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La otra versión March 31, 2007

Posted by La spectatrice in Literatura.
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Mi admirado Juan GelmanCon una mano en el corazón, no encuentro la manera de presentar a Juan Gelman (si es que hiciera falta presentarlo). ¿Debería escribir sobre su poesía? ¿Sobre sus ensayos periodísticos? ¿Sobre su incansable búsqueda de la verdad y la justicia? ¿Debería hacer hincapié en la transparencia de sus versos o en la lucidez de su prosa? ¿Debería contar su historia, la de su hijo, la de su nuera, la de su nieta?

Afortunadamente sí encontré La Bitácora de Gelman, espacio que permite (re)descubrir a este notable autor argentino contemporáneo, y recorrer parte de su obra y de su biografía. Me limito entonces a compartir el dato, y de paso a transcribir uno de los poemas publicados, otra versión de Mi Buenos Aires querido.

Mi Buenos Aires querido
Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.
Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.

Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.

En todo su esplendor March 30, 2007

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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El título corresponde a una noticia publicada ayer a la mañana en la Web local. Habrá que tomarlo con sentido del humor, como una excentricidad más del diario Crónica, o como otro alarde de nuestro ser nacional canchero y sobrador. En cualquiera de los dos casos, no caben dudas: henos aquí ante una muestra de argentinidad (¿argentinismo?), en todo su esplendor.   

Clónica en todo su esplendol

PD. Y después nuestro Presidente aclara que en nuestro país las expresiones de discriminación son obra exclusiva de “grupos marginales”…

Cuando Ruoma tenía 17 años March 29, 2007

Posted by La spectatrice in DVDs.
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No sé si serán los años, o si he sido víctima de algún hechizo incurable. Lo cierto es que las comidas y las películas asiáticas me gustan cada vez más. :oops:
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Cuando Ruoma tenia 17 añosCuando Ruoma tenía 17 años… El título de esta joyita del cine chino evoca el inicio de una fábula, el clásico “había una vez” que de niños identificábamos como el comienzo de un relato encantador y adorable. Por si esta coincidencia no bastara, nos encontramos con la historia de una joven campesina huérfana, cuyos sueños e intereses cambian cuando conoce a un fotógrafo en contacto con la ciudad. 

Atención, éste no es un cuento de hadas; tampoco un alegato sobre corrupción infantil. Aquí se trata de transitar un doble descubrimiento: el que experimenta la protagonista y el que ensaya el público.

Dicho de otro modo, así como Ruoma se asoma a una realidad que excede los límites de su hogar y de su aldea, los espectadores nos internamos en un rincón del mundo alejado de los embates globalizadores; asistimos a ritos de la tradición hani; quedamos maravillados ante los paisajes de una geografía hasta ahora inaccesible. 

Por un lado, caemos rendidos ante una fotografía magnífica, responsable de convertir a los típicos arrozales chinos en una suerte de Edén contemporáneo. Por el otro, nos conmueve el desempeño de Li Min, actriz capaz de transmitir la candidez y bonhomía de un personaje absolutamente creíble y querible.

Decididamente el director Jiarui Zhang se luce con su ópera prima. Por lo pronto, logra algo a esta altura inusual: que muchos espectadores volvamos a creer en las fábulas y en su sobrecogedor encanto.

Cansancio súbito March 28, 2007

Posted by La spectatrice in TV.
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A lo mejor Alessandra también se cansóLa televisión que habla de sexo me cansó. Lo escribo así nomás, sin delicadeza, sin vueltas, sin miedo a que me tilden de recatada, puritana, ¿mojigata? Es más. La saturación ha llegado a tal punto que añoro los tiempos en que la pantalla chica ignoraba olímpicamente la vida sexual de la gente. Al menos de los hombres y mujeres anónimos, de los simples televidentes.

Que se entienda bien. Me resulta positivísimo que los padres, las escuelas, los Ministerios de Salud y Educación, y eventualmente los medios de comunicación aporten su granito de arena a favor de una educación sexual saludable y libre de prejuicios. Considero igualmente encomiable que ante alguna duda o inconveniente las parejas consulten con un especialista y, de ser necesario, inicien una terapia o tratamiento.

Lo que me irrita es, una vez más, la espectacularización de la intimidad, la banalización de sentires, sensaciones, experiencias que pertenecen al ámbito más subjetivo, privado, propio de una persona.

Como otros fenómenos mediáticos, éste también arrancó con el pie derecho, como una chispa innovadora capaz de avivar la apagada, rutinaria, previsible caja boba. En este sentido, hay que reconocer el ojo de quienes detectaron en Alessandra Rampolla la promesa de un nuevo gurú televisivo.

Atractiva, carismática, desenvuelta ante cámaras ¡y con acento caribeño!, a esta sexóloga recibida en el Institute for Advanced Study of Human Sexuality (IASHS) de San Francisco no parece faltarle nada. Por lo pronto, se presentó como una profesional responsable, segura, discreta, confiable, defensora del placer bienhabido, incapaz de juzgar o cuestionar las preferencias de sus (potenciales) pacientes. En síntesis, la cara opuesta de aquella temible e inolvidable Dra. Diu, que interpretaba Gabriela Acher para Tato Bores.
     
Si mal no recuerdo, Rampolla debutó hace unos años en Confidencias de Cosmopolitan TV. El programa llamó la atención por saber combinar naturalidad, seriedad y respeto. Quizás por primera vez, muchos televidente escucharon las palabras “pene”, “vagina”, “clítoris”, “fellatio”, “eyaculación”, “orgasmo” sin el debido contexto porno o ginecológico de rigor. Probablemente también por primera vez, otros tantos se dieron cuenta de que sus fantasías, dudas, limitaciones, taras, temores no eran tan “únicos”, “exclusivos”, “preocupantes” como habían imaginado.

Hasta aquí todo muy alentador… El problema es que después de una irrupción original y osada, casi vanguardista (al menos para la TV latinoamericana), la fórmula comenzó a repetirse. Eso sí. Con la conductora cada vez más estilizada. Con el acento puesto en el marketing sexual, es decir, en las fantasías, en los mitos, en lo novedoso, en los inusual. Con el -a esta altura viejo- truco de invitar a famosos dispuestos a compartir sus secretos.

Desde entonces, las otrora confidencias se convirtieron en revelaciones a viva voz y en exposiciones a todas luces. Y así, poco a poco, la televisión ha despojado al sexo de -al menos a mi juicio- sus fortalezas más grandes, si se quiere, sus armas más poderosas: la magia y el misterio. De ahí esta sensación de desencanto. De ahí, probablemente, el súbito cansancio.

Misión Presidente March 27, 2007

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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Mission Président: Geopolitical SimulatorGracias a AgoraVox (cómo me gusta ese blog comunitario), me entero de la existencia de Mission Président, simulador lanzado hace escasas semanas por la compañía francesa Eversim. Básicamente, la propuesta consiste en encarnar a un jefe de Estado y en asumir el poder conferido por los ciudadanos de alguna de las 150 naciones involucradas. El jugador debe entonces ejercer su mandato con la mayor eficiencia posible, lo cual implica resolver crisis de todo tipo, enfrentar la presión de lobbies y satisfacer las expectativas de un electorado volátil.

Según leo en algunos foros, incluso en el mismo blog del producto, Mission Président: Geopolitical Simulator (así es el nombre completo) presenta unas cuantas fallas técnicas y algunos deslices conceptuales por lo menos discutibles, por ejemplo, hacer de la privatización una herramienta segura para recuperar el equilibrio económico de un país en riesgo de quiebra.

Según explican sus responsables, el juego permite encargar magnicidios, asaltar la sede central de algún partido e incluso aplicar medidas totalitarias (claro que en ese caso el jugador puede perder su popularidad). En cambio, bajo ninguna circunstancia se admite la construcción de campos de concentración, la tortura u otros crímenes de lesa humanidad.

Una muestra del simulador presidencial

Mientras redacto este post, trato de imaginar una versión argentina o latinoamericana de Mission Président. Para empezar, me pregunto si en países donde la política importa poco y nada un simulador de estas características tendría éxito entre los consumidores de videojuegos. Por lo pronto sospecho que la ausencia de funciones “dictatoriales” desencantaría a aquellos representantes de nuestra idiosincrasia caudillista y fascistoide.

Supongo también que el programa debería contar con alguna herramienta destinada a la malversación de fondos y al pago de coimas a jueces, legisladores, empresarios, periodistas, sindicalistas. Ni hablar de los recursos invertidos en una policía y en un ejército siempre listos para reprimir.

Aunque pensándolo mejor ¿por qué tomarse el trabajo de diseñar un Misión Presidente autóctono, cuando nuestra cotidianeidad política es tan o más virtual y desafiante que la realidad recreada por un simple simulador?