El arco 08/02/2007
Posted by María Bertoni in Cine.trackback
Listo. Ya está. Después de ver El arco, declaro públicamente mi admiración incondicional por Kim Ki Duk. De hecho, esta película representa el corolario de una fervorosa relación que empezó a gestarse a partir de Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez primavera, y que creció con Hierro-3. Ahora la historia de amor entre un viejo pescador y una niña de 16 años termina de confirmar la existencia de un vínculo cinematográfico tan pasional como indeleble.
Una vez más, el realizador coreano hace gala de su inconmensurable talento. Talento como cineasta. Talento como cuentista.
De hecho, Kim Ki Duk no sólo filma de modo extraordinario, con arte, con un sabio manejo de la fotografía, del silencio, de sus actores, de una banda sonora conmovedora. También tiene la capacidad de inventar -o de rescatar, quién sabe- relatos originales, nunca antes vistos/escuchados, imposibles de anticipar (tampoco de imitar).
Me pregunto si será una sensación exclusivamente personal, o en cambio compartida con otros espectadores. Lo cierto es que, aún cuando avanza por una cornisa de sometimiento y violencia latentes, El arco despliega, transmite una sensualidad y además una paz inauditas.
Será porque el guionista/director nos salva de la verborragia a la que estamos acostumbrados, y entonces podemos concentrarnos -por no decir “sumergirnos”- en miradas, gestos, colores, texturas, movimientos. Será porque la violencia no es brutal, mucho menos gratuita, sino la contracara de una espiritualidad igualmente presente y magnética.
Como de costumbre, Kim Ki Duk hace gala de un mérito que va más allá de lo estrictamente estético: la prescindencia de cualquier juicio de valor que pudiera distorsionar, opacar, arruinar la fábula narrada.
Al contrario, El arco transcurre, seduce y envuelve sin ninguna pretensión aleccionadora, mucho menos edificante. Magia, belleza, erotismo sin el pesado anclaje de la moraleja/moralidad: cómo no quedar subyugados ante semejante encanto; cómo no agitar la bandera de la incondicionalidad.







Querida Spectatrice me ha gustado mucho tu entrada (cosa que no es rara) y definitivamente me ha animado a buscar El Arco para disfrutarla.
Por cierto, te he incluido en un meme sobre seis cosas raras acerca de ti… ñacañaca…
Ojalá la película te guste, mi estimada Pati @-;–. Después nos dirás qué te pareció. Espero ansiosa tu opinión.
Como no soy muy afín a los memes, me permití prenderme al juego de manera sui generis. Es cuestión, lo sabés, de mirar tu blog.
Ñacañaca.
Jajaja… como decimos en Maracaibo, mi querida amiga: ¡Vos sois lo máximo!
no habia prestado muchoa atencion a la spelis mencionadas… la unica q me sonaba es HIERRRO3…
Procuraré verlas cuando tenga ocasión, Esp.
Gracias por la data, como siempre.
beso!
“Hierro-3″ y “Primavera, Verano…” me encantan. Kim Ki Duk es uno de los pocos directores de películas casi mudas que me banco con total entusiasmo.
Todavía no ví El Arco, pero definitivamente está en la lista.
el arco es una de las peliculas que posee mas belleza en el cine contemporaneo, pero no solo esta abunda…..el contenido de la pelicula es explendido..el final inesperado y con una poesia que magica. La pelicula es realmente una obra de arte con un tratamiento fisico-temporal increible…..y momentos de silencio que se cubren con la reflexion del espectador. esta pelicula consagra definitivamente a kim ki duk! Un Logro!