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De colección October 31, 2006

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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Amigo coleccionista, amante de hallazgos y rarezas, no se pierda esta increíble oportunidad. Para su mesita de luz, para el estante de su biblioteca, para su escritorio. Para lucirse ante vecinos, amigos, familiares, clientes y colegas.

Llame ya. Adquiera su propio George W. Bush miñaturizado. El muñequito no sólo reproduce las características físicas del Presidente norteamericano (por favor preste atención al habitual ceño fruncido); ¡también habla! De hecho, con sólo presionar el botón indicado, usted podrá escuchar 25 frases pronunciadas con el inconfundible acento sureño.

Imágenes extraida de la pág. 110 de SkY Mall. N° de octubre 

Como todo artículo de lujo, éste también cuenta con el aval de un certificado de autenticidad. Además, la caja incluye una breve biografía del mandatario y un friso histórico que permite ubicar los distintos períodos presidenciales en la vida política de los Estados Unidos.  

Por unos módicos US$ 29.99, unos $90 de los nuestros, usted se lleva una verdadera joyita envuelta en la sacrosanta bandera de las barras y las estrellas. Sin dudas, una oferta que usted no puede ¡ni debe! rechazar.

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Este post no es broma. SkY Mall Collection, la revista de American Airlines, efectivamente promociona esta “edición limitada” de “figurines históricos y presidenciales que hablan”. Para más detalles, por favor hagan clic aquí.

PD. Gracias Ana por el dato.  ;-)

Amigos con dinero October 30, 2006

Posted by La spectatrice in Cine.
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Amigos con dineroLa directora Nicole Holofcener da cuenta de una buena trayectoria en televisión. De hecho, filmó algunos capítulos de Six feet under, Sex and the city y Gilmore girls, series exitosas si las hay. Lamentablemente su incursión por la pantalla grande es mucho menos feliz. Por lo pronto Amigos con dinero así lo sugiere.

Y eso que la película promete. Por un lado, porque propone una visión femenina acerca de la relación de cuatro cuarentonas unidas por una amistad esencialmente histórica, sin demasiado sustento actual. Por el otro, porque apuesta a un elenco interesante que incluye a las sólidas Frances McDormand, Joan Cusack, Catherine Keener y a la taquillera aunque irregular Jennifer Aniston.

Sin embargo, esta otra propuesta coral se queda a mitad de camino entre una sitcom con reminiscencias de Friends y un sesudo film sobre las preocupaciones (matrimoniales, afectivas, monetarias) de la clase media (media-baja; media-alta) norteamericana. El resultado, una supuesta “comedia dramática” con sabor a nada.

Probablemente la gran falla de este film parta de un guión inconsistente, cuya coralidad construye un mosaico desnivelado, que privilegia las historias de Olivia/Aniston, Jane/McDormand, Christine/Keener y soslaya los avatares de Franny/Cusack. En todo caso, el personaje mejor explotado es el primero -el protagónico- quizás el más rico por encontrarse en el entorno equivocado.

Con esta base poco lograda, no se puede esperar mucho de las actuaciones. Sin dudas, quienes más se destacan son Francis y Catherine. Joan, pobre, no puede hacer demasiado con el papelito que le tocó, y Jennifer se esfuerza pero no convence del todo (me pregunto cuándo nos regalará otra performance como la de Una buena chica).

Por todo esto, Amigos con dinero no causa más que indiferencia y algunos bostezos. Ojalá éste sea sólo un traspié para Holofcener. ¿O será simplemente cuestión de que vuelva a trabajar para la pantalla chica?

Tintín October 29, 2006

Posted by La spectatrice in Literatura.
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Los cigarros del faraónA diferencia de Astérix, Lucky Luke y Locuras de Isidoro, Tintín nunca encabezó la lista de mis comics favoritos. Será que por un lado sus entregas me resultaban irregulares (algunas me fascinaron, por ejemplo Los cigarros del faraón; otras me aburrieron sobernamente, Las joyas de la Catasfiore). Será que por algún motivo el mismísimo protagonista no terminaba de convencerme (no me gustaba que fuera taaaan perfectito). Sin embargo, la célebre historieta de Georges Rémi -mejor conocido como Hergé- marcó mis primeros años de adolescencia, y de tanto en tanto sigue acompañándome en plena vida adulta.

Después de todo, las aventuras de aquel joven periodista con pantalones al tobillo y jopito rubio al viento son bastante envidiables para quien haya soñado con convertirse en corresponsal de algún tabloide importante. Sin dudas, eso de viajar por el mundo para inmiscuirse en asuntos internacionales y súper confidenciales atrapa a cualquier espíritu temerario.

El capitan Haddock, mi favoritoEspecie de James Bond avant la lettre, Tintín tiene del agente 007 la astucia, el arrojo y el savoir faire. Sin embargo, a diferencia del espía secreto británico, no es mujeriego, no maneja autos último modelo ni utiliza dispositivos de ataque/defensa sofisticados.

En realidad, sus únicas “armas” son la incondicional compañía de su perro Milú y el invalorable apoyo de sus amigos: el siempre distraído profesor Tornasol y el eterno protestón capitán Haddock, mi personaje preferido. Por eso a grandes rasgos, el éxito de sus misiones es producto de la maña antes que de la fuerza (y de la tecnología).

Recuerdo que en algún momento, ya siendo más grande, leí o escuché por ahí que la historieta de Hergé esconde una propaganda solapadamente pro capitalista, que basta con ver la caracterización de los malos para detectar cierta postura anti-comunista y anti tercermundista. Desde esta perspectiva, el detalle de que en general los malhechores se distingan por sus rasgos achinados o aindiados no es casualidad, sino una decisión tomada a conciencia con el fin de reivindicar a la cultura europea y occidental.

Tintin y su perro MilúEspeculaciones aparte, lo cierto es que Tintín posee el indiscutible mérito de entretenernos con relatos de intriga y suspenso (en ocasiones, relatos de neto corte policial) y de paso nos hace repasar algunos sucesos del siglo XX, aún cuando sea de manera distorsionada. Después de todo, aquí no se trata de “la Historia”, sino de una simple historieta.

Reality shows October 28, 2006

Posted by La spectatrice in TV.
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Reality showsPropuesta 1: simulemos un laboratorio; pongamos en una misma “jaula” a cuatro o cinco especímenes del género humano; forcémoslos a convivir en un ambiente cerrado durante un tiempo determinado; dejémoslos desahogarse en un espacio privado que llamaremos “confesionario“.
Importante: que los prototipos seleccionados acaten ciertos criterios estéticos/de personalidad con gancho televisivo.

Propuesta 2: ajustemos un poco el proyecto anterior. Que los humanos elegidos pertenezcan a la farándula. En la meca del star system, podremos recurrir a estrellas mediáticas dispuestas a exponer su vida privada; en algún país subdesarrollado (en vías de desarrollo, perdón) podremos contar con la buena voluntad de actores desempleados.

Propuesta 3: ¡salgamos al aire libre! Reemplacemos el laboratorio por una isla llena de desafíos y obstáculos. Fomentemos la competencia entre los concursantes, que ahora pueden ser más numerosos, más musculosos, y más despiadados. Convirtámoslos en sobrevivientes (perdón, “survivors” suena mejor) y disfracemos a la cultura del individualismo con un velo de trabajo en equipo y solidaridad.

The swanPropuesta 4: sigamos afuera pero en exteriores más amables, menos inhóspitos. Combinemos la calidez del hogar con la seducción de las playas y los senderos arbolados. Generemos una atmósfera romántica. Después de todo, el amor también implica un proceso de selección. Dejemos que él o ella elija el prospecto matrimonial que mejor le convenga.

Propuesta 5: abandonemos las propuestas rococó y salgamos a la calle de verdad. No hagamos una preselección de nuestros cobayos. Filmémoslos al voleo, en su ambiente natural. Si es en un enfrentamiento entre policías y delincuentes, bienvenido sea. Si es en una ambulancia con gente moribunda, mejor todavía. Recordemos: la violencia, la sangre, el sufrimiento, la agonía, el morbo también venden ¡y mucho!

Propuesta 6: volvamos al laboratorio pero no lo simulemos como en el proyecto 1. Al contrario, sumémosle consultorios, quirófanos, salas de recuperación. Apropiémonos de los participantes. Abrámoslos, retoquémoslos, vistámoslos, maquillémoslos. Convenzámoslos de que la transformación los hará creer en ellos mismos, y por último elijamos el mejor producto final.

Latin American IdolPropuesta 7: apostemos al talento. Mejor dicho, a un tipo de talento. O no… ¡Al estereotipo del talento! Hagamos una búsqueda masiva y seleccionemos entre la repetición. Hablemos de personalidad y de garra mientras encorsetamos, unificamos, imponemos. Construyamos ídolos de barro y que el voto telefónico decida… entre más de lo mismo.

Propuesta 8, a futuro. El mencionado morbo da sus buenos réditos. Esperemos contar en un porvenir no muy lejano con espectadores más anestesiados y TVadictos. En ese entonces vayamos a algún geriátrico o al piso reservado para los pacientes terminales de algún hospital, y filmemos el reality show más crudo, pavoroso (¿exitoso?): el que distinga y premie al viejo/enfermo que más tiempo resista a la guadaña de la muerte.

Una vez más, el rating, asegurado…

1 en 1 millón October 27, 2006

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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La ciencia habla de “un caso en un millón“. Es una pena; debería ocurrir (mucho más) seguido. De hecho, si fuera costumbre que una misma pareja diera a luz a niños de distintas razas, entonces a lo mejor -sólo a lo mejor- habría menos racistas en el mundo.

Kaydon y Layton, hijos de Kerry Richardson.

Mientras tanto, en el lado oscuro del planeta, don Jorge Arbusto promulga la ley que autoriza la construcción de un doble vallado de 1226 kilómetros en la frontera entre Estados Unidos y México. Probablemente nadie le haya recordado o contado que hace más de cuarenta años otro Presidente norteamericano difundió y oficializó la expresión “muro de la vergüenza“, cuando en 1963 se refirió al tristemente célebre Muro de Berlín.

Frontera cerca de El Paso. El alambrado será reemplazado por un muro.

Cuestiones históricas aparte, lo cierto es que una vez más George W. Bush hace gala de su perfil chauvinista, xenófobo, autoritario, violento. Y lamentablemente esta demostración de despotismo globalizado no tiene lugar una sola vez en un millón.