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Buffet Freud 2 November 30, 2006

Posted by La spectatrice in Literatura.
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Buffet Freud 2Buffet Freud 2. Carne de diván. Así se titula esta segunda entrega de Marcelo Rudaeff, mejor conocido como Rudy, humorista mediático que se hizo famoso a partir del dúo conformado con el dibujante Daniel Paz, y cuyos chistes aparecen diariamente en la tapa de Página/12. Por si cabe alguna duda, el libro publicado por Ediciones de La Flor vuelve a proponer una parodia de la literatura “psi”, de sus autores y lectores. Aunque menos ocurrente que su antecesora, la secuela tiene mérito propio: confirma la sospecha de que el psicoanálisis no siempre es cosa seria.

Curiosamente (o no), Rudy es psicoanalista. Por lo tanto, sus admiradores podremos alabarlo por saber reírse de su primera vocación (no cualquiera), y sus detractores podrán echarle en cara su falta de solidaridad profesional.
 
Sin embargo, al margen de las apreciaciones subjetivas, surge la constatación irrefutable de que ésta no es una burla pesada, irrespetuosa, ofensiva. Al contrario, se trata de un divertimento ameno que -basado en juegos de palabras y situaciones- despoja a terapeutas, pacientes y al mismísimo Sigmund de cierta solemnidad tradicional.  

El libro reúne a textos más o menos breves, en principio recopilados por el alter ego de Rudy, el Dr. Karl Pisquembaum. Evidentemente este formato permite leer de manera discontinua y, eventualmente saltear algún escrito que consideremos menos (o poco) entretenido.

Igual que la primera versión, Buffet Freud 2 es especialmente recomendable para quien tenga algún tipo de vínculo con el psicoanálisis, ya sea por ejercerlo, por estudiarlo, por ser o haber sido paciente. Aunque, pensándolo bien, nunca se sabe…

Tal vez el libro también atrape a los más inexpertos en la materia. En definitiva, como bien suele sugerirse, todos somos carne de diván.

Telenoche investiga November 29, 2006

Posted by La spectatrice in TV.
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Telenoche investigaPor fin… Tarde pero seguro, la televisión local se ocupa de mostrar las terribles e inexcusables anomalías que desde hace años afectan al servicio de trenes en Buenos Aires. Enhorabuena, Telenoche investiga se desentiende momentáneamente de la corruptela dirigencial para apuntar contra las empresas privadas (esta vez, contra aquéllas responsables del transporte de pasajeros sobre rieles). Por supuesto, el testimonio de periodistas y entrevistados también alude a la (turbia) subvención estatal, para que quede claro que la situación descripta es consecuencia de una (ir)responsabilidad compartida.

Emitido el lunes pasado en el noticiero de Canal 13, el especial muestra lo que cualquier usuario de TBAMetropolitano padece y tolera todos los días. Me refiero a las fallas en los cronogramas, a los viajes suspendidos sin aviso (ni explicación), a las formaciones arruinadas, a los vagones saturados de gente, al estado precario de las vías, a la inseguridad de los andenes, al patoterismo de los orangutanes que “controlan” y “vigilan” en nombre de la empresa.

Sin dudas, Telenoche investiga aborda el problema de la mejor manera: poniéndose en el lugar del usuario, cubriendo distintos trayectos en las horas pico. Así, los enviados Sergio Elguezábal, Juan Miceli y Mario Massaccesi viajan en las ex líneas Sarmiento, Roca y Belgrano, y registran su propio asombro, malestar, agobio, impotencia, incomprensión.

Probablemente los verdaderos héroes de semejante aventura sean los camarógrafos, cuyo profesionalismo les permite filmar en las peores condiciones (imaginen las peripecias entre los empujones, el hacinamiento, el movimiento, la inseguridad). En este punto, cabe destacar la templanza de quien mantiene su cámara prendida aún ante la prepotencia de un “vigilante” anónimo de TBA.       

El trabajo periodísticio es realmente impecable, no sólo por el compromiso de los cronistas involucrados, sino también porque la cobertura contempla absolutamente todos los aspectos: desde la (des)atención del personal de boletería hasta el deterioro de las formaciones, pasando por el caso particular de los cartoneros, especie de “sub-usuarios”. Por si esto fuera insuficiente, también hay espacio para la ironía (muy buena, la idea de evaluar el servicio en función de las normas de transporte vacuno).

En un país serio… (en realidad, en un país serio nada de esto sucedería pero bueno)… Decía… En un país serio, esta denuncia no quedaría circunscripta al circuito televisivo. Asumiendo desde una postura inocente que ningún funcionario conoce las deficiencias del servicio ferroviario (habrá que suponer que ningún funcionario se digna a viajar en tren), la denuncia periodística debería provocar una reacción inmediata por parte de nuestros gobernantes, y la consecuente implementación de medidas urgentes, capaces de terminar con semejante estafa a la ciudadanía.

Pero lamentablemente vivimos en la Argentina y aquí, en general, lo que encontramos loable, ejemplar, digno de admiración suele limitarse a un ámbito reducido, casi excepcional. En este caso, meramente televisivo.  

Canciones del laberinto November 28, 2006

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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Canciones del laberintoHacía tiempo que venía coqueteando con cierta influencia renacentista. Para confirmar la sospecha, basta con prestarles atención a Valparaíso, canción incluida en Mercury Falling, o incluso a Shape of my heart, en Ten Summoner’s Tales. Era de esperarse entonces que Sting por fin se hubiera animado a dar el gran paso, ése que algunos (escasos) compositores del rock & pop (Paul Mc Cartney, por ejemplo) emprenden con ánimo de incursionar en la música clásica, de cámara, de orquesta.

Tal vez el ex líder de The Police decidió devolverle el protagonismo robado a aquel profesor de literatura llamado Gordon Sumner. Quizás esos contados años dedicados a la docencia hayan inspirado algo más que la legendaria Don’t stand so close to me. A lo mejor también conformaron el contexto donde empezara a gestarse la idea de reivindicar al músico y poeta de los siglos XVI/XVII, John Dowland.

Especulaciones aparte, lo cierto es que Songs from the Labyrinth cumple con la (¿involuntaria?) tarea de trasladarnos en el tiempo y el espacio. Así, clases de vocalización mediante, la voz inconfundible de Sting se adapta perfectamente a melodías y versos centenarios, y nosotros realmente creemos respirar la atmósfera de la Inglaterra isabelina.

Fiel a su costumbre, en esta ocasión el talentoso cantante británico también sabe rodearse de la mejor compañía. En este caso, acude a Edin Karamazov (dicen los entendidos que el laudista bosnio es insuperable a la hora de tocar partituras antiguas). De ahí la sensación de rigurosidad absoluta cuando uno escucha esta obra, en principio libre de los “vicios y costumbres” de la interpretación contemporánea.

Probablemente el mayor mérito de Canciones del laberinto radique en su aptitud para demostrar la vigencia del arte. De hecho, además de permitirnos experimentar un viaje histórico, este CD prueba que los versos y las notas de Dowland resultan tan conmovedores en pleno siglo XXI como -seguro- lo fueron cuatro (y largas) centurias atrás.

Fuerza bruta November 27, 2006

Posted by La spectatrice in Teatro/Recitales.
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Fuerza brutaFuerza bruta encaja perfectamente en una cultura cada vez más dispuesta a transgredir las fronteras entre emisores y receptores, espectadores y espectáculo, público y expositores. También se pliega a la moda de lo fragmentado, lo superpuesto, lo simultáneo, lo onírico, aquello que rompe con el esquema narrativo tradicional (introducción-nudo-conclusión). Afianzada en una tendencia cada vez más aceptada y apreciada, la propuesta de Diqui James no es tan innovadora como se pretende. Igual, impacta, impresiona, estremece.

Probablemente todo haya empezado con la movida del Cirque du Soleil, responsable -al menos a mi juicio- de haber rescatado al circo de las fauces de la muerte. Dicho de otro modo, el emprendimiento canadiense supo quitarle el sesgo anacrónico, marginal y decadente a un espectáculo cuyos recursos y personajes nacieron en la Edad Media (acróbatas, juglares, bufones, saltimbanques) y que tiempo atrás habían quedado al borde del descarte y la subestimación.

A partir de esta renovación inicial, surgieron otros proyectos que le dieron una nueva vuelta de tuerca al asunto y que, tomando una mayor distancia de la tradición circense, explotaron la destreza acrobática y la potencia tecnológica para crear una nueva forma de entretenimiento, ligada a la adrenalina de las situaciones extremas. La Fura dels Baus, De la Guarda son algunos de los nombres que más resuenan en este sentido, y sin dudas se inscriben dentro del conjunto de referentes que enmarcan la experiencia de Fuerza bruta*.

Desde esta perspectiva entonces, el show apuesta a una fórmula a esta altura conocida que consiste en desafiar las leyes de la gravedad, el equilibrio, la armonía, la estética y en forzar cualquier tipo de limitación. Por suerte, la apuesta a “algo más” impide la repetición total.

En este punto habrá que considerar a la ingeniería como a una herramienta imprescindible de innovación. Después de todo, el espectáculo perdería parte de su esencia sin su monumental parafernalia. Me refiero por ejemplo al enorme tapiz rodante, a esas enormes láminas de aluminio o a esas “redes” de agua que permiten el inusual desplazamiento de los actores.

Suele entenderse por “fuerza bruta” una energía totalmente descarrilada, desmedida, desperdiciada. Curiosamente, James logra evocarla a partir de lo opuesto: una producción pensada, elaborada, calculada, cuidada hasta el milésimo detalle. Al margen de la paradoja, lo que se ve, lo que se siente ante semejante despliegue de vértigo, sudor y ritmo moviliza, sacude, subvierte enérgica -y en honor a la obra- brutalmente.

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* Que conste. No en vano el mencionado Diqui James fue uno de los fundadores del grupo De la Guarda.

Koyaanisqatsi November 26, 2006

Posted by La spectatrice in DVDs.
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KoyaanisqatsiCuando uno mira Koyaanisqatsi, vuelve a creer en Dios y en el infierno. Las primeras imágenes -desiertos inagotables, campos labrados, cielos inasibles y océanos insurgentes- aparecen en tanto prueba irrefutable de la presencia de una fuerza supranatural, divina, única a la hora de crear tanta belleza junta. En cambio, las que vienen después -grúas, antenas, centrales nucleares, aviones bombarderos, hongos atómicos, imponentes rascacielos, mareas humanas- sugieren la faceta invasora, brutal, monstruosa, demoníaca del ser humano.

Hace unos cuantos años se estrenaba en Buenos Aires una película ajena al circuito comercial, de nombre impronunciable y con escaso respaldo mediático. Sin embargo, la palabra Powaqqatsi y el nombre Godfrey Reggio pronto se convirtieron en referentes de un nuevo estilo de documental: sin palabras (ni entrevistas ni locución en off) y con todas las fichas puestas a una armónica combinación entre fotografía y música.

Apenas Koyaanisqatsi cayó en mis manos, recordé aquel estreno del pasado y descubrí que ambas películas conforman una trilogía cuya última entrega -Naqoyqatsi- fue rodada en 2002. Después de algunas consultas en la Web, me enteré de que Reggio llevó adelante este proyecto gracias al apoyo de Francis Ford Coppola y Georges Lucas. ¿El objetivo del emprendimiento? Alertar sobre la inminente destrucción de nuestro tan maltratado planeta.

Como “Powaqqatsi” y “Naqoyqatsi”, “Koyaanisqatsi” es un vocablo extraído de la antigua lengua hopi. El término, que significa “existencia desequilibrada”, se repite una y otra vez en la banda sonora del largometraje y alude justamente al estilo de vida contemporáneo. Las imágenes hacen el resto para confirmar la idea de que estamos al borde del apocalipsis.

Realizado en 1982, uno podría reprocharle a este film cierta onda new age pasada de moda (a decir verdad, la música de Philip Glass satura más que la de Enya). También podríamos objetar algunos recursos a esta altura bastante trillados (por ejemplo, el uso de la cámara rápida para reflejar la vorágine del tránsito en una ciudad como New York).

Sin embargo, prefiero decir que Koyaanisqatsi es una propuesta concientizadora y sobre todo conmovedora, que nos ayuda a reconsiderar nuestro lugar en el mundo y -algo aún más importante- a no olvidar que el mundo es nuestro único lugar. Justamente por eso deberíamos quererlo, respetarlo, cuidarlo, en suma, tratar de devolverle el equilibrio perdido.