La antena April 30, 2007
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Si a La antena la hubiera dirigido Tim Burton, probablemente la crítica local habría sido mucho más generosa con los elogios y el público habría corrido a las salas para verla. Pero como a Esteban Sapir muy pocos lo conocen y el largometraje es made in Argentina, las salas donde lo proyectan están casi vacías y las reseñas entusiastas escasean. Una verdadera injusticia para un trabajo cuidado, original, artístico que realza el nivel de nuestro irregular y a veces repetitivo cine autóctono.
La antena es mucho más que un tributo a las películas mudas. Es innegable que la fotografía en blanco y negro, el uso de subtítulos, la musicalización, la gestualidad de los actores, los decorados le rinden homenaje a la obra de creadores como Georges Méliès. Pero el film va más allá, a partir de una fábula sobre la relación perversa entre el poder y los medios de comunicación.
Sapir imagina una ciudad cuyos habitantes han perdido la voz, y están a punto de perder el (re)conocimiento de las palabras. La recreación literal de esta situación se convierte en metáfora evidente cuando abandonamos la ficción y reflexionamos sobre algunas situaciones ligadas a la realidad sociopolítica de nuestros país y, porqué no, a la de otros países del mundo.
Como buena parábola, ésta también apuesta a la lucha entre el bien y el mal, a las figuras arquetípicas del héroe (con sus ayudantes) y del villano (con sus secuaces), y a la intervención de un niño puro e inocente, artífice involuntario de la salvación universal. Por supuesto, después de tantos avatares y desventuras, vendrá el final feliz, justo, reparador.
Además de retomar la estética del expresionismo alemán, esta producción utiliza recursos propios de la historieta, sobre todo cuando maneja los subtítulos que “traducen” los diálogos mudos entre los personajes o cuando se apropia de ciertos íconos góticos. La gráfica adquiere entonces un protagonismo a tono con la importancia acordada a lo visual, a la fantasía.
Esto no significa que el audio queda relegado a un segundo plano. Al contrario, la banda de sonido a cargo de Leo Sujatovich cumple una función importante, al agregarle tensión, suspenso, emoción al relato, tal como lo hiciera el acompañamiento del piano en los viejos tiempos del cine mudo.
Por último, cabe destacar las actuaciones de Rafael Ferro, Valeria Bertuccelli, Julieta Cardinali, Raúl Hochman, Alejandro Urdapilleta (genial, fiel a su costumbre), absolutamente comprometidos con sus roles y con la intención de esta propuesta. Una mención aparte merece la camuflada (y acertada) participación de la ex modelo Florencia Raggi.
Por su calidad artística y por su apuesta a la originalidad, La antena es un antídoto contra los embates del entretenimiento masivo y narcotizante, y una inyección vital para el nuevo cine argentino. Que quede claro: el doble mérito es exclusivo de Esteban Sapir, no de Tim Burton.
La Sanísima Trinidad April 29, 2007
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Después de un mes y medio de prisión domiciliaria (en honor a la verdad, las últimas semanas gocé de cierta libertad condicional), mañana lunes retomo la rutina, hecho que -vaya paradoja- considero símbolo innegable de la autonomía recuperada. Es que, en determinadas circunstancias, un pie fracturado puede resultar mucho más tirano y limitante que el tedio laboral, sobre todo cuando debido a la inutilidad de un yeso debemos guardar reposo.
El reposo, la paciencia, la mesura conforman lo que doy en llamar la ”Sanísima Trinidad”, figura a venerar por parte de enfermos, accidentados, gente convaleciente en general. Permítanme analizarla con detenimiento.
Primer detalle importante: reposar no significa descansar, tampoco relajarse. ¡Que la sacrosanta patronal no lo permita! En el mejor de los casos, el verbo remite a la posibilidad de quedarnos en casa… para t-r-a-b-a-j-a-r desde nuestro domicilio, atados al teléfono y a la computadora como si de nuestro puesto dependiera la salvación de la Humanidad.
En cuanto a la paciencia, hay que aprender a racionarla. No es cuestión de invertirla precisamente en la curación, en este caso, en lidiar con el malestar óseo y las dificultades motrices. No, no. Conviene reservarla para las consultas médicas, cuando se trata de enfrentar diagnósticos e indicaciones inciertos y a veces contradictorios, o para la ardua tarea de desplazarse en una ciudad hostil, enemiga de todo peatón con problemas de movilidad.
La mesura es otro requisito fundamental. Debemos aprender a regular el malhumor producto del encierro, a dejarlo entrever sólo cuando es necesario (por ejemplo, para protegernos de ese optimismo forzado, fuente de comentarios como “hacé de cuenta que estás de vacaciones”), y a no descargarlo sobre el/las alma/s caritativa/s dispuesta/s a darnos una mano.
El reposo, la paciencia, la mesura también nos ayudan a repasar verdades de perogrullo que leemos/escuchamos hasta el hartazgo y que, absorbidos por la vorágine cotidiana, solemos olvidar. La primera: basta la salud; sin ella nada tiene demasiado sentido (ni gracia). La segunda: la medicina occidental deja mucho que desear. La tercera: en ocasiones la ayuda, las palabras de aliento surgen de quienes menos lo esperamos. La cuarta: en ocasiones la indiferencia, el silencio también provienen de quienes menos lo esperamos.
Por favor, sepan excusar la publicación de éste, un post más personal (¿íntimo?) que de costumbre. Habrá que echarle la culpa al entusiasmo de retomar la vida normal y, ¿por qué no?, a la intención de divulgar los preceptos de una Sanísima Trinidad cara a la entereza física y mental, que tan seguido ignoramos y que sin embargo siempre deberíamos cuidar.
Monólogos de la vagina April 28, 2007
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Por una razón u otra, nunca vi la adaptación argentina de Monólogos de la vagina, obra escrita por Eve Ensler y “localizada” (cómo odio esta palabra) en distintos países. En cambio, el jueves pasado tuve la suerte de enganchar en Cinemax un documental sobre la puesta en escena original: los parlamentos más destacados, la historia del show, y una serie de entrevistas realizadas a señoras y señoritas de distinta edad y condición social. ¿El resultado? La decisión de no volver a perderme la versión autóctona, cuando la repongan.
En ese caso, sospecho que será difícil evitar la comparación con la performance de Ensler. Por un lado, cómo no fijarse si la traducción al castellano conserva la chispa de ciertos juegos de palabras y de pronunciación en inglés. Por el otro, cómo observar a las intérpretes de turno sin recordar la energía y el compromiso de la autora/actriz norteamericana.
Quizás por haber escrito los monólogos, Eve (vaya nombre para la ocasión) los interpreta con todo entusiasmo y convicción. Transpira, se agita, se compenetra, se emociona al ritmo de sus propias prosa y reflexiones.
También es cierto que esta mujer se convierte en vocera de otras mujeres. Mujeres a las que ha visto y entrevistado. Mujeres que le confiaron sus recuerdos, sus temores, sus secretos, sus fantasías, sus placeres, sus deseos. De ahí la breve dedicatoria antes de empezar cada discurso.
Probablemente uno de los relatos más conmovedores sea el inspirado en el testimonio de las víctimas de violaciones sistemáticas en los campos de concentración montados en la ex Yugoslavia durante la guerra de Bosnia-Herzegovina. El monólogo es desgarrador, tanto que el público enmudece.
En el polo opuesto, el discurso sobre el término “cunt” (algo así como “concha” en nuestro castellano rioplatense) es uno de los más cómicos, por la manera ocurrente e histriónica de abordarlo. También merecen una mención aparte las palabras dedicadas a un tal Bob, especialista en (ad)mirar vaginas.
Producido por HBO, el documental que emite Cinemax también vale por las intervenciones de Ensler fuera del escenario, ya sea como entrevistadora o como comentarista de su propio trabajo. Pero sin dudas lo que más atrae de este especial es la posibilidad de sumergirnos en una obra de teatro tan atrevida como sugerente, tan innovadora como acertada, tan valiente como comprometida y, sobre todo, tan universalmente femenina.
Mon ange April 27, 2007
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Deliciosa. Creo que este adjetivo es el que mejor le cabe a Mon ange o Mi ángel, película escrita y dirigida por Serge Frydman (algunos lo recordarán como el guionista de Ruby y Quentin) sobre la particular travesía emprendida por una joven prostituta y un huérfano adolescente. A la vez cruda y poética, esta road movie conmueve desde todo punto de vista: parlamentos, fotografía, interpretaciones.
Sin dudas, las actuaciones ocupan un primer plano, en un sentido literal y metafórico. Por un lado, Vanessa Paradis y Vincent Rottiers soportan unos close-up que en personas sin talento resultarían contraproducentes. Por el otro, todo el peso de la historia cae sobre esta dupla responsable de encarnar a una pareja de parias con el corazón en la mano y los sentimientos a flor de piel.
La capacidad expresiva de ambos actores pone la piel de gallina. Los gestos y miradas resultan tan elocuentes como el compromiso con el que pronuncian sus parlamentos. La química generada es extraordinaria.
Mon ange también se destaca porque cuenta una historia original, libre de lugares comunes, y sin embargo de alcance universal. En definitiva el largometraje aborda cuestiones tan caras a todo ser humano como la necesidad de amor, el miedo a la soledad, el reconocimiento de la muerte.
La fotografía es otro elemento a tener en cuenta, especialmente cuando Frydman la emplea para ilustrar las ilusiones de los personajes. A modo de ejemplo vale citar el tramo final de la película, momento en que Billy comparte su sueño con Colette.
Quienes no encuentren a Mon ange en su videoclub amigo y tengan la suerte de contar con algún servicio de TV premium, deberán estar atento a la programación de Cinemax y sintonizar el canal en el horario apropiado. La experiencia -les aseguro- les parecerá deliciosamente angelical.
Impacto internacional April 26, 2007
Posted by La spectatrice in Visto y Oído.3 comments
A esta altura todos los ciudadanos argentinos estamos enterados, gracias a la prensa local, de la buena nueva referida a la decisión de declarar la inconstitucionalidad de los indultos que el ex Presidente Carlos Menem decretó en 1990 a favor de los dictadores Jorge Rafael Videla y Eduardo Emilio Massera. Dada la envergadura de la noticia, se me ocurrió recorrer los medios extranjeros más importantes y ”capturar” los titulares alusivos. Los dos remedos de collage que figuran a continuación son una prueba del impacto.

Titulares extraídos del periódico estadounidense The Washington Post, del canal de noticias británico BBC News, del canal francés TV5, y del diario alemán Täglichen Anzeiger.