflexionan sobre su malograda relación) Ingmar Bergman supo jugar con silencios, con la fuerza de lo no-dicho, aquí Canosa abusa de la palabra y -peor aún- del refuerzo visual de la palabra.
Insisto. En ocasiones, lo que los personajes recuerdan a la izquierda, lo vemos a la derecha. Ejemplo: mientras en una parte de la pantalla vemos/escuchamos a la pareja protagónica recrear el primer diálogo entablado antes de descubrirse, en la otra parte vemos/escuchamos a un chico y una chica casi veinteañeros repetir el mismo intercambio de oraciones.
Multipliquen esta versión en paralelo por 90 minutos. Imaginen el esfuerzo que supone ver en pantalla chica una mitad que aporta poco y nada. Agréguenle la tarea de escuchar parlamentos dignos de una sesión terapéutica.
El golpe es casi mortal. Ni siquiera las actuaciones airosas de Bonham Carter y Eckhart logran compensar el efecto soporífero.
Alguien podrá argumentar que estos reencuentros (me refiero al reencuentro de estos “amores que matan”) suelen ser verborrágicos, que siempre retoman los mismos recuerdos y argumentos, que consumen tiempo y energía sin nunca llegar a buen puerto. Es cierto.
Justamente por eso cualquier guionista/director interesado en abordar este aspecto de las relaciones humanas debe saber reflejar determinadas conductas sin por eso saturar al espectador. Después de todo, bien es sabido que los seres humanos tenemos una capacidad de escucha limitada cuando nos cuentan dramas amorosos ajenos.
¿Por qué en el cine habría de ser distinto? A menos, claro, que la pantalla grande haga milagros. Una pena; en Argentina nos quedaremos con la intriga.







Con todo, suena interesante. Ojalá podamos verla en pantalla grande para contarte.
¿Rinde sus frutos el cambio de videoclub?
Muchos, muchos, muchos, Pati @-;–. Se darán cuenta con el correr de los días.
Yo tambien la vi en video y realmente me parecio MALISIMAAAAAA.
Ahhh… ¡excelente! además de buena atención, todo un repertorio nuevo
Tú lo has dicho, Pati @-;–.
Intento econtrar quien es la persona que canta en esta pelicula .. Alguien sabe ?
Si te refieres a la voz femenina q sale en la mayoría de temas de está película, es la italiana y ahora primera dama de francia, Carla Bruni (la mayoría de los temas, si no es q todos están tomados de su albúm “Quelqu’un m’a dit” q es una verdadera joya)Suerte y espero haberte ayudado!!
A mí me pareció buenísima. Es complejo abordar una historia que transcurre en unas cuantas horas en la vida de los personajes, sin dejar de lado el exceso de diálogo. El buen cine recurre al diálogo cuando las imágenes no pueden aportar mucho más, pero en este caso, me parece pertinente dejar que la pareja hable… y hablan mucho… pero eso es lo que hace una pareja que se reencuentra, entonces, perdono la teatralidad propuesta. Que la pantalla dividida “cansa”, es una posición muy subjetiva. Precisamente es esa mirada dividida lo que equilibra lo estrictamente visual con el plano sonoro. Y mejor aún cuando la pantalla dividida hace el paralelo entre la pareja que se reencuentra con las imágenes de ellos mismos cuando eran jóvenes. Es un recurso sencillo y bien aplicado, sin necesidad de cortar la tensión, por ejemplo, con una flash back.