El debate capital 25/05/2007
Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios, TV.trackback
Los diarios se refirieron a un “encuentro clave“, a un debate “duro” y “caliente“. También celebraron que los candidatos a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires supieran exponer y discutir sus ponencias sin perder la compostura, en un clima sostenido de corrección política. A título personal me permito decir que el balance favorable de los medios me resultó exagerado, tal vez porque no estoy segura de que ese encuentro televisivo entre contrincantes se haya constituido en prueba fiable de nuestro supuesto espíritu democrático.
Nos guste o no, Mauricio Macri, Jorge Telerman y Daniel Filmus pertenecen a una misma clase social y dirigente. Los tres representan los intereses de la burguesía porteña; los tres poseen experencia gerencial o como managers (valga el neologismo/anglicismo). Cabe entonces suponer que, por encima de sus diferencias partidarias, no los separa precisamente un abismo. Al contrario, en ocasiones parecen tener bastante en común.
Quizás uno de los aspectos más interesantes del debate emitido antenoche por el programa A dos voces haya sido la conformación de alianzas aleatorias. Por momentos, Macri y Filmus aunaban fuerzas en tanto referentes de “la oposición” para cuestionar la actual gestión de Telerman. Por momentos, Telerman y Filmus se lanzaban desde un mismo trampolín ideológico para intentar desnudar el alma trasnochada de Macri. Por momentos, Macri y Telerman coincidían en achacarle a Filmus su procedencia oficialista (entiéndase “kirchnerista” por “oficialista”).
Ante este escenario de grises acomodaticios, difícilmente existan discrepancias insalvables, de ésas que ponen realmente a prueba el espíritu democrático de cualquier debate. Si a eso le sumamos las marcas evidentes de un entrenamiento previo destinado a conquistar las cámaras, entonces la propuesta de A dos voces está más cerca de un acto escolar que de un verdadero encuentro entre plataformas, programas y líderes políticos.

La dureza y la temperatura que la prensa le adjudicó al debate remiten a chicanas típicas de nuestra idiosincrasia antes que a discrepancias propias de una polémica bien documentada y fundamentada. De ahí la proliferación de expresiones como “es un disparate” (Macri), “tenés razón” (el irónico Filmus) o “estás mintiendo” (Telerman). De ahí que el fundador del Pro blandiera un mini-cartelito (lamentablemente por el tamaño no pude descifrar su leyenda) mientras le decía a un indignado oponente “no pierdas el estilo”.
Por supuesto, en los debates políticos por TV conviene que los concursantes conozcan el medio, dominen la retórica, sepan dirigirse a cámara. Por supuesto, detrás de ellos existen asesores que los entrenan, que los equipan con “pruebas”, que los alientan. No obstante, me parece que el interés de estas lides pre-electorales debería superar la instancia meramente mediática (en este caso televisiva) y proponer una discusión menos prefabricada, más rigurosa y menos espectacular en el sentido original del término.
Pero claro… Si este “debate capital” -así se lo promocionó- hubiera admitido menos demagogia, y si en cambio hubiera exigido más profesionalismo y seriedad, probablemente ninguno de estos candidatos se habría comportado a la altura de las circunstancias. Y los televidentes habríamos apagado la caja boba con la absoluta certeza de que, a todas luces, nuestros dirigentes son un producto típico de una democracia vacía de contenido, apenas formal.
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PD. Pocas cosas tan oportunas como hablar de política nacional justo un 25 de mayo, fecha patria si las hay.






Estoy de acuerdo en gran medida con lo que planteás, pero de todas maneras creo que está bueno que haya debates. Por lo menos pone a algunos candidatos frente a frente a discutir cosas (mal, a los gritos, con chicanas, con los libretos que les arman los publicistas, etcétera, pero discusión al fin).
Habría que tender a quitarle espectacularidad, a no convertirlo en un show. Lo de Bonelli y Silvestre dio pena. El próximo debería ser en Canal 7. Igual, dudo mucho de la influencia real del debate en el electorado.
Un saludo
Que calidad de descripción que tienes muchacha
“escenario de grises acomodaticios”
“si en cambio hubiera exigido más profesionalismo y seriedad, probablemente ninguno de estos candidatos se habría comportado a la altura de las circunstancias”.
“una democracia vacía de contenido, apenas formal”
Excelente descripción de lo que siento cuando tengo que ir a votar.. y hay que decidir por quien
Debate? que debate???
Tenés razón Espectatrice! Esto es una “democracia vacía de contenido, apenas formal”.
3 candidatos que solo se diferencian por la cantidad de pelo expuesta en cámara. Uno con bigote, otro con barba y otro pelado. Lo demás, todo igual.
De hecho hay que reconocer que lo más interesante del debate fue la cantidad de veces que se elogiaron mutuamente, o se dieron la razón entre ellos, más allá de las poquísimas chicanas o ironías.
Los tres tienen propuestas exactamente iguales en el 90% de los casos, los tres representan a la misma clase burguesa, y más compitieron para ver quien era “mas porteño” que para ver quien proponía mejor las soluciones para Bs As.
Hay que tener en cuenta, sí, ciertos datos del paratexto del “debate”: la priorización de Macri de la CANTIDAD de propuestas de su fuerza (sin mayores explicaciones de calidad o metodología de aplicación), el SUSTO de Filmus ante las cámaras (con su cabecita ladeada, su imagen de poca cosa, y pidiendo por favor a los “moderadores” que lo dejen hablar – llorón!) y la ORATORIA de Telerman… cuánta gesticulación! cuanta escuela política berreta!!!!
Para hilar esto con el post sobre la encuesta de la Nación… creo que el debate no aporta nada, y el voto será decidido, como de costumbre, por quienes se sienten parte de una clase propia, tal es el caso de los lectores de ciertos medios, que de ninguna manera analizan propuestas porque no les hace falta… sus problemas se resuelven solos, con el simple fluir de la historia nacional, siempre bondadosa con sus realidades.