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Las dos caras de La Nación 13/11/2006

Posted by María Bertoni in Periodismo/Medios.
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En principio, los lunes son “el plato fuerte” de Espectadores. Justamente por eso las reseñas sobre algún estreno cinematográfico o teatral tienen prioridad este día. Sin embargo, por exigencias propias de una situación tan injusta como silenciada, ésta es una excepción a la regla.
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La Nación hacia afueraQuienes de alguna manera estuvimos/estamos ligados al periodismo, sabemos del corporativismo mediático; somos concientes de que los diarios y programas de radio/TV pertencen a empresas. De ahí que el denominado “cuarto poder” siempre se encuentre dispuesto a descubrir, revelar, denunciar la corruptela gubernamental, los excesos policiales, el patoterismo sindical, las transfugueadas financieras, pero jamás ventile sus propios trapos sucios.

Aquí no hay cuestión ideológica ni rivalidad económica que valgan. Ningún diario, canal de TV o emisora radial suelen hacerse eco de los conflictos laborales que puedan afectar a sus empleados (por supuesto) ni a los de la competencia (cuánta solidaridad).

Por suerte, existen alternativas de comunicación ajenas al corporativismo.
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Desde hace meses, los periodistas de La Nación -no todos*- buscan la manera de hacer pública su situación contractual. Ante la imposibilidad de recurrir a los medios más importantes (paradójico, ¿no?), la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba) está haciendo circular en la calle y entre colegas una fotocopia titulada Las dos caras de La Nación.

De manera esquemática, el pequeño folleto describe las diferencias entre lo que el centenario periódico muestra hacia afuera y lo que esconde adentro. Así nos enteramos de que en 2006 el pasquín fundado por don Bartolomé Mitre “vendió 2.178.000 ejemplares más que en 2005″, “facturó unos $25 millones mensuales sólo por avisos publicitarios“, y sin embargo no aumentó el salario real de muchos de sus periodistas “en más de una década”.

También leemos sobre la “violación sistemática del Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12.908) y del Convenio colectivo 301/75 de Prensa Escrita y Oral vigentes”, sobre la presión ejercida contra los empleados “para que no concurran a las asambleas generales”, y sobre la estrategia de “otorgar aumentos selectivos” con la intención de dividir a quienes se reúnen para expresar su legítimo reclamo.

Quién lo hubiera dicho… Fiel a nuestra idiosincracia patotera, La Nación también aplica la técnica del apriete. De hecho, ante estas circunstancias, los secretarios de redacción pierden el civismo, la diplomacia y el savoir faire de los que tanto se enorgullecen. En cambio, escandalizados por el atrevimiento y la ingratitud de los asambleistas, no les tiembla el pulso a la hora de recurrir a amenazas burdas, simplonas pero efectivas: el despido, el congelamiento salarial irreversible, el maltrato diario.
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Quienes saben algo de historia argentina (favor de abstenerse los amantes de la historia oficial) conocen la excelsa trayectoria de Bartolomé Mitre y de su diario. En ese caso, el contenido de este post no debería sorprender sino más bien confirmar la ideología de un periódico cuyo concepto de democracia, libertad e igualdad se reduce al bienestar de unos pocos.

Aún así, cuando leemos la síntesis histórica con la que La Nación se presenta ante sus lectores o cuando nos topamos con un artículo sobre la necesidad de un empresariado con mayor conciencia social, la confirmación inicial desemboca en indignación total.

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La Nación hacia adentro* Con un dejo de candidez, uno espera que los columnistas y colaboradores más renombrados de La Nación rompan el silencio impuesto, y de algún modo levanten la perdiz sobre la situación laboral de sus colegas. Después de todo, los popes Joaquín Morales Solá, Mariano Grondona y Magdalena Ruiz Guiñazú parecen lo suficientemente intocables como para seguir siendo fieles a su política de publicar editoriales severísimos contra la explotación, el abuso de autoridad y el matrato laboral ejercidos en otros espacios y circunstancias.

Por lo visto, la metáfora de “las dos caras” se encuentra lejos de circunscribirse a una cuestión meramente institucional.

Comentarios»

1. MARIAN - 13/11/2006

Spectatrice, tu nota me genera muchos interrogantes, los comparto con vos… No es tu nota un calco de situaciones que se padecen en todas las empresas medianamente grandes de capitales nacionales ? No es el mismo ambito estatal un colmo de situaciones “no reglamentadas” en cuanto a relaciones laborales ? No hay trabajadores “en negro” en el ministerio de trabajo ? No será la realidad de LA NACION, donde el “ser” de la empresa -libertad.. expresión – no se condice con la realidad que viven sus empleados, un ejemplo de la norma que se vive en el país ? Por que será que cualquier empresa EXTRANJERA que quiere que las cosas salgan, con solo mover un poco la campara del dinero o de las condiciones, se lleva todos los empleados que quiere a sus arcas, .. sera que antepone los objetivos ? Estará mejor la gente en esas empresas ? sirven los convenios colectivos, la sindical para algo mas que para matarse a tiros en un acto ?
Solo me pregunto.. no tengo la respuesta.
MARIAN

2. La spectatrice - 13/11/2006

Mmmmm… Marian… Tu comment me dispara las siguientes reflexiones. Voy por partes para tratar de ser lo más clara posible.

Probablemente el clima laboral que actualmente reina en La Nación sea un reflejo (uno de los tantos posibles) de la realidad laboral argentina. En ese sentido, coincido con lo que sugieren tus preguntas: es decir, que otras empresas (nacionales y multinacionales) y que el Estado mismo violan leyes laborales básicas. De ahí que los contratos basura, los salarios depreciados y el maltrato generalizado no sean exclusividad del periódico fundado por don Bartolomé Mitre.

También comprendo -y hasta cierto punto comparto- tus reparos respecto del rol de los convenios colectivos y la lucha sindical. Lamentablemente la Argentina nunca se caracterizó por el ejercicio responsable, a conciencia, transparente, pacífico de los derechos gremiales.

Desde este punto de vista, es válido preguntarse por qué Espectadores le dedica un post al conflicto de La Nación, y en cambio no se hizo eco de otras situaciones igualmente injustas y problemáticas: por ejemplo, por citar a los casos más conocidos, pienso en IBM, el Hospital Francés, Telefónica.

Básicamente la respuesta se divide en dos partes. La primera: como dije en el post, por una cuestión de corporativismo, los conflictos laborales que aquejan a los medios de comunicación tienen escasísima difusión (y sabemos que a veces, cuando una realidad acallada toma estado público, las cosas pueden mejorar, o al menos pueden dejar de estar TAN mal). Dadas estas circunstancias, este post es entonces una manera de contrarrestar tanto silencio y de apostar a algún tipo de solución.

El segundo argumento, y éste va a título más bien personal: me resulta particularmente indignante que un periódico que siempre reivindica su ecuanimidad, su defensa de los valores occidentales y cristianos, un periódico siempre dispuesto a señalar y a criticar la mala praxis gubernamental y empresarial termine cometiendo tropelías parecidas a las que denuncia.

Al leer tu comment, tengo la sensación de que tus preguntas son más bien retóricas. Como si de antemano supieras que efectivamente mi nota es “un calco de situaciones que se padecen en todas las empresas medianamente grandes de capitales nacionales”, o que “el mismo ambito estatal (es) un colmo de situaciones no reglamentadas en cuanto a relaciones laborales”, o que “la realidad de La Nación (…) es un ejemplo de la norma que se vive en el país”, o que los convenios colectivos y la protesta sindical no sirven para mucho más que “para matarse a tiros en un acto”.

Yo creo que, aún cuando todas estas preguntas/supuestos puedan ser válidas/os, aún cuando en la Argentina la mayoría de los contratos y los sueldos son basura, esto no exime a La Nación de sus faltas ni relativiza la importancia de que nosotros -simples ciudadanos- estemos informados respecto de lo que sucede en un diario que suele erigirse en detentor de una verdad y de una autoridad moral en principio absolutas pero a todas luces cuestionables.

3. Juan Jorel - 13/11/2006

Me estoy yendo para la facu, pero no quería irme sin dejar realizar un comentario sobre esta nota, la cual comparto plenamente y que como siempre y con todos los temas, está expresado de una manera coherente y comprometida. =)

4. Sergio - 13/11/2006

Spectatrice: lo de la Nación es absolutamente inaceptable, ya no IGUAL que en otro ámbito o empresa sino MAS todavía cuando desde sus páginas todos los días se denuncian casos como el propio, tal como lo decís en tu post.
Comparto lo que dice Marian en su retórico comment… Si, Marian, es así! Es plenamente así, aunque yo no exceptuaría a las empresas extranjeras. Pero, y esto dicho desde la experiencia, hay responsabilidad plena del Estado en estos abusos, ya no de las empresas en sí.
Analicemos: las 100 empresas más grandes del país sólo generan el 4% de los puestos de trabajo. Estas 100 empresas suman el 35% de la evasión impositiva que hay “detectada”, incluyendo evasión de cargas sociales, régimen de obras sociales y ART. Las mismas 100 empresas suman el 94% (sí!!! leyeron bien!!!) del crédito otrogado con fines productivos (compra de bienes de capital, etc) y el 72% del crédito de apoyo (para la exportación, etc). Sin embargo estas empresas son las “defendidas” por el Estado en todos los frentes, salvo en los controles de precios o fijación de tarifas (si es que alguien realmente cree en esto).
El 85% del trabajo (el otro 11% es cuentapropismo) lo generan las Pymes, las cuales hoy no tienen acceso al crédito productivo (solo hay préstamos personales, es decir, nada para comprar máquinas o materia prima pero si para comprar una 4×4), no tienen asistencia financiera de ningún tipo y, ante la crisis de 2001, se desfinanciaron al punto de no poder afrontar la demanda actual, con lo cual necesitan desesperadamente contratar empleados que aun no pueden pagar.
Estas Pymes, además, tienen un 5% más de cargas sociales por no contar con beneficios que las 100 mas grandes tienen! y obviamente no hay dinero para defenderse cuando los gremios o los empleados “mala leche” intentan sacar rédito de la precariedad en la que se encuentran sus empleadores.
Obviamente, y dada la constitución legal del codigo laboral, los empleadores pequeños y medianos pierden absolutamente TODOS los juicios que se les inician, sean por las causas que sean.
El Estado, mientras tanto, habla de estas 100 empresas justificando los beneficios que les dan en el 85% de las exportaciones nacionales (que salen de esas empresas y dejan el 30% aproximadamente de la recaudación nacional), mientras las Pymes dejan el 60% entre el impuesto a los movimientos bancarios, IVA y otros.
Cuando nos quejamos, nos responden que la falta de crédito es culpa de los bancos, y siguen sin votar una ley por la cual los clientes de los bancos puedan DECIDIR a quién el banco les presta (y para qué) el dinero que ELLOS depositan.
Qué tiene que ver esto con el post original??? El Estado tiene socios, y entre los principales están los medios. La Nación se caracterizó históricamente por defender a sus socios, lo que no implica no hablar mal del Estado sino hablar lo menos posible de lo que el Estado NO QUIERE que se hable. De etsa manera, la Nación cubre a su socio y éste cubre a la Nación. Recordemos que el apriete estatal es similar al del medio en cuestión (caso Perfil y la publicidad oficial).
Conclusión: Bien Spectatrice por mostrar un tema que de otra manera no llegaría a nadie (los medios no informan sobre los medios, bien lo dijiste). Marian, este es el país que tenemos y por el cual no hacemos nada de nada salvo cambiar el voto o golpear cacerolas. El falso progresismo actual, basado en el “reguemos con polenta”, el clientelismo y la dádiva, nos deja en manos de estos magnates de la estafa que a veces nos venden servicios, otras automóviles y en este caso, “verdades”.
Saludos y sorry, pero la bronca me pone locuaz! jeje!

5. Sergio - 13/11/2006

Perdón, los datos estadísticos los saqué del informe anual del Ministerio de Economía de marzo de 2006 y tal vez algun dato puede estar un tanto desactualizado.

6. La spectatrice - 14/11/2006

Gracias, Juan Jor El, por el mensaje solidario. ;-)

Hablando de la relación La Nación-Estado, Sergio, la cosa es mucho más paradójica de lo que en principio parece. Por un lado, existen organismos gubernamentales que no quieren/pueden (depende de las distintas versiones) publicar su propaganda institucional en este diario. Desde este punto de vista, el vínculo es por demás conflictivo, o por lo menos incómodo.

Por otro lado, desde que empezó el conflicto laboral en La Nación, el Ministerio de Trabajo ha llamado varias veces a la conciliación obligatoria, inclinando siempre la balanza a favor de la patronal. Desde este punto de vista, las sospechas de complicidad entre el Estado y los medios son evidentemente válidas.

A partir de esta paradoja, podríamos empezar a hablar del tema de la propiedad del papel prensa, cuestión que excede las intenciones de este comment, incluso de este post, pero que sin dudas pone en el tapete la imagen supuestamente proba, objetiva, independiente de nuestro “intocable” periodismo gráfico.

7. Nico*** - 14/11/2006

Ojala este post tenga la difusion que se merece.
Spectatrice, me gusto el parrafo donde hablas de la “excelsa trayectoria” de La Nacion y de Mitre. Tenes razon, lo que nos contas no tendria que sorprendernos. La Nacion fue siempre un diario conservador, elitista, golpista, con un doble discurso permanente. Tenes mucha razon tambien cuando decis que sus voceros defienden una idea de democracia apta para uno pocos. Esta realidad que describis muestra que ni siquiera le importa el bienestar de sus empleados.
Marian, yo tambien me hago preguntas. Me pregunto por ejemplo que dirian sobre este post los habituales lectores del diario, esos que se desgarran las vestiduras cuando los politicos no respetan sus derechos. Hablando de lectores, vieron con cuanta frecuencia publican las cartas de Bernardo Neustadt en la seccion “cartas de lectores”??? Me causa mucha gracia que ese miserable se haga pasar por un ciudadano mas y siga teniendo voz y voto “desde el llano”. Aunque pensandolo bien, una vez mas, no deberia sorprendernos que la media naranja de Grondona aparezca en el “periodico de don Bartolomé Mitre”. :mrgreen:
Saludos y felicitaciones por este post, Spectatrice. Hay que tener huevos (perdon, ovarios) para meterse con los grandes medios. Te mando todo mi apoyo!!!

8. La spectatrice - 14/11/2006

Gracias por la buena onda, Nico***. ;-)

Me permito ensayar una respuesta a tu pregunta, y decir que probablemente la mayoría de los lectores de La Nación no se inmutaría ante este post. O mejor dicho sí se inmutaría, pero para desprestigiar lo que escribo y/o a mí como persona. Bien es sabido que los incondicionales del centenario diario suelen creerse dueños de una verdad absoluta, y por lo tanto no admiten la crítica ni mucho menos el disenso.

Por otra parte, y para empezar, no creo que los seguidores del periódico se tomarían el trabajo de leer esta nota. También es bien sabido que suelen rehuirle a cualquier discurso que incluya las palabras “gremial”, “sindical”, “derechos del trabajador”, etc.

Por cuestiones de trabajo, suelo chequear el correo de lectores de La Nación, y es cierto: muchas veces me topé con las agudas (¿?) observaciones de Bernie. Me las tomo con humor, qué querés que te diga, como parte de un espectro de lectores por momentos pintoresco, por otros bastante patético.

9. MARIAN - 16/11/2006

Spectatrice, sé de tu inteligencia, y veo que la “observación” de tus posters habituales, es lo que hace que hayan leido 100% lo que escribi.. ERA RETORICA PURA.. pero no pude dejar de compartirla…Servirá para cambiar “el país que tenemos “? Por lo menos que algunos nos planteemos las cosas !! GRACIAS Spectatrice !

10. Sergio - 16/11/2006

Yo voy a aportar una cosita bien chiquita, en base a la pregunta de Marian:
Cómo no va a servir para cambiar el país que tenemos si cada vez somos más los que nos preguntamos estas cosas? En la medida en que sigamos preguntandonos, debatiendo (con la Spectatrice ya somos expertos en ese arte de no estar de acuerdo y disfrutar de la opinión del otro), generando propuestas, etc… todo va a cambiar! tal vez no lo suficientemente rápido, pero cambiará!
Besos!

11. La spectatrice - 16/11/2006

Yo creo, Marian, que además de formular preguntas y ensayar respuestas, también tenemos que hacer algo, aunque sea chiquito, aunque sea aparentemente insignificante.

En el caso preciso de la situación en La Nación, creo que es muy saludable la actitud de quienes no se amedrentan ante los aprietes y siguen asistiendo a las asambleas. También es igualmente loable que estas mismas personas se animen a repartir volantes y a hablar con amigos, familiares, colegas para difundir lo que está sucediendo.

Resumiendo, me parece que las cosas andarían mejor si este tipo de acciones fueran emprendidas por todos, y no por una minoría. Ojalá la divulgación de este post -mi pequeñísimo granito de arena- ayude en este sentido.

12. La spectatrice - 18/12/2006

Nobleza obliga. Según fuentes allegadas al diario La Nación, el conflicto salarial estaría en vías de resolución. De hecho, el centenario matutino finalmente accedió a aumentar el sueldo de sus periodistas. En algunos casos, el incremento ronda los $500, cifra que significa una mejora importante para cualquier bolsillo argentino.
Enhorabuena.


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